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A mediados de 2008 la economía mundial se encuentra al borde de la recesión. La desaceleración actual tras cuatro años de crecimiento relativamente rápido se debe a varios factores: las repercusiones mundiales de la crisis financiera de los Estados Unidos, el estallido de las burbujas inmobiliarias en ese país y en otras grandes economías, los elevados precios de los productos básicos, las políticas mone- tarias cada vez más restrictivas adoptadas por varios países y la inestabilidad de los mercados de valores. Si no se toman medidas de política macroeconómica enérgicas e internacionalmente coordinadas parece inevitable una recesión económica mundial con todas las de la ley.

El crecimiento de los países en desarrollo y las economías de mercado emergentes ha resistido bas- tante bien durante el primer semestre de 2008, pero hay cada vez más indicios de que no podrán escapar a la desaceleración mundial. Aun cuando durante la segunda mitad del año se mantengan circunstancias bastante favorables, se prevé que el crecimiento de la producción mundial descienda aproximadamente al 3% en 2008, casi un punto porcentual menos que en los dos últimos años (cuadro 1.1).

Aunque varios países en desarrollo relativa- mente grandes dependen cada vez más de la demanda interna, otros muchos países siguen dependiendo de la evolución de la demanda externa y de los precios internacionales de los productos básicos. Sus tasas

de crecimiento dependen también de cómo utilizan los ingresos más elevados obtenidos de las exporta- ciones de productos básicos (véase también el capítulo II). Pese a una cierta ralentización, cabe prever que en 2008 el crecimiento de la producción en China será de cerca de un 10%. El Asia occiden- tal, el Norte de África y el África subsahariana (excluida Sudáfrica) son las únicas regiones en que es probable que las tasas medias de crecimiento de la producción aumenten con respecto a los dos últimos años. Se pronostica incluso que el África subsaha- riana, con alrededor de un 7%, conseguirá su mayor tasa de crecimiento anual de las tres últimas décadas. Con todo, esta aceleración del crecimiento se debe en gran medida al aumento de los ingresos de expor- tación de los productos básicos, sobre todo del petró- leo, y por lo tanto estará distribuida de manera des- igual entre los diversos países, según cual sea su estructura comercial. Además, los mayores benefi- cios resultantes de la exportación de productos bási- cos quizás tengan tan sólo un efecto marginal en los ingresos de los segmentos más pobres de la pobla- ción, ya que por lo general el sector petrolero y minero tiene escasos vínculos con el resto de la economía.

En 2007 el comercio mundial registró una menor expansión en términos reales que durante los cuatro años anteriores, pero el de los países en desa- rrollo y las economías en transición siguió aumen- tando a buen ritmo (véase el cuadro 1.2). El volumen

Cuadro 1.1

CRECIMIENTO DE LA PRODUCCIÓN MUNDIAL, 1991-2008a (Variación porcentual anual)

Región/país 1991-2001b 2002 2003 2004 2005 2006 2007c 2008d Total mundial 3,1 1,9 2,7 4,0 3,4 3,9 3,8 2,9 Países desarrollados 2,6 1,3 1,9 3,0 2,4 2,8 2,5 1,6 de los cuales: Japón 1,1 0,3 1,4 2,7 1,9 2,4 2,1 1,4 Estados Unidos 3,5 1,6 2,5 3,6 3,1 2,9 2,2 1,4 Unión Europea 2,4 1,2 1,3 2,5 1,8 3,0 2,9 1,8 de la cual:

Zona del euro 2,2 0,9 0,8 2,0 1,5 2,7 2,6 1,6

Francia 2,0 1,0 1,1 2,5 1,9 2,2 2,1 1,5

Alemania 1,8 0,0 -0,2 1,2 0,9 2,9 2,5 1,8

Italia 1,6 0,3 0,0 1,1 0,0 1,7 1,5 0,4

Reino Unido 2,8 2,1 2,7 3,3 1,9 2,8 3,0 1,6

Europa sudoriental y CEI .. 4,9 7,1 7,6 6,6 7,5 8,4 7,4

Europa sudorientale .. 3,0 2,4 4,5 5,0 5,0 6,0 5,2 Comunidad de Estados Independientes (CEI) .. 5,2 7,6 8,0 6,8 7,7 8,6 7,6

de la cual:

Federación de Rusia .. 4,7 7,3 7,1 6,4 6,7 8,1 7,5

Países en desarrollo 4,8 3,9 5,4 7,2 6,6 7,1 7,3 6,4

África 2,9 3,7 4,9 5,4 5,7 5,6 5,8 6,0

Norte de África, excluido el Sudán 3,2 3,4 5,4 4,8 5,4 5,5 5,6 6,0 África subsahariana, excluida Sudáfrica 2,8 4,0 5,4 6,4 6,2 5,8 6,5 7,1

Sudáfrica 2,2 3,7 3,1 4,8 5,1 5,4 5,1 3,8

América Latina y el Caribe 3,1 -0,5 2,2 6,2 4,9 5,6 5,7 4,6

Caribe 2,2 2,6 2,9 3,9 7,1 8,5 6,2 5,3

América Central, excluido México 4,3 2,8 3,8 4,2 4,6 6,5 6,6 4,6

México 3,1 0,8 1,4 4,2 3,0 4,9 3,2 2,8

América del Sur 3,0 -1,5 2,4 7,4 5,6 5,7 6,7 5,3

de la cual: Brasil 2,8 2,7 1,1 5,7 3,2 3,7 5,4 4,8 Asia 6,1 6,0 6,8 7,9 7,5 7,9 8,1 7,2 Asia oriental 7,8 7,4 7,1 8,3 8,0 8,8 9,1 8,1 de la cual: China 10,3 9,1 10,0 10,1 10,4 11,1 11,4 10,0 Asia meridional 5,1 4,5 7,8 7,5 7,7 8,2 8,5 7,0 de la cual: India 5,9 3,6 8,3 8,5 8,8 9,2 9,7 7,6 Asia sudoriental 4,8 4,8 5,4 6,6 5,7 6,0 6,4 5,4 Asia occidental 3,6 3,2 6,0 7,9 6,8 5,7 5,1 5,7

Fuente: Cálculos de la secretaría de la UNCTAD a partir de la base de datos UNCTAD Handbook of Statistics, y Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES), LINK Global Economic Outlook 2008 (mayo de 2008).

a Los cálculos de los agregados nacionales se basan en el PIB a dólares constantes del año 2000. b Promedio.

c Estimaciones preliminares. d Pronóstico.

Cuadro 1.2

VOLUMEN DE LAS EXPORTACIONES E IMPORTACIONES DE MERCANCÍAS, POR REGIÓN Y GRUPO ECONÓMICO, 2002-2007

(Variación porcentual con respecto al año anterior)

Índices del volumen de las exportaciones Índices del volumen de las importaciones Región/país 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2002 2003 2004 2005 2006 2007 Total mundial 4,5 6,3 11,4 5,2 8,1 5,5 4,2 7,7 12,1 7,0 7,3 5,8 Economías desarrolladas 2,3 3,1 8,4 4,9 7,7 2,8 3,0 5,1 9,0 5,9 5,8 2,3 de las cuales: Japón 7,7 9,2 13,4 5,1 11,8 8,2 1,1 5,9 6,3 2,0 4,5 0,6 Estados Unidos -4,0 2,9 8,7 7,4 10,5 6,8 4,4 5,5 10,8 5,6 5,7 0,8 Unión Europea 3,4 3,3 8,8 4,9 8,3 2,2 2,8 5,5 8,7 5,7 7,0 3,3

Europa sudoriental y CEI 8,8 9,0 12,9 -1,5 10,3 9,2 13,7 21,5 20,1 11,5 21,8 27,3

Europa Sudoriental 6,2 21,2 26,7 2,7 16,7 19,3 19,6 22,8 17,6 -2,5 8,6 22,2 CEI 9,0 8,3 12,2 -1,4 10,0 8,6 12,5 21,2 20,6 14,6 24,3 28,2

Economías en desarrollo 8,8 12,9 16,7 6,3 9,2 9,3 6,6 12,9 18,4 8,5 8,9 10,8

África 5,5 10,4 8,6 -0,2 2,4 2,2 6,3 16,0 16,4 9,8 6,5 5,9 África subsahariana 6,3 11,5 10,9 -1,0 -2,1 1,9 6,2 22,7 15,0 10,5 8,6 2,1 América Latina y el Caribe 0,5 4,0 9,6 5,0 4,2 4,6 -7,0 1,2 14,1 10,3 13,0 14,2 Asia oriental 14,8 22,0 24,3 17,1 17,8 16,2 13,4 19,3 19,2 5,9 9,2 11,3 de la cual: China 24,0 35,3 33,0 26,2 24,4 23,3 22,5 35,2 25,9 7,5 11,5 16,1 Asia meridional 13,8 11,8 11,5 6,7 3,3 8,8 12,0 15,0 15,9 14,9 6,1 5,4 de la cual: India 17,4 13,6 19,5 14,8 10,5 12,3 10,4 18,7 19,4 20,8 6,6 13,1 Asia sudoriental 6,6 7,7 19,0 6,6 11,2 8,3 5,2 6,9 18,0 10,2 7,2 7,4 Asia occidental 6,3 7,6 10,8 -0,2 4,9 2,5 8,8 15,5 27,0 11,4 9,5 17,3

Fuente: Cálculos de la secretaría de la UNCTAD, a partir de la base de datos UNCTAD Handbook of Statistics.

de sus exportaciones se incrementó en más de un 9%, pero existen diferencias regionales considerables. Como por lo general la oferta se ha activado muy poco de resultas de la subida de los precios de los productos básicos, las regiones con una mayor pro- porción de productos básicos en sus exportaciones registraron un menor aumento de dichas exportacio- nes que las regiones que exportan más productos manufacturados. Los Estados Unidos experimenta- ron una desaceleración especialmente brusca del crecimiento de sus importaciones, relacionada con una mejora significativa de su balanza por cuenta corriente a causa de una demanda interna débil y una fuerte depreciación del dólar.

En general, las turbulencias financieras, el gran aumento de los precios de los productos básicos y

las fuertes oscilaciones de los tipos de cambio están teniendo una enorme repercusión en la economía mundial y ensombrecen sus perspectivas para 2009. Las repercusiones del hundimiento del mercado hipotecario en los Estados Unidos y el desplome de los precios de la vivienda en varios países han resul- tado más profundas y persistentes de lo que se pre- veía en 2007. La onda expansiva provocada por estos acontecimientos ha ido mucho más allá de los países directamente afectados y ha creado una incer- tidumbre generalizada en los mercados financieros. Un año después del estallido de la crisis todavía no está claro cuánto tiempo va a durar.

Las perspectivas de muchos países en desa- rrollo dependen primordialmente de la evolución futura de los precios de sus exportaciones de productos

básicos. Aunque hay varios factores estructurales que hacen pensar que los precios se mantendrán más altos que durante los 20 últimos años, diversos facto- res cíclicos, el fin de la especulación con el alza de los precios y la respuesta retardada de la oferta podrían hacer caer los precios de algunos productos. En particular, podría producirse un cambio brusco de humor de los especuladores en mercados de futu- ros ante eventuales novedades en otros mercados, como una recesión en los mercados de bienes o una recuperación de los mercados de valores. Asimismo, algunas economías en desarrollo y en transición, sobre todo de Europa oriental y Asia central, que arrastran un elevado volumen de deuda externa y mantienen elevados déficit por cuenta corriente debido a la sobrevaloración de sus monedas, podrían tener que enfrentarse a un incremento repentino de sus costos de financiación y a la amenaza de una fuerte inversión de tendencia en la valoración de sus monedas.

La reciente experiencia de contagio e interde- pendencia de la economía mundial debería ser razón suficiente para revisar la función de las políticas públicas y la intervención estatal a la hora de influir en los resultados de los mercados a nivel nacional e internacional. Una de las causas de la fragilidad actual de la economía mundial son las deficiencias en su sistema de gobernanza, en particular la falta de cohe- rencia entre el sistema comercial internacional, que se rige por un conjunto de normas y reglamentos internacionalmente acordados, y el sistema monetario y financiero internacional, que no está sujeto a ese tipo de regulación. Las turbulencias financieras, las fuerzas especulativas que influyen en los precios de los alimentos y del petróleo y la incapacidad mani- fiesta de los mercados de divisas para modificar los tipos de cambio de manera que reflejen las variaciones en la competitividad internacional de los países hacen pensar que existe la necesidad urgente de rediseñar el sistema de la gobernanza económica mundial.

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