CAPÍTULO I LOS S LOS S OFI OFI STAS STAS
II. CRÍTICA DEL CONOCIMIENTO Y DE LA VALORACIÓN
PROTÁGORAS DE ABDERA.
[(480-410 a. C., aproximadamente). De las múltiples obras catalogadas bajo su nombre, algunas no son, quizá, sino distintos títulos de un mismo escrito (Verdad, Del ser, Razonamientos demoledores), al que pertenecía el más famoso de los pocos fragmentos llegados a nosotros. Los otros fragmentos son del Gran Discurso y del Sobre los dioses. Tienen que ser recordadas, entre las otras obras, Sobre las matemáticas, Del Estado, De la virtud, Sobre las artes, Antilogías, etc.]. 1. La relatividad del conocimiento: el hombre medida de las cosas (derivación del heracleitismo). — (TEETETOS): El conocimiento es sensación. (SÓCRATES): "Arriesgas el haber expresado un concepto nada necio del conocimiento, antes bien el mismo que expresaba Protágoras. Bajo una forma un poco distinta, él ha dicho la misma cosa. Pues dice en un lugar que el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son, y de las que no son, en cuanto no son. ¿Lo has leído alguna vez? (TEETETOS): Lo he leído, y muchas veces. (SÓCRATES): ¿No dice, en cierto modo, que lo que me parece a mí cualquier cosa, tal es ella para mí, y tal como te parece a ti, tal es para ti, y que tú eres hombre y yo también soy hombre? (TEETETOS): Dice eso, exactamente. (SÓCRATES): Sigámoslo, entonces, un poco. ¿No sucede, a veces, que soplando el mismo viento, uno de nosotros siente frío y el otro no? ¿Que uno, apenas siente un poco y el otro mucho? —
Sí, efectivamente. — Entonces, ¿diremos que este viento es por sí
mismo frío o no frío? ¿O creeremos a Protágoras, de que es frío para quien tiembla y para quien no tiembla, no? — Así me parece. —
Entonces, ¿no parece así a cada uno de los dos? — Cierto. — ¿Y parecer no significa ser sentido? — Seguramente. — Entonces, apariencia y sensación son la misma cosa para el frío y para todas las cosas semejantes. De la misma manera en que cada uno siente las cosas, entonces tales arriesgan ser para cada uno. (PLATÓN,Teetetos, 151- 152).
[SEXTOEMPÍRICO,citando la misma proposición (Pyrrhon. hyp., I, 216 y ss.), explica: "por medula entiende el criterio del juicio, por cosas, los hechos; de manera que viene a decir que el hombre es el medio de juicio de todos los hechos, de los que son en cuanto son, de los que no son en cuanto no son. Y por ello admite solamente aquello que le parece a cada uno y así introduce la relatividad".
Y yaARISTÓTELES(Metafísica, XI, 6, 1062): "Protágoras decía que e1 hombre es la medida de todas las cosas, lo que no significa sino que lo que le parece a cada uno, tal es para él también con certeza".
Estas explicaciones excluyen la interpretación propuesta por
BURNET,que refiere la proposición al solo problema geométrico de las magnitudes inconmensurables (lado y diagonal del cuadrado) de las cuales Protágoras, contra los matemáticos, aseguraría que el hombre es la medida en la práctica de la vida. Que PROTÁGORAShaya discutido problemas geométricos, de magnitudes y medidas, está testimoniado porARISTÓTELES(Metafísica, III, 2, 997; X, 1, 1053), por PLATÓN
(Teetetos, 154-5 y 168), por los Scholia graeca in Aristophanem (Nubes), pero para él, éste no era lino un caso particular del principio que el hombre es medida y juez de la realidad. Por eso, contra las magnitudes racionales estudiadas por los geómetras, oponía las magnitudes sensibles: "Las líneas sensibles no son tal como lo afirma el
geómetra, pues, en efecto, no es así de ninguna manera, ni la recta ni la curva sensible, y el círculo no toca la tangente en un sólo punto, sino de la manera que decía Protágoras, refutando a los geómetras". (ARISTÓTELES,Metafísica, III, 2, 997).
GOMPERZha planteado un problema de interpretación más grave, sosteniendo quePROTÁGORASentiende al hombre como especie y no como individuo, juez de la existencia y no de las propiedades de las cosas. Pero los ejemplos citados enPLATÓNy en otros testimonios, que se relatan como aducidos por el mismo PROTÁGORAS,se refieren a la calidad (el cómo) y no a la existencia (el qué) de las cosas. Y está explícitamente dicho que el hombre-medida es el individuo en su variable subjetividad momentánea. Los ejemplos del calor y del frío, del enfermo y del sano, son dados por el mismo PROTÁGORAS. Y también sirve de ayuda para confirmar la interpretación tradicional, la derivación del principio dePROTÁGORASdel deHERÁCLITO,que está afirmada porPLATÓN(Teetetos) y porSEXTO EMPÍRICO(Pyrrb. hyp., I, 217-219). "Dice, pues, éste (Protágoras), que la materia es fluyente y, fluyendo ésta continuamente, se producen las añadiduras en compensación de las pérdidas, y las sensaciones se transforman y se mudan de acuerdo a la edad y a las otras disposiciones de los cuerpos. Dice también que las razones de todos los fenómenos están en la materia, por lo cual la materia, por lo que está por sí misma, puede ser todas esas cosas, tal como se nos aparecen a todos. Y los hombres perciben sucesivamente ora una, ora la otra apariencia, según sus distintas condiciones, porque aquél que se halla en sus condiciones naturales, percibe en la materia los fenómenos que se le aparecen a quien se halle en condiciones naturales; aquél, en cambio, que se halle en condiciones anormales, percibe los que aparecen a quien se halle en estado anormal. Y también en relación a la edad, y según el estado de sueño o de vigilia, y según todas las especies de las condiciones, es el
mismo discurso. Por lo cual, según él, el hombre es el juez de la realidad de las cosas. En efecto, todo lo que les parece a los hombres, es; y lo que no aparece a ningún hombre, no es"].
2. La relatividad y la verdad de los contrarios: negación del principio de contradicción. — El principio. . . expresado por Protágoras, que afirmaba que el hombre es la medida de todas las cosas. . . no significa sino que lo que parece a cada uno, es ciertamente también. Pero si esto es verdad, se deriva de ahí que la misma cosa es y no es al mismo tiempo, y que es mala y buena al mismo tiempo, y, así, de esta manera, reúne en sí todos los opuestos, porque, a menudo, una cosa parece bella a unos y fea a otros, y debe valer como medida lo que le parece a cada uno. (ARISTÓTELES,Metafísica, XI, 6, 1062). No sólo ahora, sino habiendo oído este mismo discurso (de que no es posible la contradicción), por muchos hombres y en muchas ocasiones, me maravillo siempre. Pues de él se servía a menudo la escuela de Protágoras, y también otros más antiguos (los heracliteanos), pero a mí me parece siempre el más sorprendente y destructor de otros razonamientos y de sí mismo. (PLATÓN, Eutidemo, 286).
3. La identidad de verdadero y de falso. — Sobre cada argumento
se pueden adelantar dos discursos en perfecta antítesis entre ellos (frag. de Protágoras enDIÓGENES LAERCIO,IX, 50). Si todas las opiniones y todas las apariencias son verdaderas, se deriva necesariamente que cada una es verdadera y falsa al mismo tiempo. Ya que, a menudo, entre los hombres se dan opiniones contrarias, y creemos que quien no piensa como nosotros se engaña, por lo cual, necesariamente, existe y no existe al mismo tiempo la misma cosa. Admitido esto, se debe admitir también que todas las opiniones son verdaderas. Así, quien miente y quien dice la verdad, afirman dos cosas contrarias; pero si las cosas son como afirma Protágoras, lo que diga quien sea que fuese, será verdad. (ARISTÓTELES,Metafísica, IV, 5, 1009).
[De estoARISTÓTELESsacaba la consecuencia de la identidad de todas las cosas: "Pues, si son verdad a un tiempo todas las afirmaciones contrarias en torno a la misma cosa, es claro que todas las cosas serán una sola. En efecto, será la misma cosa un trirreme, un muro y un hombre, si se admite que sobre cada cosa se puede afirmar o negar lo que sea, como es, necesariamente, para quien acepte lo afirmado por Protágoras. Pues si a alguien no le parece que un hombre es un trirreme, es evidente que no será un trirreme; así que también es tal, si es verdadera también la afirmación contraria". (Metafísica, IV 4, 1007), Se vuelve a encontrar este concepto de la existencia de dos discursos contrarios sobre cada cosa, en Eurípides, quien había asimilado el pensamiento de los sofistas. "Si uno fuese valiente en sus palabras, ¿no se podría de cada cosa extraer motivos para dos razonamientos opuestos?". (Antiop., frag. 139)].
4. Valoración no teórica (verdad) sino práctica (utilidad) de las opiniones. Valor práctico de la sabiduría y tarea de la educación. — Yo (Protágoras) digo, efectivamente, que la verdad es tal como he escrito sobre ella, que cada uno de nosotros es medida de lo que es y de lo que no es; y que hay una inmensa diferencia entre un individuo y otro, precisamente porque para uno son y parecen ciertas cosas, para el otro, otras. Y estoy muy lejos de negar que existan la sabiduría y el hombre sabio, pero llamo precisamente hombre sabio a quien nos haga parecer y ser cosas buenas, a alguno de nosotros, por vía de transformación, las que nos parecían y eran cosas malas. .. Trata de comprender más claramente lo que quiero decir. Recuerda lo que decía poco ha, que al enfermo le parece y resulta amargo el alimento, mientras que al sano, le sucede todo lo contrario. Ahora bien, ninguno de los dos debe considerarse más sabio que el otro, lo cual no sería posible, ni tampoco se debe decir que el enfermo sea un ignorante porque tiene tal opinión, y que el sano sea sabio porque tiene una opinión diferente a la de aquél,
sino que es necesario trastrocar el primer hábito por el segundo, porque el segundo es mejor. Así, también en la educación es necesario cambiar un hábito con otro mejor, sólo que mientras el médico ayuda al estado del enfermo con medicinas, el sofista lo transforma con discursos. Por eso yo niego que sea posible que uno crea lo falso y otro le haga creer después lo verdadero, porque no es posible opinar lo que no es, ni opinar diversamente de lo que se ha probado: lo que entonces es siempre verdadero, por eso. Sino que creo que aquel que opina cosas conformes a un mal hábito de ánimo, un hábito útil del mismo ánimo, lo haga opinar cosas distintas: las que algunos, por ignorancia, llaman verdaderas, en cambio, yo las denomino unas mejores que otras, pero de ninguna manera más verdaderas. Y a los sabios. . . para los cuerpos, los denomino médicos; para las plantas, agricultores. Porque afirmo que, también éstos, cuando una planta está enferma, les engendran, en lugar de sensaciones malas, sensaciones útiles y sanas y [no] verdaderas; y de la misma manera, los sabios y buenos oradores hacen parecer como justas a la ciudad, las cosas útiles en lugar de las malas. Porque las cosas que le parecen justas y buenas a cada ciudad, lo son también para ella, mientras que las crea tales. Pero el sabio hace ser y parecer (justas) las cosas útiles, en lugar de aquellas que le son perjudiciales. (PLATÓN,Teetetos, 166-7).
[Esta concepción del oficio del sabio y del educador se ejecutaba en el arte oratoria, para hacer más fuertes las razones consideradas más débiles, de lo que Protágoras se jactaba. (Cfr.ARISTÓTELES,Retórica, II, 24, 1042: "convertir en más fuerte la razón más débil"). Esta jactancia, que está en el carácter general de la sofistica (cfr. la exaltación del poder de la palabra en GORGIAS, ya cit.), fue después una de las principales acusaciones contra Sócrates].
5. Agnosticismo sobre los dioses. — Respecto a los dioses, no puedo saber si existen o no existen ni cuál puede ser su forma, pues
muchos son los impedimentos para saberlo, la oscuridad del problema y la brevedad de la vida del hombre. (Frag. 4, enDIÓGENES LAERCIO,IX, 51, y enEUSEBIO,Praep. ev., XIV, 3, 7).
[A este agnosticismo teológico de Protágoras, se oponen, en otros sofistas, concepciones bien distintas. Baste recordar aANTIFONTE,frag. 10,DIELS:"a la divinidad nada le falta y nada tiene que acoger, sino que es infinita y sin defecto". Afirmación digna de nota, por muchos respectos: 1. porque nos muestra la infinitud considerada como atributo de perfección en la divinidad, contra el prejuicio tradicional que atribuye a los griegos sólo el concepto negativo de la infinitud (como imperfección) y la exaltación del límite como perfecto; 2) porque en su dogmatismo, antitético del agnosticismo de Protágoras, nos ofrece una de las más significativas entre las múltiples pruebas, de que la sofística no ha sido una escuela que haya tenido su doctrina común a todos los sofistas, sino que ha sido un movimiento cultural, en el que se han desenvuelto las más diversas corrientes y se han afirmado las más variadas orientaciones].
ESCUELA DE PROTÁGORAS.
La relatividad de las valoraciones éticas, estéticas y cognoscitivas. — Dos clases de discursos se hacen en Grecia por los filósofos, en torno al bien y al mal. En efecto, los unos afirman que uno es el bien, otro es el mal; los otros que son la misma cosa, y ésta seria para algunos bien, para otros mal, y para el mismo hombre, ora bien,
ora mal. Yo, por mi parte, me uno a estos últimos . . También se hacen dos discursos sobre lo bello y lo feo. Y los unos afirman que es distinto lo bello de lo feo, difiriendo en el hecho como en el nombre; los otros (afirman) que bello y feo son la misma cosa. Y yo procuraré demostrar esta manera de ver. . . También sobre lo justo y lo injusto. . . También sobre lo verdadero y lo falso. . . Creo que si se les mandara a todos los
hombres reunir en un montón las cosas que cada uno de ellos crea feas, y después viceversa tomar del montón de éstas lo que cada uno estime bello, no sería dejada ni aun una, sino que entre todos las tomarían todas. Porque no todos creen las mismas cosas. Citaré también algunos versos: "Y, en efecto, distinguiendo, diversa ley verás así a los (diversos) mortales: nada es absolutamente bello ni feo, sino que el momento, tomando ciertas cosas, las hace feas, y, cambiándose, bellas". [De los Discursos dúplices, de autor desconocido, que en la observación de los contrastes entre los pueblos, se inspira enHERÓDOTO
(I, 216; III, 38; IV, 26 y 65; VII, 152). Los versos citados se atribuyen a
EURÍPIDES.TambiénPÍNDAROdecía que la convención reina soberana entre los hombres],
GORGIAS DE LEONTIUM.
[483-375; fue sobre todo retórico y exaltador del arte oratorio. Pero interesa a la historia de la filosofía, por el libro De la naturaleza, o sea del no-ser, cuyo título, evidentemente opuesto al deMELISO(De la naturaleza, o sea del ser) sirve ya para demostrar que las doctrinas de los Eleatas constituyen un blanco particular de la polémica de Gorgias]. 1. Exclusión de un criterio absoluto y negación del ser, del conocer y del comunicar. — Gorgias de Leontium pertenece al número de los negadores de un criterio absoluto, pero no por iguales razones a los secuaces de Protágoras. En efecto, en su libro Del no ser, o bien de la naturaleza, establece tres principios, concatenados entre ellos: 1, que no existe nada; 2, que, aunque (algo) exista, es inaferrable al hombre; 3, que, aunque sea concebible, es inexplicable e incomunicable al prójimo.
2. Nada existe. — Demuestra de la siguiente manera que nada
existe: si algo existe, será el ser o el no ser, o el ser y el no-ser juntos. . . Y en verdad no existe el no-ser. Pues si existe, será y no será al mismo
tiempo, pues en cuanto es pensado no-ser, no será, pero, en cambio, en cuanto es no-ser, será. Pero es absolutamente absurdo que una cosa sea y no sea al mismo tiempo; luego, el no ser no es. Y, de otra manera, si es el no-ser, el ser no será, pues son cosas contrarias entre sí. . . Y ni tampoco es el ser. Pues si es, o es eterno, o engendrado, o engendrado y eterno al mismo tiempo: pero. . . si es eterno. . . no tiene ningún principio. . . No t eniendo principio, es infinito. Y si es ilimitado no está en ningún lugar. Pues si estuviese en algún lugar, aquello en lo cual él está, es cosa diversa a él, y así, no será más infinito el ser contenido en algo. . . ; por eso el infinito no está en ningún lugar. Y tampoco está contenido en sí mismo. Porque sería la misma cosa el lugar y el contenido, y el ser se convertiría en dos, lugar y cuerpo. . . lo que es absurdo. . . Pues si el ser es eterno, es infinito; si infinito, no está en ningún lugar, si en ningún lugar, es que no existe. . . Pero tampoco puede ser engendrado el ser. Pues si hubiese nacido, habría nacido o del ser o del no-ser. Pero no ha nacido del ser; pues si es ser no es nacido, sino que ya es; ni del no-ser, pues el no-ser no puede engendrar, debiendo el generador, necesariamente, participar de la existencia. . . Análogamente, no puede ser lo uno y lo otro, eterno y engendrado al mismo tiempo, pues estos términos se excluyen recíprocamente. . . Y, además, si es, o es uno o múltiples; pero, si es uno, es o cantidad, o continuidad, o magnitud o cuerpo. Pero cualquiera de éstos que sea, no es uno, sino que la cantidad será divisible, lo continuo separable, y, de la misma manera, la magnitud no será pensada indivisible; y el cuerpo será triple, pues tendrá longitud, anchura y altura. . . Y tampoco es múltiple, porque si no existe el uno, tampoco son los múltiples, pues los múltiples son reunión de unidades. . . Por lo tanto, con estas pruebas, está demostrado que no existe ni el ser ni el no ser. . .
[Es fácil reconocer en esta discusión la referencia a motivos doctrinales y polémicos de Parménides, Zenón y Meliso].
3. Lo existente es inconcebible. — A continuación debe demostrarse que, aun en el caso de que alguna cosa exista, ésta es incognoscible e inconcebible para el hombre. . . Es una deducción exacta e impecable ésta: "si lo pensado no existe, lo existente no es pensado". . . Es evidente que las cosas pensadas no existen. Pues, si en efecto, las cosas pensadas existen, todas las cosas pensadas deben existir, después que alguien las piense. Lo que es inverosímil, pues, de hecho no es verdad que si uno piensa hombres voladores o carros que corren por el mar, por eso sólo un hombre vuele o los carros corran sobre el mar. Por lo cual no es verdad que lo pensado exista. Además, si lo pensado existe, lo no existente no podrá ser pensado, porque a los contrarios les corresponden atributos contrarios. . . por ello, si a lo existente le corresponde el ser pensado, a lo no existente le corresponderá el no ser pensado. Pero esto es absurdo, porque se piensa también a Escila y la Quimera y muchas otras cosas irreales. Por lo cual el ser no es pensado. . .
[Ya se observó en el capítulo sobre Parménides que se encuentra aquí una refutación de él, pues Parménides consideraba la concebibilidad como criterio y prueba de la realidad].
4. El conocimiento es incomunicable. — Pero aunque fuese
concebible, sería incomunicable a los demás. . . Porque (el medio) el ser. Por tanto, no expresamos los seres reales a nuestro prójimo, sino palabras que son distintas a la realidad subsistente. Pues, tal como lo visible no puede transformarse en audible y viceversa, así el ser no