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después de Goebbels Autor del libro "Das Schwert auf der Waage"

("La espada sobre la balanza").

Hans Fritsche:

"Considerando la totalidad de esta

acusación, no debo pretender derrumbarla sacudiendo sus fundamentos".

PERSECUCIÓN: Prisionero en la temida penitenciaría "Lubjanka",

en Moscú, de la policía secreta soviética. Acusado en el principal proceso por crímenes de guerra, en Nürnberg y finalmente absuelto

"Hablé con el Mariscal del Reich, Hermann Göring, antes del suicidio del mismo y me dijo: ¡Las cámaras de gas son mentiras propagandísticas!

En su libro "Das Schwert auf der Waage" (Londres, 1953), que me dio para leer mi madre, Hans Fritsche relata el proceso de Nürnberg desde el punto de vista del acusado. El jornalista por excelencia salvó su vida no dudando del fundamento de la acusación -a pesar de no creer en ello- defendiéndose hábilmente sin agraviar a terceros y, por otro lado, da el primer indicio a la posteridad acerca de la posible duda de la acusación por gasificación. Relata el increíble terror de los mandatarios del Tercer Reich, al ser confrontados con las "películas documentales" y las fotografías de Alfred Hitchcock.

Él, relata su última conversación con el Mariscal del Reich, Hermann Göring y nos transmite la sincera opinión del segundo hombre en importancia del Tercer Reich, acerca de que el asesinato en masa de judíos jamás pudo haber sido realizado con el consentimiento de Hitler. Me fue imposible conseguir el libro "Das Schwert auf der Waage" hasta la reimpresión de esta obra. Según informes, todos los ejemplares anteriores habían sido comprados por algún desconocido.

Preparativos para el Proceso, en "Lubjanka": Dentaduras de oro son arrancadas.

En el libro "Es sprach Hans Fritsche" ("Habla Hans Fritsche") (Hildegard Springer-Thiele-Verlag, Stuttgart), se citan notas de su tiempo de prisión en "Lubjanka". Leemos en la página 82:

"El guardián se quedó. Quería que yo siguiera desvistiéndome. Lo hice en parte. El se puso impaciente: "Siga, siga". "Más". Cuando lo complací finalmente, agarró todo: desde los zapatos hasta el sombrero, lo puso en una bolsa y lo sacó por una puerta. Una mano invisible lo agarró y desapareció. El uniformado se volvió hacia mi y me hizo parar en una esquina y empezó a chequearme minuciosamente. Empezó por los pies, pensando, tal vez, que allí llevaba escondido un revólver... Terminó recién al llegar detrás de mis orejas, luego de haber inspeccionado mis oídos. ¡Por cuántas

cosas había pasado ya! Decenas de chequeos parecidos. Me habían quitado todo: daga, dinero, reloj. Todo correctamente con un recibo que luego se perdió. Pensé que así ya nada más me podría suceder.

¡Cuan errado estaba! La minuciosidad de esta inspección me sorprendió. Era muy desagradable. Lastimosamente no así para el guardián, pues parecía deleitarse. Cuando se ocupó de mi rostro, me miró largamente a la boca. Tocaba la mejilla por fuera y por dentro, pero no parecía estar satisfecho. Encontró mis dentaduras de oro y mi paladar. ¿Serían éstos sospechosos? Luego de extender una mano hacia su espalda, metió nuevamente sus manos en mi boca. Sentí, dos veces, un agudo dolor; luego observó los dientes de oro en su mano. Los puso junto a mi lapicera. Yo trataba de serenarme. Por suerte, me acordé en ese preciso momento, de una frase tan insolente y muy conocida en Berlín: "¿Puedo meter la mano en el bolsillo de un hombre desnudo?" "¡Naturalmente!, ¡pero no tenga vergüenza!"

En aquél momento, me ayudó a soportar el sufrimiento y la humillación por la que pasaba.

Objetivo de la acusación del Tribunal de Nürnberg: Des-

calificación de todo el pueblo alemán. Fritsche reconoce: Quien quiera sacudir los fundamentos de esta acusación, está perdido. Con ésto confirma lo que el Dr. Stäglich constató años después: uno podía luchar por su propia cabeza, ¡pero pobre de aquél que pusiera en duda la acusación general! En la página 151 se lee lo siguiente:

"Pero todos los discursos de los principales acusadores, sin excepción alguna, sobrepasaban ampliamente la responsabilidad de los acusados, llegando a atacar a la totalidad del pueblo alemán. El representante de Francia intentó, incluso, un estudio unilateral sobre la mentalidad alemana, describiendo como enferma la rama alemana del árbol de la filosofía mundial, haciéndola responsable, además, de los frutos venenosos, de los crímenes contra la paz y los crímenes de guerra. El demandante americano formuló al principio, varias veces y explícitamente, la culpabilidad total del pueblo alemán, de lo cual luego se alejó, por lo visto tan sólo por razones de tacto, durante el proceso. Los soviéticos continuaron con un intento de dilatar la culpa en forma sorprendente. De todos modos, los demandantes buscaban las raíces de todos los actos penados por ellos en el pensamiento y la actuación de todo el pueblo alemán. Está fuera de mi alcance dar a ésto una amplia respuesta. Estoy solo en mi celda, cargado de observaciones día y

noche. Estas y las limitaciones de cada movimiento, dificultaban mi concentración. Estoy munido tan sólo con papel y lápiz, que debo entregar al caer la noche con mis memorias. No tengo literatura alguna a mi disposición y fue necesario un duro trabajo por parte de mi defensor, para reunir los datos más importantes de la historia reciente. Además ,el Tribunal aliado ya había comenzado a limitar la defensa de cada acusado a tan sólo las acusaciones en contra de cada uno. Se omitía, por lo tanto, la discusión de las ilimitadas incriminaciones las cuales, mientras tanto, persistían como una carga total de todos los acusados. Esta seguiría siendo efectiva, incluso, fuera de los Tribunales.

La refutación de las acusaciones es una obligación de todo alemán en libertad y que pueda tener libre acceso al material probatorio lo cual, para mí, estaba terminantemente prohibido.

Considerando la totalidad de esta acusación, no puedo pretender derrumbarla sacudiendo sus fundamentos, los cuales me acusan de participar en una conspiración para cometer crímenes, algo que puede ser fácilmente refutado por mí. Ni siquiera puedo limitarme a probar en detalle mi falta de conocimiento referente a actos y motivos criminales. Acusado en la persona del representante de la prensa y la propaganda alemana, ambas cosas no bastarían para salvar a los que trabajaban a mi lado, de la ola incesante de acusaciones. Debo estar preparado para exponer cada paso de mis actos y de mis conocimientos, ante un requerimiento de un tribunal. Es más, debo estar preparado a exponer todos los pensamientos y sentimientos que me conmuevan. Es éste el único método con el cual puedo tener la esperanza de hacer entender al tribunal, que la humanidad y toda virtud también existen en todo el mundo, cuando la acusación cree encontrar solamente fuerzas satánicas. Esta esperanza no es muy grande pues me veo enfrentado realmente con montones de prejuicios. Pero aún sólo en compañía de los acusados, quiero relatar las cosas en la misma forma como las vi aunque me encuentre ante una total incredulidad".

Finalmente, el Tribunal de Nürnberg absolvió a Fritsche porque él no dudó públicamente de las cámaras de gas sino que explicó que, obviamente, se le había ocultado el exterminio del pueblo judío. De esta manera pudo escribir el conmovedor reportaje del Juicio de Nürnberg y sus reglas de juego, así como también sus dudas respecto a la veracidad de las acusaciones formuladas.

TESTIGO Nº 9

Hans GRIMM, Pensador y Poeta alemán.

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