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Dónde rezas?

In document Joe Vitale - La Plegaria Secreta.pdf (página 43-46)

«Hola, Dios. ¿Cómo estás? Soy Liz. Encantada en conocerte». Exacto, estaba hablando con el creador del universo como si nos acabaran de presentar en una fiesta. Sin embargo, en esta vida trabajamos con lo que conocemos, y éstas son las palabras que siempre utilizo al principio de una relación.

Elizabeth Gilbert, Comer Rezar Amar

Cuando pronunció estas palabras, Elizabeth Gilbert estaba tendida en el suelo del baño. Teniendo en cuenta que el libro fue un éxito de ventas, supongo que sirve para demostrar que puedes rezar en cualquier sitio. Sin embargo, no todas las relaciones son así. Tanto si estás arrodillado en el baño, en una iglesia o sinagoga, junto a la cama, en la mesa o si ni siquiera te arrodillas, lo Divino lo capta.

Creí que la discusión terminaba aquí, pero entonces oí hablar de los «espacios delgados». Parece algo sacado de una novela de ciencia ficción, ¿verdad? En cuanto oí esas palabras, mi curiosidad despertó, y al final descubrí que había motivo para ello: puede que haya unos sitios «mejores» que otros para rezar. En cualquier caso, espacios más delgados.

Según mi investigación, un espacio delgado es un lugar físico y real de la Tierra donde la separación entre este mundo y lo eterno, o «el otro mundo», parece mínima. En un artículo publicado por el The New York Times , el escritor Eric Weiner dice que «los antiguos celtas paganos y, más adelante, los cristianos utilizaban este término para describir lugares tan fascinantes como la isla Iona, azotada por el viento, o la cresta rocosa del Croagh Patrick. Hay una frase celta que dice: “El cielo y la tierra están separados por menos de un metro, pero en los espacios delgados, esa distancia se acorta todavía más”».

Un espacio delgado se puede considerar sagrado o no, como Weiner acaba de describir, o también podría ser una antigua mezquita o ruinas de la antigüedad. Una amiga me dijo que cuando era niña y crecía en Turquía, su familia y ella solían visitar un lugar llamado «Cielo e Infierno», un emplazamiento de los primeros cristianos. En ese sitio, hay dos cráteres en el suelo; uno se utilizaba para lanzar a la gente desde la cima hasta un abismo aparentemente sin fin (Infierno) y el otro tenía un estrecho y empinado camino en zigzag al que sólo se podía acceder a pie y que llevaba hasta una pequeña iglesia escondida dentro del cráter (Cielo).

de ellos. Es una sensación palpable de misterio, de la presencia o el poder de lo Divino o, como Weiner lo llama, el «Infinito Lo Que Sea».

Mindie Burgoyne, que escribe sobre los espacios delgados y organiza visitas por dichos espacios, los describe así: «Los espacios delgados cautivan nuestra imaginación y, sin embargo, relativizan nuestra existencia. Nos hacemos muy pequeños, pero ganamos conexión y pasamos a formar parte de algo mucho más grande de lo que percibimos».

Para algunas personas, la noción de los espacios delgados se puede hacer extensiva a un espacio en tu mente; esos estados del ser que te permiten experimentar lo Divino de forma íntima. Para otras, como Burgoyne, eso es una ofensa, e insisten en que los espacios delgados son siempre y únicamente lugares terrenales reales. Bougoyne añade: «Los espacios delgados no deberían confundirse con momentos delgados, que son esos instantes en que uno siente ese misterioso poder durante una experiencia en particular o una sincronización de acontecimientos…».

Algo en lo que todos están de acuerdo es que, con independencia de cómo experimentes un espacio delgado, o si viajas con los pies o con la mente, te ofrecen una visión de la vida cotidiana más allá de los detalles mundanos. Weiner dice: «En los espacios delgados, nos convertimos en nuestro yo más esencial».

Teniendo en cuenta que son lugares físicos, los espacios delgados no tienen por qué ser siempre antiguos o históricos. Por lo visto, pueden estar en todas partes, incluso en una librería, algo que me alegró mucho. Sin embargo, puedes estar en uno y, dependiendo de tu nivel de apertura espiritual, no darte cuenta. A lo mejor tienes que estar sintonizado de alguna manera con lo Divino. ¿Cuánto? No se sabe. Me gusta cómo lo expone Weiner.

Si Dios (lo definas como lo definas) está en todas partes y en todo momento, ¿por qué hay espacios delgados y otros que no lo son? ¿Por qué el mundo entero no es un espacio delgado? A lo mejor lo es y somos demasiado gruesos para reconocerlo. O tal vez los espacios delgados ofrecen una visión no del cielo, sino de la tierra tal y como es, sin filtros. Sin máscaras.

Lo bueno de la plegaria es que es portátil, de modo que si algún día estás en un espacio delgado, sería el momento perfecto para rezar, para comulgar con lo Divino. Seguramente no habrá una experiencia mejor. Aunque quizá puede que, como le sucedió a Elizabeth Gilbert, el suelo del baño sea perfecto. Como dijo Confucio: «No importa dónde vayas, siempre estarás allí». Y puede que sea un espacio delgado.

In document Joe Vitale - La Plegaria Secreta.pdf (página 43-46)