CAPITULO XIV EL CÍRCULO Y LA CRUZ
EL SÍMBOLO GEOMETRICO
Dentro de lo que se ha dado en llamar la simbología esotérica, hemos encontrado la expresión oriental del doble Ying-Yang, en donde se revela geométricamente la dualidad cosmogónica que ha dado origen al Todo, y que se representa por un simple círculo, como dos planetas con estela que se estuvieran aproximando, en atracción y repulsión mutua, o como fuerzas positivas y negativas de energía creadora.
Nosotros, dando por sobradamente conocida la figura, la hemos representado en la Fig. 60 un tanto más complicada, más hermética o alquímica, introduciendo el símbolo de la Materia: tierra, agua, aire y fuego.
Esto no es más que un problema simple de Geometría Hermética, o una cuadriculación, de donde hemos hecho desaparecer las líneas rectas, inexistentes en el Cielo, ¡pero que, evidentemente, forman parte de un todo primordial!
Aquí vamos a tratar de los símbolos o signos secretos, cuya interpretación ha dado materia y pábulo a las más insólitas y disparatadas teorías, sin tenerse en cuenta que, detrás de cada figura, existe un entramado invisible (borrado "ex profeso") que sirvió de base a la creación que estudiamos.
Repetimos una vez más. En Geometría Hermética no aparecen nunca las líneas primarias que sirvieron para realizar el trazado definitivo, ¡porque se sobreentiende que el círculo y los triángulos entrelazados y formando cuadro existen en el trasfondo, de lo contrario, no sería G.H.
Los símbolos ausentes han de ser tenidos muy en cuenta y se pueden apreciar siempre en la simetría de la forma; como el símbolo presente y visible deja de ser un símbolo para convertirse en la realidad tangible. Tal es el caso de la Gran Pirámide de Keops o de Hermes-Toth que representa el triángulo, vista al nivel del suelo, y un cuadrado, vista desde el cielo. El símbolo ausente de esta obra megalítica es, por supuesto, el círculo y los siete radios sagrados que nos expresan un conocimiento supremo, antiquísimo, por no decir eterno, ya que esto parece exageración entre mortales, y que sin los cuales la magna obra no sería más que una vulgar chapuza.
DOBLE YIN y YANG DE LA VIDA
Fig. 60. Símbolo geométrico-hermético de la Materia: Tierra (línea horizontal), Agua
Hemos afirmado anteriormente que el judeocristianismo se ha apropiado de todo cuanto existía antes de que existiera incluso el pueblo supuestamente elegido, y su simbología no es más que un sincretismo en donde se han aunado conceptos anteriores, esotéricos o no, conservados aquí y allá, en el devenir de la historia del hombre, como lo demuestra el símbolo de la cruz, que ya hemos demostrado cumplidamente cuál es su origen y que surge de la división del círculo en cuatro partes iguales.
No vamos a mantener ahora que la geometría sea también religión, pero sí diremos que la religión se formó en el estudio de los conceptos geométricos y cosmogónicos, o bien es la consecuencia del mensaje que seres superiores trataron de transmitir a nuestros primeros padres, válgasenos la expresión de padres.
Si admitimos que la geometría nos fue revelada, al mismo tiempo que se nos entregaba el instrumento para trazar el primer círculo, todo lo demás se nos daba por añadidura. En nuestras manos estaban los medios para analizar las líneas y sus consecuencias y desarrollar una doctrina técnica que nos elevaría del principio irracional, como así parece ser que ocurrió.
Claro está que nadie nace enseñado y que es preciso una disciplina que, por medio del análisis, nos conduzca a la síntesis o al origen que, en nuestro caso, representa el círculo.
¿Se nos comprende, nos estamos "enredando" o volvemos a las fórmulas simples? Creemos que unos cuantos ejemplos" gráficos expresarían mejor lo que estamos tratando de decir. Antes, sin embargo, recordemos que antes del cristianismo monoteísta hubo un período politeísta, de dioses griegos, pero, mucho antes, celtas, egipcios o lemúridos y atlantes creyeron en un solo Dios.
Fig. 61. Otro aspecto de la Geometría Hermética o invisible. La cruz en cinco
círculos. Las líneas de la triangulación hermética han desaparecido en parte.
Y esto de las creencias teológicas está estrechamente vinculado a los símbolos geométricos, como pretenden demostrar los teósofos seguidores de H.P. Blavatsky, al hablamos del primer libro escrito por el hombre, el llamado "Diagrama Cosmogónico de la Tierra de Mu", que, según James Churchward, cuenta con 35.000 años, y cuyo símbolo es un círculo rodeado de una corona de doce signos, conteniendo dos triángulos equiláteros entrelazados.
Se cree, también, que existió una ciudad, llamada de Y s, sepultada por las aguas al mismo tiempo que la Atlántida, donde se rendía culto a Isis. Y nosotros diríamos que todo ello aconteció muchos siglos antes de que la humanidad se rehiciera, después del fabuloso cataclismo, e iniciara su período prehistórico en la época que hemos dado en llamar el neolítico.
Si atamos cabos veremos que son nueve o diez mil años antes de J.C. cuando aparecen los primeros vestigios arqueológicos, si descontamos el período rupestre, donde las condiciones climatológicas obligaron al hombre a refugiarse en cavernas. ¿Y antes? ¿Y unos miles de años atrás?
El Sacerdote de Sais, según Platón, había dicho a Solón:
"Vosotros sólo recordáis un diluvio terrestre, pero ha habido muchos otros anteriormente; lo ignoráis porque, durante muchas generaciones, los supervivientes murieron sin ser capaces de expresarse por escrito."
¡Y porque los mensajes en piedra que nos dejaron, con una geometría simbólica, no ha querido reconocerse como perteneciente al período paleolítico!
Los "dioses" amordazaron a la doliente humanidad de antaño. A los del Olimpo les sucedieron grandes espíritus reencarnativos y las mordazas se hicieron más rígidas. Se hubo de regar los campos con sangre, aunque Tales de Mileto, Anaxágoras y otros sabios de la antigüedad ya enseñaban que La Luna reflejaba la luz del Sol y que la Tierra no era el centro del Sistema Solar. Pero, después de haber arrebatado a los libros sagrados lo que más convino, habiéndose deshecho de muchos de los que no ha quedado el menor rastro, se dijo que Ptolomeo y su geocentrismo eran la verdad.
Ahora, después del hallazgo de las tablillas cuneiformes que narran la Epopeya del Gilgamesh, nos encontramos con el hecho revelador y contradictorio de que el Génesis no fue más que un plagio, y que la historia de Noé es la misma de Utanapishti. Pero, al mismo tiempo, de América nos llega otra traducción del Popol Vuh y de la India, de libros que jamás habían sido traducidos, surgen héroes y leyendas que nos hablan de cosas estraordinarias.
Se ha intentado, ¿cómo no?, establecer la fecha de la catástrofe que asoló buena parte de la humanidad y algunos se han fijado muy particularmente en el llamado calendario de Manetón, quien, según Eusebio de Cesarea, sitúa 5.813 años antes del faraón Menes, que fue el primer rey de la primera dinastía. Hecho el cálculo, como Menes vivió entre 5.619 - y 5.557, antes de J.C., tal catástrofe debió tener lugar hace unos 11.435 años, lo cual se aproxima bastante a la fecha que nos dio Platón.
En definitiva, la humanidad sufrió uno o varios cataclismos, pero se rehizo y algo tuvo continuidad. El hombre trató de "religar" con Dios y recurrió a los símbolos herméticos que reconoció en las obras supervivientes a la gran catástrofe. Su análisis le llevó a reconstruir una geometría que luego sería euclidiana, pitagórica o esférica, pero que, en sus primeros balbuceos iniciáticos se basó en la cruz extraída del círculo celeste.
Obsérvese la Fig. 60. Recuérdese, de paso, que la sabiduría se refugió siempre, tanto en la Edad Media como en el más remoto pasado, en los templos y santuarios, donde los sabios astrólogos, ascetas o sacerdotes, buscaban afanosamente el origen y la verdad.
Fig. 62. Líneas en la infinidad de variantes de la figura anterior.
Fig. 63. El cuadro de 16 casillas, evidentemente más antiguo que el de 25, ofrece
infinidad de posibilidades.
La Cruz era el mayor símbolo geométrico de todos los tiempos, porque está en el origen mismo de las figuras celestes. Es el punto central del que parten las cuatro líneas que cruzan el cielo. En la Fig. 61 hemos representado la cruz por medio de cinco círculos, uno central y otros cuatro que repiten ese símbolo árabe que se ha encontrado por doquier y que se ha interpretado como un pentágono. Si siguiéramos las líneas geométricas veríamos la triangulación cuadrática y el cuadrado de nueve casillas (3 x 3 = 9).
En la Fig. 62 los cinco círculos están, formando cruz, dentro de otro círculo. Y la reticulación rectangular que obtenemos nos podría llevar, de proponérnoslo, hasta el mismísimo plano original del Templo de Salomón, que parece ser fue trazado de acuerdo con el Santo Grial o Tabla de la Ley, contenida en el Arca de la Alianza, que el Rey David legó a su hijo. Aunque otros aseguren que el Templo fue trazado de acuerdo con el plano de Hiram-Abi, el fenicio.
Dijimos que del círculo dividido en seis partes, de donde surge el Hexagrama o Estrella de Salomón, se obtiene el cuadro de 16 casillas. En realidad, uniendo cuatro baldosas o cuadrados, obtenemos esta división geométrica simple, de donde podemos obtener tantas variantes como veces podamos multiplicar 16 por todos los demás números, lo que es, prácticamente, infinito. Una prueba aparece en la Fig. 63.
Sin embargo, en la Fig. 64 hemos ido mucho más allá, porque aquí hemos dividido el círculo en siete partes y luego nos hemos entretenido en hallar una sucesión de líneas relacionadas con el cuatro, o sea, jugando con una cuadratura geometricohermética. Incluso hemos obtenido efectos ópticos debido a la distorsión aparente de las líneas rectas. ¡Pero el círculo ha sido cuidadosamente eliminado!
Esta parte de la geometría simbólica la hallamos tanto en las antiguas construcciones griegas, fenicias. Romanas, etruscas, micénicas o dóricas, o sea culturas postdiluvianas. como en la misma pirámide de Keops, considerada por nosotros como antediluviana, lo que prueba que existió un nexo o lazo de contacto, aunque hubieran transcurrido cinco mil años, o más, y demuestra que hay verdades inamovibles. Los lugares considerados como sagrados, y que primero sirvieron para adorar a dioses supuestamente paganos, se utilizarían después, por los sacerdotes de las nuevas religiones, para perpetuar el culto. Porque, evidentemente, ninguna religión sustitutiva rompe definitivamente con la anterior. Y la cruz, que surgió antes del diluvio, se conserva por su significado hermético y no porque fuese el símbolo adoptado por Cristo, ya que, por si lo ignoran, la cruz de los ajusticiados por Roma no era tal cruz, sino el símbolo de "tau" (T).
Fig. 64. Efecto Óptico de distorsión de líneas, partiendo de una "cuadratura"
geometricohermética. El círculo, eliminado, ha señalado la división del siete.
Las antiguas catedrales se alzan donde antes existió un lugar de culto pagano, especialmente donde ofrendaron los druidas. Y las celebraciones paganas, relacionadas con el culto astrológico, han sido transformadas en celebraciones cristianas, como la Navidad o San Juan, que son cambios astronómicos solsticiales y equinociales.
Cambiemos, pese a todo, de temática, porque cuanto estamos exponiendo más parece un reproche que un testimonio, y eso es tanto como apartarse del sendero que seguimos, ya bastante árido de por sí, para que lo compliquemos aún más, saliéndonos de madre.
Queremos señalar que la Geometría Hermética ofrece prespectivas inestimables para los delineantes y grafistas modernos, dado que, utilizando el entrecruzamiento de las líneas primordiales de la cuadratura, la infinidad de facetas que se ofrecen, para quien sepa "cribar" y escarbar entre las líneas, son prácticamente todas. ¡Y aquí no hay azar! Podemos elegir los ángulos, formas, figuras o líneas que más se adapten a lo que pretendemos hacer. Sólo hay que mirar atentamente y elegir.
Fig, 65. El cuadro dividido en 9 y 16 casillas. Apréciese la doble armonía del entrecruzamiento triangular. Hay grafistas que utilizan estos recursos sin conocer sus infinitas posibilidades.
Fíjense en la Fig. 65. Aquí partimos de un cuadrado dividido en 9 y 16 casillas. La "trama" central, geométricamente pura, nos da variantes de diversos ángulos en torno a una estrella de cuatro puntas. ¿Recuerdan la Rosa de los Vientos? Y la anchura de las líneas son estrictamente proporcionales.
Fig, 66. Proporciones herméticas de la elipse, sobre la división del círculo en ocho
partes.
En la Fig. 66 damos las proporciones herméticas de la elipse, a base de dividir un círculo cualquiera en ocho partes. Y como variante del mismo tema obtenemos, a modo de ejemplo, la Fig. 67, cuyo sombreado nos recuerda la geometría medieval, época en donde se desarrolló extraordinariamente este estudio y sus aplicaciones góticas.
Estamos a punto de "cerrar el círculo", porque intuimos-que, entre texto y gráficos, nos hemos "pasao" un poco; y tan malo es pasarse como no llegar.
Nos quedan muchísimos dibujos sobre la mesa y nos resistimos a dejarlos inéditos, no porque signifiquen mucho o aporten algo nuevo a lo ya expuesto, sino porque son algo así
como la Lección final de reflexión a esta obra que hemos titulado "La protohistoria" y, dicho sea de paso, no es más que una infinitésima parte de lo que hay por decir.
Fig. 67. Variante gótica del círculo y el cuadrado, de amplísima utilización en la Edad
Media.
No obstante, el lector avisado se habrá dado cuenta de que no hemos querido hacer un tratado serio de Geometría Hermética, sino que, fieles a nuestro sentido realista -¡fantástico o no! -hemos introducido esta geometría en una temática protohistórica o "arqueogeométrica". Se comprende fácilmente que esta geometría está descrita con muy pocas palabras, ya que es experimental, a base de consumir papel y puntas de lápiz, trazando figuras y más figuras y buscando aspectos inéditos a las líneas. No se requiere, por tanto, un texto muy extenso. Pero nuestra geometría, como dijimos, se la atribuimos a Hermes-Toth, y aquí es donde debía entrelazarse la Historia de la "otra" Historia, porque siempre hemos mantenido que una cosa es lo que nos han contado y otra muy distinta lo que en verdad debió ocurrir.
Nosotros hemos tratado ya, en obras anteriores, tanto con nuestro nombre como con seudónimos, esas temáticas sugerentes de culturas, civilizaciones y mundos desaparecidos. Aquí, tratando de no repetimos, hemos continuado aportando datos distintos, ya que no podían ser nuevos -¡Considerando que ni siquiera Erich von Daniken es capaz ya de hallar "cosas" nuevas!- y ampliando el trasfondo de la Geometría Hermética, pensando más en el benévolo lector que en nosotros mismos.
Fig. 68. Esta Cruz de Malta ha sido obtenida por división del círculo en doce partes, o sea, el doble Hexagrama.
Fig. 69. Un "septenario" geometricohermético obtenido por la división del círculo en siete partes.
Y este es el resultado. Las Figs. 68 y 69 son parte de las que nos resistimos a dejar inéditas. En cambio las Figs. 70 y 71 (así como las 72 y 73), son las Lecciones de Repaso, en cuyo pie está la explicación que consideramos suficiente. A menor número de palabras, mayor comprensión.
Fig. 70. ¿Podría Ud. hallar la figura y las línea que han sido empleadas para trazar
esta figura geometricohermética?
En cuanto a las Figs. 74 y 75 no queremos hacer ningún comentario. Y ya vamos a concluir. Pero nos falta decir lo más importante.
No hemos dicho todavía la verdad de la Geometría Hermética; lo hemos reservado para el final, como en las mejores obras de suspenso. Dejamos constancia o dijimos que la idea de desentrañar los secretos de la geometría olvidada se nos ocurrió cuando escribíamos sobre Los Templarios.
Pues bien. Ahora podemos decir, naturalmente a quien quiera creernos, que esta idea nos llegó de afuera, nos fue transmitida, no sabemos desde donde ni por quién. Se nos dirigió mental o telepáticamente y se guió nuestra mano -¡tanto en el error como en el acierto!- cuando trazábamos las líneas que ahora reproducimos.
Fig. 71, Respuesta a la Fig. 70. División del C. en 4. 3/4 partes divididas entre 7 (Distancia AB) y luego unir los siete puntos entre sí. Luego se sombrean los triángulos elegidos.
Fig. 72, Para componer este sencillo cuadro, ha sido necesario desarrollar toda la
"trama" del boceto siguiente (Fig. 73), que puede servir para infinidad de otros gráficos distintos.
¿Verdad que a muchos les cuesta creer esto? ¿Verdad que parece un truco para causar mayor efecto y dejar perplejos a los pusilánimes? No lo crean. Estamos seguros de que muchas personas que figuran en la Historia con nombres relevantes, como Isaac Newton, Copérnico, Calileo, Sir Francis Bacon, y muchísimos más, recibieron mensajes extrasensoriales que les permitieron llevar a cabo sus peculiarísimas misiones.
Puede, y esto no lo dudamos, que en nuestra tesis existan muchos errores y que cuando se cribe debidamente la G.H., salgan a la luz errores de bulto que a nosotros nos han pasado por alto. Estamos seguros que esos errores son fruto de nuestra particular ignorancia, al pretender introducir ideas que no nos llegaban de afuera, como sí así estuviese ocurriendo. ¿Nos comprenden?
Nadie puede saber cuándo está siendo "dirigido" y cuándo no. Pero sí estamos seguros de que, influidos o no, vengan las ideas del consciente o del subconsciente, siempre hemos sabido que alguien guiaba nuestros pensamientos. Y de esto nos dimos cuenta cuando escribíamos "Mundo sobrenatural", en donde quedó expresado.
No sabemos cuanto tiempo durará lo que Sócrates llamó "deimon", y los poetas conocen como Musa. Incluso ignoramos si todo está extraído de la conciencia colectiva, en cuya suprema fuente bebemos todos, pero podemos asegurar que, a veces, mientras escribimos o dibujamos figuras geométricas, nos sentimos como ausentes, como hipnotizados o flotando en una inexplicable proyección astral, ajenos al tiempo y a la realidad, de la que hemos salido con auténtico sobresalto cuando se nos ha llamado por cualquier motivo.
Fig. 73. Boceto necesario para la composición del cuadro de la Fig. 72. La Geometría
hermética es aquí evidente.
Fig. 74. El trazado negro de esta cruz nos revela las líneas herméticas desaparecidas. No es cierto eso de cerrar los ojos y escribir sin saber lo que se escribe, porque continuamente hemos de estar consultando libros, nombres, fechas o datos para mayor seriedad. Repasamos obras que hemos leído tiempo atrás o recientemente. Sin embargo, en el momento de exponer las ideas en el papel, ese extraño "alter ego" parece manifestarse de forma tangible, como si estuviera detrás nuestro, inclinado sobre el hombro y musitando las palabras que hemos de formar con las teclas de la máquina eléctrica.
No esperamos que nos crean los escépticos. Somos lo suficientemente razonables para no creer "aún" en estas cosas calificadas como sobrenaturales. Y, sin embargo, nosotros, que prácticamente no sabíamos dibujar, hemos realizado gráficos que no resultan del todo desagradables y algunos son hasta embrolladamente complicados. ¡Y todo con medios insignificantes: un mal compás, una pluma de tinta china, un lápiz y una regla, en cuyos números no hemos mirado nunca!
Ignoramos, por otra parte, si esto aporta algo nuevo al conocimiento que nosotros hemos considerado perdido, o si, por el contrario, es una tomadura de pelo de la que nosotros hemos sido la primera víctima
-¡No se nos va de la cabeza que existen espíritus burlones flotando por ahí, que han podido gastamos una broma!-. De todos modos, víctimas o victoriosos, estamos culminando una tarea que nos ha llevado, entre unas cosas y otras, sus buenos dos años, aunque