"Zamora, 11-1-77. Sr. D. Pedro Guirao. -Querido amigo: Haciendo un pequeño paréntesis en el mucho trabajo que sobre mí pesa, contesto a tu 'sabrosísima' carta de 4 de éste.
"Ante todo, mi más cordial enhorabuena por esa producción literaria tan fecunda que apuntas...
"De los Templarios, como supondrás, sé casi tanto como tú mismo. ¡Esto es un eufemismo, claro! (Te podría hablar desde Antonio Pérez de Soto, 'Resumen histórico de la fundación. Instituto y progreso de la Orden y extinción de la misma', editado en Madrid en 1757, hasta el 'Enigma de los Templarios', de Peralta-Vignati) y considero que son uno de los enigmas apasionantes que merecen un estudio rigurosamente histórico y, por ende, desapasionado.
"Geométricamente hablando, la cuadratura (del círculo) es imposible; esto es, a partir de cálculos empíricos, auxiliados únicamente por procedimientos puramente geométricos, regla sin graduar y compás. No obstante, se pueden lograr aproximaciones tan afinadas como desees (Para 'pi', que debería escribirse 'py', se han llegado a encontrar más de mil decimales). De todas formas, bien sabe Dios que no seré yo quien eche por tierra tus teorías, por lo demás muy ingeniosas y no desprovistas de cierto grado de sensatez. De todas formas, si te interesas por estos apasionantes temas, para un futuro libro, puedes meterte con otros problemas, aparentemente resueltos por la Gran Tradición, como son la Duplicación del Cubo (es decir, cuál debe ser el lado de un cubo de volumen doble que un cubo determinado, en este caso el altar de Zeus de Delos) y la Trisección del ángulo (es decir, construir un ángulo igual al tercio de otro ángulo dado). En el primero de los dos problemas, te encuentras ante la imposibilidad geométrica de construir (obtener) la raíz cúbica de 2, y en el segundo, el coseno de 40 grados. Igual que el 'pi' de la cuadratura, claro."
Aquí nos vemos obligados a efectuar un inciso en la carta de nuestro amigo, que como se ve está estrechamente relacionada con el tema que nos ocupa y no ha sido elegida al azar, entre nuestra numerosa correspondencia, para aclarar al que nos siga y se halle turbado o confuso, que Ramírez, aún sin darse cuenta, está mezclando la aritmética con la geometría, cosa que nosotros no pretendemos hacer, ni mucho menos, pase lo que pase y salga el Sol por Antequera o por donde quiera. Y aunque, en ciertos momentos, más por curiosidad que por otra causa, hayamos recurrido también a los números, la Geometría Hermética prescinde rotundamente de ellos y no los necesita para demostrar sus verdades.
Los números empleados, por ejemplo, en las mediciones de la Gran Pirámide de Hermes- Toth, son cosa de los piramidólogos actuales, y no de sus constructores. Para hablar de Matemáticas no habríamos escrito este libro, porque, con toda honestidad, ni es nuestro fuerte ni obtuvimos jamas notas sobresalientes en nuestros estudios aritméticos.
Y, si mucho nos apuran, hasta podríamos decir que si la cuadratura aritmética del círculo es irresoluble, más lo atribuimos a la imperfección de los números, ciencia ligeramente inexacta y complicada, que a la geometría, ciencia exacta y perfecta, como lo demuestra la maravillosa armonía cósmica.
Y aclarado esto, o al menos, intentado, proseguimos con la carta de nuestro amigo Ramírez, quien sigue:
"Como verás, hay tema para todo, y es una pena que estemos tan separados porque podríamos hablar de todas estas cosas, o incluso escribir un libro juntos. (Esto es precisamente, amigo mío, lo que estamos haciendo ahora. De lo crematístico, ya hablaremos.)
"La verdad es que a mí siempre me ha gustado escribir. Pero nunca he tenido tiempo. Si vieses cómo ando yo también, darías un valor muy grande a mis cartas.
"Por mi parte, me permito la libertad de enviarte un minúsculo trabajo que, a lo mejor, publico en KARMA-7, y que pergueñé ayer, después de recibir tu carta, con lo del famoso SATOR-AREPO. No sé si será correcto, pero cabalísticamente es irreprochable, y hasta ahora, que yo sepa, nadie ha enfocado el tema de esta manera. Como te digo, por lo menos es original y no está "trucado". Ya me darás tu autorizadísima opinión de Gran Maestre.
"Hasta la próxima, recibe un abrazo de tu amigo
José T. Ramírez y Barberó (rubricado) "P.S.: Si no se publica en KARMA, puedes usarlo como tuyo (la idea), pues ya sabes que yo en esto, como en los 'ovnis' -¡olvidábamos decir que el capitán Ramírez es un notable y conocido ufólogo, cuyos trabajos publicados especialmente en 'STENDEK' nos llevaron a confundirlo con un teniente de la Guardia Civil, error nuestro, por las prisas, y que nos valió el honor de conocerle y mantener una interesante correspondencia-, no tengo miras crematísticas, al revés, es un verdadero 'hobby'. "
Hasta aquí, la carta de nuestro amigo, a la que respondimos en su día adecuadamente. Sin embargo, en todos estos meses, desde enero a agosto, no hemos visto aparecer su trabajo en la revista KARMA, a la que estamos suscritos, aunque" como dijimos, han aparecido algunas cosas nuestras de Geometría Hermética. Por ello, al llegar a la cuestión del cuadrado mágico, recordamos el trabajo de nuestro amigo Ramírez. Lo hemos desarchivado, desempolvado, releído y... ¡lo creemos digno de figurar en esta obra, abundando con su teoría todo lo que nosotros ya hemos expuesto, que no es moco de pavo!
Y ahí va, para que no quede inédito, sea real o no, lo que alquien ha pensado, madurado y escrito, ya que esto nos duele tanto como malograr una vida inútilmente, por lo que pudiera dar de sí en determinadas circunstancias.
Honor, con honor se paga, creemos que dijo alguien. Y si no se dijo, lo decimos nosotros y en paz.
Interpretación kabalística del cuadro hennético SATOR-AREPO
Por JOSE- T. RAMIREZ Y BARBERO Mucho se ha escrito sobre el cuadrado hermético SATOR-AREP. Su origen es verdaderamente incierto, pese a encontrarse en no pocos edificios españoles, la mayoría de ellos de carácter religioso. Según profesor italiano Panzza, esta vieja e indescifrable fórmula tendría un sentido similar al que en la Escritura se desprende de la parábola del viento y del movimiento de la rueda que gira eternamente adelante y atrás. Como el viento y la rueda, esta inscripción (Ver figura 1) (49 sería la representación gráfica de la Eternidad y del Infinito, es decir, de Dios.
Hace ahora 37 años, este cuadro hennético, verdadero cuadro mágico, literal de quinto orden, fue encontrado grabado en un fragmento I columna en las ruinas de Pompeya, lo que prueba inequívocamente que ya era conocido en el año 79 después de Cristo.
Según algunos, se trata de un signo secreto de los cristianos de aquel tiempo, pues el mensaje central TENET, que puede leerse en todos los sentidos, forma una cruz.
Según otros, constituye un intento, más o menos válido, de encontrar una solución geométrica a la cuadratura del círculo, realizado por Orden del Temple de los siglos XII y XIII, por el significado altamen iniciático que implica el cuadrado mágico o tablero de ajedrez templario de 25 casillas, origen sin duda, del alfabeto griego.
Para el gran hermetista español contemporáneo, y particular amigo, Gran Maestre Pierre, ROTAS-OPERA-TENET no es sino una clave mnemotécnica que utilizaron los Maestros constructores de catedrales de Edad Media, para no perderse en la simetría agobiante de los planos de la construcción.
Bien es verdad que ésta no es la única inscripción misteriosa que nos ha legado la Gran Tradición. En Pravia (Asturias) se halla una iglesia llamada de San Salvador, en la que fue enterrado, en 783, el príncipe asturiano Silo, supuesto hermano de Aurelio. Pues bien, en la piedra sepulcral de la tumba, se halla, en forma de cuadrilátero, esta inscrición: "SILO PRINCEPS FECIT" (El príncipe Silo-me-construyó) que puede leerse a partir de la S central de 45.760 modos diferentes.
No menos famoso, y conocido de todos, es el triángulo esotérico formado por la palabra ABRACADABRA, en el que partiendo de una A, para terminar en otra A, puede leerse la misteriosa fórmula tuitiva (que guarda y defiende) de 1.024 formas diferentes.
Pero volvamos, después de hechas estas disquisiciones, al cuadro SATOR-AREPO que nos ocupa: Exotéricamente considerado, presenta las siguientes características notables:
(Nos vemos obligados a mediar, al llegar a este punto, porque el uso que José- T. Ramírez y Barberó hace del adjetivo "exotérico" podría llevar a confusión a muchos lectores, y no es así. La filología nos dice que exotérico es el término apuesto a esotérico. Y el diccionario nos aclara que en la escuela de Pifágoras se llamaban esotéricos, a los discípulos plenamente iniciados en la doctrina del filósofo y exotéricos a los principiantes. Platón y Aristóteles utilizaron sendos términos a las doctrinas, en lo referente a procedimientos expositivos. Son, pues, esotéricos los argumentos más oscuros y los exotéricos los más sencillos y claros y, por extensión, los más accesibles para el público. ¿Queda la cosa clara? Nuestro amigo Ramírez, por si las dudas, sabe perfectamente por donde se anda.)
Y sigue:
1. La vertical principal es igual a la horizontal principal, y ambas capicúas, alternando consonantes y vocales.
2. La diagonal principal contiene sólo consonantes simétricas. Sus paralelas van alternando vocales únicas y consonantes únicas, todas ellas simétricas.
3. Con la diagonal secundaria y sus paralelas ocurre lo mismo.
4. Solamente hay tres vocales diferentes (A-E-O) y cinco consonantes igualmente diferentes (N-R-P-S-T).
Para el estudio hermético o esotérico del cuadro, independientemente de lo que a primera vista sugieren ya esas tres vocales (triángulo equilátero místico) y esas cinco consonantes (pentágono regular místico), nos serviremos de la Kábala y, concretamente, de su primera llave, la GEMATRIA, también llamada Kábala matemática, geométrica o aritmética.
(Empleando las otras llaves o claves kabalísticas, NOTARIKON o TEMURA, se obtendrán, sin ningún género de dudas, explicaciones asombrosas, pero, en atención a la brevedad de este trabajo, dejamos al lector que investigue por su cuenta y se atenga a los resultados).
Para ello, sustituimos las letras del cuadro en cuestión por sus valores numéricos dados por la Kábala a las letras del alfabeto sagrado hebreo, de acuerdo con la siguiente equivalencia: R = 200 O = 70 B = 9 y 400 A = 1 S = 60 y 300 P = 80 E = 5 y 70 N = 50
Y de esta forma operativa, obtenemos los cuadros numéricos A y B (Ver Fig. 1) (49). Veamos primero el cuadrado kabalístico A: Sumando horizontal y verticalmente sus valores, y operando según las leyes de la GEMATRIA, obtenemos las series siguientes:
340 ... 3 + 4 + 0 = 7
356... 3 + 5 + 6 = 14. 1 + 4 = 5. 78... 7 + 8 = 15. 1 + 5 = 6.
De las que se obtienen los números 5, 6 y 7.
En el Cuadrado A, el número clave es el 6, que corresponde a la vertical y horizontal principal, TENET.
Veamos a continuación el cuadrado kabalístico B: Operando de idéntica forma que en el caso anterior, obtenemos las series siguientes:
971... 9 + 7 + 1 = 17 . 1 + 7 = 8. 421... 4 + 2 + 1 = 7.
990 ... 9 + 9 + 0 = 18. 1 + 8 = 9.
De las que se obtienen los números 7, 8 y 9.
En el cuadrado B, el número clave es el 9, que corresponde a la vertical y horizontal principal TENET.
PRIMERA CONSECUENCIA: De las series de los cuadrados A (5,6 y 7) y B (7,8 y 9) únicamente se repite el siete (7), número hermético y kabalístico por excelencia y, además, este número constituye la solución de continuidad de las dos series. Los dos cuadrados numéricos, por lo tanto, están unidos por el número siete, son una misma esencia mística por la SAETA, por el manar, por la difusión luminosa e incandescente. Representan en esta unión el Principio de la Causa Final, la Luz Astral, la espada reluciente del Querubín, el Septenario Sagrado, signo de la Realeza, del Triunfo y del Sacerdocio.
Señala la tendencia, el esfuerzo dirigido a un fin determinado, la Refracción Lumínica o Indicación Suprema.
Los cuadrados hermanados por el siete representan kabalísticamente el poder mágico de toda su fuerza, los siete días de la Creación, los siete sonidos musicales, los siete colores del Arco Iris, etc., despertando, por otra parte, en el hombre la aptitud para el ejercicio de las siete virtudes.
Jeroglíficamente, simbolizan el ojo humano, constituyendo, por tanto, el signo de la Luz, representado por el más profundo e incomprensible Misterio.
Pero sigamos investigando. El cuadrado A, cuyo número clave es el 6, está definido por la serie 5,6 y 7.
O sea 5 + 6 + 7 = 18. 1 + 8 = 9.
Obtenemos, pues, para el cuadrado A, la clave 6 y el número 9. El cuadrado B, cuya clave es 9, está definido por la serie 7,8 y 9. O sea 7 + 8 + 9 = 2.4. 2 + 4 = 6.
Obtenemos, pues, para el cuadrado B, la clave 9 y el número 6.
SEGUNDA CONSECUENCIA: Los cuadrados A y B tienen por clave y número idénticos valores, pero cambiados.
Ahora bien, ¿qué relación existe entre estos dos valores encontrados, 6 y 9, que se repiten insistentemente?
No hace falta ser muy sagaz para darse cuenta que ambos cuadrados místicos, definidos por los números en cuestión (¡y que el 6 y el 9 son idénticos también, pero invertido el uno, con respecto al otro, como gemelos, uno cabeza abajo y otro cabeza arriba!), están relacionados únicamente por el NUMERO TRES, máximo común divisor de ambos.
Y entramos aquí en el verdadero meollo de la cuestión, en el verdadero significado kabalistico del cuadro SATOR-AREPO, definido únicamente, como acabamos de ver, por el número TRES, que nos legó la Gran Tradición Hermética como precioso mensaje. Evoca la tercera letra "ghimel" del alfabeto sagrado kabalístico. Significa plenitud, esplendor y organismo en función. Encarna la función dinámica de la vida. Es el fruto inmediato de la unión del "aleph" y el "beth", representando a la unidad y a la multiplicidad. Alude a la forma, ya que ningún cuerpo existe sin tres dimensiones.
Tiene su correspondiente en el planeta Júpiter, la nota musical si, el color púrpura y el azul eléctrico, el elemento alquímico fusión de los ingredientes y rige el poder de ideación de la mente humana.
Es el Verbo, la Palabra, el Temario, la fecundidad, la generación en tres mundos diferentes. En la cosmogonía del Tarot, tiene su equivalente en el tercer Arcano: La Emperatriz.
El místico TRES, mensaje kabalístico de SATOR-AREPO, es fundamento de la constitución del Universo: el Temario goza de prestigio Universal, la Tríada y la Trinidad rigen el Mundo.
Según el esoterista Eliphas Leví, es el Fin y la Expresión del Amor porque es el lazo misterioso que une lo activo con lo pasivo, el hombre con la mujer, el falo y la vulva, el matrimonio alquímico, el Macromundo y el Micromundo.
Es el fruto del Padre y la Madre, pero sin ser ninguno de ellos. Contiene el Pasado, el Presente y el Futuro, y es Criterio, Conocimiento e Inteligencia.
Es comprensión, manifestación, modelación, expresión y capacidad emotiva, despertando en el hombre aptitud para identificarse con lo Oculto y lo Manifestado.
En predicción, promete ideación, producción, abundancia de bienes materiales y espirituales.
Su interpretación jeroglífica es la siguiente: La garganta y todo lo hueco. Denota toda clase de orificios, aberturas, canales y todo linaje de cosas cóncavas y profundas.
Expresa la envoltura orgánica y sirve para determinar toda idea derivada del organismo corporal y sus acciones.
Por fin, para la Kábala, es una de las siete letras dobles y alude al tercer "sefirá": Biná (La Inteligencia)."
J.T. Ramírez y Barberó Zamora, enero, 1977. ¿Qué podemos añadir nosotros a este raudal de conocimiento cabalístico, aparte de que muchos de estos aspectos del cuadrado mágico los desconocíamos?
Sin embargo, no es con la Cábala como queríamos exponer nuestra tesis que, como vimos en la carta que inicia este capítulo, J. T. Ramírez no está de acuerdo con nuestra teoría, lo que no es óbice para que se respeten todas las opiniones.
Nosotros hemos argumentado nuestro trabajo con conocimiento arqueológicos y geométricos. Los dibujos que apoyamos al texto son expresivos y repetibles, no es humo, ni alquimia, sino algo que se puede reproducir, ampliar, discutir, refutar o rechazar... ¡Pero que nadie puede negar!
A lo sumo, esperamos que nos digan lo que nuestro amigo: ¡que no sirve para nada! O, lo que es peor, que de puro sabido, se ha olvidado. Pero también nos gustaría que así fuese, porque ello demostraría que hemos rescatado del olvido algo que ni siquiera nosotros sabíamos.
Y conocer lo que pudo haber sido, ¿no es fascinante?
..¿Por qué estos ídolos son tan parecidos a los de los sarcófagos de los faraones? ",
Simone Waisbard. "Tiahuanaco".
CAPITULO XII