PARTICIPACIÓN MERCADO NACIONAL POR DEPARTAMENTOS (1998)
7.5 EFECTOS SOCIALES
7.5.1 Crisis económica regional y crisis laboral
En el período 1994-2000, la informalidad urbana en el centro-occidente cafetero aumentó 4,5%, existiendo razones para pensar que la crisis determinó este comportamiento. En Risaralda, las pérdidas de producción y empleo representan $148 mil millones y 24,4 mil empleos. En departamentos muy cafeteros como Risaralda, el desempleo aumenta a 19,1%, en septiembre del 2000 fue del 24,4%. Las condiciones de vida de los hogares en las zonas cafeteras se deterioran, la pobreza creció 10 puntos (Perfetti y 2001ª)
El Quindío es un polvorín; hay invasiones del espacio público por los vendedores ambulantes; el jornal rural se redujo de $12.000 a $ 7000 en la semana (Galvis: 23/03/1993). Según el Comité Inter-gremial, la situación del Quindío tocó fondo; la cartera vencida bancaria se incrementó en 185.1 entre 1994-1995, entre 1989-1995 se liquidaron 721 sociedades; el comercio organizado disminuyó en 40% sus ventas; en una década surgieron 54 zonas subnormales (Valle, N: 26/ 06/ 1996)
La retracción del área y producción cafetera y la disminución en la demanda de trabajo por las nuevas actividades productivas, principalmente el pasto, desataron una crisis económica y laboral en la región. Insistir en los atributos del café con
sus “encadenamientos productivos” y con el carácter redistributivo de sus ganancias
ingresos es redundante, según lo anota Perfetti (2001ª)166
Además del desempleo y la pobreza, al quedar la atención de la infraestructura física por cuenta de los municipios, ya sin aportes de los Comités de cafeteros, según lo anotaron Perfetti (2001) y Gómez B (1999)
. En el contexto de pérdida de empleos rurales, la expansión del área en pastos agudizó la crisis, otras actividades colaboraron en su mitigación, el plátano principalmente, pero también la piña, los cítricos, el aguacate. Sin embargo no se ha restablecido el equilibrio de la demanda laboral, como lo anotará Arango L (1997), de manera que se ha configurado una aguda crisis social. En el mediano plazo se dio una reestructuración social en lo rural y lo urbano y de manera particular hubo un incremento casi estructural de los índices de pobreza.
Producir plátano no ha representado mejoras sociales, Para el productor se volvió un trabajo más, para vivir con lo justo. A pesar del valor de la tierra no hay rentabilidad, y si caen 2-3 vendavales se quiebra (EJ: 26). El plátano lo manejan menos personas (DP: 4)
Esa finca era de 60 trabajadores, ahora en pasto sólo tiene 1 trabajador. Otra 7 cuadras, 7 trabajadores, ahora tiene 1. En pastos 40 cuadras la manejan 2 trabajadores, el que cerca y el que cuida el ganado (OA: 4).En los 80s los Samanes que ahora generan 20 empleos en cosecha tenía 200-250 (HH: 14).
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166Pues el efecto de una reducción en la producción cafetera es de doble vía: cae la producción del total de la economía y ocasiona pérdidas importantes del empleo, nacionalmente en 175 mil empleos directos y 82 mil empleos indirectos (Perfetti, 2001ª).
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El gasto percápita del gobierno en la región ha sido la mitad que el del resto del país, los cafeteros pagaron sus propias vías, su educación, su salud (Gómez B, 1999).
, hay un evidente deterioro
de las mallas viales terciarias y de los servicios públicos rurales (acueductos y
energía), que aumentan sus costos; además, dado que las únicas actividades formales son las explotaciones rurales y el catastro rural, en el “esfuerzo fiscal” de los municipios hay la tendencia a hacer recaer el tributo municipal sobre el predial rural y el costo a los servicios rurales.
En las poblaciones anteriormente cafeteras casi se han extinguido los
comerciantes cafeteros y los negocios formales (telas, electrodomésticos, graneros y
carnicerías, las bulliciosas zonas de tolerancia, los paraderos de jeeps). Se registra una informalización creciente de las actividades mercantiles. Centros poblados, como Montenegro, Quimbaya y Tebaida, que en otras épocas contaban con identidad y autonomía, ahora son simples centros de la proletarización y hasta de mendicidad, dado que la indigencia aumentó once puntos entre 1999 y 2000 (Perfetti, 2001), y proliferan avisos solicitando que se no se entreguen limosnas.
Esto era todo cafetero. Hace 10 años venimos sin café y se acabo el trabajo y el empleo en el Quindío No hay a quien vender ni a quien transportar. Hace 20 años esta fonda, uh¡¡¡, desde las 4 de la tarde, a veces amanecíamos, la gente tomando. El Willys no paraba los fines de semana, 5 vueltas, 60 personas, ahora si acaso se carga en un día 10 personas. El transporte ya no sirve (OA:4).
Aunque es notoria la declinación de la pequeña burguesía cafetera168
Otro grupo laboral, el de los administradores y alimentadores, anteriormente contaba con probabilidades de ascenso social, gracias a leves ahorros derivados por las bonificaciones en cosecha y con la alimentación de los jornaleros, logrando hacerse a una vivienda o un pequeño predio
, no se visibiliza que el sector más impactado fue el de los trabajadores rurales, por la reducción de sus probabilidades de empleo y porque se alteraron drásticamente sus estrategias de vida, tal como lo anota Nates (2009). Lo que más resintió a los trabajadores fue la pérdida de los ingresos extraordinarios generados en la cosecha cafetera como un mecanismo de “amortiguación” de sus bajos ingresos. Los medios de vida de los sectores populares tienden a estabilizarse negativamente y a, perder sostenibilidad, exponiendo la población a una especie de pobreza estructural.
Sin conseguir paliar completamente la pérdida del empleo cafetero, un efecto del plátano fue introducir cambios parciales en la estructura laboral, generando
nuevos “oficios” (embolsador, despuntador, deshijador, arrumador) que permiten mejorar
levemente los salarios de algunos grupos de trabajadores. Igualmente la producción contribuye a generar una mayor estabilidad laboral en los casos de las plantaciones más especializadas, permitiendo que algún reducido grupo de trabajadores pueda gozar de esta estabilidad y del reconocimiento mínimo de las
prestaciones laborales. Pero como lo declaraba un empresario rural: Nunca un
embolsador obtendrá lo de un cosechero que sacaba muy buena plata y tenían más oportunidades. No fue un cambio para mejorar (EJ:26).
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La ganaderización y la reducción del empleo cafetero acentúo la migración campo
ciudad. La región, según el censo del 2006, tenía un 86.72% de población urbana.
De ser lugares de paso de los trabajadores rurales o el núcleo de las actividades terciarias, los medianos centros poblados de la zona pasaron a ser principalmente . Pero ahora ha perdido esa oportunidad de movilidad social y sólo tienen como prerrogativa mayor estabilidad laboral y el beneficio de la vivienda, con una condición salarial similar a los operarios, perdiéndose así los factores especiales de redistribución del ingreso y de movilidad social señalados por Nates y (2009).