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ESTRATEGIAS PARA TRATAR CON LAS PAUTAS DE UN ESCASO SENTIDO DE RESPONSABILIDAD

In document Michael Yapko Cuando Vivir Duele Depresion (página 110-120)

Segunda Parte

ESTRATEGIAS PARA TRATAR CON LAS PAUTAS DE UN ESCASO SENTIDO DE RESPONSABILIDAD

Una de las formas de un sentido distorsionado de la responsabilidad se manifiesta en la falta de asertividad del cliente respecto a sus sentimientos o deseos. El cliente deprimido que se ve consistentemente a si mismo como una víctima de la insensibilidad de otros, quejándose que los otros no consideran sus sentimientos. Cuando este es el caso, el cliente posee claramente un escaso sentido de responsabilidad respecto a los eventos que ocurren en la relación. En forma típica, la estimación de si mismo es tan pobre que él teme expresar sus sentimientos, hacer exigencias realistas, colocar límites, o incluso estar en desacuerdo con otra persona sin el temor que aquella se enoje o lo abandone. La negación de si mismo es la pauta principal en lo que ha sido apropiadamente descrito por Satir (1972) como el estilo de personalidad “apaciguadora”. El cliente que opera de este modo es probable que se frustre y enoje mucho debido a que su rol pasivo, apaciguador, exige un servilismo silencioso. Sin embargo, la rabia no puede ser expresada en forma directa, por mucho que se reconozca como indiscreto “odiar la mano que te alimenta”. La terapia en esos casos, al menos en parte, implica construir el reconocimiento que para que la relación sea saludable, los sentimientos de cada persona deben ser reconocidos como igualmente válidos. La negación de si mismo del individuo con un escaso sentido de responsabilidad le impide lograr ese reconocimiento en forma independiente.

Negación de si mismo

Cuando el cliente invalida sus propios sentimientos o deseos, no hay una base legítima para afirmarlos. Ese cliente minimizará la importancia de sus sentimientos, o niega su valía con afirmaciones autocríticas como “No tengo derecho a sentirme en esa forma.” Esta es una afirmación realmente absurda, debido a que ha perdido completamente el punto: ¡La persona ya siente en esa forma! El cuestionarse el derecho a sentir lo coloca a uno en una dirección que retrasa o impide que uno enfrente el sentimiento real. El cliente no tiene una justificación adecuada para sus sentimientos, y en la búsqueda de tal justificación se deprime aun más.

Auto-justificación

En esos casos, el clínico puede indicar al cliente que justifique todo lo que hace. El autor ha denominado a esto la “Auto-justificación”. Se le prescribe al cliente que de al menos tres justificaciones para todas las actividades que desempeña. De este modo, se requiere que el cliente de tres razones de por qué está llevando esas ropas en particular, por qué va en auto al trabajo por ese camino en particular, por qué escogió esa comida en particular para el almuerzo, etc. El gasto de energía mental para intentar justificar lo que uno hace, pronto se transforma en una carga pesada para la mayoría de los clientes. Muy importante, lo que el cliente descubre es que cada una de las justificaciones es esencialmente una

racionalización para hacer lo que uno quiere y para sentir lo que uno siente. A medida que el cliente descubre que todas las justificaciones son explicaciones posteriores al hecho para hacer o sentir lo que uno desea, hay un fundamento para un reconocimiento más auto-determinado que “el hecho que me sienta en esta forma es una justificación suficiente para hacer lo que deseo.” Hacer una afirmación de esa clase no implica dureza hacia los otros (como si un “apaciguador” pudiera convertirse en duro de algún modo), sino que implica una autodeterminación y aceptación de si mismo que solamente puede fomentar la estimación de si mismo del deprimido.

Invalidación de los propios sentimientos de uno

En otra estrategia, puede indicársele al cliente que afirme sus sentimientos, pero los anteceda con una apología. En esencia, se le dice al cliente que diga, “Disculpen, pero me siento (bien, mal, enojado, feliz, etc.) con lo que estoy haciendo.” Al insertar una apología negativa, o excusa (“Quizá no tengo el derecho a sentir de esta forma) antes de una afirmación de los sentimientos de uno, puede resaltarle al cliente lo absurdo de “Invalidar los propios sentimientos de uno” cuando son tan determinantes para determinar la calidad de experiencia de uno. La meta es catalizar el reconocimiento que uno tiene derecho a los propios sentimientos, y la habilidad de una calidad de vida elevada implica que uno elige si los expresa o no, y cómo hacerlo.

Un aspecto del proceso de negación de si mismo implica los propios motivos y acciones de uno. La tendencia en el cliente deprimido es interpretar sus motivos y acciones en una forma muy negativa y patológica, actuando así de acuerdo a una autocrítica cruda y de la que no puede escaparse, que está continuamente disminuyendo su estimación de si mismo. La pauta es usualmente inconsciente, de modo que el individuo no se da cuenta del hostigamiento interno -simplemente experimenta las consecuencias de los sentimientos dañinos.

Interpretaciones patológicas

Puede usarse una prescripción de síntoma para amplificar el percatarse de una pauta y construir un resistencia para efectuarlo. La prescripción requiere que el cliente genere tres “Interpretaciones patológicas” para todas sus acciones, particularmente una neutral tal como escoger una comida particular en el menú de un restaurante. Cuando el cliente es presionado a hacer lo que ha estado haciendo en forma espontánea por largo tiempo, la pauta ya no es más una “propiedad particular”, sino una respuesta al clínico. Esto allana el camino para la eventual disociación de la pauta de la experiencia común del sujeto.

Interpretaciones saludables

La estrategia inversa es una buena idea de seguimiento. Después que el cliente se ha hecho un adepto en interpretaciones patológicas, puede indicársele que genere ahora “Interpretaciones saludables”

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positivas para sus sentimientos o acciones. En forma típica, esto es experimentado como una tarea mucho más difícil de llevar a cabo. La historia de interpretaciones negativas del cliente ha distorsionado a menudo sus percepciones, al punto que las interpretaciones positivas esté más allá de su rango de visión. Ocurre, sin embargo, una curva de aprendizaje, y a medida que las primeras interpretaciones positivas ocurren lentamente, pronto sigue una aceleración y el cliente estará viendo más fundamentos positivos para sus sentimientos y acciones.

El clínico puede emplear la directiva 17 como una estrategia de seguimiento que combine a las dos previas. Esta directiva descrita en el Capítulo 7, hace que el cliente genere tres interpretaciones positivas y tres negativas para sus acciones y sentimientos. En este momento en el tiempo, la “Variedad de interpretaciones” es bien ejecutada por el cliente, el cual descubre que el proceso de atribuir motivos y explicaciones a las acciones a menudo es arbitrario e improbable. Cuando el cliente puede generar explicaciones igualmente plausibles para unas circunstancias que son positivas o negativas, descubre de primera mano cuán arbitraria ha sido su historia pasada de concentrarse solamente en interpretaciones negativas. Además, el cliente aprende experiencialmente que las explicaciones después del hecho son sólo eso -después del hecho. La línea de retaguardia es que la persona tomó la decisión para actuar en base a lo que parecía ser la mejor opción en ese momento.

Las mejores elecciones

El punto precedente es una que toma en consideración el problema de la negación de si mismo y la culpa, y es una afirmación en la cual creo genuinamente: El cliente está haciendo las “Mejores elecciones” que tiene en un momento dado, en base al rango personal de recursos y el grado de acceso a esos recursos (Bandler y Grinder, 1979; Lankton & Lankton, 1983). El reencuadre ocurre cuando un “error” se convierte en la “mejor elección disponible.” Cuando el cliente puede aceptar la inevitabilidad de hacer elecciones que eventualmente prueban que no son las mejores, por cualquier razón, la aceptación de si mismo puede ser más fácil.

Perfeccionismo

La falta de habilidad para aceptar la inevitabilidad de hacer elecciones menos que perfectas de tiempo en tiempo es otro aspecto de la negación de si misma que está enraizada en distorsiones respecto a la responsabilidad y el control. Si el individuo cree que siempre debiera ser capaz de generar la respuesta o resultado ideal en una situación dada, la creencia se convierte en un fundamento para sentimientos negativos que podrían interferir o rechazar dimensiones de uno mismo, que pueden hacerse peligrosos para salud mental de la persona. Esforzarse por la perfección es, por cierto, una meta maravillosa, pero uno debe tener un claro sentido de la frontera que está separando la realidad del idealismo. Específicamente, ¿qué es “perfección”? ¿Es posible alcanzarla? ¿A qué se parece? ¿Cuáles son los criterios para definirla? ¿La capacidad para alcanzarla está bajo nuestro control directo?

A menudo el individuo se esfuerza por la perfección como una forma de evitación de la crítica o como un medio para evitar desilusiones con los otros significativos. En la primera situación, la distorsión en la responsabilidad es evidente cuando uno teme cometer un error y ser visiblemente responsable por él. En la segunda situación, el individuo está intentando controlar a otros, intentando hacer que ellos reaccionen con las reacciones posibles más favorables.

Metas perfeccionistas no realistas

Pueden construirse metáforas terapéuticas con el tema de un individuo con “metas perfeccionistas no realistas”, que está sintiéndose deprimido respecto a la incapacidad para alcanzarlas (sin darse cuenta que no son realistas), y que después experimenta un cambio en la perspectiva de ellas que lo lleva a una forma más saludable de vivir. Este tema es ilustrado en la metáfora siguiente:

Y puedo contarle de una mujer que conocí que está deprimiéndose más y más con el paso del tiempo... que estaba sintiéndose realmente mal respecto a si misma y su vida... porque estaba sintiéndose muy sola y aislada... había estado casada... y describió su matrimonio como satisfactorio, pero no excitante... de modo que abandonó a su esposo con el cual llevaba ocho años de matrimonio... para encontrar a un hombre más excitante para ella... un hombre más perfecto... y eso fue hace cinco años atrás... y creó una lista de características que ella requeriría para su siguiente esposo... y su imagen de cómo sería ese hombre perfecto, su apariencia y acciones estaban muy claros para ella... y no se perdía citas... conociendo a muchos hombres... yendo a muchos eventos sociales... y terminando cada día que pasaba frustrándose más y más y deprimiéndose... estaba perdiendo la esperanza de encontrar al hombre perfecto... quería que fuera el hombre perfecto... y era un anhelo perfecto aguardar por el hombre perfecto.. aunque se estaba deprimiendo más y más por el simple hecho de esperar... y un día estaba quejándose con una amiga respecto al hombre menos que perfecto que había conocido, y su amiga la escuchó pacientemente durante un rato, pero ella estaba enfadándose más y más con las quejas de su amiga y finalmente explotó... y denunció agriamente la lista de ella... y su intolerancia para todo lo que no fuera perfecto... y su meta no realista de encontrar la perfección cuando tal cosa no existe en los humanos... y cómo ella había estado tan egoístamente absorta en sus propias imágenes de perfección que se había perdido la oportunidad de ser realmente amada por alguien que fuera diferente a su imagen ideal... no mejor, no peor, sólo diferente... y de pronto le pareció a esta mujer que su lista era totalmente innecesaria... que un ser humano amante, cariñoso, podía ser de muchas formas distintas... y el estadillo de rabia de su amiga la choqueó un poco, pero la colocó en un marco mental mucho más aceptante y realista... y no creo que haya sido una coincidencia que haya encontrado al hombre del cual enamorarse no mucho después de esa interacción... y está muy felizmente casada ahora... y describe a su esposo como “perfectamente imperfecto...” y está muy feliz con respecto a eso...

Esta metáfora hace juego con la insatisfacción general que precede a una necesidad no realista de perfección, la futilidad y los aspectos depresivos de esforzarse tercamente por la perfección, y la necesidad de abrirse a otras formas de acercarse a los problemas que pueda facilitar la resolución. En este caso, la amiga confrontadora empujó la solución en el percatarse de la mujer, ayudándola a descubrir que otras

formas distintas a los ideales subjetivos puede ser igualmente la tarea a mano. Doblegar las expectaciones rígidas de perfeccionismo para fomentar mayor aceptación es una dimensión muy importante para facilitar flexibilidad en la vida de uno. (Esta directiva está descrita en el contexto clínico en el Caso 1 del Apéndice B.)

Nunca ofenda a los espíritus

Otra metáfora que reencuadra el perfeccionismo como algo menos que deseable, fue una contribución de un asociado del autor, David L. Higgins, M.A. La metáfora describe cómo “Nunca ofender a los espíritus.”

Hace mucho tiempo, un grupo particular de indios eran muy hábiles en la construcción de alfarería muy elaborada y en el tejido de bellas alfombras y las fabricaban con muchos propósitos... motivados, al parecer, para unirse con... y reflejar... la belleza y gracia de su mundo... algunas piezas eran decoradas con símbolos del dios que había pasado de una generación a otra, otras con indicaciones de lo que habían visto en la naturaleza... siempre creado y detallado con cuidado y apreciación por el proceso... con una inspiración que se expandía desde el interior... armonizando lo perteneciente al individuo y su ambiente... colores brillantes y suaves... puros y básicos.. siempre extraídos de la tierra bajo sus pies o del mundo dentro de su campo visual... texturas ondulantes y líneas trazadas con una espontaneidad controlada... y cada hebra era llevada de un lado a otro... con cada movimiento sutil de sus manos junto al cuerpo... nuevas formas desarrollándose a partir de las anteriores... a través de la delicada manipulación de los materiales crudos... materiales crudos provenientes de muchas fuentes... recursos muy familiares... quizá una imagen a partir de la cual evolucionar, pero siempre sorprendente en la forma... lo inesperado... lo útil y apreciado... Y usted podría estar interesado en saber que en ese mundo solamente los espíritus podían ser

perfectos... y los espíritus estarían muy ofendidos si algún mortal lograra la perfección en alguna forma...

incluso por accidente... y a cada alfombra... a cada pieza fabricada... a cada pieza de alfarería... le daban una línea rara o una marca rara o un color extraño... un desvío deliberado... de la perfección de la pauta desarrollada... un error útil... colocado cuidadosamente por el artista... para evitar ofender a los espíritus... y hay una cosa muy importante que me gustaría que usted hiciera... solamente para usted... hasta que nos encontremos de nuevo... que esté perfectamente seguro... de no ofender a los espíritus...

Sea perfecto

En otra estrategia para tratar con el perfeccionismo, puede dársele al cliente la prescripción paradojal para “Ser perfecto” en todas las dimensiones de su vida. Puede indicársele que haga todas las cosas perfectamente, sin que se permita ninguna imperfección. De este modo, se le indica al cliente que se duche perfectamente, se vista perfectamente, mantenga una postura perfecta, respire perfectamente, coma y beba perfectamente, etc. Se exige perfección en aquellas cosas que literalmente no pueden ser hechas perfectamente. ¿Qué criterios objetivos existen para definir “ducharse perfectamente”, por ejemplo? Prescribirle al cliente que lleve a cabo esas tareas mundanas dentro de una atmósfera de perfeccionismo puede movilizar sus sentimientos de estar atrapado en una situación imposible -una situación

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que es perfectamente paralela a la trampa en la cual se coloca a si mismo, en un área igualmente arbitraria como ducharse. Usados en forma positiva, la frustración y el resentimiento del cliente pueden ser los catalizadores perfectos para que él redefina la “perfección” en un modo más realista y auto-dirigido. Una razón muy importante para redefinir la perfección y su adecuación es que muy a menudo el concepto original de perfección del cliente ni siquiera es suyo. Por el contrario, es la interpretación y reacción del individuo a las expectativas de alguien que tiene poder (v.g., un otro significativo) en su vida. (Esta directiva está descrita en el contexto clínico en el Caso 1 del Apéndice B.)

Cometa errores deliberados

Otra prescripción podría implicar que el cliente planeara y ejecutara deliberadamente un número de errores cada día. Esta directiva particular fue descrita por Watzlawick (1978, p. 136-137) y es estructuralmente un tarea paradojal. Se le dice al cliente que debe cometer un número de errores cada día, deliberadamente planeados y llevados a cabo. Puede indicársele que doble en la dirección equivocada en la carretera, llegue a la hora equivocada a una reunión, lleve ropa interior equivocada, y otras tareas erróneas no dañinas, como ejemplos de área en los cuales “Cometer errores deliberados”. Se crea un efecto de doble vínculo cuando el clínico requiere que el error sea hecho con “perfección”. Si el cliente cumple y comete errores, ha cometido un error. Si el cliente comete el error de no cometer errores, ha cometido un error. Ya que los errores son hechos de acuerdo a las directivas del clínico, el cliente no necesita sentirse responsable por ellos. Esto le da la oportunidad al cliente para que descubra a través de la experiencia directa que cometer errores no lleva al fin de la civilización ni causa ninguna consecuencia horrorosa que pueda ser muy temida. El movimiento en la dirección de la aceptación de la propia humanidad de uno, puede ser, entonces, posible, v.g., la inevitabilidad de cometer errores. En el estilo intrapunitivo de muchos clientes deprimidos, el castigo a si mismo que acompaña a los errores es peor que las reacciones de otros y está relacionado con la culpa y los problemas de autoestima. Esta estrategia puede ayudar mucho a facilitar la aceptación de si mismo y aprender a cometer errores al hacer cosas, en lugar de ser castigado por ellos. (Esta directiva está descrita en el contexto clínico en el Caso 1 del Apéndice B.)

Redefina el perfeccionismo

También puede ser útil una estrategia de reencuadre para tratar los problemas del perfeccionismo y una estimación de si mismo empobrecida. El perfeccionismo ha sido mantenido como un ideal en la mente del cliente, una meta muy deseable que se sido sostenida sin crítica. Cuando se aplica el reencuadre para “Redefinir el perfeccionismo” como algo negativo, puede reducirse la intensidad del impulso para la perfección. Bandler y Grinder (1979, p. 171-172) describieron un proceso similar en el ejemplo de Carl Whitaker trabajando con un hombre que admite tristemente que “No soy el esposo perfecto.” La respuesta de Whitaker fue “¡Gracias a Dios!, qué alivio. Han venido ya esta semana tres maridos perfectos y son tan aburridos.” En este ejemplo, “perfecto” es reencuadrado como “aburrido”. Reencuadrar “perfecto” como

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indeseable en alguna forma, puede catalizar la redefinición de la naturaleza de la perfección y movilizar al cliente en la dirección de no solamente tolerar su humanidad y sus defectos inherentes, sino que realmente apreciarlos.

El reencuadre a través de la metáfora es posible cuando la meta para ser perfeccionista es reconsiderada. En un caso descrito por primera vez en un artículo sobre la anorexia nervosa (Yapko, 1986), este acercamiento fue usado con un hombre anoréxico que estaba estudiando medicina en la universidad. Se le dijo que otra cliente mía, una atractiva mujer casada, que reportaba ser incapaz de experimentar orgasmo con su esposo. Como resultado de eso, ella se sentía frustrada consigo misma, con su esposo y con

In document Michael Yapko Cuando Vivir Duele Depresion (página 110-120)