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Nunca y Siempre Solo

In document Michael Yapko Cuando Vivir Duele Depresion (página 147-149)

Segunda Parte

DIRECTIVAS RELACIONADAS CON LA DISOCIACION

11. Nunca y Siempre Solo

Las directivas descritas en los capítulos previos son capaces de colocar al cliente deprimido en contacto con sus valores, creencias y comportamientos depresiógenos. Mucho del trabajo terapéutico puede ser hecho internamente por el cliente cuando una pauta auto-limitante es interrumpida y reemplazada por otra pauta que es más adaptativa. Sin embargo, la concentración exclusiva en el mundo interno del cliente es inevitablemente una intervención incompleta, ya que el individuo no vive enteramente dentro de si mismo. Por el contrario, los individuos viven en un mundo que incluye a otras personas —muchas otras personas. Una de las dimensiones primarias de la experiencia descrita en el Capítulo 3 es la relacional, haciendo énfasis el aspecto interpersonal de la vida del individuo. La dimensión relacional se relaciona con el sistema social más amplio del cual uno es una parte, e incluye a todas las personas con las cuales interactuamos, ya sean ocasionales o distintas en la cualidad de la relación. Desde luego, las relaciones más significativas reciben mayor énfasis en la intervención en esta dimensión, con una atención especial puesta en las pautas relacionales del individuo con respecto al esposo(a), hijos, padres, amigos cercanos, colegas, empleados, y otros que son importantes en su vida.

Parece imposible desestimar el rol que juegan otras personas para la configuración de las perspectivas de la persona respecto al mundo en el cual vive. La sociedad es una forma universal de vivir, y cada sociedad socializa intensamente a sus miembros para que adquieran el conocimiento que será necesario para que ellos participen provechosamente en esa sociedad. Uno aprende qué puede y no puede hacer, lo que puede ser expresado y lo que debe guardarse para uno mismo. Quizá lo más importante, uno aprende respecto a qué es lo esperado en cada uno de los diversos roles sociales que desempeña.

La psicología social ha acumulado un monto sustancial de información respecto a los roles sociales y el comportamiento normativo en una variedad de contextos. Es infortunado que las diversas ramas de la psicología parezcan tener tan poco o ningún contacto entre ellas, puesto que las perspectivas de cada una contribuyen a una mejor comprensión y a una mayor unificación de las diversas fuerzas que moldean la vida del individuo. En todo suceso, el énfasis de la psicología social en las dimensiones interpersonales de la experiencia puede brindar al clínico mayores intuiciones en las formas de intervenir en un sistema social establecido, que permitirá cambios positivos en sus miembros. Específicamente, uno debe tener en mente que lo que ocurre en el nivel individual de la experiencia tendrá consecuencias en alguna otra parte del sistema, incluidas las consecuencias interpersonales. En consecuencia, los otros miembros del sistema del cliente juegan un amplio rol en el refuerzo directo e indirecto y la extinción de sus pautas de la experiencia subjetiva.

Considere, por ejemplo, los comentarios de Adam (descrito en el Capítulo 9), que había sido corredor de bolsa antes de sufrir una depresión severa. Un hombre inteligente y sensible, Adam atribuyó mucha de la paranoia que experimentaba respecto a los demás como una respuesta a un juicio de valor de aquellos porque él estaba sin empleo y era, por lo tanto, un inútil. Debido a sus ataques incapacitantes de

depresión, la esposa de Adam y los hijos mayores se hicieron gradualmente responsables del manejo de los asuntos familiares. Aparte del temor que éstos agravaran la ya delicada condición de él, la familia de Adam comenzó a excluirlo completamente debido al estrés de la toma de decisiones, e inadvertidamente lo fueron excluyendo del sentido de estar conectado con ellos. Adam se denominaba a si mismo “la gárgola benevolente” de la casa -una expresión curiosa de su sentido de aislamiento e inutilidad.

La pauta ha sido bien descrita en la literatura conductual respecto a la depresión. El individuo deprimido se transforma en alguien muy negativo y muy sin energía para con lo que lo rodea, agotando los intentos de los otros que genuinamente quieren ayudarlo, hasta, que en su propia frustración, aquellos lo abandonan. El individuo deprimido ahora tiene combustible adicional para el fuego de la depresión, sintiéndose incompetente y sin valor. En otro aspecto relacional problemático, la ayuda que los demás le proporcionan durante los episodios de depresión pueden recompensar inadvertidamente a la persona por estar deprimida. Esto ocurre como resultado del despliegue de atención, afecto y otros comportamientos que el individuo deprimido puede encontrar reforzantes.

Claramente, algunas pautas interaccionales son más funcionales y significativas que otras, y el cómo el cliente pauta sus relaciones puede ocasionar o mantener episodios de depresión. (Esto, desde luego, es la tema central del modelo interpersonal de la depresión.) Los sistemas de relación, una vez establecidos, generalmente mantienen la estabilidad. Para lograr esto, las interacciones tienden a volverse rituales. Se desarrollan expectativas, a veces intensamente, respecto a cómo debe ser uno, y la presión sobre el individuo para que viva de acuerdo a esas expectativas puede ser enorme. Si las expectativas están tan firmemente establecidas, que parecen más allá de discusión, la naturaleza crítica de la mente consciente es burlada, y el individuo responde muy inconscientemente a las directivas impuestas. No siempre es fácil descubrir quién impuso esas directivas. A veces está claro que las expectativas fueron abiertamente establecidas por alguien significativo; otras veces, el individuo descubre que ha asumido algo respecto a los otros, y se ha impuesto estándares que se han transformados en dañinos para si mismo. Sin importar el origen de las expectativas, el sistema social del individuo llega a un delicado equilibrio que no permite fácilmente el cambio en las pautas. Como se señaló al principio, un cambio en un miembro ocasiona inevitablemente una necesidad de cambio en los otros para ajustarse a si mismo de acuerdo al cambio. A menudo es difícil cambiar una pauta de uno, incluso puede ser experimentado como especialmente difícil cuando el individuo aun no inicia el cambio, sino que simplemente está reaccionando a otros. La respuesta perezosa de los miembros de la familia ante la exigencia de cambiar, aparece como “resistente” al cambio e incluso puede parecer como intentos directos o indirectos para sabotear los esfuerzos del cliente.

El tratar con las consecuencias interpersonales de las pautas de la ida de uno es una parte continua de la vida. Al trabajar con los individuos deprimidos en particular, los efectos interpersonales son muy marcados, como lo sugiere la Tabla 5 del Capítulo 3.

Si consideramos algunos de las pautas más comunes y perturbadoras evidentes en las relaciones, podemos pensar en los problemas del poder (v.g., luchar abierta o encubiertamente por el control de la relación), coerción y/o egoísmo manipulador, dependencia excesiva, pautas abiertas o encubiertas de rechazo o ridículo, y abuso verbal o físico en una diversidad de otras formas. El clínico que es sensible a las

pautas relacionales en la vida del cliente deprimido, es probable que encuentre algunas o todas estas pautas negativas y necesitará intervenir en alguna forma. Al considerar el uso de directivas para el tratamiento de los individuos deprimidos, puede ser útil considerar los problemas principales del “control” y la “responsabilidad” (discutida con extensión en los capítulos previos) en términos de las implicaciones interpersonales. Para que el cliente logre una recuperación tan completa como sea posible, esos problemas deben aclarados lo suficiente para ser manejados apropiadamente en todas las dimensiones.

MANIFESTACIONES INTERPERSONALES DE AMBIGÜEDAD

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