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La cuestión de la productividad

El rasgo definitorio de la cultura lum pen, la del proletariado andraj oso que describió Marx, es su falta de relación con el trabaj o y la producción. Diga lo que diga el relato kirchnerista, la oleada de desocupación de los Noventa no fue revertida durante la Década Saqueada. Com o dem ostraré m ás adelante, el porcentaj e de gente que no trabaj a es m ay or en Argentina que en la España de los récords de paro, y la diferencia en el índice de desocupación favorable a la Argentina se explica porque el porcentaj e de desocupados que quiere trabaj ar es tres veces m enor aquí que allá. Esta cultura del no-trabaj o no com prende, y por lo tanto desprecia, aquello de lo que no participa: la producción. Basta m irar las políticas económ icas del peronism o kirchnerista para detectar la persecución deliberada de los sectores m ás productivos, considerados com o suj etos rapaces que extraen rentas extraordinarias, y una protección igualm ente absurda de quienes poco y nada invirtieron en sus em presas y viven hoy del clientelism o estatal.

Está de m oda, queda bien y suena progre, sostener que el problem a central de la Argentina es la desigualdad. Pero, ¿es cierto? Pongám oslo así: ¿m ej oraría m ás la condición de los pobres en Argentina si el país alcanzara los niveles de igualdad de Noruega o el PBI per cápita de Noruega? Antes de responder im pulsivam ente es bueno saber que igualar el coeficiente de desigualdad de Noruega im plicaría pasar del valor GINI 0.411 de Argentina al 0.226 de Noruega: un 82% de m ej ora; pero que igualar el PBI per cápita noruego im plicaría m ultiplicar por nueve la productividad argentina y, por lo tanto, los bienes a disposición de todos, aun si no se m odificaran los niveles de desigualdad.

¿Qué sería m ej or para los argentinos pobres y los pobres argentinos, ser nueve veces m ás ricos en una sociedad tan desigual com o la Argentina o el doble de ricos en una sociedad con igualdades escandinavas? La pregunta no es retórica, porque la felicidad hum ana es asunto subj etivo y es im posible darle una respuesta única. En

todo caso, parece razonable sostener que la falta de productividad de la Argentina tiene al m enos tanto peso en la lum penización que sufren sus hum illados y ofendidos com o la inj usta distribución de la riqueza nacional.

¿Que Noruega es un caso especial debido al petróleo? Bien, digam os Suecia. Alcanzarla im plicaría pasar del 0.411 al 0.244 en el GINI (68%) si se optara por la igualdad, o aum entar 600% el PBI per cápita. ¿Que Noruega y Suecia son países nórdicos? Tom em os España e Italia entonces: Ginis de 0.340 y 0.319, respectivam ente (m ej ora de 20% y 28%) y PBIs per cápita de dim ensiones dobles respecto al argentino. La conclusión es sim ple: la m ej ora de la productividad y la com petitividad no es un obj etivo tecnocrático de una derecha com e-chicos sino el supuesto im prescindible para un país donde hay a cada vez m enos pobres y en el que pertenecer al tercio m ás débil de la sociedad no signifique vivir en la indignidad.

A propósito: ¿algún m inistro de econom ía m arxista-key nesiasno puede explicar por qué España e Italia, dos países de la Europa neoliberal que se derrum ba, y la m ism a Europa neoliberal que se derrum ba, y la dem oníaca zona Euro de la Europa neoliberal que se derrum ba, tienen un GINI de 0.340, 0.319, 0.307 y 0.305, respectivam ente; esto es: están a m itad de cam ino entre los coeficientes de la Argentina y los de los países escandinavos? ¿Puede la Presidente explicarnos cóm o es que se vive tan m al en España si después de una década ganada en Argentina y del colapso de la m aléfica Unión Europea el PBI per cápita español es dos veces m ay or que el argentino y los niveles de desigualdad son m ucho m enores en la España de Raj oy que en el paraíso nac& pop? Es la herencia de la Dictadura y los Noventa, argum entará el m ilitante com prom etido. Pero es dem ostrablem ente falso, porque la situación de la Argentina respecto a la Unión Europea em peoró fuertem ente durante la Década Saqueada, com o dem ostraré m ás adelante con datos de la ONU.

Uno de los principales problem as de la Argentina es su ridículo nivel de productividad y, por lo tanto, de com petitividad internacional en casi todos sus sectores. En el ranking que realiza cada año una de las escuelas de negocios m ás prestigiosas del m undo, el International Institute for Managem ent Developm ent de Lausanne, nuestro país ocupa el 59° lugar en com petitividad entre 61 países, sólo por delante de Croacia y Venezuela. Gracias al estatism o que cree que com batir el capitalism o es la m ej or receta para garantizar la igualdad, al m odelo nacionalista- proteccionista de sustitución de im portaciones, al sesgo industrialista de las políticas públicas, al inicuo sistem a fiscal y a la pésim a calidad institucional y la falta de seguridad j urídica que son intrínsecos al populism o, la Argentina del Cuarto Modelo Productivo peronista produce cada vez m enos, cada vez m ás caro y cada vez de peor calidad, tiene un solo sector com petitivo a nivel internacional –el perseguido sector agropecuarioy unas pocas j oy as industriales esparcidas en un parque de tecnologías

j urásicas. El atraso tecnológico y la distorsión causada por las prebendas estatales no han m ej orado sino em peorado durante estos doce últim os años a pesar de las abundantes operaciones publicitarias cuy os em blem as son un satélite, algunos científicos repatriados y Tecnópolis.

¿Cóm o van a funcionar bien la ciencia y la tecnología argentinas si la educación prim aria y la secundaria siguen retrocediendo? Digan lo que digan quienes sostienen que los argentinos som os el pueblo m ás inteligente del m undo pero con nuestros adolescentes hay que usar tests para chicos con capacidades diferentes, los resultados de las cuatro pruebas PISA 68 por las que pasaron los estudiantes argentinos son concluy entes: 37° puesto entre 65 países en 2000, 53° en 2006, 58° en 2009, 59° en 2012. Com o se ve, una caída vertical en la que los chicos de quince años evaluados en 2012 obtuvieron los peores resultados. Se trata de alum nos que entraron a la prim aria en 2003, en el origen m ism o del proy ecto nac& pop y su fam oso 6% del PBI en educación.

Sin em bargo, el proceso de destrucción de la educación argentina no es reciente sino que se rem onta al anteúltim o peronism o, el m enem ista. Paradój icam ente, aunque no dem asiado, los j óvenes salidos de la tragedia educativa m enem ista han sido una de las principales bases de apoy o del kirchnerism o, que tiene su franj a etaria m ás fanáticam ente adepta en los chicos de entre quince y veinticinco años. Causa pánico im aginar cóm o han de actuar y votar en el futuro los niños y adolescentes argentinos que atraviesan la tragedia educativa actual, versión reloaded de la del peronism o m enem ista. Lam entablem ente, la coincidencia entre el retroceso feroz en nuestros niveles educativos y los veinticinco años de gobierno del m ism o partido que proclam ó el célebre “Alpargatas, sí; libros, no”, que puso de inspector de gallineros a Borges y que por décadas despreció a Sarm iento, escapa a la capacidad de observación y los m odos de razonam iento de la m ay or parte de la sociedad argentina.

Otros datos del test PISA 2012 confirm an el grado de destrucción del sistem a educativo nacional. Cuando a los chicos se les preguntó si estaban de acuerdo con la frase “Soy feliz en la escuela”, los argentinos tuvieron uno de los rendim ientos m ás baj os; hasta el punto de que com binados am bos valores –rendim iento escolar y satisfacción con la escuelaArgentina quedó 62° entre 63 países, sólo superada en su desastre educativo por Qatar. Consultados sobre su asistencia, el 58% de los alum nos argentinos declaró haber faltado al m enos una vez a la escuela en las dos sem anas previas a las pruebas; el m ay or porcentaj e de ausentism o entre los 63 países evaluados. Sólo los niños turcos superaron el 50%, acercándose a los herederos del país de Sarm iento, el presidente que se j actaba de no haber faltado j am ás.

Ahora bien, al ausentism o personal de cada niño argentino hay que agregarle que en 2015 habrá diecisiete feriados, cifra cercana al récord m undial de 19 feriados de

2012; para no m encionar que once distritos sobre veinticuatro no com enzaron las clases regularm ente este año, un día después de que la Presidente de la Nación abriera las sesiones legislativas anunciando: “Hoy 1° de m arzo, dom ingo, habla la Presidenta, m ás tarde hay futbol y m añana en la República Argentina em piezan las clases para todos los argentinos... La educación ha sido uno de los pilares de este m odelo”. Fue el m ism o discurso en que la Presidente peronista de la Nación nos instruy ó, con su habitual tono doctoral, de una nueva etapa en la m atem ática m oderna m ediante su frase, y a legendaria: “Ustedes saben que la pobreza o la riqueza se dividen en diez quintiles” (SIC); lo que explica las invencibles dificultades que im piden al INDEC em palm ar series y al m inistro Kicillof calcular el núm ero de pobres. Créase o no, el gobierno del Partido de la Justicia Social y la Redistribución de la Riqueza lleva casi dos años sin brindar ninguna inform ación estadística oficial sobre el núm ero de pobres en la Argentina, si exceptuam os el chiste de “m enor al 5%” de la Presidente y el de “m enor que en Alem ania”, hecho por el Jefe de Gabinete.

Baj o el ataque del populism o peronista no está sólo la educación sino la propia racionalidad. Su grito de batalla y voz de orden es “No m e podés com parar”. Diez días después de su teoría de los diez quintiles y poco antes de afirm ar por cadena nacional que dieciocho m ás cuatro sum an veintitrés, la m ism a Presidente de la Nación em itió otro de sus veredictos. Afirm ó, con su habitual tono de filósofa de la Patria, que “com parar a Finlandia y Argentina es com o com parar una gota de agua con una m anada de tapires”. Y bien, para cualquiera que entienda el ABC de la lógica, nada im pide com parar una gota de agua con una m anada de tapires. La gota de agua es m ás pequeña que una m anada de tapires, por ej em plo, es una com paración válida, aunque escasam ente útil. Pero la ciencia está llena de ej em plos en los cuales la com paración entre cosas disím iles es esencial para com prender al m undo. Que Newton hay a enunciado la ley de gravedad basándose en la com paración entre la Luna, que es grande y no cae, y una m anzana, que es pequeña y cae, hubiera dej ado estupefacta a la señora de Kirchner. “¡No m e podés com parar la Luna con una m anzana, Newton!” habría dicho, probablem ente; y hubiera echado al infeliz de Isaác para poner en su lugar a Adrián Paenza. No contenta con exhibir su ignorancia, la Presidente se despachó a continuación con la siguiente exhortación: “Un poco m enos de estupidez y algo m ás de estudio y preparación le haría m ucho bien a la dirigencia política argentina”.

Si esa es la Presidente, si eso pasa en la Casa Rosada, nada cuesta im aginarse lo que pasa en la escuela. Rendim iento baj ísim o y en descenso, alto ausentism o, feriados puentes y suspensiones de clases por m otivos disparatados, fútbol televisado en las aulas cuando j uega la Selección, destrucción de las ideas de esfuerzo y m érito, y aceptación de la negativa del sector docente a una evaluación obj etiva de su trabaj o: la educación en m anos del peronism o es un perro con cola de perro y patas

de perro; y ladra com o un perro. El perro se llam a destrucción deliberada de la educación, el pilar que sostuvo la productividad y la equidad en la Argentina de los tiem pos m ej ores. Un país cada vez m ás ignorante y con ciudadanos siem pre m enos capaces de participar con inteligencia y responsabilidad en la adm inistración de la cosa pública, a los que se dirige la oligarquía en el poder cuando dice que estam os m ej or que Canadá y Australia y hay m enos pobres en Argentina que en Alem ania. Un país desde hace un cuarto de siglo en m anos de quienes tienen a Rosas por héroe y a Dom ingo Faustino Sarm iento por una de sus bestias negras.

No se trata sólo de la escuela. El fracaso de la actual política de Ciencia y Tecnología se ha m anifestado en la incapacidad del sector científico del país para aum entar la productividad y producir efectos concretos en la realidad, en vez de inform es. Después de todo, era este el principio que regía la vida universitaria setentista durante el apogeo de la Juventud Maravillosa: la universidad y sus graduados deben estar al servicio del pueblo y no de sus carreras pequeño-burguesas, se decía. En cam bio, Tecnópolis, el Ministerio de Cy T y los científicos repatriados le han costado al país m ucho m ás de lo que han devuelto; y no por culpa de ellos. Si así no fuera, Moreno nunca habría existido y el ex j efe de la bancada del FPV en el Congreso, Agustín Rossi, no se hubiera enorgullecido de que el Gobierno estuviera “parado arriba de los containers en la frontera” para evitar la entrada de las m aléficas m ercaderías producidas en Brasil. Repito: no en China sino en Brasil, país latinoam ericano en el que el Real ha duplicado el valor del Peso, con el aum ento de costos consecuente, pero que sigue siendo com petitivo frente al desastre del Modelo.