• No se han encontrado resultados

Cooperación y redundancia

El factor final que influye sobre los valores de las piezas es la mezcla de material que se encuentra en el tablero. Agregar algu­ nas piezas incrementará el valor de cada pieza, porque cooperan bien. Otras mez­ clas depreciarán sus valores, porque unas piezas duplican el valor de otras, de modo que resultan redundantes.

Una pieza solitaria, aunque sea la da­ ma, sufre de falta de cooperación. Esto. a menudo sorprende al principiante, quien rápidamente aprecia la tremenda fuerza de la dama. Situada en el centro de un ta­ blero vacío, la dama controla 27 casillas.

Pero una torre y un alfil pueden con­ trolar también hasta 27 casillas. ¿Por qué se considera normalmente una dama mu­ cho más fuerte que una torre y un alfil? La respuesta radica en posiciones como ésta:

(Ver diagrama 62.)

Si juegan blancas, ganan con 1 'ild8+, 2 'ild3+ y 3 'ilxb5. La dama actúa como dos piezas. Incluso podríamos decir que ejecu­ ta el trabajo de tres. En su primera jugada es un alfil de casillas negras. En la segunda,

se convierte en una torre. y en la tercera en un alfil de casillas blancas. En este caso, es-

tá justificado el alto valor que le conceden las tablas.

Pero si juegan negras, la ventaja es de este bando: 1 -: gS!. Por ejemplo: l W'b4

i.xgl+ 3 Whl i.dS.

La primera situación demuestra el po­ der concentrado de una sola pieza. Cuan­ do la dama puede ejecutar un ataque doble, una pieza vence a dos. La segunda situación demuestra las ventajas de la coo­ peración. Cuando las piezas cooperan pa­ ra atacar un solo objetivo, entonces las dos piezas vencen a la dama.

Los jugadores a menudo piensan que una vez que capturan la dama enemiga por compensación insuficiente, la victoria será

58 EL VERDADERO VALOR DE LAS P IEZAS EN AJEDREZ

muy fácil. Normalmente no lo es porque, en ausencia de ataques dobles, la dama ne­ cesita la ayuda de una segunda pieza.

Hasta un peón, apoyado por su rey en un fmal, puede ser garantía suficiente con­ tra una dama. La dama puede detener el avance del peón ocupando una casilla frente al mismo, o mediante clavadas y ja­ ques. Pero no puede ganar el peón sin ayu­ da. Ni tampoco puede dar mate por sí sola, en circunstancias normales.

Moiseenko - Hector

Plovdiv 2003

Juegan blancas

Las blancas tienen el equivalente a una torre de ventaja, pero parece que necesi­ tan un grave error de su oponente o la co­ laboración de su propio rey para que la dama pueda ganar. Resulta que necesitan ambas cosas.

1 fS! gxfS

Después de 1 exfS? 2 e6 fxe6, las blancas ganan con 3 ¡ff6+ litg8 4 'irxe6+ litg7 5 'ird7+ �g8 6 'irdS+ litg7 7 'irb7+, y si 7 lit g8?, 8 'irb3+, o bien 7 � f8 8 'ifxh7.

La defensa más tenaz es 7 ... lit h8, pero

en tal caso sigue 8 ¡ff7!, amenazando W'f8++, obligando a las negras a situar su torre en una casilla vulnerable (8 ... l:l c8 9 W'f6+ y 10 'ii'e6+ ).

2 ¡fd4 l:l a2 3 'ii'b4

Para poder jaquear, las blancas se ase­ guran la cuarta fila. antes de avanzar con su rey.

3 - l:lc2 4 �f4 l:le2 S ¡fcJ wg8? Si las negras no van a mantener la torre en su segunda fiJa, deberían protegerla en una casilla como a2.

6 ¡fd3 l:lel 7 'ii'd2 l:l al??

Las torres a menudo se sitúan en casi­ llas lejanas, como ésta, para poder jaquear por filas y columnas. Era preciso jugar 7

l:l g1 ó 7 ... l:l hl.

8 g6! hxg6 9 litgS litg7 10 ¡fh2

Las negras se rindieron.

La amenaza 1 1 ¡fh6+, 12 �f6 y 13 'ii'g7++ gana.

Sólo en variantes del ajedrez y en pro­ blemas hay superdamas que puedan dar mate por sí solas. En el siglo XVII, Pietro Carrera (el siciliano cuyo análisis de 1 e4

c5 dio nombre a esta defensa) sugirió que el ajedrez adoptase una nueva pieza, que sería una combinación de alfll y caballo, y

a la que llamó centauro. Otras versiones de esta pieza han sido propuestas a lo largo del tiempo, bajo los nombres de Primer Ministro, princesa, cardenal, visir y barón. Comoquiera que se la llame, la pieza .i. +liJ podría dar mate por sí sola a un rey situado en un rincón (por ejemplo: desde f6, con el rey contrario en h8). Nuestra da­ ma tiene más movilidad y mayor radio de acción. Pero la posibilidad de que la pieza .i.+ltJ dé mate por sí sola le da un valor ca­ si equiparable.

Centauro al margen, el alto valor que asignamos a nuestra dama se justifica sólo cuando hay posibilidades de ataque doble. Entre las aplicaciones prácticas se cuentan las siguientes:

Cuando un jugador tiene una dama y el contrario no la tiene, la dama puede sufrir como consecuencia de cambios "equiva­ lentes" (pieza menor por pieza menor, o peón por peón), porque quedan menos objetivos atacables. Por otra parte, puede sacar un gran provecho de transacciones materiales que creen nuevos objetivos.

Nisipeanu -Bruzón Moscú 2001

Juegan blancas

Las blancas acaban de liquidar peones, ganando uno en el trueque, lo que les ha dejado con ventaja material de, aproxima­

damente, dos unidades, lo que normal­ mente se considera ventaja decisiva.

1 l:r. xa6?

Pero dejan escapar la oportunidad de rematar la lucha. Con 1 J:[ xe6! fxe6 2 Wxe6+ ri;g7 3 'iVd7+ ganarían otro peón, pues 3 ri;g8?? permitiría a la dama ac­ tuar como tal, con 4 'iVd6!. Después de 3 ... ri; f8 4 Wxh7 J:[ xb2 5 Wxg6, o de 4 ... gS 5 'iVfS ri;g7 6 'iVd7+ 'itf8 7 We6! ri;g7 8 b3, la posición seguramente está ganada. Este tipo de liquidación (torre por pieza y peo­ nes, que difícilmente puede considerarse un sacrificio) es un tema corriente en fina­ les de W vs piezas.

1 ••• l:r. xb2 2 'iVe8+?

Las blancas omiten una segunda y aún más clara oportunidad: 2 J:r. a7!. Después de 2 ... ltJd8 3 J:r. a8 y 4 l:r. xd8+. surge un fi­ nal de 'if+ /':, /':, vs J:[ + /':, /':, /':, , relativamen­ te inexplorado en la práctica, pero una partida como Korchnoi-Sajarov (Campeo­ nato de la URSS 1964-65) indica que las blancas deberían ganar sin grandes dificul­ tades. Observe que 2 l:r. b1 + 3 ri;h2 .teS+ 4 g3 J:[ f1 es desesperado. a causa de 5 We8+ ri;h7 6 Wxe6.

2 ... ri;g7 3 J:r. a7 l:r. b+ 4 rj;b2 .teS+ S g3 l:r. b2+ 6 ri;h1 l:r. b1+ 7 ri;g2 l:r.b2+

Está claro que las negras no tienen más alternativa que seguir jaqueando.

s '1ft>h1 l:r. b1+ 9 rj;g2 J:r. b2+ 10 ..tn (Ver diagrama 66.)

10 - l:r. fl+!

Esto no serviría, por supuesto, si la to­ rre blanca estuviese protegida (2 J:r.a7 ! ). Pero ahora, si 1 1 rj;el?. 1 1 ... .i.xg3, y las negras incluso pueden empezar a pensar en ganar.

60 EL VERDADERO VALOR DE LAS PIEZAS EN AJEDREZ

11 �xl'l �d4+ 12 �f3 �xa7

Después de otras 25 jugadas. se acorda­ ron tablas. El rey blanco consiguió Uegar a e8, pero como las negras jugaron ... �f6 y ... ll:)e5, no pudo Uegar más lejos.

Si no hay posibilidades de un ataque doble (por ejemplo: porque el rey enemi­ go está a cubierto de los jaques). una da­ ma sin ayuda es inferior a dos torres. Esto confunde a los principiantes, por­ que pueden ver que dos torres situadas en casillas centrales (digamos en d4 y e5, por ejemplo) en un tablero vacío contro­ larán 28 casillas, lo que sólo es una casilla más que l:t +�. ¿Por qué sería la dama inferior a las torres pero mejor que torre y alfil?

La mejor explicación es que dos piezas vencen a una, si las dos piezas cooperan. La fuerza de las torres es devastadora cuando pueden doblarse contra un mismo objetivo.

Shirov -Anand Linares 1998 (Ver diagrama 67.)

El material está prácticamente iguala­ do, pero las blancas están perdidas porque

Juegan negras

una dama es penosa en la defensa de peo­ nes aislados ante torres dobladas.

1 ••• l:t ccS! 2 a4 : as 3 1r c7 l:t dc8

4 ..,, l:t e8!

Las negras ganarán uno de los peo­ nes si sus torres consiguen defenderse mutuamente (5 1rb5 l:t e6 y ... l:t ea6 ó ... l:t ae8).

S ¡vc6! l:t ac8 6 1rd7 l:t cd8!

Ahora. 7 1rb5! concede posibilidades a las blancas. pero sólo si las negras alteran la cooperación de sus torres, capturando dos peones (7 ... l:t e6 8 a5 l:tde8 9 a6 l:t xe5 10 1rb7 l:t xh5+ 1 1 �g1 y a6-a7). Ganarían con 8 ... l:t a8!.

7 ¡vc7 l:t dS 8 aS

No importa realmente qué peón pier­ den antes las blancas.

S ... l:t dxeS 9 a6 l:t 5e7!

De nuevo, es mejor mantener las torres coordindas que confinadas en la octava fi­ la, como sería el caso después de 9 l:t xh5+ 10 �g1 l:t d5 1 1 a7 l:t dd8.

10 11fc6 l:t f8!

(Ver diagrama

68.)

Con la torre segura en esta casilla, no puede impedirse que las negras doblen to-

rres en la columna a ( 1 1 'iib6 l:t a8 y ... l:t ea7). La partida se prolongó otras 1 1 jugadas y podía haberse estirado mucho más. Pero el desenlace quedó claro tras 1 1 �h3 l:t a7 1 2 g4 l:t fa8 1 3 �h4 l:t xa6, se­ guido de ... l:t g5 y la ruptura .. .f5 ! .

TRABAJO E N EQUIPO

La cooperación siempre incrementa el va­ lor conjunto de las piezas, aunque sólo sea marginalmente. El valor total es mayor que la suma de las partes, como ya ha­ bía dicho Lasker. Podríamos pensar que los ordenadores están programados pa­ ra apreciar esto, pero lo cierto es que no es así.

lvanchuk - Sbort

Riga 1995 (Ver diagrama 69.)

Las blancas tienen una mínima ventaja material. Además, hay factores posiciona­ les que ayudan a las negras. Los peones blancos están desligados y su rey debe ayudar a las piezas a avanzarlos. Pero acti­

\Clf el rey supone aumentar el riesgo de un

ataque doble o el jaque perpetuo. Parece

Juegan negras

que las negras tienen buenas perspectivas de hacer tablas.

1 fS! �f"/ 2 l:t g3 'iib1 3 h3 'iie4 4 l:t g4 'iih1

Sin embargo, una vez que las blancas

han dado algunos pasos para poner

su ca­