Segunda Parte
CONSTRUCCION DE UNA ORIENTACION FUTURA POSITIVA: PROGRESION DE EDAD HIPNOTICA
La progresión de edad como un fenómeno de trance básico implica orientar experiencialmente al cliente hacia experiencias futuras. El proceso de la progresión de edad puede ser dirigida con efectividad incluso en estados de trance relativamente leves. El cliente es orientado primero a experiencias futuras y después guiado por el clínico en un esfuerzo para que se absorba experiencialmente en esas experiencias. De este modo, el cliente es capaz de experimentar sentimientos, pensamientos, sensaciones, comportamientos, interacciones y eventos que en realidad no han ocurrido todavía. Si la experiencia es lo suficiente absorbente e impactante, es integrada como una experiencia no muy distinta a las demás experiencias, lo cual puede servir como un marco de referencia para iniciar cambios deseables.
Cambios para lo mejor
El énfasis en este capítulo está colocado en la necesidad de construir expectativas positivas para el futuro, como una parte de toda psicoterapia, pero particularmente con los clientes deprimidos para quienes el futuro es a menudo un vacío sombrío. Los métodos más directos para efectuar esto implica la estrategia
de orientar al cliente a las consecuencias beneficiosas de efectuar cambios. En una fase inicial del tratamiento, los cambios específicos no necesitan ser específicos todavía, pero pueden ser descritos en una forma general que solamente parezca específica. Podrían ofrecerse sugestiones como las siguientes:
Usted ha descrito la incomodidad que lo ha llevado a buscar ayuda... y quiere sentirse en una forma diferente... y realmente no sabe que puede... pero rápidamente descubrirá que lo sabía desde hace tiempo... que cuando hace algo diferente a lo que ha venido haciendo... el resultado también será diferente... y puede ir hacia adelante en el tiempo... lo que ya está ocurriendo hace rato ya que trabajamos en conjunto... y puede tomar un momento... para estar completamente allí... siendo capaz de revisar decisiones que ha hecho recientemente... en una forma diferente... y puede revisar las consecuencias positivas de esas decisiones... en todas las dimensiones dentro de usted... y descubrir con placer que es muy capaz... de cambiar pensamientos y sentimientos... y que puede disfrutar el alivio por el cual ha trabajado tanto... y por qué no mirar más hacia adelante por más cambios aun... ese sentirse bien... mientras descubre más y más formas de usar lo que ha aprendido para continuar madurando más firmemente...
El cliente es animado a experimentar escenarios sugeridos en una forma lo más sensorialmente posible, con la atención colocada en donde sean posibles las experiencias de relajación, comodidad, orgullo, satisfacción, etc., desarrollando esas sentimientos lo mejor posible y continuar haciéndolos disponibles como recursos para hacer uso de ellos. La progresión en el tiempo ocurre en el curso de las sesiones de trance que pueden permitir al cliente experimentar cambios en diversas dimensiones de él. De este modo, los aprendizajes útiles que formalmente requerirían largos períodos de tiempo para ser adquiridos pueden alcanzarse a una velocidad acelerada.
La experiencia de la hipnosis presupone la presencia de disociación, ya que el estado de trance es, por definición, un estado disociado. A medida que el cliente experimenta la progresión de edad, el énfasis está en la experiencia de los resultados exitosos basados en los cambios hechos activamente en beneficio propio. A través del uso cuidadoso de la disociación, el cliente puede ser disociado temporalmente de los efectos de las experiencias pasadas negativas. En esencia, esto se logra indirectamente ya que es una orientación futura la que es amplificada, relegando el pasado a un rol menor, a lo más, en el proceso. La disociación, ya sea en la esfera temporal o en alguna otra, permite que el clínico amplifique una dimensión en el percatarse y, al hacerlo, disminuir otras. Cuando es minimizada la usual orientación hacia el pasado a través de la absorción del individuo en las posibilidades futuras y los logros, las opciones actuales (conscientes e inconscientes) pueden ser hechas en una forma que las permita. En esencia, el clínico está facilitando una “profecía de autocumplimiento.” Como resultado, el cliente es capaz de experimentar un elevado grado de confianza en que los esfuerzos actuales valen la pena, una fuente positiva de motivación para continuar en la vía de la recuperación. (Esta directiva es descrita en el contexto clínico en los casos 3 y 4 del Apéndice B.)
...Alargando el status quo
Otra técnica de estrategia de progresión de edad implica orientar experiencialmente al cliente a las consecuencias futuras de no hacer cambios en su vida. La progresión puede implicar amplificar el percatarse del cliente hacia la mantención de alguna pauta destructiva (v.g., relación, comportamiento) evidente en el estilo de vida del individuo, o puede implicar experimentar los efectos de permanecer ambivalente o inmovilizado respecto a alguna decisión de ayuda hacia si mismo. En ambos casos, el cliente es orientado a algún tiempo futuro en el cual es estimulado a absorberse experiencialmente en los pensamientos o sentimientos intrapersonales asociados con el contexto, o con las consecuencias interpersonales de la mantención de las pautas actuales.
Quizá el ejemplo mejor conocido de esta estrategia terapéutica particular es el caso de Ebenezer Scrooge, en el clásico de Charles Dickens, Un Cuento de Navidad. Scrooge, un viejo excéntrico y miserable, no era conmovido por el espíritu navideño y el énfasis en el amor por toda la humanidad. Una Navidad fue visitado por tres fantasmas, los espíritus de la Navidad Pasada, la Navidad Presente y la Navidad Futura. El espíritu de la Navidad Futura llevó a Scrooger a su tumba y a través de las calles de la villa en la época de su muerte. La amargura y frialdad de los recuerdos que tenían otros de él, remeció tanto a Scrooger que experimentó una sublevación emocional y una subsiguiente transformación en un hombre bondadoso y generoso. La progresión de edad a la época de su muerte y la experiencia de las consecuencias negativas de mantener su antigua forma de vida, motivó a Scrooger a cambiar. Ninguno de los momentos de alegría que había encontrado previamente había tenido algún impacto en él.
Es aparente que algunas personas son motivadas más fácilmente al experimentar posibilidades positivas, mientras que otros son más fácilmente motivados por la evitación de las posibilidades positivas. Como otro ejemplo, algunas personas dejan de fumar debido a un genuino deseo de verse y sentirse mejor, mientras que otros no lo consideran hasta que sus médicos les dan ásperos consejos o hasta que les muestran una radiografía de sus pulmones. La falta de habilidad para experimentar posibilidades futuras con algún grado emocional significativo es la piedra angular para las pautas impulsivas, particularmente las auto-destructivas. La necesidad presente para engancharse en el comportamiento impulsivo está disociada de las consecuencias futuras por haberlo llevado a cabo. (Esta directiva es descrita en el contexto clínico en el Caso 3 en el Apéndice B.)
Pseudo-Orientación en el tiempo de Erickson
Erickson (1954) describió una estrategia que implica orientar al cliente a un contexto futuro donde éste puede evaluar la calidad de la vida, reflejada en cualquier cambio exitoso hecho recientemente, y describe al clínico que catalizadores hubo para esos cambios. Si puede emplearse exitosamente la amnesia, el cliente puede no tener el recuerdo consciente de haber descrito cambios útiles y lo que alcanzó con ellos. El cliente está, en esencia, suministrando información respecto al tipo de aprendizaje y experiencias que
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necesita para tener éxito en terapia. El clínico puede usar esta información para construir trances terapéuticos y tareas.
Esta estrategia particular, cuando funciona, opera en base a la presuposición que el cliente ya tiene una idea de lo que necesita hacer, pero no tiene disponibles los recursos para hacer posible que haga lo que le gustaría hacer. El clínico que opera basado en la creencia que toda persona tiene los recursos necesarios para el cambio, sabe que su labor es suministrar el contexto para el cambio, más que proveer consejos específicos.
En el siguiente ejemplo que ilustra esta estrategia particular, el cliente es guiado al trance y después es inmerso en un contexto futuro para revisar los cambios y describir su origen:4
Clínico: Y ¿cuánto tiempo ha pasado desde que finalizó nuestro trabajo juntos? Cliente: Alrededor de seis meses.
Clínico: ¿Y cómo se ha sentido?
Cliente: Bien... lo he estado haciendo bien... sintiéndome totalmente bien. Clínico: ¿Qué ha sucedido que le ha permitido continuar sintiéndose tan bien?
Cliente: Conjeturo que fui capaz de dejarlo irse... lo necesitaba pero no era capaz de hacerlo... pero ahora sí. Clínico: ¿De quién me está hablando?
Cliente: Mi hijo... mi hijo... yo quería que se quedara conmigo... un poco más. Aun es un estudiante
universitario... pero necesitaba hacer su propia vida.
Clínico: ¿El se mudó o todavía está viviendo con usted?
Cliente: Se mudó... a su propio lugar. Lo adora... pero aun lo echo de menos. Solamente han sido un par de
meses.
Clínico: Y puede continuar echándolo de menos... e incluso puede disfrutar echándolo de menos... sabiendo
que a él le gusta su vida... la vida que usted le dio... que es la que él disfruta... y puede mirar hacia atrás, hacia los cambios... las decisiones que usted tomó... y ha aprendido algo valioso, ¿cierto?
Cliente: No haberlo perdido. Clínico: Correcto.
Cliente: Y saber que tengo que hacer mi propia vida ahora... mis amigos, mi carrera, mi vida. Clínico: ¿Y cómo supo todo esto?
Cliente: Aprendí que no puedo tenerlo por siempre... y que mi vida es mía y la de él es suya... y quizá algo
que hablé con usted... o que quizá fueron sus pacientes en la sala de espera, me di cuenta... me recuerdo pensando... ellos buscan respuestas... y probablemente ya saben lo que debieran hacer... pero no tienen las agallas... y ese pensamiento persistía en mi... y yo quería pensar que tenía las agallas...
Clínico: ¿Y las tenía? ¿No las tenía?
Cliente: Creo que sí... porque él está haciendo su propia vida.
4 (N.T.) Para ver ejemplos de la técnica hipnótica de esta estrategia, se sugiere revisar el Capítulo “Confusión” (desorientación en el tiempo), en M. Pacheco, Hipnoterapia Ericksoniana: Nivel Básico (2a. Edición), Instituto Milton H. Erickson de Santiago, 1996; y la estrategia “Incubando Curación Mente/Cuerpo”, descrita en M. Pacheco, Psicobiología de
la Curación Mente/Cuerpo: Las técnicas terapéuticas de Ernest L. Rossi y David B. Cheek. Un análisis bibliográfico,
En base al intercambio mencionado más arriba, es aparente que la cliente se percató, en algún nivel, que sería indicado un cambio en el área de la relación con su hijo. Las sesiones posteriores implicaron suministrar retroalimentación y experiencias que podían solidificar la nueva pauta de respuesta a la independencia de su hijo con una nueva respuesta de aceptación. Este cambio fue significativo en la experiencia de la cliente y fue una base útil sobre la cual construir otros cambios significativos.
Metáforas respecto a las expectativas y la ambivalencia
La mayoría de los acercamientos descritos hasta aquí han sido directos en su estilo y estructura. Mientras que los acercamientos que comprometen directamente al cliente en la interacción y se relacionan directamente con las situaciones específicas del cliente son bastante aplicables, también es cierto que muchos clientes (especialmente cuando están en medio de la depresión) se sienten incapaces de tratar directamente con aquello que experimentan como problemas abrumadores. En esos casos, puede ser útil la pauta conocida como “metáfora terapéutica.” Zeig (1980a) describió las capacidades prácticas de la metáfora en el diagnóstico, el establecimiento de rapport, en la construcción e ilustración de un punto, sugerencia de soluciones, brindar un reconocimiento de si mismos a los clientes, siembra de ideas, aumento de la motivación, y disminución de la resistencia. Se han elaborado diversos trabajos respecto a la aplicabilidad de las metáforas y construcción de guías para su construcción y entrega (Gordon, 1978; Lankton y Lankton, 1983; Rosen, 1982).
Las metáforas implican a menudo el uso de otras personas (clientes anteriores, miembros de la familia u otros que ejemplifican un punto) con las cuales el cliente puede identificarse y aprender de ellas. Las metáforas que simplemente describen a otros individuos con problemas similares que han alcanzado resultados positivos pueden sugerir en forma indirecta que es posible la recuperación de la depresión, y esto puede construir motivación para participar en el proceso de tratamiento. Esas metáforas no pueden ser aceptadas, sin embargo, si el marco de referencia del cliente es de “desamparo personal” (Seligman, 1983). En ese caso, el cliente mantiene la creencia que mientras que otros pueden tener éxito, “Yo sé que no puedo.” Cuando el desamparo personal es evidente, o incluso se sospecha su existencia, el uso de metáforas que describen el éxito de otros puede agregarse a la depresión del cliente, y ser contraindicado.
Las metáforas que construyen expectativa en la primera fase del tratamiento necesitan aparearse [matching] lo más cercanamente posible con la experiencia de desamparo y desesperanza del cliente, y cualquier otro aspecto significativo de su realidad. En el ejemplo siguiente, se usó un acercamiento metafórico para validar la comprensión del cliente respecto a su propia experiencia (depresión y confusión respecto a sus orígenes) y sembrar la idea que el cambio no es solamente posible, si que es considerado esperanzadoramente inevitable:
Trabajé con otra cliente que estaba muy infeliz con su vida, y ella no sabía por qué... En la superficie, todo parecía estar bien en su vida... tenía una linda familia, lindas posesiones, una linda vida... pero ella sabía que había algo muy profundo que necesitaba atención... no sabía conscientemente exactamente qué era... no todavía... pero creía que las personas podían cambiar... y sentirse mucho mejor... aunque no sabía D6
cómo... todavía... y estaba muy insegura al principio... y ella había hecho todo bien... y sus sentimientos le eran muy incómodos... Parece que la experiencia de la depresión no es más incómoda que la de uno mismo... y han habido muchos cambios que usted ha experimentado a través del curso de su vida... algunos planeados... otros que no han sido planeados... y con cada nueva fase de la vida desarrollándose ante usted... ha encontrado formas para cambiar con los tiempos cambiantes... y a veces usted olvida eso... entonces por qué no tomar tiempo ahora para recordar esas épocas de cambio... que fueron verdaderamente importantes en términos de quién es usted... y cuán agradable es descubrir que posee algunos recursos maravillosos en su interior... profundamente dentro suyo... que puede usar ahora... a medida que entra en un nuevo período de cambios... que puede brindarle muchos buenos sentimientos... que pueden desarrollarse un día a la vez... la forma en que los cambios siempre parecen ocurrir...
En esta metáfora se hace referencia a los cambios por los cuales uno atraviesa como función del desarrollo natural de la vida a través del tiempo. Las metáforas que dan acceso al cliente, en una forma no amenazante, al reconocimiento que ha efectuado cambios exitosos anteriormente bajo condiciones difíciles, pueden ser útiles para establecer expectativa positiva.
Las metáforas que toman en cuenta la ambivalencia del cliente puede ser usado para construir motivación para la acción, un ingrediente fundamental en la terapia de los individuos deprimidos. Pueden emplearse metáforas que resaltan los resultados positivos del intento de nuevos acercamientos, y metáforas que resaltan los resultados negativos de permanecer indeciso o pasivo ante decisiones en un tiempo crítico. Es importante apreciar que el objetivo de esas metáforas es construir motivación y expectativa y no frustrar más al cliente, el cual sabe que necesita emprender alguna acción positiva pero se siente incapaz de hacerlo. La siguiente metáfora fue usada exitosamente con un cliente que estaba angustiado y se deprimió progresivamente ante la decisión de dejar su hogar para ir a una universidad lejos, o vivir en su casa y asistir a una universidad local:
Tuve un amigo llamado Will [Voluntad] que recientemente estuvo en una situación casi idéntica a la suya... y está dándose cuenta solamente ahora... cuánto aprendió de si mismo... y qué lo hace sentirse realmente bien... Will estaba intentando efectuar la difícil decisión de elegir a cuál universidad asistir... había un programa que era muy tradicional... que enfatizaba los enfoques más antiguos y conservadores... y quedaba convenientemente cerca de su casa, donde podía vivir con sus padres... los cuales querían mantenerlo a resguardo en casa... y él realmente no sentía que podía disgustarlos y mudarse... y el otro programa era uno mucho más nuevo y mucho menos conservador y estrecho... y estaba en otra ciudad... y él pensaba que debiera ser conservador... pero quería aprender muchas cosas, que estaban más allá de lo que ofrecía el programa en la universidad cercana... y realmente no podía decidir a cuál programa incorporarse... y ambos programas eran positivamente muy posibles... y ambos tenían plazos fijos para incorporarse y no coincidían.... y no podía decidir... y cuando le preguntaron que dijera cuáles eran sus intenciones... realmente no pudo decidir... y cuándo le solicitó más tiempo al director del programa de la segunda universidad para considerar sus planes, la del programa menos conservador en la otra ciudad... le respondieron que era obvio que no estaba interesado y que ya no tendría su vacante... y terminó en el programa más conservador... viviendo en su casa... y se siente muy entrampado allí... y creo que él ha
aprendido mucho respecto a tomar decisiones... cuando la oportunidad de elegir está ahí... y antes que las decisiones sean tomadas en su lugar...
En ese ejemplo, diversas características diferentes de la depresión fueron tomadas en cuenta en forma indirecta: ambivalencia; responsabilidad inapropiada por los padres; culpa inapropiada; la pérdida de una oportunidad importante debido a la indecisión y el temor; la afirmación que uno necesita saber cuál es el mejor interés para uno y actuar en base a esa información; así como otras pautas que pueden transmitir mensajes importantes en una forma memorable debido al contenido paralelo de la metáfora con los intereses del cliente.
Las metáforas pueden ser usadas apropiadamente en cualquier fase de la terapia y pueden ser consideradas como herramientas particularmente valiosas para aumentar la motivación y construir expectativas positivas. La siguiente es otro ejemplo de una metáfora motivadora, que contiene el mensaje que “un debe trabajar para tener éxito” y “uno obtiene lo que merece.”
Usted probablemente ha escuchado el antiguo refrán, “Nada es gratis en la vida,”... y usted sabe lo suficiente para apreciar... que colocar... energía.... y tiempo... son ingredientes necesarios del éxito... dejando ir... cómodamente... el marco mental... de hacer las cosas sin costo... sin esfuerzo... que quiere y espera algo a cambio de nada... y hay una historia particular... que se ha convertido en una de mis favoritas... y sonará muy específica al principio... pero toma un significado más general cada vez que usted la escucha... y será esa clase de historia... que funciona en la misma forma... como otras historias que usted ha escuchado un millón de veces y continúa disfrutando cada vez... en una forma diferente... es la historia de un leñador... y otro hombre... hace muchos, muchos siglos atrás... que acudieron a un juez para arreglar su disputa... el juez le pidió al leñador que explicara... su presencia... y el leñador dijo lentamente... y con una tranquila determinación... “He pasado todo el día... trabajando mucho... para ganar mis monedas de plata... y este hombre piensa que merece la mitad... y me niego a darle la mitad...