NUEVO TESTAMENTO
OFRENDAS Él nos muestra que nuestras oraciones y ayunos son
de menos valor si no son acompañadas por las limosnas… La vida es librada de los peligros y las almas de la muerte por dar limosnas. Cipriano (250 d.C.)
III. Hacer amigos con las riquezas injustas
Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas. Lucas 16:9
Y sabiendo que nosotros también obraríamos bien al poseer algo recibido de otros, dijo: “El que tenga dos túnicas dé una al que no tenga, y haga lo mismo quien tenga comida”; y: “Tuve hambre y me dieron de comer, desnudo y me vistieron”; y: “Cuando des limosna, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha.” Lo mismo se diga de todas las obras de beneficencia por las cuales somos justificados, como si redimiéramos lo nuestro al dar de lo ajeno. Y digo de lo ajeno, no porque el mundo sea ajeno a Dios, sino porque hemos recibido de otros esos bienes, así como los hebreos los recibieron de los egipcios que no conocían a Dios. Y usándolos construimos en nosotros mismos el santuario de Dios, en cuanto Dios habita en quienes hacen el bien. Como dice el Señor: “Hagan amigos con el dinero injusto, para que ellos, cuando se los eche, les reciban en los eternos tabernáculos.” Nosotros, pues, somos justificados como creyentes cuando convertimos en utilidad para el Señor aquello que como paganos habíamos adquirido de la injusticia. Ireneo (180 d.C.)
Contrario a lo que es el caso con el resto de los hombres, reúne par ti mismo un ejército que no posea armas bélicas, no sangriento, pacífico y sin mancha: un ejército de ancianos piadosos, huérfanos queridos por Dios, viudas armadas con mansedum- bre y hombres adornados con amor. Obtén con tu dinero tales guardas para tu cuerpo y tu alma… Todos estos guerreros y guardas son dignos de confianza. Ninguno de ellos es ocioso o inútil. Algunos de ellos pueden obtener el perdón de Dios para ti. Otros pueden consolarte en la enfermedad. E incluso otros pueden llorar y gemir a favor de ti delante del Señor. Clemente de Alejandría (195 d.C.)
Es absurdo que uno disfrute cuando los demás pasan necesidad. ¡Cuánto más razonable es gastar a favor de los hombres que gastar en piedras preciosas y oro! ¡Cuánto más útil es poseer amigos que nos adornen que adornos sin alma! Clemente de Alejandría (195 d.C.)
IV. Cómo ofrendaban en el culto
En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de ustedes ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a éstos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. 1 Corintios 16:1-3
No seas de los que extienden la mano para recibir y la encogen para dar. Amarás como a la niña de tus ojos a todo el que te habla del Señor… No vacilarás en dar, ni cuando des murmurarás, sino que conocerás quien es el buen pagador de tu galardón. Bernabé (70-130 d.C.)
Al salir el apóstol, deben proveerle de pan para que pueda ir a la ciudad donde se dirija: si pide dinero, es un falso profeta… El profeta, que hablando por el espíritu, ordenare la mesa y comiere de ella, es un falso profeta. El profeta que enseñare la verdad, pero no hiciere lo que enseña, es un falso profeta. Si alguien, hablando por el espíritu, les pidiere dinero u otra cosa, no le hagan caso. Didaché (80-140 d.C.)
Los que tienen las manchas son diáconos que ejercieron mal su oficio, y saquearon la sustancia de viudas y huérfanos, e hicieron ganancia para sí con las administraciones que habían recibido para ejecutar. Estos, pues, si permanecen en el mismo mal deseo, son muertos y no hay esperanza de vida para ellos. Hermas (150 d.C.)
El día que se llama del sol [el domingo], se celebra una reunión de todos los que viven en las ciudades o en los campos, y se leen los recuerdos de los apóstoles o los escritos de los profetas, mientras hay tiempo… Los que tienen y quieren, dan libremente lo que les parece bien; lo que se recoge se entrega al que dirige para que socorra con ello a huérfanos y viudas, a los que están necesitados por enfermedad u otra causa, a los encarcelados, a los forasteros que están de paso: en resumen, se le constituye en proveedor para quien se halle en la necesidad. Justino Mártir (160 d.C.)
Pero ellos (los herejes), y a mi juicio con toda razón, no quieren enseñar abiertamente a todos, sino sólo a quienes pueden pagar bien por tales misterios. Pues estas cosas no se parecen a aquéllas de las que dijo el Señor: “Den gratis lo que gratis han recibido.” Ireneo (180 d.C)
Ha sido su costumbre, desde el principio, hacer bien de diferentes maneras a todos los hermanos y de enviar socorros a las muchas iglesias que hay en cada
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ciudad. Así alivian la miseria de los indigentes y proveen las necesidades de los hermanos que están en las minas mediante los recursos que han mandado desde un principio. Dionisio de Corinto (siglo II)
Tenemos una especie de caja, sus ingresos no provienen de cuotas fijas, como si con ello se pusiera un precio a la religión, sino que cada uno, si quiere o si puede, aporta una pequeña cantidad el día señalado de cada mes, o cuando quiere. En esto no hay compulsión alguna, sino que las aportaciones son voluntarias, y constituyen como un fondo de caridad. En efecto, no se gasta en banquetes, o bebidas, o despilfarros inútiles, sino en alimentar o enterrar a los pobres, o ayudar a los niños y niñas que han perdido a sus padres y sus bienes, o a los ancianos confinados en sus casas, a los náufragos, o a los que trabajan en las minas, o están desterrados en las islas o prisiones o en las cárceles. Tertuliano (197 d.C.)
Pero dicen (los paganos): justamente los sacerdotes se irritan debido a la inutilidad de los cristianos, porque cada día se disminuyen los tributos en los templos, “ya que no hay un cristiano que arroje a los dioses un dinero.” Señores, no es culpa nuestra; consideren que nuestro trabajo no basta para sustentar a hombres pobres (los sacerdotes) y dioses mendigos, y entendemos que la limosna no se ha de dar, sino al que la llega a pedir. Si quiere Júpiter que le demos, hable, pida, alargue la mano y reciba, mientras extiende el brazo, sepa que nuestra piedad gasta más con los pobres que piden de calle en calle, que su religión con los dioses que piden de templo en templo. Tertuliano (197 d.C.)
En una carta dirigida a los cristianos encarcelados, Tertu- liano escribió:
Entre los alimentos que para el cuerpo ¡Oh, escogidos y dichosos mártires! les envía a la cárcel la señora iglesia, nuestra madre, sacados de sus pechos y del trabajo, de cada uno de los fieles (se refiere a las ofrendas voluntarias de los cristianos), reciban también de mí algo que nutra su espíritu (una carta). Tertuliano (197 d.C.)
La siguiente cita fue escrita a los obispos y diáconos de Cartago, África, sobre cómo distribuir el dinero recolecta- do en la congregación.
Respecto al suministro de recursos, les ruego que nada falte, tanto a los que por confesar gloriosamente al Señor están en la cárcel, como a los que viéndose en pobreza y necesidad, permanecen, no obstante, fieles al Señor. Cipriano (250 d.C.)
VER TAMBIÉN DIEZMOS; HUÉRFANOS Y VIUDAS; PROSPERIDAD Y POBREZA; VIDA DE LOS CRISTIANOS, EL ESTILO DE
ORACIÓN
Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:5-6
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8
Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en sus deleites. Santiago 4:3
Confesarás tus pecados. No te acercarás a la oración con conciencia mala. Bernabé (70-130 d.C.)
No hagan tampoco oración como los hipócritas, sino como el Señor lo ha mandado en su evangelio. Ustedes orarán así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo; danos hoy nuestro pan cotidiano; perdónanos nuestra deuda como nosotros perdonamos a nuestros deudores, no nos induzcas en tentación, sino líbranos del mal, porque tuyo es el poder y la gloria por todos los siglos.” Oren así tres veces al día. Didaché (80- 140 d.C.)
Hagan sus oraciones, sus limosnas y todo cuanto hicieren, según los preceptos dados en el evangelio de nuestro Señor. Didaché (80-140 d.C.)
Y oren sin cesar por el resto de la humanidad (los que tienen en sí esperanza de arrepentimiento) para que puedan hallar a Dios. Por tanto, dejen que tomen lecciones por lo menos de sus obras. Ignacio (105 d.C.)
Volvamos a la palabra que nos ha sido entregada desde el principio, siendo sobrios en la oración y constantes en los ayunos, rogando al Dios omnisciente, con súplicas, que no nos deje caer en la tentación, según dijo el Señor: El espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Policarpo (135 d.C.)
Oren también por los reyes y potentados y príncipes, y por los que les persiguen y aborrecen, y por los enemigos de la cruz, que su fruto pueda ser manifiesto entre todos los hombres, para que puedan ser perfeccionados en Él. Policarpo (135 d.C.)
Ahora bien, el glorioso Policarpo… quedó con unos pocos compañeros, no haciendo otra cosa noche y día que orar por todos los hombres y por las iglesias por todo el mundo; porque ésta era su costumbre
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ORACIÓN