• No se han encontrado resultados

DÍA DEL SEÑOR

In document diccionario de la iglesia primitiva (página 79-81)

Lo que en estos días comúnmente se refiere al día domingo, fue llamado “día del Señor” por la iglesia primitiva.

El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. Hechos 20:7

Cada primer día de la semana cada uno de ustedes ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que

cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 1 Corintios 16:2

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta. Apocalipsis 1:10

Miren cómo dice: No me son aceptables sus sábados de ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo descansar todas las cosas, haré el principio de un día octavo, es decir, el principio de otro mundo.. Por eso justamente nosotros celebramos también el día octavo (el domingo) con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de entre los muertos y, después de manifestado, subió a los cielos. Bernabé (70-130 d.C.)

Cuando se reunieren en el domingo del Señor, partan el pan, y para que el sacrificio sea puro, den gracias después de haber confesado sus pecados. Didaché (80-140 d.C.)

Así pues, si los que habían andado en prácticas antiguas alcanzaron una nueva esperanza, sin observar ya los sábados, sino moldeando sus vidas según el día del Señor, en el cual nuestra vida ha brotado por medio de Él. Ignacio (105 d.C.)

El día que se llama del sol [el domingo], se celebra una reunión de todos los que viven en las ciudades o en los campos… Celebramos esta reunión general el domingo, por ser el primero, en que Dios, transformando las tinieblas y la materia, hizo el mundo; y también porque es el día en que Jesucristo, Nuestro Salvador, resucitó de entre los muertos; pues hay que saber que le entregaron en el día anterior al

de Saturno [sábado], y en el siguiente, que es el día domingo, apareciéndose a sus apóstoles y discípulos, nos enseñó esta misma doctrina que exponemos a su examen. Justino Mártir (160 d.C.)

Nosotros dedicamos el día domingo para gozarnos por una razón muy diferente a la adoración del sol. Tertuliano (197 d.C.)

Otros creen que el sol es el dios de los cristianos… porque nosotros hacemos del día domingo un día de solemnidad. Tertuliano (197 d.C.)

Consideramos como prohibido ayunar o hacer oración de rodillas en domingo, y el mismo privilegio disfrutamos desde el día de Pascua al de Pentecostés. Tertuliano (211 d.C.)

Nosotros estamos acostumbrados a observar ciertos días. Por ejemplo, el día del Señor… Para el cristiano perfecto, el cual siempre está sirviendo a su Señor en sus pensamientos, palabras y obras, todos sus días son del Señor. Por lo tanto, él siempre está guardando el día del Señor. Orígenes (248 d.C.)

VER TAMBIÉN CULTO CRISTIANO; SÁBADO

DIABLO

VER SATANÁS

DIÁCONOS

Buscad, pues hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo, y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Hechos 6:3

A todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos. Filipenses 1:1

Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas. 1Timoteo 3:8

Para el cargo de obispos y diáconos del Señor, elegirán a hombres humildes, desinteresados, veraces y probados, porque también hacen el oficio de profetas y maestros. No los menosprecien, puesto que son sus representantes, juntamente con sus profetas y maestros. Didaché (80-140 d.C.)

Y así, predicando por campos y ciudades, (los apóstoles) por todas partes, designaron a las primicias (de sus labores), una vez hubieron sido probados por el Espíritu, para que fueran obispos y diáconos de los que creyeran. Y esto no lo hicieron en una forma nueva; porque verdaderamente se había escrito respecto a los obispos y diáconos desde tiempos muy

80 DIEZMOS

antiguos; porque así dice la Escritura en cierto lugar: Y nombraré a tus obispos en justicia y a tus diáconos en fe. Clemente de Roma (30-100 d.C.)

Sigan todos a su obispo, como Jesucristo siguió al Padre, y al presbiterio como los apóstoles; y respeten a los diáconos, como el mandamiento de Dios. Ignacio (105 d.C.)

Sabiendo, pues, que de Dios nadie se burla, deberíamos andar dignamente en su mandamiento y su gloria. De igual manera los diáconos deben ser intachables en la presencia de su justicia, como diáconos de Dios y Cristo y no de hombres; no calumniadores, ni con doblez de palabra, ni amantes del dinero, templados en todas las cosas, compasivos, diligentes, andando en conformidad con la verdad del Señor que se hizo ministro (diácono) de todos. Policarpo (135 d.C.)

Los que tienen las manchas son diáconos que ejercieron mal su oficio, y saquearon la sustancia de viudas y huérfanos, e hicieron ganancia para sí con las administraciones que habían recibido para ejecutar. Estos, pues, si permanecen en el mismo mal deseo, son muertos y no hay esperanza de vida para ellos. Hermas (150 d.C.)

Oye ahora respecto a las piedras que entran en el edificio. Las piedras que son cuadradas y blancas, y que encajan en sus empalmes, éstas son los apóstoles y obispos y maestros y diáconos que andan según la santidad de Dios, y ejercen su oficio de obispo, de maestro y diácono en pureza y santidad para los elegidos de Dios, algunos de los cuales ya duermen y otros están vivos todavía. Y, debido a que siempre están de acuerdo entre sí, tuvieron paz entre sí y se escucharon el uno al otro. Por tanto, sus empalmes encajan en el edificio de la torre (la iglesia). Hermas (150 d.C.)

Terminadas las oraciones, nos damos el ósculo (beso) de la paz. Luego, se ofrece pan y un vaso de agua y vino a quien dirige, que los toma, y da alabanza y gloria al Padre del universo, en nombre de su Hijo y por el Espíritu Santo. Después pronuncia una larga acción de gracias por habernos concedido los dones que de Él nos vienen. Y cuando ha terminado las oraciones y la acción de gracias, todo el pueblo presente aclama diciendo: Amén, que en hebreo quiere decir así sea. Cuando el primero ha dado gracias y todo el pueblo ha aclamado, los que llamamos diáconos dan a cada asistente parte del pan y del vino con agua sobre los que se pronunció la acción de gracias, y también lo llevan a los ausentes. Justino Mártir (160 d.C.)

VER TAMBIÉN IGLESIA, EL GOBIERNO DE LA; OBISPOS

DIEZMOS

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:10

Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. Hechos 4:34-35

Cada primer día de la semana cada uno de ustedes ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. 1 Corintios 16:2

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 2 Corintios 9:7

Reciban en nombre del Señor a los apóstoles que les visitaren… Al salir el apóstol, deben proveerle de pan para que pueda ir a la ciudad donde se dirija: si pide dinero, es un falso profeta. Si alguien, hablando por el espíritu, les pidiere dinero u otra cosa, no le hagan caso; pero si aconseja que se dé a los pobres, no le juzguen. Didaché (80-140 d.C.)

Ahora bien, ¿puede un Espíritu divino recibir dinero y profetizar? No es posible que un profeta de Dios haga esto. Hermas (150 d.C.)

Los que tienen las manchas son diáconos que ejercieron mal su oficio, y saquearon la sustancia de viudas y huérfanos, e hicieron ganancia para sí con las administraciones que habían recibido para ejecutar. Estos, pues, si permanecen en el mismo mal deseo, son muertos y no hay esperanza de vida para ellos. Hermas (150 d.C.)

Por eso el Señor… en vez de simplemente pagar el diezmo, ordenó repartir los bienes entre los pobres; y no únicamente estar dispuestos a dar y compartir, sino también a dar generosamente a aquellos que nos arrebatan nuestros bienes: “Si alguien te quita la túnica, dale también el manto; no le reclames al otro lo que te arrebata; y trata a los demás como quieres que ellos te traten” Ireneo (180 d.C.)

Por esta razón ellos consagraban el diezmo de sus bienes. En cambio, quienes han recibido la libertad, han consagrado todo lo que tienen al servicio del Señor. Le entregan con gozo y libremente lo menos valioso, a cambio de la esperanza de lo más valioso,

81

DIOS como aquella viuda pobre que echó en el tesoro de

Dios todo lo que tenía para vivir . Ireneo (180 d.C.) La ley no exigirá los diezmos de quien ha consagrado todos sus bienes a Dios y ha dejado padre, madre y toda su familia para seguir al Verbo de Dios. Ireneo (180 d.C.)

Pero ellos (los falsos maestros), y a mi juicio con toda razón, no quieren enseñar abiertamente a todos, sino sólo a quienes pueden pagar bien por tales misterios. Pues estas cosas no se parecen a aquéllas de las que dijo el Señor: “Den gratis lo que gratis han recibido.” Ireneo (180 d.C.)

(Entre los herejes) Ella entonces se siente profetisa… y en agradecimiento no sólo le da una gran parte de sus riquezas, de donde él amontona una buena cantidad de dinero… Otras mujeres más fieles, llevadas por el temor de Dios, no se dejan seducir. Ireneo (180 d.C.)

Tenemos una especie de caja, sus ingresos no provienen de cuotas fijas, como si con ello se pusiera un precio a la religión, sino que cada uno, si quiere o si puede, aporta una pequeña cantidad el día señalado de cada mes, o cuando quiere. En esto no hay compulsión alguna, sino que las aportaciones son voluntarias, y constituyen como un fondo de caridad. En efecto, no se gasta en banquetes, o bebidas, o despilfarros chabacanos, sino en alimentar o enterrar a los pobres, o ayudar a los niños y niñas que han perdido a sus padres y sus bienes, o a los ancianos confinados en sus casas, a los náufragos, o a los que trabajan en las minas, o están desterrados en las islas o prisiones o en las cárceles. Tertuliano (197 d.C.)

Los cristianos no descuidan posibilidad alguna de sembrar el evangelio en todas partes de la tierra. Algunos se han afanado por recorrer no sólo las ciudades, sino también los pueblos y aldeas para convertir a los demás al culto de Dios. Nadie dirá que hicieran esto con afán de enriquecerse, ya que muchas veces ni siquiera aceptan lo necesario para su alimento; y si alguna vez se ven forzados a ello por su necesidad, se contentan con lo indispensable, por más que muchos quieran compartir con ellos y entregarles más de lo necesario. Orígenes (225 d.C.)

VER TAMBIÉN OFRENDAS; LEY MOSAICA

DIOS

I. Atributos de Dios II. El amor de Dios III. El nombre de Dios

I. Atributos de Dios

Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad. Éxodo 34:6

El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto. Deuteronomio 32:4

Porque Dios, el Señor y Creador del universo, que hizo todas las cosas y las puso en orden, demostró no sólo que era propicio al hombre, sino también paciente. Y así lo ha sido siempre, y lo es, y lo será, bondadoso y bueno y justo y verdadero, y El sólo es bueno. Epístola a Diogneto (125-200 d.C.)

El Padre sobrepasa en sabiduría a toda sabiduría angélica y humana; porque es Señor, juez, justo y soberano sobre todas las cosas. Pero también es misericordioso, bueno y paciente para salvar a quienes conviene. No deja de ser bueno al ejercer la justicia, ni se disminuye su sabiduría. Salva a quienes debe salvar, y juzga con justo juicio a quienes son dignos. Ni se muestra inmisericorde al ser justo, porque lo previene y precede su bondad. Ireneo (180 d.C.)

Todos esos pasajes en los que se dice que Dios se lamenta, o se alegra, o siente odio o gozo, hay que entender que la Escritura los expresa en sentido metafórico, aplicando a Dios lo que es propio del hombre. Porque la naturaleza divina está lejos de todo afecto o pasión mudable, pues permanece sin mutación ni turbación en su suprema bienaventuranza. Orígenes (225 d.C.)

II. El amor de Dios

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Hebreos 12:5-6

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 1 Juan 4:8

El Padre, que es compasivo en todas las cosas, y dispuesto a hacer bien, tiene compasión de los que le temen, y con bondad y amor concede sus favores a aquellos que se acercan a Él con sencillez de corazón. Clemente de Roma (30-100 d.C.)

Porque nosotros vemos cuán benigno y misericordioso es el Dios omnipotente, que hace salir su sol sobre ingratos y justos y hace llover sobre santos y malvados, a quienes nos enseñó también que él había de juzgar. Justino Mártir (160 d.C.)

In document diccionario de la iglesia primitiva (página 79-81)

Outline

Documento similar