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Cuando un jugador entrega -o es obligado

a entregar- su dama por piezas contrarias. plantea una batalla entre dos principios: cooperación contra ataque doble.

En los términos más generales, las pie­ zas tienen la ventaja de que se coordinan bien y pueden atacar objetivos. La dama tiene la ventaja de que puede utilizar ja­ ques y ataques dobles, es decir, aquello que mejor hace.

La dama debe poder actuar como una dama para poder tener opciones contra las piezas. He aquí un caso drástico en que no puede hacerlo.

Selesniev - Von Bardeleben Match 1 920

(Ver diagrama 219.)

La ventaja posicional de las blancas es importante. pero carecen de un punto de ruptura. Las casillas del flanco de rey parecen débiles, pero trasladar la dama a ese sector (1 •as. 2 'ii'e 1 y 3 'ii'h4) es lento.

1 l:t xcl! lh8

Las negras no tienen alternativa. 2 l:t a3 l:t xa7 3 bxa7 •as

Juegan blancas

Es obligado bloquear al peón con la única pieza disponible.

4 .igS!

Las negras se rindieron. Casi cualquier cosa gana, pero la última jugada blanca es convincente. porque .id8-c7-b8! senten­ ciará la dama a cadena perpetua.

Este tipo de jaula es extraordinaria. Lo más normal es que la dama se vea limitada por un tráfico normal de peones. Sus pro­ pios peones pueden ser tan restrictivos co­ mo los enemigos.

1 e4 d6 2 d4 tt:lf6 3 tt:lcJ g6 4 .ic4 .ig7 S ... e2 tt:l c6 6 eS! tt:l xd4 7 exf6 tt:l xe2

8 fxg7 l:t g8 9 lt:Jgxe2 l:t xg7 10 .i.h6 l:t g8 11 0-0-0

Con dos peones y dama por tres piezas menores, las negras tienen una clara ven­ taja, según las tablas de valores. Los or­ denadores también conceden apreciable ventaja a las negras. La experiencia, sin embargo, dice que la ventaja está del lado blanco.

La razón es que los peones negros interfieren con sus piezas pesadas. Si dis­ ponen los peones en formación erizo, rá­ pidamente son arrolladas. como sucedió en la primera partida Short-Miles (Lon­ dres 1984): 1 1 ... e6? 12 h4 .i.d7 13 lt:Je4 f6 14 lt:Jf4 ci;fl ( 1 4 ... d5 15 lt:Jxd5 ó 15 .i.xd5) 15 l:t he 1 l:t e8 16 g4, y las blancas ganaron pronto.

La mejor casilla para el alftl negro pa­ rece ser f5. pero 1 1 ... .i.f5 12 lt:Jd4 eS 13 lt:Jf3! crea problemas tácticos (13 ... W'f6?? 14 .i.g5; 13 ... 'ife7 14 lt:Jd5). El mejor jue­ go para las negras podría ser:

11 - .i.e6 12 .i.xe6 fxe6

Las blancas tienen buenas posibilida­ des, debido a que las piezas son mejores que la dama para explotar la congestión de peones, después de 13 f4 ó 13 h4 y 14

l:t he l .

Cuando l a dama tiene libertad d e mo­ vimientos para ejecutar ataques dobles y triples, la balanza se inclina a su favor.

Karpov - Kamsky Campeonato Mundial FIDE 1996

9.8 partida

Juegan negras 1 .- l:t a6?

Naturalmente, las negras quieren coor­ dinar mejor sus piezas ( ... l:t ca8 y ... .i.d5). Pero conseguir que todas las unidades de tu ejército avancen juntas es imposible en ajedrez, porque sólo puedes realizar una jugada en cada tumo. Habrá un momento en que mover una pieza rompa la cohesión de las tropas y ese momento puede explo­ tarse.

2 'ifc4!

Karpov dijo que parecía "increíble" que con una sola jugada la dama apuntase a seis objetivos (los dos peones, ambas to­

rres, el alfil de c6 y el rey). Sólo dos de ellos

están atacados directamente, pero 3 'ifxe6+ crearía un segundo doble. La natu­ ral 2 ... .i.b7 invita a j ugar 3 'ifxe6+ ci; h8 4 Wd7 l:t b6 5 l:t c3 l:tg8 6 .i.e5, o bien 4 ...

Las negras jugaron 2 - .:t eaS 3 ... xe6+ �h8, pero quedaron perdidas después de 4 �eS ( 4 ... : e8? 5 "iff7! , otro doble).

MALA EVALUACIÓN

A pesar de las tablas -o quizá, debido a

ellas-, la relación ti' contra piezas a menu­ do es peor evaluada que cualquier otro desequilibrio material. Esto sucede inclu­ so en aperturas extensamente analizadas. 1 d4 dS 2 c4 c6 3 lü f3 lüf6 4 lüc3 e6 S �gS dxc4 6 e4 bS 7 eS h6 8 gS 9 lüxgS hxgS 10 �xgS lübd7 11 g3 b4(?) 12 lüe4 lüxe4 13 �xd8 �xd8 14 �g2 fS 1S exf6 lüdxf6

Las blancas han entregado tres piezas por dama y peón. En el aspecto material no deberían, por tanto, estar peor. Pero unos artículos de Shajmatny Biu/etin (de los años cincuenta) evaluaban la posición como favorable a las negras, citando 16 ... e2 lüd6 17 �xc6 l:t b8.

El GM Vladimir Bagirov recordaba que había entrado en este línea. con ne­ gras, en Sarajevo 1980, porque "todos los

manuales" la consideraban favorable a las negras y porque le gustaba la posición des­ pués de 18 W'e5 �e7 19 "ifa5+ l:t b6, que

DAMA CONTRA P I EZAS 1 59

había preparado de antemano. ''Pero, ay, no pude alcanzarla", escribió, porque las blancas ganan de inmediato con 16 �xe4 lüxe4 17 ... f3! (17 ... lüd6 18 "iff6+).

La incapacidad por coordinar sus pie­ zas de forma efectiva costó a las negras otras dos partidas en torneos internacio­ nales, durante 1979-1980. antes de que la variante quedase archivada entre las líneas "refutadas".

Por otra parte, cuando la opción de ata­ que doble de la dama es muy remota, su oponente a menudo tiene las mejores po­ sibilidades, a pesar de la clara desventaja que le asignaría una tabla de valores.

Elianov - Alexandrov Open Aeroflot 2003

Juegan blancas

Las blancas no tienen nada mejor que ganar la dama.

1 l:t d8+ "ifxd8 2 �xd8 l:t xd8

Las negras sólo tienen torre y caballo por la dama, y cualquier valoración de una tabla daría ventaja de más de un peón a las blancas. Pero pronto será evidente que só­ lo las negras tienen posibilidades de ganar.

Las piezas y peones negros están bien coordinados y pueden progresar por las casillas negras. El rey blanco no puede ju­ gar un papel significativo, pero sí el negro.

Lo más importante es que las blancas ca­ recen de objetivos de ataque, mientras que las negras sí los tienen en los peones de f2 y f3. e incluso el rey blanco como objetivo último de ataque.

6 'ifd7 f6 7 � g3 w b7 8 'it' f5+ � b6 9 'ifd7 l:r. cl

La amenaza es ... l:r. h 1 -h3+.

1o �b2 :n

Observe que la iniciativa jugó aquí un papel importante. y que no es inusual cuando una dama se enfrenta a otras pie­ zas. La iniciativa puede influir decisiva­ mente en casos en que se ha capturado una dama y las piezas son tácticamente vulnerables en pocas jugadas (como en los diagramas 221 y 222).

Pero una vez que las oportunidades de la dama son neutrali7.adas. las piezas pue­ den controlar la situación, incluso tomán­ dose su tiempo.

(Ver diagrama 225.) 11 'ifdl?

La jugada perdedora. La dama debía vigilar tanto f2 como g7. Por ejemplo: 1 1

'ifa7! Wg6 1 2 'ife3 �h5 1 3 'ifa7!, pues si 13 ... �h4 14 'ifxg7 l:r. xf2+ 15 �g1 l:r. g2+ 16 'ifxg2, el fmal de peones es tablas.

De modo similar, si 1 1 ... �h5 12 'tlt'xg7 l:r. xf2+ 13 Wgl l:r. xf3, 1as blancas hacen ta­ blas con jaques.

11 "" wb5! U 'ifa2 Wb4 13 'tlt'a7 lüb3! 14 'ifxg7 l:r. xfl+ 15 �b1 l:r. xfJ 16 'tlt'g8 : n+ 11 wb2 :a+ 18 �b1 tüg5!

Las blancas deben perder, si permiten ... wg3 ó ... lüf3. Se rindieron después de 19 'tlt'c4? lüf3 20 'ifa2!?, porque 20 ... l:r. h2+! conduce a un fmal de peones ganado.

Hay muchos otros casos como éste y han contribuido a generalizar el recelo en­ tre los maestros acerca de los desequili­ brios relacionados con la dama. Les encanta sacrificar (o ganar) una dama. Pe­ ro, al mismo tiempo, han desarrollado cier­ ta desconfianza por los valores de las tablas acerca de las posiciones resultantes.

CALCULAR Y OTRAS CARGAS Antes de la Segunda Guerra Mundial, un sacrificio de dama normalmente formaba parte de una combinación que terminaba en mate. Uno de los informes más exhaus­ tivos sobre sacrificios de dama (un artícu-

lo de 20 páginas en el anuario soviético de 1955, por Alexander Konstantinopolsky) indicaba casi 50 ejemplos. De estos casos, sólo un tercio podían considerarse sacrifi­ cios posicionales, es decir, según el concep­ to de Spielmann. sacrificios reales.

Otra fuente contemporánea, el volu­ men Weltgeschichte des Schachs consa­ grado al ajedrez soviético ( 1 953- 1 960). contenía la impresionante cifra de 45 sacri­ ficios de dama. Sólo 19 eran sacrificios po­ sicionales (y cuatro de ellos, perdidos).

En décadas posteriores, han prolifera­ do los sacrificios de dama, en parte porque son divertidos. Cualquiera que haya movi­ do suficiente madera sabe que realizar un sacrificio de dama reporta bastante más placer que jugar con el otro bando.

Pero las piezas llevan consigo una car­ ga más pesada, a saber. una fuerte dosis de cálculo. El jugador con la dama normal­ mente dispone de menos opciones ("juga­ das candidatas") que considerar. Las variantes pueden ser largas, sobre todo porque la dama puede jaquear repetida­ mente. Pero lo normal es que su oponente

se enfrente a variantes más complejas y

numerosas que evaluar.

En el último ejemplo, el jugador con las piezas tenía relativamente pocas líneas ga­ nadoras. En el siguiente, disponía de va­ rias, y una combinación decisiva en cartera. Pero eso contribuyó a su propia sentencia.

D. Gurevich -Seirawan Campeonato de EEUU 2000 (Ver diagrama 226.)

Al jugar con piezas contra una dama, a menudo existe un contraste entre la "me­ jor" jugada y la jugada práctica. Aquí, la

DAMA CONTRA P I EZAS 1 61

Juegan blancas

jugada práctica, 1 �d4. conservaría un só­ lida ventaja, pero dejaría a las blancas con mucho trabajo por hacer.

1 l:l xdS!

La decisión blanca es objetivamente correcta. pero las consecuencias son muy difíciles de calcular, sobre todo con el reloj en marcha.

1 ... exdS 2 e6 'i/a7

Las blancas pueden conseguir ahora tres piezas por la dama, después de 3 e7 liJ f6 (3 'it'xe7 4 /iJ fS+) 4 eBiiJ + liJ xe8 5 /iJxe8+ Wg8 6 liJf6+ rj¡g7 7 �d4. Esto debería ganar, porque las piezas se coordi­ nan bien con el rey, y los caballos tendrían mayor impacto sobre el tablero acortado que se produciría tras la liquidación de peones en el flanco de dama.

3 �d4+!

Con esto se añade un peón a la com­ pensación blanca de tres piezas y debería ganar más rápidamente. Pero las conse­ cuencias son más difíciles de calcular.

3 ... rj¡f8 4 �xg4 'i/a4! S /iJf3?? A las blancas se les escapa 5 liJh7+ �g8 6 e7! 'it'xd4+ 7 �h3, coronando, o bien 5 ... �e7 6 liJeS+ c¡t>xe6 7 liJg5+ �d7 8 /iJxb6+.

S - 'itb4!

Las jugadas de dama son relativamen­ te fáciles de encontrar. Si 6 lüf7. 6 ... 'ifbl !, con lo que las negras amenazarían mate en f5 y un jaque ganador en e4.

6 e7+ r/; xe7 7 lüc8+ �d8 8 lüa7 �eS!

Las piezas pierden su coordinación, pues las blancas están en Zugzwang. 9 <i>h3 pierde un caballo, por 9 t!fa3, lo mismo que 9 �f4, por 9 'iff8+ 10 �e3 'ife7+.

9 lüc6 'iff8 10 �f6!? t!fxf6 ll lücd4 Las blancas han pasado de disponer sus piezas para el ataque a vincularlas en la defensa. Pero, como se ha obser­ vado a n tes, los c a b a l l os se v u e l v e n fat a l m e n t e i n m ó v i l e s d e esa for m a . La fortaleza sucumbió después d e 10 • • • t!fh8 11 <it f4 ri; e7 12 g4 'iff6+ 13 � e3 W d6 14 lü c6 w cS 15 lü cd4 <it b4, y las negras ganaron 16 j ugadas más tarde.

El jugador con la dama asume una car­ ga mayor de cálculo que su oponente, bajo una condición capital: si es quien ha inicia­ do el desequilibrio material, debe haberse asegurado de que las piezas no se coordi-

nen bien antes de que pueda hacer daño. Luego debe asegurarse de que puede ex­ plotar su ocasión.

Tarrasch -Spielmann

Mannheim 1 914

Juegan negras

Las negras tendrían excelente juego con 1 l:l fc8, y si 2 d5, entonces 2 ... lüa5 y ... �b5/ ... lüc4.

1 - lüb5 2 dS lüb4 3 t!fxb4!

Esta partida se ha citado como ejemplo

de cuándo no sacrificar la dama. En reali­ dad. esta captura es más o menos forzada, pues en caso de 3 lüdc3 lüa3 quedarían peor, y después de 3 lüd4 lüxd4 4 �xd4 t!fxa2, estarían perdidas.

3 - lüd4

No es mejor 3 ... lüc3 4 t!fxc3. 4 t!fxd4 �xd4 5 lüxd4

Ambos contendientes habían previsto esta posición, llegando a diferentes conclu­ siones. Comentaristas contemporáneos, así como Alexander Koblents, en Lehrbuch der Schachstrategie, concluyeron que las negras ganaban, debido a la precariedad de las piezas blancas.

Las blancas respondieron ahora a la amenaza ... �a4 con 8 : el?, pero perdie­ ron tras 8 - l:[ d! 9 �xd 'irxd 10 l0f3 'irxdl+ (o bien 10 : e t 'irc5!).

Sin embargo, la natural S l:[ d2 es per­ fectamente segura, y muchos jugadores preferirían aquí las piezas blancas, después de 8 ... �a4 9 �f2 �xdl lO : xdl 'irxa2+ 1 1 l:[ d2 y 12 l0c6.

LO IRREVERSmLE

Los desequilibrios de dama, ya sean conse­ cuencia de un sacrificio o de ganancia for­ zada de la dama, suelen producirse en un trasfondo de factores psicológicos. El prin­ cipal es la convicción de que no hay vuelta atrás.

Muchos otros desequilibrios materia­ les pueden invertirse. Por ejemplo: si gana usted calidad, existe el método de devol­ verla más adelante, a lo Capablanca. Des­ pués de todo, las torres pueden atacar piezas menores fácilmente en el final. De modo similar, si juega lOx� en el medio juego, existen buenas probabilidades de que se le presente la ocasión de jugar -'.xlO antes del final.

Pero en la situación de WV contra piezas, como en la de pieza menor contra peones,

DAMA CONTRA PIEZAS 1 63

e s difícil deshacer esa relación de material.

El jugador que entrega su dama, sabe que ha entrado en un camino sin retomo en el que las posibilidades de tablas se han re­ ducido sustancialmente.

Kramnik -Anand Las Palmas 1996

J«�egan negras

Tras una captura de las negras en d6 y una captura blanca en c6, las negras te­ mían al fuerte peón e, en caso de 1 ... 'irxd6 2 dxc6 'irxd1 + 3 l:[ xd l , y jugaron:

· - �a4!

Las blancas disponen de dos posibili­ dades prometedoras: 2 'irxa4 y 2 � x f8, que conducen más o menos a una mis­ ma dimensión de ventaja, ±, según el lenguaj e codificado tipo lnformator. Ambas jugadas son buenas y, como es­ cribió Vladimir Kramnik en 64, "elegir entre dos jugadas buenas a menudo es más difícil que elegir entre dos jugadas malas".

Después de 2 'irxa4 'irxd6 3 'irxa7 l0xd5, las blancas no pueden jugar 4 l:[ d l ? l0xe3!, y deben evitar 4 l:[ d3 'ir eS. Eso de­ ja 4 �xd5 'irxd5 5 'irxb6 que, según

Kramnik, ofrecía a las blancas buenas po­ sibilidades de ganar. Pero Larry Christian­ sen. en Jnside Chess, dijo que 5 l:. c2 crearía, "como mínimo", difíciles proble­ mas técnicos.

2 .i.xf8!?

Kramnik dijo que había dejado de cal­ cular, antes de concluir que 2 .i.xf8 "si es más fuerte, al menos es más interesante" Obtienen torre y alfil por dama, pero tam­ bién la fuerte opción de avanzar el peón d. El inconveniente de las negras para en­ contrar jugadas de tablas, antes que las blancas de ganar, por lo que habría sido más seguro 2 'it'xa4.

2 - .i.xd1 3 .i.e7

Como a menudo sucede, inmediata­ mente después del sacrificio de dama, se producen escollos. Las negras atacan el peón a, pues otras opciones serían clara­ mente inferiores. Por ejemplo: 3 ... 'ii'd7? 4

l:. xdl 'ii'a4 5 .i.f3 'ii'xa2 6 l:. a3 'it'b2 l:. xa7 y d6-d7. o bien 5 l:. ed3 'it'xa2 6 .i.xf6 gxf6 7 d6.

3 -. 'ii'c7

Existe la tentación de buscar un dese­ quilibrio material más reconocible. algo que sea fácil de entender. Pero 3 lLJ xd5? (con la esperanza de 4 l:. xdl 'it'xe7 ! ) perdía, por 4 .i.xd8 lLJ xe3 5 .i.g5 ! lLJ xg2 .:. xdl . Ha pasado el punto sin re­ tomo.

4 l:. xd1 lLJd7 S .i.h3 h6 (Ver diagrama 231 .) 6 .i.f5!

Yakov Neishtadt observó en una oca­ sión que entregar la dama "requiere aten­ ción no sólo a las posibilidades atacantes de las piezas, sino también a su capacidad de defenderse unas a otras del ataque de la dama. Este alfil ya está pensando en la de­ fensa.

Al situarlo en la diagonal h3-c8, las blancas preparaban amenazas para ganar material (.i.b4, seguido de l:. e7). Pero en f5 el alfil también impide ... 'it'c2. la mejor forma de activar la dama. Por ejemplo: 6 .i.b4? 'it'c2! 7 l:. del l:. c4. y las negras vuelven a estar en la partida.

6 ·-bS?

La precariedad de la dama queda sub- rayada por la línea 6 g6 7 d6 'it' c6 8 .i.xd7 'it'xd7 9 .i.f6!, y no puede moverse, por d6-d7. Las negras tenían mejores posi­ bilidades de supervivencia con 6 ... 'it'b7, li­ berando la torre a lo largo de la columna. Pero desplazar la dama al margen huele a derrotismo.

7 .i.b4 l:. d8 8 l:. e7 'it'c4 9 l:. xd7! Esto simplifica la lucha a una dama so­ litaria contra torre, alfil y peón d.

9 - l:. xd7 10 .i.xd7 'ii'xb4 11 d6 'it'a4 El peón está muy avanzado para cual­ quier otra defensa. Las negras deben ata­ car piezas desprotegidas y esperar un jaque perpetuo. Pero no fue suficiente:

12 l:. d3 'it'e4! 13 .i.xbS 'ii'e1+ 14 Cit>g2 't!Ve4+ 15 �gl 'it'el+ 16 ..;.g2 'We4+ 17 �m 'ii'h1+ 18 �e2 'it'e4+ 19 �n 'Wh1+ 20 �e2 't!Ve4+ 21 �d1 ... g4+ 22 f3 'Wh3 23 d7

Cuando se deshace el desequilibrio de dama, normalmente suele ser a causa de las dificultades técnicas con que el bando superior -es decir, el jugador con la dama­ se encuentra. Muchos grandes maestros se sentirían más cómodos en un final con las mismas piezas que en un final igualmente favorable de 1W contra piezas.

Sutovsky - Madeja Olimpiada 2002 Juegan blancas 1 c4! 1Wxc4! No 1 ... �xg2 2 : a6 1Wb7 3 : b6, ni 1 . .. .i.xc4 2 :ct ! . l :cl! bxcl 3 .i.xc4 �xc4 4 1Wxc3 .i.e7 Ordenadores y tablas están en desa­ cuerdo sobre cuánto mejor están las blan­ cas, pero una cosa es clara: el alfil de c4 es la clave de la defensa negra en su intento por crear una fortaleza.

5 : a4?

Las blancas dejan escapar la oportuni­ dad de crear objetivos (5 f5! exfS 6 e6 fxe6 7 Wxg7).

5 - �a6

Ese mal paso dejó a las blancas con un segundo mejor plan: el avance del peón b.

DAMA CONTRA PIEZAS 1 65

Las blancas consideraron 6 1W b3 : c6 7 1Wb8+ y 8 b4 como ±, en sus notas para lnformator.

Pero una vez que el rey negro está en­ rocado, sus piezas cobran vida. Por ejem­ plo: 7 ... .i.d8 8 b4 0-0 9 b5? :eS 9 1Wd6 �xbS, y pueden jugar a ganar.

Las blancas se enfrentan a otro dilema práctico: puede que 6 'ilb3 sea teórica­ mente lo mejor. pero es difícil de jugar. Así que toman una decisión pragmática.

6 : xa6!? : xcl 7 : a8+ .i.d8 8 bxcl El contrasacrificio ha dado a las blan­ cas una ventaja más fácil de interpretar. Puede que no sea mayor que después de 6 'ilb3, pero se puede manejar con más fa­ cilidad, como en el caso de 8 -1'6. 9 .i.b6 ! , etc. (Sin embargo, jugaron 9 exf6?! y sólo hicieron tablas tras 9 • • • gxf6 10 g4 : g8 11 b3 Wf7, etc.)

FORMAS DE GANAR

Antes de pasar a desequilibrios específi­ cos, vale la pena señalar otra diferencia bá­ sica entre tener la dama o las piezas. La dama normalmente dispone de más for­ mas de ganar que las piezas, pero éstas suelen tener más formas de hacer tablas.

Lo corriente es que ambos bandos tra­ ten de ganar explotando la promoción de un peón. Pero las piezas no suelen tener tantas oportunidades de ganar por medios más directos, como un sacrificio o un ata­ que de mate.

Spassky - Sbort Londres 1982

Juegan negras 1 - lllec6?

Las negras necesitaban este caballo pa­ ra defender b6 ( 1 ... lllc8!).

2 l:t ebl lllb8 3 l:t xb6+! Wxb6 4 l:t xb6 ci>xb6 S lllO lllbc6?

Aquí subestiman el sacrificio que si­ gue. Había que reforzar c4 con 5 ... �b 5.

6 llle3 llle7 7 lllxc4+!

Los ordenadores tienden a considerar esta jugada un error, porque tira toda la ventaja blanca. Pero los ordenadores no aprecian los objetivos ni la iniciativa. Ésta es la única forma de crear puntos de ata­ que para la dama, antes de que las negras organicen una defensa ( ... �b5, ... lllbc6. ... �a6 y ... l:t b8).

7 • • • dxc4 8 'ii'xc4 lllb7 9 Wb3+ �c7 10 c4

El jugador con la dama normalmente tiene más posibilidades de realizar un sa­ crificio eficiente que el bando de las pie­ zas. No está claro por qué es así.

Puede ser que las piezas en general ne­ cesitan tiempo para ejecutar un ataque y no necesitan, o no pueden utilizar, la inme­ diatez propiciada por un sacrificio. Por otro lado, una dama y una pieza menor a menudo bastan para ejecutar un ataque decisivo al rey, una vez que los peones de­ fensores han sido eliminados mediante un sacrificio.

Tal es el caso aquí. La dama blanca só­ lo podóa demostrar su valor si pudiese pa­ sar entre los peones y penetrar por las casillas negras. Las negras resistieron un rato, pero quedaron perdidas después de 10 - �c6 11 �e3 l:t b8 12 dS! llld8 13 Wc3.

El jugador con las piezas tiene más formas de hacer tablas que su oponente, debido en gran parte a que cuenta, preci­ samente. con mayor número de piezas. Por ejemplo: si la dama se dispone a coronar al único peón que tiene en su flanco, su rival puede entregar una pieza para impedir que corone y seguir resistiendo en el fuer­ te del flanco de rey. Pero el jugador con la dama no puede permitirse el lujo de entre-

gar su dama por un peón pasado. exccepto en posiciones extraordinarias (como para