CAPÍTULO IV.- SOCIEDAD DEL BIENESTAR, ACTIVIDAD FÍSICA Y
9. Lo deportivo como fin de interés general y medio para el interés
general
Lo que en la actualidad se consideran bien elemental y fin de interés general, históricamente no lo fueron, tanto en cuanto que no satisfacían necesidades absolutas, lo que se conoce mejor por necesidades primarias. Con relación a estas nuevas necesidades, se ha producido un notable incremento de las demandas sociales en materia deportiva, como señala Martínez Morales245. Dentro de lo que podríamos llamar
sociología del experimentalismo, como propone Rodríguez Díaz, más que de un bien elemental, hablamos de una motivación intrínseca, es decir, de algo innato y propio de una necesaria libertad del individuo246. En este sentido y siguiendo a este autor, “desde el último tercio del siglo XX, la práctica deportiva se ha consolidado masivamente como una necesidad elemental, en tanto que práctica saludable ya accesible a toda la población.”
244 Flores Álvarez-Ossorio, S.: Fútbol y manipulación social, en Página Web oficial del Congreso de Historia del deporte, Sevilla 2 al 5 de noviembre de 2005, en http://cafyd.com/HistDeporte/htm/pdf/2-13.pdf, 2005, visitado: 28 diciembre 2005. 245
Martínez Morales, J. R.: "Nuevas formas organizacionales de gestión deportiva", García Ferrando, M. y Martínez Morales, J. R.: Ocio y Deporte en España. Ensayos sociológicos sobre el cambio, Valencia, Tirant lo Blanc, 1996, 257-272, p. 268.
246 Rodríguez Díaz, Á. Trabajo y ocio: la civilización hacia el tiempo del deporte, en Página Web oficial del Congreso de Historia del deporte, Sevilla 2 al 5 de noviembre de 2005, en http://www.cafyd.com/HistDeporte , 2005, visitado: 28 diciembre 2005.
Segunda parte.- Marco teórico 157
El deporte, bien conducido, puede ser una herramienta que aporte beneficios sociales de diversos tipos. De hecho, creemos que así se trata de utilizar en multitud de proyectos sociales, como pueden ser para la mejora de la integración social de las personas discapacitadas o como medio de comunicación entre los jóvenes de distintas culturas dentro de los fenómenos migratorios que vivimos. En este sentido y sin entrar a valorar de que manera, creemos que no hay duda que el deporte se está utilizando para estos y otros fines.
Quizá sea más complejo responder a la pregunta de sí el deporte puede considerarse como un bien de interés general. Creemos que así es, pero también pensamos que la cuestión está en delimitar las manifestaciones que así puedan considerarse como tales teniendo en cuenta dos aspectos:
1) El carácter cambiante de lo qué es y no es el interés general.
2) La evolución y las transformaciones del ámbito del deporte.
Aún más, la dificultad está en definir cómo abordar este deporte y quién debe abordarlo. Con relación a esta última cuestión, hemos de señalar que el deporte es un bien real o percibido para la sociedad y por el Estado. Éste sufraga parte de los gastos de la práctica de deporte de la población. Es decir, tiene un valor mayor de lo que pueden pagar u opinan que no es un bien indispensable, tanto como para que el ciudadano no pague parte también por su disfrute.
El fenómeno fundacional nace de la sociedad civil, del deseo del fundador o fundadores de destinar un patrimonio a un fin. Es esta libertad, según quieran abordar una parcela u otra, la que caracteriza al fenómeno fundaciones. Por lo tanto, las fundaciones abordarán aquellos fines deportivos que deseen mientras la sociedad los considere de interés general. Como ya hemos advertido con anterioridad, en el deporte, como en otros ámbitos, encontramos desigualdades, carencias y valores negativos que deberían tratarse. Definir estas necesidades es una tarea realmente compleja, no tanto por la inexistencia de manifestaciones de este tipo sino por la necesidad de colocar la frontera entre lo necesario y general y lo no necesario y general.
Segunda parte.- Marco teórico 158
Abordado, aunque no delimitado, el asunto de lo deportivo como fin, cabe revisar lo que supone el deporte como herramienta de un fin, digamos no deportivo. Siguiendo a Javier Durán, señalar que “la actividad física y el deporte, al igual que los juegos o los bailes, pueden llegar a constituir una herramienta privilegiada en el proceso de integración y socialización de los inmigrantes en las sociedades de acogida”. Debemos afrontar con humildad que el deporte es una herramienta más, y sin duda no la más importante, cuando se trata de solventar problemas como el fenómeno de las migraciones247 u otros como el de la pobreza, la desigualdad de género o la integración de
las personas discapacitadas. Las herramientas de las que podemos estar hablando son el trabajo, la sanidad, la alimentación, la legalización jurídica o la educación. En este sentido, creemos que será en el problema específico, en la intensidad del mismo y en el contexto donde se encuentre los que condicionen el tipo de respuesta que deba darse así como la herramienta a utilizar. Inclusive, cuando hablamos de la educación, e incluso en la sanidad o el trabajo, podemos estar hablando también de deporte.
“El optimismo desmedido que muchas veces existe sobre el deporte como herramienta ideal, casi utópica, para corregir los problemas sociales, resulta contraproducente. Como en todo, una cierta dosis de escepticismo y prevención también es útil y necesaria en nuestro ámbito profesional pues nos obliga a cuestionarnos seriamente si el deporte puede ser útil para esta finalidad y de que forma deberíamos enfocarlo para lograr dichos resultados.”248
En este capítulo, también cabe reflexionar sobre la utilización del deporte, además de cómo medio de interés general, como instrumento simbólico o mediático249. En este
sentido podemos reducir esto a las estrategias de entes fundadores que para llevar a cabo su acción social tienen que percibir indirectamente un reporte. Es lo que hoy se ha venido a denominar marketing social o con causa. En este sentido no nos atrevemos a señalar esta como una práctica poco adecuada. Para explicarlo, preferimos mostrar un ejemplo basado en hechos reales y vividos por la autora de este trabajo. Desde una fundación deportiva en 2000, mandamos un cargamento de unos cinco mil balones a unas escuelas deportivas recién creadas por otra fundación en una región de Nicaragua que trataba de rehacer su vida cotidiana tras las devastadores consecuencias del huracán Mitch en 1998. Estas escuelas, faltas de todo tipo de material deportivo,
247
Durán, J.: "Inmigración y actividad-física". Comunicación presentada en el Congreso II Congreso de la Asociación Española de Ciencias del Deporte. Madrid: (sin publicar), 2006.
248 Idem, p. 193. 249
Segunda parte.- Marco teórico 159
recibieron lo que necesitaban. Este material y su envío fueron facilitados por una fundación de empresa. Esta acción social reportaba beneficios de publicidad a la empresa fundadora sobre su acción con causa. Fue un beneficio mutuo. Por esta razón, creemos que se debe ser muy cauteloso cuando se tachan este tipo de prácticas. Más bien debemos fomentar su adecuado desarrollo, por ejemplo y en este caso, que esta acción social no se quedara en la representación, el hecho puntual si no que se estableciera un programa de ayuda anual de dotación de material, de tal manera, que el beneficio social fuese mayor, y probablemente ya equiparable con el recibido por la fundación de empresa y su empresa.