2 0 LA PROMESA DE UN ENAMORADO: TESTIMONIO DE VIDA
2.9 Después de la fiesta de la Virgen del Carmen
Después de las fiestas, el sábado 25 de julio nos reunimos las comisiones encargadas de la celebración de las fiestas de la Virgen del Carmen en el convento de los padres carmelitas, para un almuerzo y para compartir los sentimientos y evaluar todo el trabajo durante los días de las fiestas. Allí recordamos día tras día lo que se hizo. En ese momento sentí nostalgia, pues algo tan hermoso y maravilloso como son las fiestas de la Mechudita pasan tan ligero. No sé si este año está corriendo más que los otros o qué, pero esos cuatro días perecieron unas horas apenas. Luego del almuerzo cada representante presenta su balance, hace hincapié en las cosas que se deben mejorar para el otro año y lo más importante, empezar a gestionar las actividades para el año siguiente. En cuanto a las actividades que me encargaron, expuse que el gremio de los trasportadores, al celebrar este año los cincuenta años de estar festejándole las fiestas a la Virgen el 14, quedamos muy
42 satisfechos. Pues el viernes antes de esta reunión nos reunimos los del gremio para evaluar estas fiestas y dar cuentas de lo que gastamos y lo que nos quedó para el año entrante, además había que gestionar los papeles del carro que se rifó. Mis colegas los trasportadores ellos expresaron que hubo orden en la celebración de la misa, que la procesión de la Virgen este año estuvo más organizada y que la verbena estuvo muy buena, pues se disfrutó en un ambiente familiar. Al representante de los cargueros le gustaron mucho las palabras que este año le dieron a la Virgencita; además recalcó que ellos ya se están organizando mejor para las procesiones. El padre Alonso nos recordó de nuevo la importancia de vivir las fiestas de la virgen del Carmen con toda la elegancia y devoción que Ella inspira en sus seguidores y de no convertir esos días en unos espectáculos donde la gente pierda el fervor y la devoción a la Virgencita del Carmen. Dicen por ahí que recordar es vivir y así me pasó a mí en esa reunión; me acordaba de cada una de los actos que se hacen, de las actividades que se llevaban a cabo durante la fiesta y lo mejor es saber que los peregrinos se fueron muy contentos de estas fiestas que se realizan con muchos amor, tanto por los padres y las monjas carmelitas, como por cada uno de los gremios y personas que se encargan de estas fiestas.
Por mi parte yo constantemente vengo al santuario de la Virgen del Carmen; por lo general trato de venir un domingo cada mes, pues aprovecho que vengo a saludar a mis padres y vengo y la saludo, además cuando me compro un camión o una tractomula, después de sacarla del concesionario, la traigo hasta Villa de Leiva para ponerle el escapulario y para que me la bendigan los padres carmelitas. Vengo, escucho la misa de once, paso al camarín del Carmen, le prendo un velón y rezo un ratico. A veces me vengo temprano y me estoy sentado mirándola, en silencio, y contemplo los valores de la Madre de Dios, que me han servido en mi vida para ser un buen cristiano, tanto me concentro que me olvido por un rato de tantas cosas y hablo con Ella y Ella me escucha. Cuando hay un cumpleaños o los aniversarios de mis padres o el mío vengo y mando a decir una misa. Es que yo a la Virgencita no la dejo ni Ella tampoco me deja.
43 2.10 Conclusión
Bueno ésta es mi historia sobre la Virgen del Carmen y todo lo que Ella ha hecho en mi vida y en mi familia. Es que definitivamente me pongo a repasar cada momento de mi vida y veo que la Virgencita me acompaña en todo momento, en mi trabajo, en mi vida de familia, en lo que he podido conseguir, hasta el nombre mío le pertenece a Ella. Es por esto que yo durante las fiestas me dedico a Ella y gracias a Dios, mis hijos y mi esposa me apoyan en todas las actividades que realizo y me acompañan a la fiesta. Ésta es la fe de mis viejos y desde que la conocí y me consagraron a Ella nunca la he dejado de invocar o de rezarle; tanto así que tengo una imagen hermosa que me compré hace unos años y la tenemos en el cuarto donde dormimos. Cuando me levanto o me voy acostar en las noches le digo: ‘Virgencita del Carmen, bendice y acompáñame en este problema’ y eso sí, le doy gracias todos los días por las cosas bellas que me regala; entonces le rezo un Padre Nuestro, un Avemaría o a veces rezamos el rosario, mi esposa y yo; eso sí no siempre porque a veces llego muy cansado de los viajes o de trabajar, pero durante su novena no me pierdo ni uno.
Además algo que yo creo que durante mi vida me ha mantenido pegadito a Ella es la confianza en que nos protege de todo mal y peligro y que el día que nos muramos Ella nos sacara del purgatorio; eso me lo enseño mi madre desde niño que esa era una de las bondades de la Virgencita del Carmen y pues como en este oficio de conductor, uno tiene tantos peligros y mantiene con la muerte encima, por un accidente o porque le roban a uno el carrito y lo matan, entonces yo me aferro a eso que no me deje penando y que las almas de los familiares que ya han muerto, pues Ella los saque de allí y los lleve a descansar.
44 CAPÍTULO II
3.0 HERMANEUTICA DE LA ESPIRITUALIDAD MARIANA EN LA DEVOCIÓN