• No se han encontrado resultados

1.5. LA AMPLIACIÓN DE CAPACIDADES COMOMOTOR DEL

1.5.2. El desarrollo humano

El enfoque de las capacidades de Sen pone las bases filosóficas de otra manera de entender el desarrollo, el desarrollo humano. Con la publicación, en 1990, del primer Informe de Desarrollo Humano del PNUD, se reconoce el nexo de esta manera de entender el desarrollo, cuyo fin son los individuos, con el enfoque de las capacidades de Sen. Ahora bien, el desarrollo va más allá del enfoque de las capacidades y aunque su referencia, hasta nuestros días, ha sido los informes publicados por el PNUD, cabe también señalar que a pesar de ser cierto que estos informes han definido el marco normativo del desarrollo humano, sería excesivamente restrictivo hoy limitar el análisis del desarrollo humano a ellos y no atender a planteamientos que desde el mundo académico u otro tipo de instituciones que trabajan para el desarrollo se han venido realizando.

Como acabamos de plantear, no se le puede conceder al PNUD la autoría del desarrollo humano, pero sí podemos aceptar que sus informes han servido de tribuna divulgativa; de esta manera se han convertido en referente básico dentro del debate de la evolución del desarrollo humano y han difundido por el mundo una propuesta alternativa a la ortodoxia del Banco Mundial y el FMI, desligándose del monopolio que ostentan en la definición de estrategias del desarrollo (Griffin, 2001).

Mientras que durante mucho tiempo la pregunta central en torno al desarrollo ha sido: cuánto producen las naciones; hoy en día la pregunta fundamental pasa a ser: cómo están los individuos. Las formulaciones del desarrollo humano han encontrado su expresión más conocida en los Informes del PNUD. “El desarrollo humano es el proceso de ampliación de las opciones de la gente, aumentando las funciones y las capacidades humanas. Representa un proceso a la vez que un fin. En todos los niveles de desarrollo las tres capacidades esenciales consisten en que la gente viva una vida larga y saludable, tenga conocimientos y acceso a recursos necesarios para un nivel de vida decente. Pero el ámbito

del desarrollo humano va más allá: otras esferas de opciones, que la gente considera en alta medida, incluyen la participación, la seguridad, la sostenibilidad, las garantías de los derechos humanos, todas necesarias para ser creativo y productivo y para gozar de respeto por sí mismo, y una sensación de pertenecer a una comunidad. En definitiva, el desarrollo humano es el desarrollo de la gente, para la gente y por la gente” (PNUD, 2000; p. 17).

Los conceptos de funcionamientos –las cosas valiosas que una persona puede hacer o ser, o los estados y acciones que consigue realizar, como: estar bien alimentado, vivir una vida larga, participar en la vida de la comunidad, etc.– y de capacidades –las diferentes combinaciones de funcionamientos que una persona puede conseguir– forman la base teórica del concepto de desarrollo humano del PNUD. Estas dos categorías conceptuales, ya comentadas en el apartado anterior, remiten directamente a las aportaciones teóricas de Sen, que es uno de los principales inspiradores de los informes del PNUD.

Hoy en día, los informes anuales9 publicados por el PNUD se han convertido en una

referencia fundamental del enfoque del desarrollo humano, tanto por ofrecer las bases estadísticas para el análisis del desarrollo desde esta nueva perspectiva, como por los análisis de la relación de temas que se presenta en cada uno de ellos. La lista de las propuestas hechas desde su aparición describe la variedad de cuestiones analizadas.

Cada uno de los informes adopta una perspectiva global y a través de ellos se siguen y evalúan las tendencias del desarrollo humano. Se presenta el desarrollo humano como un nuevo paradigma que busca erradicar la pobreza, las desigualdades sociales, de género, geográficas, entre otras, con el objeto de alcanzar una mejor calidad de vida desde el individuo y para él. Además, cada informe incorpora un debate monográfico sobre algún tema de interés en relación al desarrollo humano.

Así a través de ellos se puede analizar el proceso de construcción de un paradigma del desarrollo centrado en las personas y de su práctica, además de constatar cómo se asume el enfoque de las capacidades promovido por Sen, intentando a lo largo de los años buscar un equilibrio entre las capacidades del individuo y las oportunidades para desarrollar las mismas; entendiendo las oportunidades como el uso potencial que el individuo posee para desarrollar sus propias capacidades.

La noción de desarrollo humano aparece como tal en el informe de 1990; en él se define y mide, a través del Índice de Desarrollo Humano (IDH) el concepto, desde el enfoque que definía el propio autor. “El término desarrollo humano significa aquí tanto el proceso de ampliar las oportunidades de los individuos como el nivel de bienestar que han alcanzado. Pero también, ayuda a distinguir claramente entre dos aspectos del desarrollo humano. Uno es la formación de capacidades humanas tales como un mejor estado de salud o mayores conocimientos. El otro es la forma como los individuos emplean las capacidades adquiridas, ya sea para el trabajo o el descanso” (PNUD 1990; p. 34).

Se intenta que el IDH se convierta en un indicador del desarrollo humano más realista que el simple producto nacional bruto PNB per cápita. En el IDH se combinan el ingreso, la esperanza de vida y la tasa de alfabetización para suministrar una cifra y una clasificación globales.

Con todo ello, lejos de dar respuesta a diversas cuestiones del desarrollo, más bien se plantean interrogantes como los siguientes: ¿cuáles son los elementos que definirán las estrategias para diseñar políticas que fomenten el desarrollo humano?, ¿cuál será el entorno

9Para acceder al contenido de los informes publicados hasta la fecha, en: http://hdr.undp.org/es/informes/

propicio para poder fomentar el desarrollo humano? Estos y otros interrogantes ponen las bases para la elaboración de informes futuros. Además, se constata el avance en materia de desarrollo en las últimas tres décadas en los países en desarrollo; la reducción de las desigualdades en el mismo periodo desde la perspectiva del desarrollo humano a pesar del aumento de la brecha respecto a los ingresos, lo que evidencia la posibilidad de mejorar en desarrollo desde situaciones de ingresos modestos; la necesidad de entornos determinados que faciliten el desarrollo de los países, etc.

Con la lectura de los informes del PNUD durante los últimos veinte años comprobamos que muchas de las propuestas presentadas, sobre todo en sus primeros informes, han tenido un carácter innovador, lo que a lo largo de los años en determinados momentos ha levantado fuertes críticas de los países donantes al ver cómo se ponía al descubierto la incoherencia de sus políticas de cooperación. En otras ocasiones, han sido los países en desarrollo quienes han mostrado su recelo hacia las iniciativas del PNUD, las cuales pueden poner en entredicho su soberanía e interpretarse como meras exigencias que interesen especialmente a los países donantes.

Además, el evidente contenido crítico del paradigma del desarrollo humano ha provocado reacciones por parte de las instituciones financieras internacionales, las cuales no se han dejado impregnar por estas nuevas ideas y han respondido intentando controlar las mismas. En este sentido puede señalarse el especial interés del Banco Mundial por apropiarse del vocabulario del PNUD, suavizando sus contenidos, al mismo tiempo que se ha moderado el sentido crítico en los informes del PNUD. Pero, con independencia de estos procesos, el modelo del desarrollo humano contiene en sí mismo suficiente capacidad innovadora como para seguir proponiendo nuevas ideas e impulsar la conformación de un orden mundial más humano.

En definitiva, se plantea el desarrollo humano como un proceso que ayude a aumentar las posibilidades de acción de los individuos que les lleven a mejorar sus capacidades, con el objeto de que todos los seres humanos de las generaciones de hoy y de mañana puedan elegir lo que desean ser y hacer.

El concepto de desarrollo humano en la actualidad queda definido, entonces, en torno a dos ejes: por un lado, un desarrollo que facilite y permita el aumento de las oportunidades de los individuos, lo que implica un incremento de las capacidades y libertades de los mismos y por otro lado, un desarrollo sostenible, es decir, un desarrollo que garantice lo anterior a las futuras generaciones (Unceta, 2007). En esta definición del desarrollo se admite que es el propio ser humano el protagonista, él que vive en un lugar determinado con su contexto social y cultural, con sus problemas y sus prioridades.

Hasta aquí constatamos el valioso trabajo llevado a cabo por el PNUD, pero también su impacto ha tenido sus límites. En palabras de Deneulin (2006): “Los informes del PNUD no han sido consecuentes con los principios del enfoque de las capacidades y se han limitado a evaluar el bienestar humano desde un determinado número de funcionamientos y no sobre el criterio innovador del enfoque, que es las capacidades de las personas para alcanzar los funcionamientos. Pero, al mismo tiempo, argumenta que ese desvío se debe en gran parte a la dificultad de aplicar las bases teóricas del enfoque. Por otra parte habría que diferenciar los diferentes informes producidos, ya que no hay duda que los realizados bajo la época de Haq el frente del PNUD (1989-1995) aportaron nuevos conceptos que enriquecieron y potenciaron la capacidad crítica del enfoque” (p. 118).

Como segunda cuestión, está la vinculación que se ha producido a lo largo de los años entre el BM y el PNUD, muestra de ello son tanto la relación del Informe de

Desarrollo Humano de 2005 con los ODM, como la firma conjunta de la Declaración de París (2005). Esta asociación entre las dos instituciones repercute en las exigencias hacia los ODM, que se rebajan, y en un empobrecimiento del desarrollo humano.