Testigo Nº 27: Hans Ulrich Rudel. Soldado con la mas alta condecoración del Ejército alemán.
Coronel Hans Ulrich Rudel:
"Ya en 1952 me enteré a través del Dr. Stuckart, secretario general del Ministro del Interior, de que la conferencia de Wannsee no tuvo como objetivo, ni en primer plano ni disimuladamente, la exterminación física de los judíos. Esta fue una gran mentira.
Lamentablemente falleció un año después en un accidente automovilístico (al igual que Otto Abetz y Ferdinand Marian)".
PERSECUCIÓN; Saqueado en prisión de guerra americana. Le fue
robada su condecoración y a pesar de tener una grave herida supurante en su pierna amputada, fue llevado, sin atención médica al principio, a un campo de prisioneros de guerra en Inglaterra y liberado a mediados de abril de 1946. Numerosos intentos de perseguirlo y discriminarlo, fracasaron ante la estimación y el amor que le demostraba la mayoría del pueblo alemán, así corno también el respeto que le rendían sus antiguos enemigos durante la guerra, a pesar de todas las contrariedades. El gobierno de la República Federal de Alemania, que no recelaba en participar de los funerales de los embusteros del "Holocausto" (Naumann), prohibió la participación del pueblo alemán en los funerales de Rudel. Pero este gobierno no pudo impedir que jóvenes pilotos del Ejército Federal alemán, pusieran en juego su carrera cuando le rindieron el último saludo a hombre inolvidable, al pasar con estruendo en un vuelo rasante por encima de la tumba.
DATOS PERSONALES: La importancia de este testigo puede ser
medida correctamente tan sólo por aquel que esté informado acerca de su trayectoria intachable y su personalidad. 2.500 veces atacó en vuelo en picada al enemigo, durante cuatro años de guerra.
Ningún otro piloto del mundo sobrevivió tan sólo una fracción de estas misiones de guerra. Rudel fue herido más de cinco veces y su aparato fue interceptado en 30 ocasiones por la artillería antiaérea enemiga. En febrero de 1945, le fue amputada una pierna, por debajo del fémur. Con la herida aún supurante se dejó llevar en brazos por sus camaradas ya que, en vista de la situación amenazante del frente, decidió seguir combatiendo hasta más no poder. A su regreso, sus compañeros debieron sacarlo del avión; el vendaje de su rodilla y el "cockpit" (cabina) estaban totalmente ensangrentados. Seis veces aterrizó en territorio enemigo para rescatar a camaradas que habían sido derribados. Una vez, mientras intentaba rescatar a un camarada derribado, fue capturado en tierra por los rusos pero logró escapar, aunque llevando un agujero de bala en el hombro, producto de las patrullas soviéticas que le persiguieron hasta que llegó a las líneas alemanas. Rudel, personalmente, destruyó más de quinientos tanques y derribó nueve aviones de combate enemigos; hundió tres buques de guerra, así como también setenta lanchas cañoneras. Destruyó ciento cincuenta posiciones de artillería y ochocientos vehículos enemigos. Después de la guerra, Rudel se establece en Sudamérica desde donde sigue, intensamente, la lucha a favor de
sus antiguos camaradas y familiares, organizando varias campañas de ayuda. Su invencible energía lo impulsa a increíbles logros deportivos. Sin tomar en cuenta su pierna ortopédica logra escalar el segundo pico más alto de la Argentina, el Llulauy-Yacu (6.920 m.), en el cual anteriormente habían fracasado 10 expediciones argentinas. Ocupa el increíble cuarto lugar detrás del campeón mundial Stein Eriksen, en el récord de descenso. Su inquebrantable voluntad lo convierte en el símbolo de las nuevas generaciones que reconstruyen su patria de entre los escombros de la segunda guerra mundial. En la carta, hasta el momento no publicada, Hans Ulrich Rudel testimonia que para él, el "Holocausto" es tan sólo una mentira propagandística de los enemigos:
Asunción, 13. 4. 58
¡Querido señor Eigenbrodt!
Recién ordené un giro por 300 marcos alemanes a mi cuenta bancaria, si no el mes de mayo será difícil. Los demás gastos menores deberán ser cubiertos con las otras ganancias. Pero, por favor, hágamelo saber, pues debería tomar medidas. Los canallas de la prensa internacional, naturalmente guiados, aquí hacen mucho alboroto. Lo que se escribió hasta ahora es todo mentira. Aparte de las personas que a diario mueren en las camas (al parecer no es así en Bonn). Acerca de las otras historias que usted ya sabe, ya en 1952 me enteré a través del Dr. Stuckart, secretario general del Ministerio del Interior, de que la conferencia de Wannsee no tuvo como objetivo, ni en primer plano ni disimuladamente, la exterminación física de los judíos. Esta fue una gran mentira. Lamentablemente falleció un año después, en un accidente automovilístico (al igual que Otto Abetz y Ferdinand Marian). Además, las personas como Berija, Ehrenburg, Morgenthau y Baruch, que forman parte de su empresa, no tienen el derecho de presentarse en algún lugar como fiscales o jueces. De los atrevidos asaltos terroristas de los israelíes, ni qué hablar. Mi plan es cada vez más inseguro, ya que hay un desarrollo completamente nuevo en la "ferostaal". Yo hubiera querido partir de aquí hace ya días. El 8. 5 vuelo a Ca. y de allí a Tru. Regreso justo antes del encuentro de la escuadrilla. Pero este programa antepone un desarrollo sin percances aquí. Ahora, otra cosa, en los próximos días o semanas llega un...(1) desde Curitiba / Brasil. Es piloto y quiere ingresar a la Lufthansa. Fue ordenado a Hamburgo...(1)... haga el favor de ayudarlo inmediatamente con sus relaciones en la Lufthansa. Por favor, hágame saber con quién hace...(1)... tiene su
dirección y se comunicará con usted. Es un hombre impecable al cual debe ayudarse.
Saludos cordiales, Hans Ulrich Rudel
(1) Los nombres que no aparecen aquí fueron omitidos por el autor.
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