• No se han encontrado resultados

Construcción y reconstrucción de la autoestima

In document Psicologia Del Mexicano en El Trabajo (página 116-120)

Desarrollo de actitudes laborales positivas

A) Construcción y reconstrucción de la autoestima

La base del desarrollo humano está en el conocimiento de uno mismo, por lo que saber cuáles son nuestras cualidades y cuáles nuestras debi- lidades nos permite aprovechar las primeras y esforzarnos por superar las segundas.

La táctica del avestruz —tan común, por desgracia—, a nada bueno conduce. Si en vez de tratar de negar la realidad mexicana, la aceptamos, pero no para deprimirnos o sentirnos aún más inferiores, sino para superar estas limitaciones, mucho habremos logrado.

Algunos autores niegan la existencia misma de la psicología del mexicano o que éste se sienta devaluado.

Sin embargo, estudios tan rigurosos como los del doctor Rogelio Díaz-Guerrero confirman rotundamente nuestra exposición.

No es lo mismo sentirse inferior que ser inferior. Los mexicanos no somos inferiores pero no hemos alcanzado el pleno desarrollo porque no nos sentimos capaces de lograrlo.

Es tiempo de deshacernos de nuestras autoimágenes negativas y que nos demostremos a nosotros mismos que sí podemos lograr metas y alcanzar objetivos de crecimiento y desarrollo. Pero para eso es necesario partir de donde estamos, y reconocer que no podemos vivir como un país rico. Nuestros recursos —tanto materiales como huma- nos— son tales que nos pueden convertir en un país rico y poderoso. Muchos los hemos desperdiciado, pero el momento actual nos urge a reencontrar nuestros valores y encontrar el camino para aprovechar- los. Si todas las empresas mexicanas y todos los mexicanos pensára- mos en términos de valores, nuestro camino hacia la superación sería fácil y agradable.

El proceso consiste en dejar atrás el estado de dependencia con respecto a la familia, al patrón, al gobierno, a los países extranjeros, lograr la verdadera independencia, que significa saber valemos por nosotros mismos y sentirnos seguros de lograrlo. Pero no quedarnos aquí; el éxito está en saber formar parte de los grupos, en la interdepen- dencia que sólo se logra si se ha superado la actitud dependiente y ávida de sobreprotección. Ser independiente e interdependiente significa ser responsable, para aportar lo que me corresponde, disciplinado para trabajar y acatar normas, y dispuesto a dar y ceder algo en aras del cumplimiento de los objetivos comunes.

Para todo esto existe el potencial pero hay que desarrollarlo. Como dice Béjar Navarro, se necesita "impedir que se sigan repro- duciendo, generación tras generación, estas condiciones de minusvalía e impotencia de los mexicanos".

Esta afirmación nos lleva a la conclusión de que todas las personas que de una u otra forma ejercen influencia en los grupos, sean familiares, de trabajo o sociales, tienen la responsabilidad de fomentar el crecimiento y permitir la expresión de las capacidades de los integrantes de sus grupos, a fin de lograr el desarrollo de todos.

Hay que superar la actitud irresponsable, producto de la sobreprotec- ción, que impide reconocer que no es Dios, ni la Virgencita, ni el destino, ni el gobierno, ni la familia, responsable de mi vida, sino yo mismo.

Desarrollo de actitudes laborales positivas 117

En nuestros hijos debemos promover su independencia psicológica porque así podrán obtener seguridad en sí mismos, autoestima alta, más posibilidades de lograr sus metas y en consecuencia mayor satisfacción.

Esto será posible cuando padres, profesores y autoridades en general, dejen de tratar a los jóvenes y adultos como si fueran niños, aprendan a tenerles confianza, estimulen su esfuerzo, reconozcan sus aportes y los retribuyan justamente. De igual modo, que basen sus decisiones en formas más objetivas que la simpatía, el vínculo interpersonal o el humor del adulto en determinado momento.

Nuestras instituciones educativas deben dejar de lado el ancestral dogmatismo en la enseñanza, que preconiza la obediencia y el confor- mismo, y abogar por el aprendizaje crítico y creativo, a través de la reflexión y de la comprensión personal de los temas de estudio.

Los jefes deben dejar de considerar a sus trabajadores subordinados; considérenlos colaboradores, olvidándose de su aparente superioridad que suele convertirse en abuso de la autoridad. Hay que recordar que en Japón la mayoría de las mejoras provienen de los trabajadores.

Hay que aprender a valorar el dinero como medio para obtener satisfactores y no como un fin para mejorar el propio estatus y el reconocimiento social.

Comprometerse con el trabajo da satisfacción en todas las necesida- des humanas, las fisiológicas y la psicológicas, por ende mejora la calidad de vida. Hay que comprender que el trabajo es inherente al hombre y es la base del progreso. La actitud sensata ante él no es rehuirlo sino buscarlo.

Si todos nos esforzamos en ser mejores colaboradores obtenemos satisfacción por el trabajo responsable, bien hecho y a tiempo.

En esta nueva clave, los sindicatos revaluarán su posición y comen- zarán a trabajar por las verdaderas necesidades de los trabajadores fomentando su superación y desarrollo a través de programas de capa- citación que den a las personas la posibilidad de enriquecer su puesto y las preparen para utilizar todas sus capacidades y experiencia y no sólo para que les mejoren las condiciones de trabajo, les aumenten el sueldo o las prestaciones.

Los mexicanos necesitamos que se reconozca nuestro esfuerzo y dedicación al trabajo de manera individual, lo cual los aumentos gene- rales de sueldo no hacen, sino por el contrario equiparan a los que cumplen con los que no cumplen o que trabajan mal.

Dejemos de ver hacia afuera para encontrar modelos a imitar y descubramos nuestras riquezas: valores humanos, recursos naturales y

capacidad de trabajo. Así podremos eliminar el sentimiento de poca estima, la desconfianza en nosotros mismos y en los demás, la apatía y la dependencia.

La forma de expresarse y de hablar refleja la cultura. La nuestra, rica en eufemismos, demuestra la necesidad de ocultar verdades que nos lastiman y la tendencia a eludir la responsabilidad y a minimizarnos.

Señalamos a continuación algunos ejemplos de ello, y mencionamos las correspondientes expresiones autoafirmativas y responsables:

Se dice Se debe decir

"Quisiera decirle" "Quiero decirle" "Se rompió" "Lo rompí" "Venía a solicitar" "Vengo a solicitar" "Me gustaría" "Deseo o quiero que" "Se descompuso" "Lo descompuse" "Me chocaron el coche" "Choqué mi auto"

"Ni modo" "Evitaré que vuelva a suceder" "Dios dirá" "Haré todo lo que pueda"

Son estas formas más directas de expresar nuestros deseos y reflejan la asunción de la responsabilidad de nuestros actos; demuestran control y valor en vez de temor e inseguridad.

De hecho nos encontramos en un proceso de cambio entre la tradición y la modernidad, como lo plantean los resultados de la encuesta Los valores de los mexicanos (Banamex, 1989). Más de la mitad de la población no desea que nuestro país se parezca a ningún otro. El 70% de la gente busca influir en su entorno en vez de adaptarse a él (30%). Hay consenso respecto a que los factores de triunfo son la buena educación, la inteligencia y el trabajo duro.

Existe una revaluación de la mujer, tanto por el hombre como por ella misma, aun cuando todavía hay mucho por hacer.

Enrique Alducín nos dice: "México se encuentra en dos planos superpuestos, entre la tradición y la modernidad, aspirando a encontrar su identidad y buscando ubicarse como su país desarrollado entre las naciones del mundo".

A este respecto podemos decir que México tiene potencial de cambio debido más que nada al alto porcentaje de población joven; los jóvenes encuentran siempre el ímpetu y las energías para lograr sus objetivos. El 68% de la población "no están dispuestos a conformarse con la ma-

Desarrollo de actitudes laborales positivas 119

mejor que el presente o el pasado, desean crecer y mejorar y hacerse más grandes y poderosos".

Conviene transcribir el siguiente párrafo del doctor Rogelio Díaz- Guerrero: "nuestra sociedad y cultura son en muchos aspectos, saluda- bles, pero lo serían todavía más si se cultivase un poco más lo que algunos psicólogos sociales consideran de extraordinaria importancia para la verdadera madurez de una cultura, a saber: la llamada doble lealtad". Es decir, resulta saludable ser leal a las propias maneras de ser, pero también a las maneras de ser de los demás.

Es bien sabido que en ciertos sectores de la población se rechaza a lo extranjero, pero no se trata de negar los valores de otros como recurso para apreciar lo nuestro; mucho menos lo contrario, sino ser capaces de valorar tanto lo propio como lo ajeno.

La capacitación humanística puede hacer mucho; el solo adiestra- miento técnico mejora las habilidades del trabajador pero a menudo lo robotiza; en cambio la formación humana es favorecedora del creci- miento y del desarrollo integral del ser humano porque va a la raíz: impulsa el esfuerzo y la dedicación para el aprendizaje.

In document Psicologia Del Mexicano en El Trabajo (página 116-120)