La extensión del tablero
52 EL VERDADERO VALOR DE LAS PIEZAS EN AJ EDREZ
ción. Pero en el segundo, no la tienen. La lucha entre la torre y rey+peón se ha acor tado a cuatro fllas, en lugar de cinco. y esa diferencia hace que la defensa fracase.
CUANDO EL TABLERO ES DEMASIADO PEQUEÑO
Si hay acción en ambos flancos, podemos extraer alguna conclusión acerca del cam po de operaciones y la total cantidad de material. Reducir el número de piezas y peones puede incrementar el valor de las piezas de largo alcance, porque se ven me nos afectadas por el tráfico del tablero. El corolario es: incrementar la cantidad de material puede reducir su valor.
Pero ¿cómo puede lograrse el incre mento de material? Mediante promo ciones: pues el tablero puede resultar demasiado pequeño para una segunda dama. Reshko - Faibisovicb Spartakiada, Leningrado 1969 1 c4 g6 2lüc3 c5 3 g3 �g7 4 �g2 lüc6 S e4 d6 6 d3 lüf6 7 lügel 0-0 8 0-0 a6 9 h3 : b8 10 f4 lüe8 11 �e3 lüd4
En este momento es dificil imaginar que las negras contarán con una segunda dama, en tan sólo cinco jugadas.
12 'ifdl bS 13 : ae1 b4 14 lü d 1 b3 1S �xd4 bxal 16 �xg7 aUi' 17 �cJ!
(Ver diagrama 55.)
"Lo único que las blancas tienen por la dama es dos piezas menores". escribió Reshko. "Pero lo principal es que el alfil de casillas negras no tiene oposición en la gran diagonal."
Por esta razón, prefirió 17 �c3 a 17 �xf8 �xf8. Pero exageró el valor del alfil.
El factor más importante aquí no es la pie za de c3, sino la inutilidad de la dama ex tra en un tablero tan poblado.
Las blancas creían que era preciso 17 f5. Pero en tal caso, 18 lüe3 'ira4 19 l:t a1 'ifad7 20 �a5 ! , es difícil para las negras, porque sus damas se estorban (20 ... lüc7 21 lüd5 l:t b7 22 e5 l:t a7? 23 e6! ).
17 - 'ifa4
Es mejor 17 ... f6, con idea de 18 f5 g5. después de lo cual 1 9 h4 h6 20 lüe3 'ifa4 2 1 lL!g4, con posición confusa.
18 f5 f6 19 'ifh6
Aquí sería arriesgado 19 ... g5, por 20 e5 y �d5+.
19 ·- eS
Las negras quieren defender su enro que con piezas pesadas, desde la séptima fila, ... l:t b7, o incluso ... 'fld7-g7. Pero era mejor 19 ... gxf5 20 exf5 �b7, porque las negras pueden responder a lüf4-e6 con ... lüg7.
20 fxe6 �xe6 21 lüf4 �rT
Un desequilibrio más fácil de entender es 21 ... lüg7? 22 'flxg7+ �xg7 23 lüxe6+ y lü xd8, con tres piezas por dama y proba ble victoria. Las negras deberían haber de fendido el alfil con una dama, pero en tal caso 22 lüxe6 'ifxe6 23 e5, con la amenaza �d5.
2l t0e3 Wad7?
Las negras deberían eliminar el alfil con 23 ... : b3 y 24 ... : xc3, creando otro desequilibrio, 'ir contra : +.t, similar al que se hubiese producido con 17 .txf8.
Aunque las negras seguirían llevando ven taja de material, su segunda dama les es torba y el desenlace no estaría claro.
23 t0g4 : b3 24 lObS! .te6
O bien 24 gxh5 25 t0 x f6+ t0 x f6 26 .txf6, y después de que las negras en treguen una dama, quedarán. como míni mo, con el déficit de un peón.
25 : xf6! 'if8e7
Las negras se rindieron, antes de 26 : xg6+ !.
Acabamos de ver un caso extremo, pe ro se trata de un útil ejemplo para mostrar la relación entre la cantidad de material y un tablero de 8 x 8. La presencia de tantas piezas y peones atentó contra las posibili dades de las negras. Pero una segunda dama también puede tener excesiva com pañía en un tablero algo más abierto y me nos congestionado.
Karpov - Korchnoi
Dortmund 1994
Juegan negras
1 - .th6! 2 f7 .txf4!
Aquí hay dos tipos de sacrificios de dama. Las negras ofrecen su dama pero, al mismo tiempo, permiten que las blancas coronen un peón. En el primer caso, las negras darían mate después de 3 f8i0 + � h6 4 t0 xe6 .t xe3+ 5 � h 1
: b l .
Las blancas deben rehusar la oferta con 4 gxf4, que podría salvarlas, debido a 4 . .. 'ifc8 5 'Wc5 ! 'ifxc5 6 t0f5+ �h5 7 t0g7+, o bien 4 ... 'flf7 5 t0xg4+ �g7 6 a6.
3 f8'if? .txe3+ 4 �hl .th6 S 'iffl .tg7
El segundo sacrificio (permitir la pro moción de las blancas) deja a las negras con torre, alfil y peón. Un material sufi ciente, o casi suficiente, por la dama, se gún la tabla o el maestro que usted consulte. Pero hay un factor adicional: la presencia de un nuevo par de damas. La segunda dama blanca no realizó su valor teórico y la posición de su bando pronto se vino abajo:
6 a6 : f3 7 'fiel .t xa6 8 .t e2 : f7
9 'flcS c3! 10 'ifcxc3 .t xe2 1 1 'if xe2 'iff6 12 'ifcl .t h6 13 'irbl 'iffS 14 � gl
: c7
Las blancas se rindieron.
Korchnoi recordó después cómo había llegado a una posición similar, en su pri mer Torneo Interzonal.
Korchnoi -Gennán Interzonal de Estocolmo 1962 (Ver diagrama 57.)
La partida se aplazó aquí en lo que pa recía una posición claramente favorable a las blancas. Pero antes de que la partida se reanudase, Korchnoi propuso tablas, que fueron aceptadas.
54 EL VERDADERO VALOR DE LAS PIEZAS EN AJEDREZ
Juegan blancas
"Durante el análisis descubrí algo no table: el tablero. sencillamente, era dema siado pequeño para dos damas. .. que se obstaculizan la una a la otra". escribió. "Comprendo que puede parecer estúpido, pero estoy convencido de lo que digo. La ventaja es mucho menor de lo que podría esperarse con un mero cómputo del mate rial."
Su decisión de ofrecer tablas no sólo fue cuestión de movilidad, sino también de objetivos. Normalmente. a una dama le en canta disponer de mucho material en el ta blero, porque eso permite incrementar el número de objetivos de cara a posibles ataques dobles. Pero en posiciones como ésta, no hay suficiente material desprotegi do para que una segunda dama valga tan to como la primera.
Si pudiese retirar un par de damas del tablero, las blancas tendrían posibilidades de ganar. Un buen plan sería, en tal caso, cambiar un par de torres y Uevar el rey a una casilla próxima a d6.
Puede que no se produzca con frecuen cia, pero esto tiene una aplicacion práctica: si tiene usted dos damas. vale la pena sacri ficar una de ellas por lo que normalmente
se consideraría compensación suficiente. Éste es un tema en aquellas lineas extra ñas de apertura en que ambos jugadores coronan.
Sadler
-
Kaidanol'Andorra 1991
1 d4 dS 2 c4 e6 3 ltJcJ c6 4 e3 ltJf6 5 ltJD
ltJbd7 6 .i.d3 dxc4 7 .i.xc4 b5 8 .i.e2 .i.b7 9 e4 b4 10 eS bxc3 11 exf6 cxbl! 12 fxg7! bxa1W' 13 gxh8W' W'aS+
Ahora, 14 .i.d2 'it'xd1+ 15 .i.xd1 'it'f5 es perfectamente normal, con posición igualada.
14 li)dl W'fS 15 0-0 0-0-0 16 ... b3 li)cS
17
'it'b4
W'cl?También es malo 17 ... .i.d6? 18 ltJc4!, pero 17 ... .i.e7 1 8 W'g7 .i.f6 puede igualar.
18 W'f6!!
La clave de esta jugada es que 18 ltJd7 (que ataca ambas damas) permite 19 'it'xb7+! ,.Pxb7 20 'it'xd8 'it'xd4 21 li)b3!. con iniciativa ganadora ( 2 1 . . . W'd6?? 22 ltJa5++, o bien 21 ... 'it'd5 22 .i.f3 W'dd3 23 .i_xc6+! ,.Pxc6 24 ltJd4+ W'xd4 25 W'c8+ y 26 W'xc2).
Las blancas tendrían una gran ventaja posicional en caso de jugadas tranquilas.
como 18 ... ll d7 1 9 ltJb3. Por consiguiente, las negras cambiaron un par de damas, con 18 • • • *cc3 19 *xc3 *xc3. pero quedaron con peón menos y perdieron tras 20 ltJD
ltJe4 21 'iixr7.
Quizá la demostración más dramática de ineptitud por parte de dos damas se en cuentre en la partida clásica
Franz -Mayet
Berlín 1858
Juegan blancas
Las blancas acaban de coronar en f8.
Según una popular tabla alemana de la época ('ii'=9; ll =4,5; .i=3, itJ=3), tienen ya una ventaja de dos unidades. Sin embargo. la \'erdadera clave de la partida es el peón d. Si las blancas pueden capturarlo en bue
nas condiciones, ganarán. 1 ... 13+?
Savielly Tartakower escribió que "era difícil de creer que las dos damas no pu diesen, entre ambas, conseguir un j aque perpetuo". En realidad, las dos damas pueden hacer más que eso. Pueden ga
n : u con 1 ... cf5 + ! c¡f¡¡ d4 2 Wf2+ wd5
'tr'8f7+ W d6 4 * xh7, o bien 3 ... ll e6
.! 'tr'2f3+.
1 -c¡f¡¡d4 2 ... dS llc3
Ahora, 3 '*'d7+ c¡f¡¡c5 4 ... xh7 es ligera mente favorable a las blancas.
J W'3e4+ wcS 4 •f8+ : d6 s •a+ ll d4
Las posibilidades se han inclinado a fa vor de las negras. Por ejemplo: 6 *ee3 b4
y ... b3.
6 ... f8+? .id6 7 ... f2 d2!
Para frenar al peón d, las blancas ten drán que sacrificar su dama. La posición resultante es más o menos igualada en tér minos de material, pero el peón d decidirá la lucha.
8 'iixc6+ c¡f¡¡xc6 9 *xd4 ll cS+ 10 <ith6 ll dS?
El rey necesita d6 para escapar de los jaques. Con 10 ... .if4+! 1 1 c¡f¡¡xh7 ll d5, co
rona sin mayores dificultades. Siguió:
11 'it'b6+ <t>d7 12 '*'b7+ we6 13 ... c8+ wes 14 ... h8+ wf4 1S Wf6+ c¡f¡¡e4 16 ... 13+ wd4 17 wxh7 c;t>c4 18 We4+ l:ld4 19 Wcl+ c¡f¡¡dS 20 WfS+ .ieS 21 Wt3+ wc4 22 ... d1 .J:r. d3 23 h4 (Ver diagrama 61.) 23 -· .ic3 24 hS ll e3.
Las negras ganan con ... ll e 1 , y las blan cas sólo tienen dos jaques más.
56 EL VERDADERO VALOR DE LAS PIEZAS EN AJEDREZ
Lo que condenó a las blancas fue su incapacidad para apreciar un principio fundamental: las piezas resultan más va liosas cuando trabajan conjuntamente (1 ... cf5 + ! ) , pero menos valiosas cuando duplican el trabajo una de la otra. Ese principio merece su propio capítulo.