• No se han encontrado resultados

Défense du vocabulaire pour une graphie latine

de Enric Crous-Vidal y Maximilien Vo

3.1.7. Défense du vocabulaire pour une graphie latine

La respuesta personal de Vox, con la que tratará de cerrar la polémica sobre los conceptos de la Grafía Latina y que representa por tanto el documento más clarificador, vendrá en forma de un pequeño folleto de ocho páginas titulado

Défense du vocabulaire pour une graphie latine [fig. 9]. Posiblemente fue escrito en 1954, pero publicado y distribuido entre los asistentes de los Encuentros de Lure del año siguiente, ya que a partir de aquel año Vox se va a centrar en los Encuentros y la promoción de su clasificación, entremezclándose durante un tiempo con los conceptos de la Grafía Latina pero revelándose todos ellos al final como entidades distintas aunque interdependientes.

Todo el texto de dicho folleto no es por tanto más que un intento de clarificación por parte de Vox de ciertos términos compuestos por él para su propio uso que cree necesarios precisar ante el grado de tergiversación que habían alcanzado en diversos ámbitos: grafía latina y latinidad, y la tercera dimensión (de la letra), como trata de explicar desde el primer párrafo:

Las palabras francesas tienen un sentido que hace falta comprender antes de usarlas. […] Algunos amigos y yo pensamos que había llegado el momento de componer un conjunto de vocablos y definiciones que nos permitieran conversar entre nosotros cómodamente y que pudieran servir además para dar a entender poco a poco al gran público de nuestro país lo que nos parecían ser verdades, no ya evidentes, sino necesarias.

94 Dangon, «De la graphie latine. Pour une conclusión», op. cit., pág.12. 95 Ibíd.

[…] Expresiones largamente maduradas como grafía latina, fonética del ojo, letra tridimensional, escuela de París, perderán su sentido dentro de poco a ojos de la mayoría de lectores, a fuerza de emplearse a la buena de Dios.⁹⁷

El primer término que explica de forma pormenorizada, como es lógico, es el de Grafía Latina; denominación esta que, según Vox, surge del entorno de Iribe en la década de 1930 ante la necesidad de defender un grafismo francés que se veía por entonces atacado por el espíritu internacionalista germánico.

Grafía latina, como he tenido la ocasión de exponer en las reuniones internacionales de Lurs-en-Provence, es un término que empezó a expresar las aspiraciones de un puñado de artistas y escritores agrupados en torno a mi maestro Paul Iribe en los años 1930 cuando este, a su regreso de los EE.UU., se propuso reaccionar, a veces de forma violenta, contra las tendencias «europeas» y «funcionales» que durante su ausencia habían tomado el paso en el arte gráfico francés. […] Su ofensiva contra el «cubo Europa» en nombre del «arabesco Francia» tocaba igualmente el corazón —y el bolsillo— de la industria del lujo amenazada por la estandarización del gusto y las costumbres. El sonoro folleto Choix, preciosamente editado por Draeger, y el lanzamiento del semanario tricolor Le témoin fueron el resultado de una toma de conciencia y un posicionamiento en los cuales tomaron parte el escritor Pierre Lestringuez [1889– 1950]⁹⁸ y el autor de estas líneas alrededor de la idea de la grafía latina fijada a partir de entonces.⁹⁹

Reconoce abiertamente que aquella primera latinidad era una reacción «incluso nacionalista», pero que acabó finalmente destilándose en un espíritu más

universalista —negando de nuevo cualquier vínculo político de la Grafía Latina— y abierto a la participación de una serie de artistas gráficos que buscaban renovar el espíritu latino clásico, rompiendo con los viejos esquemas. Dentro de este grupo de artistas, Vox destaca la participación de Crous-Vidal, a quien dice haber descubierto él en 1949 y a quien en el momento de escribir este texto sigue sin embargo reconociendo su talento:

Todo lo que pudiera tener esta noción de demasiado nacional, incluso

nacionalista, se decantó a lo largo de los años siguientes en el diario Micromégas que fundé para la Union Latine d’Éditions, donde aparecen muchas ideas y autores que triunfaron a partir de entonces.

Latinidad jamás fue para nosotros sinónimo de meridionalismo —fueran cuales fueren nuestros vínculos mediterráneos— y tuvimos cuidado de no volver a caer en el error, anterior a la guerra, de identificar un gran movimiento de 97 Vox, Défense du vocabulaire pour une graphie latine, op. cit., s.p.

98 Louis Pierre Lestringuez, guionista y escritor francés, amigo de Jean Renoir y Jean Cocteau, colaborador de Paul Iribe como redactor publicitario.

pensamiento político con el felibrige,¹⁰⁰ el alioli o la tauromaquia. Así lo entendió mi amigo G. de Mendoza, español de París, que murió bajo la ocupación sin haber visto fructificar su obra pero que indiscutiblemente fue el primero en concebir una tipografía hispano-latina completa. […]

Finalmente, tras la Liberación, la decreciente influencia de la tipografía alemana y germanizante en los medios anglosajones estimuló a los artistas gráficos franceses a buscar en ellos mismos —Marcel Jacno, Jean Gracia y Louis Ferrand se acuerdan de ello— las bases de la siguiente renovación de este neoclasicismo al que, en el fondo, nunca habíamos acabado de renunciar.

Esto se inscribió dentro del programa de la nueva revista Caractère, en la que tuve la buena fortuna de acoger en 1949 a un artista catalán de enorme talento, el Sr. Crous Vidal, portador de una obra que se convirtió en célebre a partir de aquel momento, presentada entonces bajo el título de Expression radieuse; nos pareció maravillosamente apta, por su elocuencia, su novedad y desmesura, para hacer estallar las viejas restricciones. En el número de febrero del 50, en el que tuvimos el placer de consagrarle un vibrante «artículo de lanzamiento», el editorial se titulaba Por una Grafía Latina. Injustamente en el olvido, pasó a la notoriedad que merecían su talento y dinamismo, dotes que nunca le han faltado. ¿Hubiese podido prolongarse la amistosa solidaridad que se estableció entre nuestros programas y nuestras posiciones artísticas en un diálogo exclusivo entre nosotros dos? ¿Le decepcionamos al ir de país en país pregonando la grafía latina y trayendo a esta los contactos y las amistades varias que tan necesarias son a las obras colectivas?¹⁰¹

A pesar de dicho reconocimiento, Vox alude a los primeros textos de Crous en los que se asignaba la paternidad de la Grafía Latina y defendía su propia obra como materialización de dichas ideas. Además, deja caer la sospecha de que la denominación Nueva Escuela Gráfica de París no fue más que una maniobra comercial de la FTF para promocionar los tipos que distribuía asociados a un movimiento doctrinal mucho más amplio:

Crous Vidal, en manifestaciones recientes, tiende aún a definir la grafía francesa y su papel en el mundo, teniendo sobre todo en cuenta su obra y su papel personales. El simpático editor de sus creaciones ha creído poder reunir en torno a ello a los otros tres diseñadores gráficos que promovía su firma bajo el título un tanto intimidatorio de Nueva Escuela Gráfica de París, lo cual no está exento de posibles malentendidos: ¿marca o movimiento artístico?

Una escuela puede ser un partido, con sus partidarios, consignas, líder y doctrina. O bien puede ser un lugar de estudios en común y de enseñanza recíproca. Por esta razón el Retiro gráfico internacional anual de la Alta Provenza (¡uf!) se ha abreviado como Escuela de Lure por parte de los cuarenta

100 Movimiento literario del siglo XIX que defendía el uso de la lengua occitana. 101 Vox, Défense du vocabulaire pour une graphie latine, op. cit., s.p.

compagnons¹⁰² —artistas, técnicos, industriales y estudiantes de todas las edades y todos los países— […] Estos no creen sin embargo formar parte de uno de esos grupos que marcan una fecha antes de que el Tiempo haya decidido ponerles en su sitio, si es que lo tienen.¹⁰³

Pero al contrario de lo que defenderá la fundición parisina, Vox niega que la Grafía Latina sea un movimiento (a pesar de que las evidencias le contradicen), frente a lo cual plantea Lure como un lugar de encuentro e intercambio.

La latinidad que va a defender entonces, como ya hemos señalado, es de carácter universalista, tomando por bandera el desarrollo de un alfabeto latino que considera el modelo de escritura universal ideal. Precisamente ese espíritu globalizador de la grafía latina viene dado, según Vox, por características que le serían propias como el orden, la razón y la sobriedad, aunque sin desdeñar el ornamento que la aleja de la frialdad de las construcciones extranjeras:

James Moran lo recordaba el otro día a su llegada a la Escuela de Lure: la auténtica grafía latina es la Defensa e Ilustración del Alfabeto latino, su

embellecimiento, enriquecimiento y perfeccionamiento continuos, y su posterior expansión, en la medida de lo posible, a las regiones y civilizaciones que hasta ahora no lo han utilizado con el fin de que estrechen sus lazos con la civilización universal. […]

La grafía latina bien entendida es señora del orden, la razón y la sobriedad. No le hace ascos al arabesco, tan querido de Paul Iribe, ni a las expresiones radiantes, ni al modernismo de un Gaudí de Barcelona o de un George Auriol de París, pero los usa sin rendirles pleitesía. Es lo bastante hermosa como para no necesitar ornamentos; no le asusta la desnudez, antigua o moderna.¹⁰⁴

Esta extensión universal de la grafía latina a otras civilizaciones que usan grafías distintas, habrá de venir determinada, en la opinión de Vox, no sólo por la evidencia del mayor carácter práctico y racional de la primera, sino por el hecho inminente de que la tecnología fotoeléctrica abrirá las puertas a su necesaria adaptación y la consiguiente evolución hacia formas nuevas:

Mañana, hoy ya, tendremos que cambiar de mundo, hacer sin pena que el grafismo latino dé un nuevo paso, el que separa —abrupto y profundo— la composición metalo-mecánica de la composición fotoeléctrica.¹⁰⁵

102 Denominación con la que se autodesignaban los miembros de la Escuela de Lure. Por otro lado hemos de señalar que el término compagnon designa en francés a una categoría de artesano que correspondería en español a las de «oficial artesano» o «maestro de taller», por lo que es un error traducirlo como «compañero», tal y como se ha hecho en otras ocasiones, razón por la que optamos por conservar la original.

103 Vox, Défense du vocabulaire pour une graphie latine, op. cit., s.p. 104 Ibíd.

Y es precisamente en las posibilidades de la tecnología fotográfica en la que Vox deposita todas sus esperanzas en el campo de la letra dibujada a través de la reproducción de un nuevo modelo tipográfico desarrollado por él mismo y algunos miembros de Lure bajo la denominación de Novotypes [fig. 10] y construidos literalmente en tres dimensiones:

Está surgiendo un campo de investigaciones plagado de promesas y de peligros, fruto de la alianza con la fotografía, que apenas se atreve a nombrarse, y en el que escultores y tipógrafos se afanan por crear en el anonimato de las sombras, con hombres nuevos y por medios nuevos, las condiciones de la letra fotografiada, «dibujada por la luz». Y en primer lugar la letra EN TRES DIMENSIONES…

Así que no, no nos van a mancillar esta expresión, vaciarla de antemano por emplearla a contrasentido, asignarla a otros fines, emplearla para no decir nada por el simple hecho de que está de moda […] Disculpen si les recordamos que sólo es tridimensional aquello que tiene tres dimensiones; es decir, lo que tiene relieve, lo que no es plano […] Así que si el papel es plano, todo lo que se dibuje encima también lo es.¹⁰⁶

Como ya hemos mencionado, la tridimensionalidad de la letra que defendía Crous no tiene la más mínima relación con la que proponía Vox. Para Crous, esa tridimensionalidad estaba vinculada a los experimentos vanguardistas en los que se buscaba generar los efectos ópticos de volumen y movimiento simplemente a través del contraste, las combinaciones de formas dinámicas y otros recursos plásticos en un polo completamente opuesto a la imagen fotográfica de letras grabadas, esculpidas y modeladas que presentaba Vox con sus Novotypes. Crous por su parte demostrará que sigue vinculado a dichas ideas vanguardistas, con una posición cercana al constructivismo, —aunque pasadas por su filtro personal— especialmente con Flash y las Fugues d’arabesques, así como en todas las decoraciones que hace para embalajes, textiles y otras aplicaciones.