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IMPACTO DE LA CRISIS PRODUCTIVA EN LA ZONA CAFETERA Y EL QUINDÍO.

2.4.2 TEORÍA DE SISTEMAS

2.5.2. IMPACTO DE LA CRISIS PRODUCTIVA EN LA ZONA CAFETERA Y EL QUINDÍO.

Perfetti y (2001a) consolida una información que puede ser punto de partida para

comprender qué ocurrió en la región. Concuerdan con Pizano (2001), en que el

año 2001 registró el precio externo más bajo del café en 180 años, así que las exportaciones cafeteras pasaron de representar el 9,7% del PIB nacional en los 50s, al 4,4% en el período 90-98 y en el 2001 sólo representaron el 1% del PIB. En el periodo 1991/1999 se pasó de producir 16,2 millones de sacos a 9,1 millones de sacos en 1999, una caída del 44%. Con base en el precio del café del 2001, el 23% de la producción arrojaba pérdidas.

La oferta laboral y el desempleo crecieron en las zonas cafeteras, por encima del resto del país. En combinación con los aumentos en la informalidad urbana la crisis cafetera llevó a que una proporción importante de personas debieran a salir a buscar empleo, aumentando el desempleo y la informalidad. En el período 1994-2000, la informalidad urbana en el centro-occidente cafetero que produce el 74.9% del café, aumentó 4,5%, existiendo razones para pensar que la crisis

determinó el comportamiento de la informalidad. En el caso de Risaralda, las pérdidas de producción y empleo representan $148 mil millones y 24,4 mil empleos, pues el efecto de una reducción en la producción cafetera es de doble vía: cae la producción del total de la economía y ocasiona pérdidas importantes del empleo, nacionalmente en 175 mil empleos directos y 82 mil empleos indirectos. Para departamentos muy cafeteros como Risaralda, el desempleo aumenta a 19,1% y en septiembre del 2000 fue del 24,4%. En consecuencia las condiciones de vida de los hogares en las zonas cafeteras se deterioran, la indigencia aumentó once puntos entre 1999 y 2000, la pobreza creció 10 puntos. Un factor adicional que podría aumentar los impactos negativos de la crisis es la reducción o retiro del gremio cafetero en las inversiones en infraestructura social, con efectos negativos directos en la productividad y adicionalmente para una posible recuperación esa economía. Por este círculo perverso hay el riesgo de que una cuarta parte de los productores cafeteros salgan del mercado, con efecto total en la producción y el empleo de 0,8% y 1,96%.

El impacto económico y social fue uno de los temas más reiterados en la prensa. El hecho de que invariablemente, desde 1992, se la trate como “crisis”, es un indicativo. Los titulares son significativos: “Desempleo ronda al Quindío”, “Quindío de la prosperidad a la ruina”, “Granos de ruina”, “Quindío pide emergencia”. Entre otras muchas, las noticias destacadas, en orden temporal serán las siguientes: 1) Sin empleo más de 10.000 recolectores, se dejará de percibir $15000 millones por la rebaja de precio, 82% de los salarios agrícolas proviene del grano, cayeron las ventas del comercio en 11% (Galvis: 30/07/1992). 2) Se pide estudiar impacto social por menor cultivo (Valle, N: 06/17/1992). 3) El Quindío es un polvorín; hay invasiones del espacio público por los vendedores ambulantes; es un departamento que vive del café, con 8.500 productores, 83% de la población; el gremio está sólo en su angustia a pesar de que antaño asumió los problemas; los recursos del Comité se redujeron de $5000 a $3000 millones y era la principal responsable de la construcción de obras y servicios públicos; el jornal se redujo de $12.000 a $ 7000 en la semana (Galvis:23/03/1993). 4) Es el departamento que más porcentaje de su territorio destina al café; si los jornaleros antes recibían por 20% por encima del mínimo, ahora es -20% (Valle, N: 07/08/1994).5) Según el Comité Inter-gremial, la situación del Quindío tocó fondo; la cartera vencida bancaria se incrementó en 185.1 entre 1994-1995, entre 1989-1995 se liquidaron 721 sociedades; el comercio organizado disminuyó en 40% sus ventas; en una década surgieron 54 zonas subnormales (Valle, N: 26/ 06/ 1996). 5) Como se afectaron las corrientes migratorias que viajaban a recoger café ahora no se encuentran jornaleros; hasta hace 10 años la caficultura era tan buena que mal administrada daba plata (Valle, N: 22/04/1996). 6) La gobernadora opina que el 95 fue un año muy difícil, todavía están en la actividad quienes por tradición lo vienen haciendo y pueden sostenerse, pero los medianos productores han empezado a sentir el coletazo de la crisis y comenzó a desmejorársele el nivel de vida; esto ha provocado un gran nivel de delincuencia; se requiere exención de impuestos para atraer inversionistas (Valle N: 24/11/1996). 7) Arango L visitó la región en 1997 “cementerios de café, muñones dolorosos; la ganadería intensiva desplazó al

café, pero las planillas son mezquinas, por cada 10 trabajadores en caficultura, la ganadería apenas exige 1; ciertas áreas muestran cultivos de yuca y plátano, pero los precios son viles (Arango L: 13/01/ 1997). 8) La yuca, el plátano no son alternativas reales, el desempleo, el crimen y el deterioro social se empieza a ver por todas partes; hay una erupción (El tiempo: 14/01/ 1997). 9) Finalmente, un nativo de la zona, Gómez Buendía, hizo la siguiente consideración a pocos días del terremoto, al hablar de “mi gente”: el Quindío reclama justicia y no caridad, se tuvo un impuesto oculto sobre el café equivalente al 85% de su precio entre 1956/1967, del 36% entre 1968/1978; el gasto per-cápita del gobierno en la región fue la mitad del resto del país; los cafeteros pagaron sus propias vías, su educación, su salud. (Gómez B: 02/02/1999)

Las anteriores estadísticas, según Toro Z. (2005), tendrían efectos puntuales en el

reconocimiento a especiales dinámicas vida, como la presencia del narcotráfico, las guerrillas, los paramilitares, los índices de violencia y criminalidad, el auge de la prostitución, la trata de personas, el desplazamiento masivo por efectos del conflicto armado o la violencia económica, hacia y desde la región. Paralelamente, se produjeron cambios en la tenencia y destinación de las tierras, según un estudio de la Corporación Alma Mater y la Gobernación de Risaralda, que apunta que en el Valle del Cauca y las tierras bajas de la zona grandes propiedades otrora cafeteras, fueron objeto del interés de los inversionistas narcotraficantes a partir de la segunda mitad de los ochenta. Aquel estudio señala que en 66 de los 92 municipios de la región, hay evidencia de compra de tierras por narcotraficantes; pues los dividendos de la economía de drogas, fueron copando los espacios que el mercado cafetero perdió, en una dinámica de reemplazo,

silencioso y consentido. El autor habla de un bajo capital social en la región.

Suárez (2003) retoma la crisis cafetera para ejemplificar qué puede ocurrir con los procesos aperturistas. Señala que al país de nada le sirvió disponer de un renglón productivo con evidentes ventajas comparativas, que el 48% de los consumidores reconocían como el más suave, que disponía de instituciones de comercialización, transporte, fomento e investigación y que tenía los cultivos de más alta productividad. Con la crisis, la producción se redujo en un 40%, se erradicaron 300.00 Ha, se suprimieron 200.000 empleos, el poder de compra de 560.000 productores se redujo a la mitad, la rentabilidad de los empresarios es negativa o cercana a 0, el patrimonio de la Federación paso de u$1.300 millones a u$200, y la pobreza en el área rural de la zona fue del 80%. Pero, ganaron los oligopolios comercializadores que hoy sólo pagan 80% de lo que pagaban en otras épocas y ganaron las naciones compradoras que por impuestos participan del 23% de las transacciones cafeteras. Destacará que como lo expresó Kissinger, globalización no es más que otro nombre para el papel dominante de los Estados Unidos, que las exportaciones de los países en desarrollo siguen siendo eminentemente de carácter primario, abriendo curso a la más brutal competencia entre las naciones del sur, hecho agravado porque no se compite con los agricultores de USA sino con la Corporaciones que se aprovechan de los subsidios opulentos, de manera que no se puede hablar de competencia perfecta.

2.5.3 CONFIGURACIÓN DE LA CADENA Y PROBABILIDADES DE

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