C ONTROL DE LA CONDUCTA POR ESTÍMULO
4. CONTROL CONDICIONAL
Hasta ahora hemos abordado el análisis del control por el estímulo en singular, es decir, de cómo un solo evento causa determinada conducta. Los discriminativos positivos aumentan la probabilidad de cierta respuesta mientras que los negativos la reducen, y los estímulos condicionados elici- tan reflejos, ya sean de naturaleza excitatoria o inhibitoria. Estas situacio- nes en las que el control del ambiente es tan simple son fáciles de replicar en un laboratorio pero no son tan habituales en contextos fuera del mismo. Las causas que determinan que realicemos una conducta u otra son fre- cuentemente complejas, es decir, dependen de más de una variable (sin contar factores motivacionales, de historia de aprendizaje o genéticos) y, lo que lo hace aún más complejo, de la interacción de esas variables entre sí.
Cuando el control que ejercen ciertos estímulos sobre nuestra conducta está matizado, o depende de la presencia de otros eventos consideramos que estamos ante un caso de control condicional. Es importante señalar
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que estos eventos no afectan directamente a la conducta sino que lo hacen a través de los estímulos de control simple (modificando su función), de hecho, su presencia en solitario no ejerce ningún control específico sobre el comportamiento.
El control condicional implica la adición de un nuevo término a la con- tingencia mínima. Así una contingencia pavloviana simple requiere de un evento diferente al EC y al EI, denominado modulador, para convertirse en una contingencia de control condicional, pasando de dos términos a tres. En el condicionamiento operante, que requiere de una contingencia míni- ma de tres términos (Ed-R-Er), el nuevo evento de control, denominado Estímulo Condicional, aumentaría el número de elementos de la contin- gencia a cuatro.
En este apartado analizaremos ambos casos, tanto el control condicional pavloviano (Modulación) como el operante (Discriminación Condicional).
4.1. Modulación
El estudio del control condicional en el condicionamiento clásico es relativamente reciente, teniendo en cuenta la extensa tradición de la que goza la investigación de la conducta refleja y la fecha en la que se realizaron los primeros estudios sobre control condicional operante. Los pioneros en este campo fueron Robert Rescorla y Peter Holland, que empezaron a estu- diar el fenómeno casi simultáneamente y de forma paralela a mediados de la década de los 80 (Rescorla, 1985; Holland, 1985). Tal vez por esta razón existe cierta duplicidad en los términos utilizados para referirse al estí- mulo de control condicional, ya que Holland lo denominó «Establecedor de la ocasión» y Rescorla «Facilitador», y desde entonces se han utilizado ambos de manera indistinta, existiendo trabajos posteriores que usan tanto uno como otro. Actualmente, de hecho, puede utilizarse tanto el término «Modulación» como «Establecimiento de la ocasión» (Ocassion Setting) o «Facilitación» para referirse al control condicional pavloviano.
En una situación de modulación la contingencia que mantienen el EC y el EI depende de la aparición de un estímulo anterior. Por ejemplo, si tras presentarse una luz la aparición de un sonido va seguida de comida, pero en ausencia de la luz el mismo sonido no va seguido de comida, la luz
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terminará modulando la función del sonido como estímulo condicionado excitatorio apetitivo. Esquemáticamente:
Luz - sonido (EC) - comida (EI) // no luz - sonido (EC) - no comida (EI) Luz - no sonido (EC) – no comida (EI) // no luz - no sonido (EC) – comida (EI)
En este hipotético experimento (similar al realizado por Fetsko, Stebbins, Gallagher y Colwill, 2005) podemos observar dos cuestiones importantes:
a) La contingencia EC-EI es positiva tras la presentación de la luz (luz- EC-EI, luz-no EC-no EI), pero es negativa cuando no ha aparecido (no luz-EC-no EI, no luz-no EC-EI). En términos de control de la respuesta, tras la presentación de la luz el EC elicita una respuesta condicionada excitatoria apetitiva, mientras que en ausencia de ésta la respuesta elicitada por el mismo EC es inhibitoria apetitiva. a) La luz (el modulador) no mantiene ninguna relación de contingen-
cia con la aparición del EI, ni negativa ni positiva. Si ignoramos, solo con objetivos didácticos, el EC de los cuatro ensayos anteriores vemos que luz-EI, no luz-no EI, luz-no EI, no luz-EI. Es decir, que la aparición de la luz predice la presentación de la comida con un 50% de probabilidad y su no presentación con un 50% también. En otras palabras, no lo predice en absoluto, ya que mantienen una relación de acontingencia o de correlación nula.
Los estímulos que adquieren propiedades moduladoras no elicitan por sí mismos respuestas excitatorias ni inhibitorias sino que modifican la función de los EC con los que se han asociado. De hecho, la presentación repetida en solitario de un modulador no provoca su extinción, en otras palabras, el efecto de un modulador no se pierde por su exposición fre- cuente siempre que no se quiebre la conexión que mantuvo con la relación EC-EI durante la fase de adquisición (Rescorla, 1986).
4.2. Discriminación condicional
Aunque no fue el primero en estudiar discriminaciones condicionales, se considera a Lashley como uno de los pioneros en definir este fenómeno,
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así como en identificar las propiedades físicas de los estímulos controla- dores. En su experimento (Lashley, 1938), ahora un clásico, expuso a tres ratas en cajas de salto a una tarea en la que los estímulos discriminativos eran siempre un par de triángulos equiláteros, uno hacia arriba y el otro invertido. Los dos triángulos aparecían cada ensayo, aunque el fondo en el que aparecían variaba cada vez que las ratas conseguían el criterio de 20 ensayos sucesivos sin error. Cuando el fondo era negro, saltar hacia el trián- gulo hacia arriba era reforzado. Sin embargo, si el fondo consistía en ban- das horizontales, se requería a las ratas elegir el triángulo invertido. Con este procedimiento se estableció una clase de control de estímulo sobre los sujetos, de manera que la dirección o sentido de la reacción era condicional con respecto a un estímulo adicional de la situación experimental, lo que el autor denominó una «reacción condicional». Más tarde, este mismo autor demostró que el fondo podía ser alternado aleatoriamente de un ensayo a otro sin perjudicar la ejecución de los sujetos, es decir, mantenían el control que habían adquirido.
Las discriminaciones condicionales se definen como aquellas situacio- nes de control operante en las que la función de los estímulos discrimina- tivos (como positivos o negativos) depende de la presencia de otro evento, el estímulo condicional. Es común que en ciertos trabajos se etiquete a los estímulos condicionales como Muestras y a los estímulos discriminativos como Comparaciones, sobre todo en los estudios en los que se utilizan pro- cedimientos de Igualación a la Muestra, una variante de la discriminación condicional.
Por tanto, la contingencia operante en este tipo de situaciones aumenta de tres (E-R-C, Estímulo discriminativo-Respuesta-Consecuencia) a cuatro (EC-E-R-C) términos, lo que podría esquematizarse de la siguiente forma:
E. Condicional1-E1-R-C / E. Condicional1-E1-no R-no C E. Condicional1-E2-R-no C / E. Condicional1-E2-no R-C E. Condicional2-E1-R-no C / E. Condicional 2-Ed1-no R-C E. Condicional 2-E2-R-C / E. Condicional 2-E2-no R-no C
En este ejemplo la presencia del estímulo condicional 1 convierte al E1 en un discriminativo positivo para la conducta R y al E2 en un discrimi- nativo negativo para esa misma conducta. Sin embargo, el estímulo con-
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dicional 2 convierte al E1 en un discriminativo negativo y al E2 en un discriminativo positivo. Como puede notarse, la presencia de un estí- mulo condicional u otro determina la función del estímulo discriminativo y, por tanto, su control sobre la conducta. De forma análoga a la modulación, el estímulo condicional por sí solo no controla ninguna respuesta sino la inte- racción entre el condicional y el discriminativo. Las discriminaciones condicionales tienen una historia extensa en Psicología experimental (García, 2002). Desde su sistematización por Skinner (1950), su uso se ha estandarizado, ampliado y adaptado a multitud de especies y situaciones experimentales. A pesar de la enorme diversidad que podemos encontrar en los estudios de discriminación condicional, la mayoría de ellos son modificaciones de un pro- cedimiento paradigmático con estímulos visua- les y palomas como sujetos, que es el procedi- miento de tres teclas. En dicho procedimiento, el estímulo condicional es presentado en la tecla central de una cámara operante, y los estímulos discriminativos aparecen en las teclas laterales, equidistantes de la tecla central y también del comedero donde se dispensa el reforzador.
Las medidas típicas de ejecución en una discriminación condicional son la velocidad de adquisición (número de ensayos o sesiones hasta un determinado criterio de aprendizaje) y la precisión (porcentaje de ensayos con respuesta correcta). Otra medida que también se relaciona con la precisión es la latencia. La manipulación de diversas variables puede facilitar o dificultar la ejecución de los sujetos expuestos al aprendi- zaje de discriminaciones condicionales. Por lo general estas variables afectan simultáneamente
Ejemplo
Aunque pueda pa- recer un concepto com- plicado, estamos conti- nuamente expuestos a este tipo de relaciones de control. Podríamos considerar que el inte- rruptor de la luz es un discriminativo positivo para la conducta de pul- sarlo pero, en realidad, su función depende de otros eventos, como que la luz esté ya encendida o que haya luz natural. En presencia de la luz (EC1) el interruptor (Ed1) cum- ple funciones de discri- minativo negativo para la conducta de pulsar, en presencia de oscuridad (EC2) sus funciones son de discriminativo positi- vo. La conducta verbal, además, aumenta enor- memente las situaciones de control condicional a las que tenemos que ajus- tarnos. Siguiendo el mis- mo ejemplo, en presencia de «enciende la luz» el interruptor se convierte en discriminativo positi- vo para pulsar, mientras que en presencia de «no pulses el interruptor» funciona como estímulo delta, por supuesto, en las condiciones motiva- cionalmente adecuadas y con el entrenamiento como oyente necesario.
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a la velocidad de adquisición del aprendizaje y también al nivel asintótico que los sujetos llegan a alcanzar. Algunos de los parámetros más relevantes del aprendizaje de las discriminaciones condicionales se describirán en el apartado sobre los factores que afectan al control por el estímulo.
Hemos visto que en las discriminaciones condicionales la presencia de un estímulo condicional u otro modifica la función del estímulo discriminativo (como positivo o negativo). Esta relación de control estimular puede seguir extendiéndose añadiendo un nuevo estímulo que, en este caso, cambie la función del estímulo condicional, que, a su vez, modifica la del discrimina- tivo (Bush, Sidman y De Rose, 1989). A este nuevo estímulo de la cadena de control estimular se le suele denominar de «segundo orden» (Fujita, 1983), «selectores» (Ribes y López, 1985) o «informativos» (Harzem y Miles, 1978).
En un procedimiento típico de discriminación condicional de segun- do orden (Figura 4) se presenta un estímulo complejo «informativo» que ejemplifica el criterio de igualación que debe cumplirse al seleccionar un estímulo de comparación respecto al estímulo de muestra.
Comparación correcta por «semejanza» Comparación correcta por
«diferencia» Comparación correcta por
«identidad»
Estímulo de segundo orden Ejemplifica la relación de identidad
física (misma forma y codlor) Estímulo de
muestra
Figura 4. Ejemplo de discriminación condicional de segundo orden.
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El criterio de igualación que determina el estímulo de segundo orden puede ser de igualdad (cuando se muestran dos estímulos físicamente idénticos), de semejanza (cuando los elementos que forman el estímulo de «segundo orden» comparten ciertos rasgos pero difieren en otros); o de diferencia (cuando no comparten ningún rasgo significativo).
Este tipo de procedimientos presenta una serie de importantes dife- rencias respecto a las discriminaciones condicionales de primer orden, en las que el sujeto puede discriminar el criterio de respuesta (en ausencia de instrucciones explícitas) sólo a través del reforzamiento explícito. Según Ribes, Cepeda, Hickman, Moreno, y Peñalosa (1992), en una igualación a la muestra de segundo orden es necesario que el sujeto sea capaz de describir verbalmente la relación entre los estímulos de «segundo orden», ya que en caso contrario su presencia podría interferir: a) la presentación visual gana en complejidad al haber una mayor cantidad de estímulos presentes, b) los estímulos de «segundo orden» pueden ser incluidos como parte del arreglo de comparación de primer orden.
La importancia de las contingencias operantes de cinco términos para el análisis de ciertas conductas complejas se desarrollará en el capítulo sobre Aprendizaje y Cognición.