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4.   MARCO TEÓRICO 53

4.1.   El mapudungun y su enseñanza 53

4.1.2. Currículum de la Educación Intercultural Bilingüe

En Chile, para la enseñanza del mapudungun se utiliza el currículum tradicional español con algunas adaptaciones a la lengua mapuche. No hay un currículum específico ni se ha implementado aún la enseñanza en lengua mapuche, en su contexto didáctico o como lengua de enseñanza. Las innovaciones hasta ahora han sido parciales y las escuelas no han contado con todos los instrumentos para reformular el currículum con un enfoque

plurilingüe, es decir, planes y programas de estudio que contemplen la enseñanza de las lenguas (mapudungun y la del castellano) integradas, siguiendo las propuestas de los enfoques plurales de la lengua. (Noguerol, 2008). Más aún, los espacios para la enseñanza del mapudungun son muy reducidos, en muchos casos sólo dos horas a la semana con lo que ni se puede asegurar un buen aprendizaje para los que la hablan. Esto hace que ni mucho menos se pueda pensar en su recuperación para los que sólo entienden y de nada sirve para los que ni la hablan ni la entienden

Lo que es aún más grave es que los niños en los primeros niveles educativos son introducidos en la lengua escrita en lengua castellana, el tratamiento del mapudungun se hace fragmentariamente y con muchísima dificultad. Esto se debe a la falta de continuidad y sistematicidad en la enseñanza de la lengua oral, de la lectoescritura mapuche y a la ausencia de materiales didácticos adecuados (Caniulef, 2003).

Otra de las causas que se pueden señalar es que, en el nivel escrito, la lengua castellana se considera también como referente fundamental para escribir en mapudungun, con el problema más evidente que esta lengua no responde a las variables fonéticas del mapudungun. El modelo de lengua castellana enseñado en la escuela se basa en el registro normativo-culto-formal y no se consideran las diferentes variables lingüísticas de las hablas del castellano de Chile. Es cierto que hay que admitir determinadas habilidades de lectura o escritura desarrolladas en una lengua “A” (en este caso el castellano) no tengan que ser desarrolladas de nuevo cuando se aprende una lengua “B” (el mapudungun) (Kesckes y Papp, 2000 en Guasch, 2008). Es lógico, se tienen que relacionar ambos procesos ya que lo que se ha aprendido en la primera lengua constituye una ayuda fundamental, sobre todo, para explicar, comparar, ejemplificar, etc. determinados usos. Pero, sin embargo, esta necesaria relación no impide que se haga necesario el conocimiento de las particularidades de cada una de las lenguas, sobre todo cuando existen enormes distancias entre ellas como es el caso de la construcción del mapudungun respecto al castellano.

Metodologías de enseñanza

La situación de los maestros mapuche no es nada fácil, como sucede con la mayoría de maestros indígenas de escuelas interculturales bilingües (Mena y Ruiz, 1998). En muchos casos porque carecen aún de instrumentos básicos para configurar una

dominio de la lengua por parte de los alumnos de un grupo clase es muy variable: va desde una competencia activa del mapudungun a personas monolingües en castellano. Otro de los temas es su desconocimiento de las metodologías de enseñanza de lenguas y las propuestas didácticas que ellos conocen y aplican apenas son actividades lingüísticas que se reducen a pequeños diálogos en mapudungun, traducciones de palabras y frases (castellano-mapudungun o viceversa), ejercicios de pronunciación, escritura de palabras en el pizarrón, lecturas de pequeños textos. (MINEDUC Ministerio de Educación, 2005).

Con este planteamiento no se puede hablar de un proyecto coherente y no existe un orden progresivo en la enseñanza del mapudungun. Es cierto que cada vez más se da, en la mentalidad de muchos docentes, la toma de conciencia de la diversidad lingüística y la necesidad de enseñar de una manera más eficaz la lengua mapuche. Pero hace falta aún plantearse el cómo llevarlo a cabo para alcanzar un uso reflexivo de esta lengua. Hacer de ella un instrumento de comunicación en el aula. En definitiva, el bagaje didáctico del profesorado deja mucho que desear, cuando se tendría que exigir una actualización muy importante para poder dar respuesta al reto que se les plantea. No se trata saber la lengua mapudungun, cosa necesaria evidentemente, sino que de lo que se trata es saber cómo enseñarla para que los niños y niñas se conviertan en plurilingües activos.

Recursos didácticos

Muchas escuelas de la Región de la Araucanía carecen aún de materiales didácticos para la educación intercultural bilingüe y de manera muy concreta para la enseñanza en lengua mapudungun. Además muchos de los materiales existentes que hablan de la cultura mapuche, están escritos en lengua castellana (cuentos, relatos, leyendas, etc.) Pero no todo es negativo en la situación actual, es fundamental reconocer que muchos docentes han comenzado a crear sus propios materiales didácticos y hacer un uso didáctico del entorno para los aprendizajes de la lengua a través de elementos claves de la cultura mapuche, especialmente fundamentados en el arte; la música, la poesía, juegos, arte textil, etc.

De todos modos no se puede ignorar que la falta de presencia del mapudungun en la vida social, y de manera muy especial la falta de su escritura, dificulta en gran manera la posibilidad de creación de recursos didácticos para su enseñanza. Por eso, se tiene

que presionar a las autoridades para que el mapudungun tenga funcionalidad en la vida social: publicidad, prensa, radio, televisión, rotulación, etc. Este aspecto es clave para dar sentido a los aprendizajes escolares: los contextos de alfabetización son necesarios y no se pueden reducir al ámbito escolar, tienen que traspasar los muros del aula (Teberosky y Soler, 2003). Este principio general ha de ser concretado en la escuela que se ha de convertir en un espacio de comunicación en el que se potencie y favorezca el uso del mapudungun en todos sus ámbitos (Noguerol, 2001a).

Observaciones de docentes

Según Caniulef (2003) y estudios de Prácticas pedagógicas de EIB de la Sede Villarrica de la Pontificia Universidad Católica de Chile (2005), los maestros mapuche, constituyen una minoría en las Escuelas de la Región de la Araucanía. Generalmente, en cada escuela hay un solo profesor conocedor del mapudungun quien debe hacerse responsable del tema en todos los niveles, aunque cuente con recursos muy reducidos. Veremos un ejemplo:

“En cuanto a la enseñanza del mapudungun en mi realidad es un tanto compleja. Soy el único profesor que manejo la temática, no da el tiempo para trabajar con todos los cursos, hago lo que más puedo. Realizo clases de enseñanza de la lengua y difusión de elementos culturales que engloba nuestra cultura. Los niños no tienen en su mayoría nociones de la lengua, otros sí, pero casos puntuales. Hay que hacer mucha motivación y reflexión para impartir una clase. No cuento con programas ni recursos que permitan una enseñanza más dinámica, hasta aquí todo el esfuerzo del docente. La mayor fortaleza son las personas mayores que tienen muy claro el trasfondo de la religiosidad mapuche, sin interferencias culturales de otra índole.”

(Un maestro de una escuela con presencia de alumnos mapuche de la Región de la Araucanía, en una entrevista personal.) Esta realidad no es ajena a lo que ocurre en otras escuelas, donde el mapudungun queda en un segundo plano. Si bien se ha generado alguna política desde el Ministerio de Educación, no ha sido lo suficientemente implementada. Tal es el caso de la escuela donde se ha realizado el estudio.

Esta situación debilita el progreso de una educación intercultural bilingüe y muchos docentes no mapuche a veces miran esta innovación en educación con indiferencia y desconfianza, cuando no muestran su clara disconformidad. Según ellos, esto podría

entre las diferentes culturas. Esta es una clara visión de desconocimiento hacia la riqueza de una diversidad cultural y lingüística, pero es fruto también de la situación histórico-cultural que se ha venido enfrentando a través del tiempo, no son capaces de ver que se tiene que reconocer la injusticia histórica que se ha hecho a los pueblos originarios y que es necesario devolver los derechos usurpados a la fuerza.

Por mucho tiempo las instituciones culturales y los medios de comunicación han invisibilizado a la cultura mapuche y cuando se hace mención de ella, más bien se acerca a ámbitos folklorizantes. Esto ocurre a pesar de que la lengua mapuche fue dominante en el siglo XX, el ordenamiento oficial consideró a la lengua castellana como la lengua oficial y a la lengua mapudungun como “la lengua de los indios” (Gundermann, Canihuan, Clavería, y Faúndez, 2009).

El mapudungun, (“lengua de la tierra”) por su condición minorizada en la sociedad chilena y como consecuencia de la castellanización que se ha producido inclusive en zonas donde predominan los mapuche, está perdiendo su estatus de lengua materna. No obstante esta situación, o quizás justamente por eso ya que el mapudungun es la expresión de la identidad del pueblo mapuche, el vehículo de su cultura tradicional, se demanda su uso en la educación y en la sociedad mapuche, ampliada más allá de las comunidades rurales: al mundo urbano, como ocurre en Santiago o en los centros de formación universitaria del sur de Chile. Si hay voluntad política para la revitalización de la lengua mapuche, se tiene que optar por hacer que la lengua no quede reducida a su perviven en las familias más tradicionales. Se tienen que reconocer los nuevos ámbitos sociales de uso y, por eso sus hablantes, cohesionados en nuevos espacios culturales, demandan su uso como lengua moderna y multifuncional (Loncón Antileo, 2002).