OBJETIVO
1. Comprender que los patrones culturales tienen un intenso reflejo en el trabajo, y analizar cómo en algunos países del Extremo Oriente, los valores preconizados por la respectiva sociedad influyen positivamente en niveles de éxitos espectaculares. Una de las leyes del aprendizaje es la analogía, y otra es el contraste. Hemos visto el panorama de la cultura organizacional en México. Cabe preguntarnos qué sucede en otras culturas; por lo menos en algunas de las más significativas para nosotros.
Ciertamente la cultura moldea a los habitantes de un país; las tradi- ciones, costumbres y valores difieren de una sociedad a otra, y en consecuencia la conducta de sus pueblos es también distinta.
La cultura norteamericana, a pesar de estar conformada por grupos sobremanera heterogéneos, hunde su raíz en los principios protestantes y sus manifestaciones se observan en el peculiar estilo de vida que llaman American way of life.
Los norteamericanos conciben la vida para disfrutarla y por ello el individuo debe transformar su entorno a fin de hacerlo cómodo y práctico (no como el mexicano que se automodifica para amoldarse al medio). Los europeos que han llegado a América en búsqueda de mejores formas de vida, han estado dispuestos a trabajar duro, ahorrar y a competir para conservar e incrementar sus logros. Es una sociedad que piensa que para sobrevivir hay que luchar; su educación está orientada a destacar las cualidades realizadoras individuales, por eso fomenta tanto la competencia y el logro.
Dentro de esta cultura, las organizaciones norteamericanas han desa- rrollado valores como la eficiencia, los resultados tangibles y la espe- cialización, enmarcados en sistemas de reglas y normas bien definidas a fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos, con una orientación fundamental hacia la tarea. En el ámbito del trabajo, las relaciones son impersonales y lo que cuenta es el desempeño individual.
El resultado ha sido el alto nivel de desarrollo tecnológico; un pueblo individualista, competitivo, con un fuerte deseo de ganar. Basta pensar en la abundante literatura de los superhéroes.
Se diría que este modelo comprende la antítesis de lo nuestro. Sin embargo, no está produciendo los mejores resultados: su gente está ávida de afecto, el alto grado de especialización de los trabajadores y su rigidez han ahogado la creatividad de muchísimos y empieza a decaer el nivel de productividad y de eficiencia. Es normal que quien no ha logrado realmente gozar de la vida acabe sintiéndose frustrado.
Tampoco otros sistemas han sido buenos. La Unión Soviética se tuvo que percatar que el modelo comunista no había dado los resultados deseados. El alto índice de alcoholismo y los bajos niveles de producti- vidad reflejaban el grado de insatisfacción de los habitantes y provocaba descontrol social y gran escasez de recursos.
Asimismo, en la República Popular China donde, con el afán de utilizar la mano de obra disponible, se ha evitado la mecanización de las labores, se encuentra que el trabajo se realiza de maneras rutinarias, y aunque se observa industriosidad, la gente se limita a cumplir; los objetivos son poco claros para la masa de los operarios y hay poco entusiasmo y poca innovación.
En esta nación el advenimiento del sistema comunista ha transformado la cultura original y ha creado nuevos patrones de comportamiento. Predo- mina la tasación igualitaria de los hombres, lo cual impide que se esfuercen por mejorar. La competitividad de sus productos en el extranjero se basa en los precios bajos, fruto del bajo costo de la mano de obra.
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Actualmente los ojos del mundo están puestos en otras culturas, como la japonesa. Al parecer los nipones han encontrado la forma de ser más productivos y de estar más satisfechos; sus organizaciones han logrado en décadas lo que otros países no han hecho en siglos. Diversos obser- vadores y estudios coinciden en que su éxito está en los valores que se les inculcan.
La cultura japonesa, en tradición milenaria, ha destacado el valor de la pertenencia al grupo; sus habitantes se encuentran fuertemente arrai- gados a las organizaciones (familia, empresa, escuela, etcétera) por un sólido sentimiento de lealtad que los hace permanecer por largo tiempo dentro de ellas. El individualismo casi no existe, ni existe la desconfian- za, la dependencia ni la inseguridad característica de quien ve al grupo como refugio de incapacidades. Por el contrario, ven al grupo como la oportunidad de dar y de aportar para beneficio común; concepción genuinamente enriquecedora.
Tienen un gran sentido del deber, trabajan duro por y para el grupo, son perseverantes y disciplinados y ven el trabajo como una forma de lograr su crecimiento y desarrollo. La sabiduría es producto de la edad y de la experiencia; se cultiva la armonía y la paciencia que a corto plazo exige sacrificios pero que a largo plazo es fuente rica de beneficios y bienestar.
Los empresarios japoneses no desconfían de los jóvenes; saben que les serán leales y no les preocupa invertir en capacitarlos. Las decisiones las toman con la participación de los niveles inferiores de la organización y por lo general por consenso. Todas las áreas involucradas en un problema dan su opinión y aprobación en su caso, y todos están seguros de que se respetarán las normas y los acuerdos.
Los trabajadores entonces pueden satisfacer todas sus necesidades (fisiológicas, de seguridad, sociales, de reconocimiento, autoestima y autorrealización) a través de su trabajo y de su afiliación empresarial. Los frutos de ello son alta productividad y gran satisfacción, por la participación en todos los órdenes, y por los logros colectivos.
Además se fomenta el ahorro y la austeridad. Japón es el país que tiene el mayor porcentaje de ahorro per cápita (15%) y la honradez y confianza de su gente es tal que los créditos se dan sin que se requiera especial garantía de pago. Asimismo tienen un alto nivel educativo, ya que 98% de la población tiene estudios promedio de bachillerato (Mé- xico anda por el 6o. de primaria).
Esta nación parece perfecta; pero no lo es. Japón tiene problemas de sobrepoblación, carencia de espacios para cultivar y para habitar, altos
índices de suicidio (harakiri) entre los niños y jóvenes impreparados para enfrentar el fracaso. Están pasando por un proceso de transformación hacia formas de vida occidentales que no quisieran los más viejos. Pero es un pueblo eminentemente laborioso que se ha unido entre sí para surgir de la destrucción, para convertirse en una potencia económica y que se ha esforzado por cultivar las mejores virtudes del ser humano a través de su profundo sentido religioso que proclama la fuerza de espíritu y el valor de las cualidades humanas en aras del crecimiento integral del hombre y del conglomerado social, cuerpo y espíritu, en síntesis auto- creativa.
Taiwán, Corea del Sur y Hong Kong, al igual que Japón, son regiones asiáticas que han experimentado un rápido crecimiento económico y desarrollo sociocultural, después de estar inmersas en mil dificultades; guerras y hechos violentos de toda índole hasta épocas recientes. Pese a ello se han colocado en la actualidad como proveedores de múltiples artículos de excelente calidad que son vendidos en todas partes del mundo. Se han convertido en fuertes competidores de Japón mismo. Han visto en la apertura hacia Occidente la posibilidad de contar con un enorme mercado para sus productos, no como una invasión extranjera sino como un servicio de calidad. Por eso han trabajado para imitar primero la tecnología y luego superar la calidad y el precio. Todos tienen en común la disciplina, laboriosidad, lealtad y perseverancia; altos niveles educativos en donde se fomenta la creatividad y se vincula muy de cerca la escuela con la industria.
Para ellos el trabajo es sinónimo de triunfo. El que más trabaja es el que más gana. L-a gente se encuentra fuertemente motivada para laborar hasta 12 y 15 horas diarias. Públicamente y para todos, la flojera es un antivalor; por lo que la gente trabaja mucho, con gran capacidad de orga- nización y con fuerte espíritu de equipo. Hong Kong, en especial, padecía altos índices de corrupción; hoy es dinámico y progresista, cuenta con una Bolsa de Valores sólida y honesta, tal vez la más transparente del mundo.
Sorprende el hecho de que no cuentan con programas de seguridad social, como indemnizaciones por retiros, pensiones, jubilaciones, dere- chos de antigüedad ni seguro social. Esto ha fortalecido la unidad familiar, porque suplen la falta de estos beneficios en las empresas. Se ha visto que en los países en que el gobierno abunda en garantías y protección al individuo, se debilitan los lazos familiares, como sucede en la ex URSS y en los Estados Unidos. Cabe destacar que tanto trabajadores como empresarios y gobierno se esfuerzan para lograr el mismo objetivo: la reconstrucción y el fortalecimiento del país.
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Las empresas y su gente creen que se debe tener humildad para aprender, establecer valores de calidad total y estrategias ad hoc, e invertir en investigación y desarrollo tecnológico.
En todos se observa constancia, cooperación, consenso y vocación de servicio.
Lamentablemente también enfrentan dificultades, como la masifica- ción y el debilitamiento de ciertos valores humanos, en pro de los económicos y materiales.
Resulta claro, entonces, que el comportamiento de los individuos se ve afectado enormemente por los valores predominantes de su cultura, valores "mamados" desde la infancia y reflejados en la vida adulta.
Ésta es una visión somera y no exhaustiva de algunas otras culturas laborales, a título de referencia y puntos de comparación.
Conscientes de lo positivo y lo negativo en la propia casa y en la ajena, los mexicanos podemos transformar algunos de nuestros patrones cul- turales en aras de nuestro desarrollo como individuos y del engrandeci- miento de nuestra patria.
PRÁCTICAS
1. Comenten en grupos la siguiente afirmación:
"Descubrimientos en el área de la psicología cerebral nos dicen que el deseo de los seres humanos de pertenecer a un grupo es el más intenso de todos y no obstante el menos reconocido" (Prof. Toshihiko Tokizane, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tokio; citado por Kobayashi en Administración creativa, Ed. Técnica, S.A. México, 1982, p. 149.
2. Consideren la siguiente lista de valores, y señalen algunos com- portamientos en que cada uno de ellos se refleja:
Dignidad personal Constancia
Disciplina Colaboración Lealtad Espíritu de servicio
Generosidad Laboriosidad Creatividad Confianza 3. Asimismo, analice las consecuencias sociales de que algunas culturas, como la norteamericana, impulsen a los habitantes
hacia la competencia, la eficiencia y la productividad, sin dar importancia a los aspectos afectivos y emocionales.
4. Analicen y discutan los pros y contras de las siguientes situacio- nes que privan en países diversos del nuestro:
— En Japón la persona que ingresa a una empresa lo hace para el resto de su vida laboral.
— Igualmente en Japón, durante las huelgas los trabajadores continúan laborando, y sólo manifiestan su descontento en alguna forma simbólica (por ejemplo, con una banda rojine- gra en un brazo)
— En Corea del Sur y Hong Kong no existen sueldos fijos ni jornada legalmente determinada, sino que la gente trabaja a destajo, durante un promedio de 12 horas
— En varios países de la Europa capitalista existe el seguro de desempleo para todo mundo: el desempleado recibe cada mes una especie de sueldo mínimo y conserva el acceso a la seguridad social.
— En Cuba y en China comunista nadie más que el Estado puede ser propietario de un negocio
5. Analicen las posibles consecuencias y repercusiones si en Mé- xico se establecieran las modalidades que menciona el ejercicio anterior. Considérenlas una por una.