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OTRAS TEORÍAS SOBRE LA GENERALIZACIÓN

C ONTROL DE LA CONDUCTA POR ESTÍMULO

7. OTRAS TEORÍAS SOBRE LA GENERALIZACIÓN

¿Por qué razón estímulos que nunca han participado en una contingen- cia de aprendizaje pueden ejercer control sobre la conducta de un individuo? Las primeras hipótesis explicativas a esta pregunta se fundamentaron en considerar la generalización como un proceso primario y no como el efecto o el subproducto de otro proceso diferente. En esta línea destacan las propuestas tanto de Pavlov (1927) como de Hull (1943), ya introducidas con anterioridad.

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Pavlov basó su explicación en el concepto de irradiación, semejante al efecto de onda al tirar un objeto al agua. Según el autor, cada estímulo produce excitación en una zona concreta del córtex cerebral, de manera que estímulos parecidos pueden activar zonas físicamente adyacentes. Esto implicaba (y era coherente con lo observado en los experimentos) que la irradiación de la excitación se volvía más débil a medida que aumentaba la distancia al centro de excitación correspondiente al E+ original.

Hull, por otra parte, defendió que el cerebro no percibía los estímulos como algo único, con un solo valor por dimensión, sino que cada rasgo era registrado con una horquilla de valores. Es decir, que cuando un estímulo adquiere control sobre cierta conducta, ese control no es exclusivo del valor de las dimensiones con las que se ha presentado, sino que es compartido por valores cercanos. De esta manera, al condicionarse regiones de valores y no valores concretos, cuántos más valores compartan el estímulo de prue- ba con las regiones condicionadas con el E+ original mayor será el control que ejercerá.

A lo largo del capítulo hemos descrito otros desarrollos teóricos que, de alguna forma, complementan y amplían esta manera de concebir el fenómeno, como las teorías de Spence o el enfoque relacional de Thomas y Jones. Sin embargo, existen otras aproximaciones a este problema que no entienden la generalización como un proceso primario. En este apartado vamos a abordar dos de ellas: las que consideran la generalización como un fallo en la discriminación (la denominada hipótesis inversa y la teoría atencional), y las que critican el concepto de inhibición (la teoría de la res- puesta múltiple).

7.1. Hipótesis inversa: Blough

Siguiendo el planteamiento, ya comentado, de Lashley y Wade (1946), esta hipótesis mantiene que la generalización se debe a que los sujetos no pueden discriminar entre los estímulos de prueba a los que son expuestos. En otras palabras, la capacidad de los sujetos para discriminar ciertos estí- mulos determina si mostrarán o no generalización.

Esta hipótesis fue puesta a prueba por Blough en 1972. En su experi- mento entrenó a palomas para que discriminasen una longitud de onda

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concreta (color) como E+. El valor del estímulo discriminativo variaba en función del grupo e iba desde 480 nm. a 645 nm. Después, en la prueba de generalización, comprobó los gradientes que se formaban en cada grupo exponiéndoles a valores cercanos al E+ entrenado, tanto inferiores como superiores. Los resultados mostraron que el gradiente más pronunciado se observaba en los valores cercanos a 600 nm., mientras que se iban volvien- do más planos (menos discriminación, más generalización) según los estí- mulos de prueba del grupo se alejaban de 600 nm., tanto por debajo dentro del espectro como por arriba.

La autora concluyó que la visión de las palomas es especialmente sen- sible a variaciones en ese punto del espectro, es decir, que son capaces de distinguir mejor ciertos colores que otros. Y que, por tanto, esa mejor capacidad para discriminar en un rango cercano a los 600 nm. minimizó la generalización.

7.2. Teoría atencional: Shutherland y Mackintosh

Esta teoría matiza la propuesta de Lashley y Wade, ya que considera que el fallo en la discriminación (responsable de que se produzca generali- zación) se debe a la falta de atención hacia el rasgo pertinente del estímulo discriminativo, del que correlaciona con el reforzamiento.

La teoría atencional de la discriminación fue formulada por Sutherland y Mackintosh (1971). Estos autores distinguen dos procesos:

1. El cerebro recibe y procesa la información sensorial a través de ana- lizadores específicos que representan cada dimensión del estímulo por separado (color, brillo, tamaño, etc.). Al inicio del entrenamien- to, antes del reforzamiento diferencial, la fuerza de cada analizador dependería de la saliencia de la dimensión. El reforzamiento afectaría a la fuerza de los analizadores activos, de manera que la dimensión más saliente, a la que estamos prestando atención, se condicionaría más que el resto.

2. Se desarrolla un vínculo entre una respuesta específica y un analiza- dor. Por ejemplo, el reforzamiento establecería una unión entre ele- gir la tecla roja en lugar de la verde y el analizador correspondiente al color.

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A lo largo del capítulo se han descrito tanto experimentos que apoyan esta teoría (Lawrence, 1963, Waller, 1973, y Honig, 1974), como otros que apuntan en la dirección contraria (Seraganian, 1979).

7.3. Respuesta Múltiple: Staddon

En un experimento de psicología la variable dependiente es la conduc- ta del sujeto, pero no cualquier conducta sino la que se ha definido como conducta objetivo para ese experimento concreto. Las características de las especies que suelen utilizarse para la investigación en laboratorio y las necesi- dades técnicas para el registro riguroso de esa conducta, entre otras variables, suelen delimitar los eventos que son objeto de observación y análisis por parte de los investigadores. En los estudios sobre generalización, por ejemplo, se refuerza diferencialmente una respuesta concreta (picar en una tecla, presio- nar una palanca, recorrer un corredor, etc.) y después se miden ciertos pará- metros de esa respuesta (frecuencia, latencia, intensidad, etc.) ante estímulos diferentes a los utilizados durante el entrenamiento. De esta manera, la ocu- rrencia de la respuesta objetivo ante estímulos parecidos al E+ se considera fruto de las propiedades excitatorias de los estímulos generalizados, mientras que su ausencia (o decremento) efecto de sus propiedades inhibitorias. Esto ha limitado los análisis teóricos a una sola conducta: la conducta objetivo.

La teoría de Respuesta Múltiple de Staddon (1983) propone romper con esta concepción incluyendo dentro del análisis del fenómeno el resto de conductas que despliega el sujeto, además de la respuesta objetivo. Staddon diferencia entre dos categorías de conducta: las terminales y las de ínterin. Las primeras estarían controladas por la presencia del E+ y fortalecidas por la aparición del reforzador, y las segundas serían aquellas que aparecen en ausencia del E+ (o presencia del E-) y que son reforzadas por otro tipo de eventos diferentes al reforzador programado por el experimentador.

Esto representa un enorme cambio respecto al resto de teorías que hemos visto en el capítulo, ya que se reemplaza el concepto de inhibición por el de competición. Las respuestas terminales quedarían bajo el control excitatorio de los E+ mientras que las conductas de ínterin estarían controladas por los E-. De esta manera, ambas tendencias excitatorias se generalizarían a todo el conjunto de estímulos de prueba presentados durante la evaluación, y el resultado de esta competencia formaría los diferentes gradientes.

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RESUMEN

La causa siempre antecede al efecto. Si el objeto de estudio de la Psicología es el comportamiento, la explicación de dicho objeto debe explicitar la causa del mismo. Ese evento causal puede ser la presencia de una persona, un fenómeno meteorológico, un sonido, una frase, sensaciones provenientes de nuestro cuerpo, nuestro propio comportamiento, etc. No obstante, su trata- miento respecto a la conducta que pretendemos explicar será de Estímulo, en cuanto a que funciona como un evento que produce una reacción. En este capítulo se ha revisado cómo éstos eventos adquieren su capacidad causal, en otras palabras, cómo el comportamiento cae bajo su control. A medida que un estímulo adquiere dicho control los individuos dejan de comportarse de esa misma manera en presencia de otros estímulos diferentes, dejan de generalizar y empiezan a discriminar. Este nivel de discriminación puede representarse mediante gradientes de generalización, que también nos informan sobre si ese control, respecto a la conducta a explicar, es excitatorio o inhibitorio. El control, además, puede ser simple (E+ y E-) o condicional, pero las variables de las que dependen son comunes y están relacionadas principalmente con lo diferente que sean los elementos que forman cada contingencia y con otros factores relacionados con la historia del sujeto y el tipo de entrenamiento. En definitiva, aunque en los estudios experimentales se intenta reducir la cantidad de variables relevantes al mínimo para poder establecer relaciones causales con cierta seguridad, el control que ejerce el entorno sobre nuestro comportamien- to depende de la interacción de una amplísima gama de factores, puede ser altamente complejo (ver Discriminaciones Condicionales de Segundo Orden) e incluso depender de la interacción de los estímulos de control, dando lugar a fenómenos aparentemente paradójicos como el Desplazamiento del Máximo o el Efecto de Tendencia Central.Conducta de elección. Se considera que un individuo ha tomado una decisión o ha elegido una opción cuando emite una respuesta en una situación

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TÉRMINOSDESTACADOS

Desplazamiento del máximo: efecto de interacción entre el control excitatorio e inhibitorio presente en cada estímulo de prueba cuando el entrenamiento de discriminación ha sido intradimensional. El resultado es que el máximo de respuestas no se observa en presencia del E+ original sino ante otro estímulo cuyo valor en la dimensión pertinente se aleja del E+ en dirección opuesta al E-.

Discriminar y Generalizar: se considera que un individuo está discriminando entre dos eventos cuando su respuesta es diferente en función de cuál de los dos esté presente. Un estímulo demuestra un elevado control sobre una conducta cuándo sólo aparece en su presencia y no ante cualquier otro estí- mulo, aunque se parezca. Se considera entonces que el sujeto discrimina muy bien ese estímulo. Generalizar sería lo contrario, es decir, comportarse de la misma manera ante estímulos diferentes, lo que se consideraría un índice de un bajo control por el estímulo.

Efecto de tendencia central: desplazamiento del máximo de respuestas res- pecto al E+ original como efecto de la distribución respecto a éste de los estímulos generalizados presentados. Se observa que el sujeto responde en mayor proporción ante un valor diferente al E+ original que se acerca al valor medio de los estímulos de prueba a los que se le expone.

Gradiente de generalización: es la representación gráfica del control de un estímulo sobre determinada conducta. Se forma a partir de la respuesta del sujeto ante estímulos que difieren del original sólo en el valor de uno de sus rasgos, frecuentemente comprendiendo valores tanto superiores como infe- riores. La forma del gradiente aporta información tanto de la naturaleza del control, excitatorio (U invertida) o inhibitorio (U); como de su nivel, alta generalización (plano) o baja (acusado).

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