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EL VERDADERO VALOR DE LAS PI EZAS EN AJEDREZ

Movilidad y objetivos

38 EL VERDADERO VALOR DE LAS PI EZAS EN AJEDREZ

18 �d3 1!t'g4 19 �e3 l:td8 20 b4 a6 21 �e2 1!t'e4 22 lüd2 Wh7 23 lüb3 lüb8 24 �d3

24 "' 1!t'g8?

Para evitar una importante pérdida de material, las negras hacen una concesión de movilidad, esperando que sólo sea temporal. Pero lo cierto es que estarán jugando sin dama durante un futuro pre­

visible. Esto significa que las blancas po­ dían tomarse su tiempo, antes de abrir el centro.

2S liJ aS b6 26 lü e4 bS 27 liJ aS lü e6 28 lü b3 hS 29 1!t' f3 h4 30 � e4 lü b8 31 lü eS hxg3 32 fxg3 1:[ eS 33 dS exdS 34 �xdS �c6 3S 0-0-0

Sólo cuando las negras empezaban a activar sus piezas mayores, su posición se fue desmoronando.

3S "' l:t h2 36 l:t gfi �xdS 37 WxdS l:t e6 38 l:t h 1 W' h7? 39 l:t x h2 1!t' x h2 40 l:t h1

Las negras se rindieron.

Jugadas como 24 ... Wg8 son una forma de sacrificio temporal. En lugar de entre­ gar material para mejorar la movilidad, co­ mo en los diagramas 33 y 34. las negras hipotecaron la movilidad a corto plazo de la dama a cambio de seguridad. Hay oca-

siones en que la hipoteca es una buena in­ versión. Porreca - Bronstein Belgrado 1 954 1 e4 c6 2 d4 d5 3 lüc3 dxe4 4 lü xe4 �rs S lüg3 �g6 6 h4 h6 7 lüh3 �h7 8 �e4 lüf6 9 lüf4 lübd7 10 0-0 We7 11 l:t e1 �g8!

Bronstein explicó que cuando las ne­ gras juegan ... e6. se enfrentan a la perspec­ tiva de un sacrificio de pieza en e6 por dos peones y un peligroso ataque. Su 1 1 .• juga­ da lo evita, a costa de retirar momentá­ neamente el alfil de la que quizá sea mejor diagonal del tablero.

12 lüd3 e6 13 �r4 �d6 14 �xd6 1!t'xd6 1S lürs 1!t'f8

La dama también decide hipotecarse. Pero ahora las negras enrocarán y llevarán sus piezas a casillas activas.

16 '5'0 0-0-0 17 lüg3 �h7! 18 a4? �xd3!

Las negras no conceden a su rival una segunda oportunidad de jugar liJeS!, y ga­ naron virtualmente el final después de 19 �xd3 W'd6 20 a5 a6 21 l:t a3 gS 22 h5 W'f4 23 W'e2 rj; e7 24 e3 l:t he8 2S lü e4 lü xe4 26 -.xe4 Wxe4 27 �xe4 lüf6 28 �O g4.

La conclusión es que las piezas tienen un valor inherente, basado en su movili­ dad, pero esa movilidad a menudo es redu­ cida por buenas razones.

BUENOS SAC�CIOS CONTRA PIEZAS MALAS

Siempre que un oponente reduce la movi­ lidad de una pieza -en particular, de una pieza pesada- modifica. aunque sea de for­ ma ínfima el valor de sus fuerzas en rela­ ción con las de su oponente. Eso significa que pueden surgir oportunidades en algún otro sector del tablero, para explotar la au­ sencia de una mala dama, o una mala torre. Explotar esas oportunidades puede signi­

ñcar tener que realizar un sacrificio real.

Lipnitsky - Tolush

Campeonato de la URSS 1950

Juegan negras

Las blancas acaban de jugar tLlc4. Am­

t>as damas parecen mal situadas, pero lo

:ierto es que la dama blanca ocupa una t>uena posición para apoyar el avance e4-

e5. un avance ganador, tanto en caso de la ::tatural 1 . .. ¡vf6 como de 1 ... 'i!Vc3. Por

ej emplo: 1 'i!Vf6 2 eS 'Wf4 3 g3 ! 'ir' g4 4 .:. b1 �g8 5 e6! fxe6 6 tLle5, o bien 3 ... 'i!Vf3 4 .:. bl 'it'c3 5 f4! y 6 .:. d3.

1 ••• 'Wa2! 2 f4 �xa4!

Las negras.. con justa desesperación, permiten que su dama sea atrapada. Spiel­ mann dijo que los sacrificios tienen "el objetivo común de incrementar la efectivi­ dad de otras piezas ( . . . ) si es posible, de repente", y esta jugada cumple con la defi­ nición. Las negras necesitan que sea re­ pentino, porque la hipotecada movilidad de la dama blanca no durará mucho.

3 �bl

No 3 bxa4? 'ti'xc4 4 d6 b3 (o bien 4 e5 �xf4).

3 ••• 'Wxb3 4 lt d3 'iVxbl!

Las negras están completamente per­ didas después de 4 'i!Vxd3 5 �xd3. Al cambiar un par de alfiles, liberan sus peo­ nes del flanco de dama.

5 l:t xbl �c2 6 l:t bdl �xd3 7 l:t xd3

l:t xe4

Normalmente, torre y tres peones no pueden luchar contra una dama. Pero la pieza de h2 no está actuando como una dama. Después de 8 d6 �xf4 9 'i!Vh3 : xc4 ! 10 1Wc8 l:t d4 ! . las negras no debe­ rían perder.

40 EL VERDADERO VALOR DE LAS PIEZAS EN AJEDREZ

10 d6! l:l xd2 11 d7

Por fin. la dama actúa como una dama ( 1 1 . . . l:l a8? 12 l:l xd2 .i. xd2 1 3 ... h4 ! gS 14 We4+. ganando).

11 ... l:l xd3 12 ... xd3 .i. gS 13

WdS! � h6 14 ... xgS+ � xgS 15 d8'it'+ � h6

Finalmente, las negras han logrado compensación material. Las blancas pueden ganar los peones del flanco de dama ( 1 6 Wh8+ �gS 17 ... f8 ! ) , pero su carencia de un peón pasado aseguró las tablas.

Situaciones como esa son raras. Pero no dejan de confirmar nuestra tesis: pues­ to que el valor de las piezas se basa sobre todo en su movilidad. siempre que su opo­ nente cuenta con una o más piezas mala(s). está concediéndole opciones de forzar acontecimientos. gracias a medidas extraordinarias. a fin de alcanzar una posi­ ción más favorable. He aquí un ejemplo más dramático.

Korchnoi - Luther

Essen 2002

1 d4 e6 2 c4 dS 3 ll:Jc3 c6 4 ll:Jf3 ll:Jf6 S g3 dxc4 6 .i. g2 ll:J bd7 7 0-0 bS 8 .i. gS .i. b7

9 a4 'ii'b6

La dama se necesita para defender los peones y, en algunos casos, para impedir el avance a5-a6. Por ejemplo: 1 0 liJ eS l:l d8 1 1 a5 ... a6.

10 liJeS lLlxeS 11 aS 'it'a6

Las negras evitan 1 1 'it'c7 12 .i.f4 ll:Jfd7 13 a6! , a costa de una temporal, aun­ que considerable, pérdida de movilidad. Su dama no tendrá ahora ni una sola juga­ da segura.

12 dxeS lLldS 13 ll:Je4 h6 14 .i.e3 Las blancas actúan con energía para impedir 1 4 ... c5 y preparar 15 .i.c5, así co-

mo un notable sacrificio, basado en la au­ sencia de la dama enemiga.

14 _ ll:Jxe3 15 fxe3 .:t d8 16 Wxd8+!? �xd8 17 .:t xr7

Es comprensible que ninguno de los jugadores apreciase lo que estaba pasan­ do. Las negras continuaron con 17 ••• b4? 18 .:t d1+ �e8? 19 .:t dd7 c3? (dejando es­ capar mejores jugadas, como 1 7 .i.b4, 18 ... �c8 y 19 ... .i.c8. que hubiesen gana­ do).

Pero las blancas jugaron 20 ll:Jd6+! y propusieron tablas. Un grave error, puesto que las negras estaban en ese momento perdidas (20 .i.xd6 21 exd6 cxb2? 22 .:t fe7+ �f8 23 .:t d8++, o bien 22 ... 'it'xaS 23 .:t de7+ �d8 24 l:l xb7), gracias a la si­ tuación de la dama.

OBJETIVOS

La mala situación de las piezas pesadas puede ser temporal, a condición de que la estructura de peones y la disposición de piezas cambien. como la dama blanca en el diagrama 39. o el caos de la posi­ ción anterior en el flanco de dama. Tam­ bién puede hacer que una pieza menor enemiga sea mala modificando la es-

tructura de peones. Un sofisticado ejem­ plo de esto podemos verlo en la siguien­ te partida: Bronstein - Winiwarter Krems 1967 1 e4 eS 2 lü f3 lü c6 3 �bS a6 4 � a4 lü f6 5 0..0 �e7 6 We2 b5 7 �b3 d6 8 c3 �g4 9 b3 .ihS 10 d3 0-0 11 lü bd2 tü aS 12 �c2 eS U l:t d lü� W � �� B lüO ffi M lüd .if1 17 d4 : es 18 dS! c4 19 b4!

Las blancas pasan de confinar al alfil enemigo (con 9 h3, 10 d3 y 14 g4) a res­ tringir a los caballos negros. Ahora, 19 ... cxb3 20 axb3 es peor, pues las blancas tienen una fuerte iniciativa con 21 �d2 y 22 c4.

19 - lüb7 20 a4 'ilc7 21 aS! g6 22 h4

rt;g7 23 �g2 h6 24 : h1 : h8 25 hS! gS

Las seis últimas jugadas blancas de peón han tenido como fin privar de casi­ llas a los caballos negros. Su j ugada 1 8 impidió ... lüc6 (o ... lü e6), l a 1 9 vedó la casilla a5, y las 20 y 21 impidieron ... tü b6. Los últimos pasos, 22 h4 y 25 h5. aseguraron que no fuese posible ... lüg6, y cuando las negras mantuvieron cerra­ da la columna h, con 25 ... g5, ellas mis-

mas completaron el cuadro, al privarse de la maniobra ... lü f8-h7-g5. De esta for­ ma. los caballos negros han sido virtual­ mente eliminados del j uego.

Pero la movilidad (o inmovilidad) de un j ugador no decide una partida. Las blancas necesitan tener un objetivo. Bronstein tenía uno, c4, una casilla que puede atacar con cuatro piezas (dama, alfil y dos caballos), para sacrificar una de ellas por dos peones. Eso abrirá la po­ sición lo suficiente y, gracias a los torpes caballos contrarios, las blancas dispon­ drán, de hecho. de superioridad material decisiva.

26 lü f5+ �f8 27 �e3 l:t h7 28 lü d2 �g8 29 f3 �d8 30 �f2 �e7 31 : hcl �d8

Aunque las negras hubiesen visto el plan de su rival ('ilfl , �d l -e2, lüe3 y lü2xc4), no podían hacer nada por impe­ dirlo, debido a la fuerte restricción de sus piezas menores. pues sólo contaban prácti­ camente con jugadas de alfil.

32 WD! �f1 33 �d1! �eS 34 �e2

J:t c8 35 lüd lüb8 36 lü2xc4! bxc4 37 lüxc4

Los peones protagonizarían una mar­ cha triunfal, en caso de 37 Wd7 38 lüb6 ( ó 38 lüe3) y �xa6. De modo similar, 37 ...

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�e7 38 llJb6 l:t d8 39 �xa6 llJxa6 40 Wxa6, y la amenaza 41 'iW juega y 42 a6 es decisiva. La partida finalizó así:

37 - �bS 38 llJb6 �xe2 39 ... xe2 �e7 40 llJxc8 'ili'xc8 41 �a7! llJd7 42 Wxa6

Las negras se rindieron.

Max Euwe, y dos coautores realizaron una arrolladora generalización en The Lo­ gical Approach ro Chess (El enfoque lógi­

co del ajedrez):

"El valor de una pieza radica en su ca­ pacidad de movimiento, y sólo en ella. No hay excepciones a esta regla."

Pero. como antes se ha observado. la movilidad por sí sola no gana la partida. La movilidad + objetivos, sí. Por ejem­ plo, la gran movilidad de una dama sig­ nifica mucho en un final. sobre todo si hay peones y piezas atacables o un rey expuesto que jaquear. En el medio j ue­ go, un a l fi l puede d i s frutar de un he rmosa y limpia diagonal. Pero si no tiene nada que atacar. puede que inclu­ so sea inferior a un caballo. Éste es un tema común en posiciones como la que sigue: 1 d4 dS 2 c4 e6 3 llJc3 llJf6 4 llJf3 �b4 S cxdS exdS 6 �gS llJbd7 7 e3 eS 8 �d3 •as 9 'ili'c2 c4 10 �fS 0-0 1 1 0-0 : es 12 llJd2 g6 13 �h3 13 -· �xc3!

Esto no parece guardar sintonía con la jugada 12 de las negras. Pero si 14 Wxc3 'ili'xc3 15 bxc3 llJe4 1 6 llJxe4 dxe4, las ne­ gras están bien. a pesar del buen alfil blan­ co de g5. que domina seis casillas. Después de ... llJb6. las blancas pueden tener que cambiar su alfil de casillas blancas, y el ca­ ballo negro será mucho más valioso en d5 que el único alfil superviviente.

14 bxc3 llJe4 1S llJxe4 dxe4

Ahora. 16 �f4 llJb6! es favorable a las negras, pese al radio de acción del alfil y a las casillas oscuras debilitadas del flanco de rey.

La teoría reciente considera lo mejor 16 �xd7! �xd7 1 7 �f4. Luego, ninguno de los alfiles tiene objetivos, pero se ha ju­ gado 17 ... �c6 18 d5 ! ? Wxd5 19 l:t fd1 pa­ ra incrementar la actividad de las piezas pesadas blancas.

Hasta en una posición relativamente abierta, dos caballos pueden superar a dos alfiles cuando éstos carecen de obje­ tivos.

Petrosian - Borisenko

Campeonato de la URSS 1950

Las negras perderán el peón d, pero tienen buenas posibilidades de supervi­ vencia, con 1 'iWxd2+ 2 l:t xd2 d5 !. Por ejemplo: 3 liJc7 dxc4 4 liJxa8 cxb3! 5 axb3 l:t xa8, y el objetivo de b3 concede a las ne­ gras, al menos. la igualdad. O bien 3 cxd5 �d7 4 liJa3 ( 4 liJbc3 c4! 5 bxc4 l:t fc8, pe­ ro puede que sea mejor 4 liJd6 y liJe4) 4 ... a5! S liJc4 l:t fb8 y ... a4.

1 - ... b6? 2 'iWxd6 %Ud8 3 ... xb6 l:t xd1+ 4 �xd1 axb6 S liJecJ

Las negras parecen haber mejorado sus posibilidades de conectar los peones del flanco de dama y apoderarse de la semiabierta columna a. En realidad, sin embargo, sus posibilidades se han dete­ riorado, desde la posición del diagrama. porque sus piezas no tienen nada que atacar en el flanco de dama. "Los caba­ llos blancos no son. en modo alguno, peores que los alfiles negros " , escri­ bió Boleslavsky en el libro del torneo. La única cuestión es si las negras pue­ den hacer daño en el flanco de rey. No pudieron.

S - �eS 6 g3 gS 7 l:t el l:t d8+ 8 �e2!

bS 9 �f2 f6 10 l:t d1 l:t a8 11 a4 h4 U liJdS

hxg3+ 13 hxg3 �xdS (ó 13 l:t b8 14 �e7+ y liJc6) 14 l:t xdS �n 15 l:t d7+ �e6 16 l:t b7, y ganan.

Movilidad más objetivos: ésa es la fór­ mula resumida para el valor de las piezas. Hay otros factores que influyen en las transacciones materiales, como cambios de piezas y sacrificios, como veremos en los tres capítulos siguientes. Pero las deci­ siones básicas deberían sopesar tanto la movilidad como la disponibilidad d

e obje­

tivos. Dar un paso irrevocable, como cambiar peones, puede incrementar la mo­ vilidad de sus piezas. Pero si no reúne la otra condición. puede constituir un grave error posicional.

Popov - Nikolaievsky

Match Ucrania-Bielorrusia 1 962

1 d4 liJf6 2 c4 e6 3 liJfJ b6 4 liJcJ �b4 S 'it'b3 eS 6 a3 �aS 7 �gS 'iWc7 8 e3 �xc3+! 9 bxc3 liJc6 10 �f4 d6

Una política estándar aquí es 1 1 l:t d 1 eS 12 dxeS dxeS 13 �g3.

11 dxcS??

Con este cambio se activa la movili­ dad de las torres blancas, pero conduce a un desastre posicional. La razón es que el principal objetivo de las blancas. d6, queda fácilmente defendido por las pie­ zas pesadas contrarias. Pero después de 1 1 dxcS. el principal objetivo de las ne­ gras, c4, puede ser asediado con sus pie­ zas menores. La movilidad de las blancas se ha mejorado, pero el impacto que ejerce sobre los objetivos mutuos es de­ sastroso.

11 • • • bxcS U �e2 0-0 13 0-0 liJ d7!

14 e4 liJb6 1S l:t fd1 eS

Las negras deben ganar eJ peón

de c4.