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Procedimientos de evitación 1 Evitación discriminada

C ONTROL AVERSIVO EN EL CONDICIONAMIENTO OPERANTE

2. CONDUCTA DE EVITACIÓN

2.1. Procedimientos de evitación 1 Evitación discriminada

La evitación discriminada (o señalada) recibe este nombre debido a la existencia de claves que señalan el acontecimiento aversivo, frecuentemente una descarga. El primer punto a tener en cuenta sobre la técnica de evitación señalada es que utiliza ensayos discretos (con el consiguiente tiempo experi- mental e intervalo entre ensayos). Cada ensayo se inicia con la presentación

Ejemplo

Podemos encontrar ejemplos de compor- tamientos reforzados principalmente a través de este tipo de proce- dimientos cuando por ejemplo buscamos una gasolinera si en nuestro coche se activa el aviso de «depósito en reserva», o cuando cambiamos de tema de conversación si nuestro interlocutor ha- ce algún gesto asociado en el pasado con una pelea/discusión.

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de un evento neutro (que suele ser un tono o una luz) al que se le denomina «señal», aunque siguiendo una terminología operante la señal terminará funcionando como un discriminativo positivo. Los hechos que tienen lugar después dependen de lo que haga el sujeto, existiendo dos posibilidades:

A) Si el sujeto no emite la respuesta requerida para la evitación durante el intervalo entre la señal y el EI aversivo, se presenta el EI programa- do y se mantiene hasta que la emite, después de lo cual tanto la señal como el EI cesan. En este caso, la respuesta instrumental se conside- raría una forma de escape, ya que suprime la descarga eléctrica en curso. Y, por tanto, este tipo de ensayo se denomina ensayo de escape. B) Si el sujeto emite la respuesta requerida, antes de que se presente el

EI aversivo, la señal cesa y se omite el EI en ese ensayo. Este sí se consideraría un ensayo de evitación con éxito.

Durante los primeros estadios del entrenamiento, la mayoría de los ensayos son ensayos de escape; mientras que con el desarrollo del entrena- miento empiezan a predominar los ensayos de evitación, y, por tanto, las respuestas de evitación.

Vemos, pues, que en un procedimiento de evitación discriminada, se ba- rajan tres elementos: la señal de aviso, la respuesta operante y la consecuen- cia aversiva. Es interesante estudiar las relaciones básicas de contingencia que se producen entre ellos, así como la interdependencia de tales relaciones:

a) Contingencia Respuesta-Señal de aviso. La emisión de la respuesta operante conlleva la desaparición de la señal de aviso, lo que convier- te su relación en una contingencia de escape.

b) Contingencia Respuesta-Consecuencia. Aunque inicialmente se produ- ce una contingencia de escape (dar la respuesta implica hacer desapa- recer la descarga que está produciéndose), cuando el entrenamiento está más avanzado la contingencia será de evitación (realizar a tiempo la conducta apropiada impide la llegada de la consecuencia aversiva). c) Contingencia Señal de aviso-Consecuencia. La contingencia entre

estos dos eventos ambientales también varía dependiendo (como hemos visto anteriormente) de la respuesta del sujeto. En los prime- ros momentos del procedimiento, antes de que el sujeto adquiera la respuesta de evitación, la señal de aviso y la consecuencia aversiva ocurren conjuntamente. Sin embargo, cuando el sujeto consigue evi-

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tar con su respuesta la descarga programada, hace que se rompa esta contingencia, de manera que ahora aparece únicamente la señal de aviso, pero no la consecuencia. Esto implica que durante los ensayos de escape se produce un condicionamiento excitatorio aversivo entre la señal y la descarga, condicionamiento que se somete a extinción en los ensayos de evitación, en los que la señal adquiere la función de discriminativo positivo para la conducta de evitación.

Un efecto muy robusto que se ha encontrado en la adquisición de la conducta de evitación discriminada en situaciones de laboratorio es la ele- vada cantidad de ensayos que requiere. Mientras que las palomas y ratas adquieren la conducta objetivo (picar en una tecla o presionar una palanca, por ejemplo) en muy pocos ensayos cuando se aplica un procedimiento de reforzamiento positivo, adquirir la misma respuesta como evitación de una descarga es sensiblemente más lento (Solomon y Brush, 1956). Algunos autores (Meyer, Cho y Wessemann, 1960, por ejemplo) han explicado esta diferencia como el resultado de la interferencia de la conducta elicitada por la señal (la parálisis) en la emisión de la operante requerida. Sin embargo, otros autores apuntan a que puede deberse a la especificidad de la conducta de evitación/escape en función de la especie. Mientras que Macphail (1968) encontró que las palomas requerían aproximadamente de 120 ensayos pa- ra adquirir como respuesta de evitación de una descarga la carrera por un corredor recto, Baum (1965) observó que las ratas sólo necesitaban dos o tres ensayos si la respuesta requerida era saltar a una plataforma. Modaresi (1990) demostró que sólo elevando un poco la palanca operante y permi- tiendo saltar a la rata a una plataforma tras su respuesta, se reducía signifi- cativamente el número de ensayos necesarios para adquirir la conducta de evitación. En definitiva, todas estas investigaciones apuntan a que la elec- ción de la operante que se pretende reforzar determina el tiempo necesario para adquirirla, cuánto más se asemeje a la respuesta elicitada específica de la especie mayor es la velocidad de aprendizaje.

Se han propuesto diferentes teorías para explicar el efecto que el entre- namiento de evitación discriminada tiene sobre los individuos. Aquí vamos a destacar la Teoría Bifactorial de Mowrer y la Hipótesis de Schoenfeld.

La primera y más influyente aproximación teórica al problema de la evitación discriminada fue propuesta por Mowrer (1947) y estaba motivada por su preocupación acerca de la paradoja de que una conducta pudiera es-

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tar reforzada por la ausencia de un evento. Su propuesta, denominada Teo- ría Bifactorial, sostiene que en el aprendizaje de evitación están implicados dos procesos interdependientes: el condicionamiento clásico de miedo al EC y el reforzamiento operante de la respuesta de evitación a través de la reducción del miedo. Este reforzamiento no es posible hasta que el miedo se condiciona al EC. En definitiva, desde esta posición se explica la con- ducta de evitación en términos de escape del miedo condicionado, más que en términos de prevención de la descarga. Es decir, la operante se refuerza por la reducción del «miedo» (o «ansiedad») generada por el EC (señal), y no por impedir la aparición del EI (descarga). De esta forma, la Teoría Bifactorial predice una interacción constante entre los procesos clásico y operante, con cambios cíclicos en las respuestas de evitación: 1) la señal se condiciona de forma excitatoria aversiva mientras el sujeto no emite la respuesta de evitación (ya que aparece el EI), 2) el sujeto emite la respuesta para escapar del miedo generado por el EC, impidiendo la aparición del EI y provocando que la función del EC se extinga (al no aparecer el EI), 3) una vez se extingue el EC deja de emitir la respuesta, volviendo a presentarse el EI (lo que nos lleva de nuevo al punto 1).

Sin embargo, el uso del miedo como una variable intermediaria en el aprendizaje de la evitación ha sido criticado por innecesario. Schoenfeld (1950) formuló otra teoría sobre la evitación discriminada en la que no aparecía este concepto. Este autor propuso que la señal adquiere, por con- dicionamiento clásico, funciones de consecuencia aversiva secundaria o condicionada. Los animales en la situación de evitación no pueden huir de la descarga porque no está presente; lo que emiten es una respuesta de esca- pe reforzada por la retirada de la señal de aviso. Así, en realidad la evitación sería una situación de reforzamiento negativo secundario o condicionado. Aunque ambas teorías se basan en la interpretación de la conducta de evi- tación discriminada como una forma de escape ante la señal, Schoenfeld no considera necesario aludir al efecto emocional en proceso.

2.1.2. Evitación no discriminada de operante libre de Sidman

En estos procedimientos la descarga se programa para que ocurra perió- dicamente, sin aviso, (cada 10 segundos, por ejemplo). Se especifica como respuesta de evitación una determinada conducta, y la aparición de esta

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respuesta impide la administración durante un período fijo (30 segundos, por ejemplo) de la descarga programada. El resultado es que los individuos aprenden a evitar las descargas aun cuando no exista un estímulo de aviso.

En resumen, este procedimiento se constru- ye a partir de dos intervalos de tiempo:

— Intervalo E-E, Er-Er, o Reloj choque-cho- que: es el intervalo entre las descargas en ausencia de una respuesta.

— Intervalo R-E, R-Er, o Reloj respues- ta-choque: que es el intervalo entre la respuesta y la descarga programada, es decir, el período de seguridad.

El procedimiento, al contrario que en la evitación discriminada (que requiere de ensayos discretos), permite que las respuestas de evitación se den en cualquier momento, ya que, ocurran cuando ocurran, reinician el intervalo R-EI. Por esta razón se denomina a este tipo de evitación «de operante libre». De la misma forma, los resultados obtenidos con el uso de estos procedimientos también presentan ciertas diferencias respecto a la evitación discriminada:

1. Implican generalmente períodos mucho más largos de entrenamien- to que los experimentos de evitación discriminada.

2. Con frecuencia, aun después de un entrenamiento extenso, los ani- males no aprenden nunca a evitar todas las descargas.

3. Distintos sujetos a menudo se diferencian enormemente en la forma de responder ante el mismo procedimiento de evitación de operante libre. Entre las hipótesis explicativas del fenómeno de la evitación de operan- te libre vamos a destacar también dos. La primera de ellas es la Hipótesis Propioceptiva de Sidman (1953). Esta hipótesis sugiere que el papel de la

señal de aviso (no existente explícitamente en este tipo de procedimiento) lo ocupa la propia conducta del individuo. Todas las conductas que realiza el sujeto en la situación experimental (excepto la respuesta instrumental) quedan asociadas a la aplicación de la descarga, con lo que en el futuro,

Ejemplo

Estamos controla- dos por procedimientos de evitación de operan- te libre cuando guarda- mos periódicamente un documento de texto en el que estamos traba- jando (evitando perder las modificaciones más recientes por un fallo en el sistema), o cuando lla- mamos de vez en cuan- do a nuestra madre para que no nos reproche que nunca lo hacemos.

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cuando el sujeto las esté realizando, sufrirá una ansiedad comparable a la del sujeto al que, en un procedimiento de evitación discriminada, se le presentara la señal de aviso (luz, tono,...). La única manera que tendría de escapar de esa ansiedad es emitiendo la operante reforzada.

Una segunda posibilidad es la que propone Anger (1963) en su Hipóte- sis Interoceptivo-temporal. Según este autor, en síntesis, sería el paso del

tiempo (a través de la «interiorización» de los dos relojes, los dos intervalos) el que produciría la ansiedad que conduce al sujeto a responder.

De nuevo, ambas hipótesis se centran en el escape del EC excitatorio aversivo como explicación de la conducta de evitación, pero existe otra teoría que elude este concepto y señala al reforzamiento positivo como causa de la respuesta observada, la Hipótesis de la Señal de Seguridad.

De acuerdo con esta teoría (Dinsmoor, 2001), los estímulos asociados a los periodos de seguridad provocados por la respuesta de evitación (funda- mentalmente los que son resultado de la retroalimentación de desplazarse hacia una zona de la caja, saltar a una plataforma o pulsar una palanca) se convierten en estímulos condicionados inhibitorios aversivos por su contin- gencia negativa con la descarga. Por tanto, todos esos estímulos espaciales y propioceptivos que inevitablemente siguen a la respuesta de evitación acaban funcionando como un reforzador para ésta. Esta teoría ha recibi- do un considerable apoyo empírico. Por un lado, se ha comprobado que aquellos estímulos que se han condicionado de forma inhibitoria aversiva a lo largo de un procedimiento de evitación funcionan de forma eficaz co- mo consecuencias apetitivas para otras conductas (Morris, 1975). Por otro lado, se ha demostrado que la inclusión de estímulos explícitos (como una luz o un tono) que sigan a la emisión de la respuesta de evitación acelera su adquisición (Cándido, Maldonado y Vila, 1991, por ejemplo).

2.1.3. La evitación de descarga aleatoria de Herrnstein-Hineline

Puede mantenerse que la evitación de Sidman es realmente de tipo discriminativo, ya que, aunque el experimentador no programe ninguna señal de aviso, al presentar las descargas en intervalos temporales fijos los estímulos internos pueden adquirir esa función.

Un procedimiento más eficaz de evitación fue diseñado por Richard Herrnstein y Philip Hineline (1966). Los autores introdujeron a ratas en

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una caja de Skinner que contaba con una palanca y dos máquinas dispen- sadoras de descargas (A y B) conectadas al suelo de rejilla metálica de la caja (aunque sólo una a la vez). Las descargas de cada máquina eran in- tensas, breves y programadas en períodos de tiempo irregulares. La única diferencia entre ambas es que la máquina A las dispensaba según un orden más rápido que la B. En otras palabras, la frecuencia (número de choques por unidad de tiempo) de las descargas producidas por A era mayor que las producidas por B. Al principio se conectaba la maquina A, una presión de la palanca la desconectaba y conectaba la B, que se mantenía activa hasta dispensar una descarga, entonces se volvía a conectar A. Es decir, en ausen- cia de respuesta de evitación operaba el programa de descargas frecuentes y ejecutar la operante tenía como consecuencia la suspensión de este pro- grama y la activación del de descargas poco frecuentes, que operaba hasta la siguiente administración. Si no se volvía a ejecutar la respuesta, se ponía en funcionamiento el programa de descargas frecuentes.

La máquina A sería como un registro E-E de Sidman, mientras que la B sería como un registro R-E, excepto que las descargas se dan a intervalos va- riables en ambos casos. En estas condiciones era posible que inmediatamen- te después de accionar la palanca, la máquina B produjese la descarga. Así, el apretar la palanca no prevenía necesariamente del estímulo aversivo. Todo lo que se podía hacer era cambiar las condiciones para decrecer la tasa total de descargas (mantener una frecuencia baja de administración de descargas).

Los resultados obtenidos por estos autores mostraron un aumento de la probabilidad de emisión de la presión de la palanca (conducta de evitación). Herrnstein (1969) explicó el reforzamiento de la conducta de evitación no tanto como el resultado de omitir o retardar la presentación de la esti- mulación aversiva, sino como el debido a la reducción de su frecuencia to- tal o densidad, entendida ésta como una contingencia molar negativa entre las tasas de respuesta y de consecuencias aversivas.

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