5) Permitir al alumno crear su propio portafolio, con un sello personal, lo que indicará la presentación del mismo (op cit).
2.2. La disciplina objeto de estudio: Historia.
2.2.5. La didáctica en la Historia
Hasta el momento se ha hecho mención del enfoque bajo el cual se debe hacer Historia y de la importancia que ésta debe tener en la vida del individuo, pues sin el estudio adecuado de ella no se pueden comprender los acontecimientos presentes. Ahora resulta necesario saber ¿qué pasa con el mundo de la Historia dentro del salón de clases?, ¿qué sucede con la Historia en el currículo?, ¿qué aprenden los alumnos?, ¿qué enseñan los maestros por Historia?, pero sobre todo, ¿de qué manera se lleva a cabo la enseñanza de esta asignatura?
Todas estas interrogantes surgen a partir del paradigma planteado por Annales, específicamente por la Escuela de las Mentalidades, en la cual se pretende generar una nueva Historia, una disciplina globalizadora, es decir, que estudie al hombre en su totalidad, aspectos no sólo políticos, sino también económicos y sociales.
Antecedentes.
A partir del predominio que Annales tiene sobre la disciplina, surge la inquietud de dar una respuesta a los cuestionamientos planteados anteriormente y sobre todo, estar conscientes de cuál es el fin de esta asignatura dentro del aula. A pesar de la influencia de Annales en la Historia, dicha disciplina se seguía impartiendo (y todavía sucede, en la mayoría de los casos) bajo el paradigma tradicional- positivista, al enseñarse un tipo de Historia político-militar, en la que el alumno es un mero depósito de fechas, nombres y batallas que debía aprender de memoria (Salazar, 2001).
Es por lo anterior, que se hace notoria una crisis en el proceso enseñanza- aprendizaje de la Historia, tal preocupación da pie a que entre los años yo?s y 90’s países desarrollados como Francia, Inglaterra y España pusieran en práctica diversos proyectos encaminados al estudio de la Historia dentro del aula y mayormente al fomento del desarrollo cognitivo del alumno, el cual permitiría la comprensión y utilidad de la Historia en la vida cotidiana de los alumnos, tal como lo plantea la cuarta generación de Annales. Todos ellos tenían en común:
La lucha contra el memorismo, que constituía el paradigma utilizado con mayor intensidad en la enseñanza de la historia, por ende, la búsqueda se encaminaba a una didáctica de la historia que generara una participación activa en la construcción del conocimiento en el aula, y que a su vez enfrentara críticamente el uso que hacen de la historia quienes la escriben como instrumento legitimador (op cit.:6i).
Dentro de los proyectos implementados se encuentran: Ciencias Sociales 5-12 e Historia 13-16, los cuales fueron desarrollados por los países antes citados, obteniendo mejores resultados del último de ellos y a partir del cual se realizaron constantes modificaciones que lo llevaron a convertirse en la panacea de la enseñanza de la Historia. Dicho proyecto se fundamentó en la enseñanza por descubrimiento elevando el fin de su aparición en los currículos no sólo como cultura general, sino porque constituye un método de análisis del pasado y presente, a través del cual el alumno cubriría sus necesidades personales y sociales comprendiendo el contexto en el que se desarrolla, siempre y cuando se rescatara el desarrollo cognitivo del alumno.
Todos estos cambios en el sistema europeo tuvieron una enorme influencia en el sistema mexicano, pues en la década de los 70’s el currículo cambió para brindar a la sociedad una Historia por área y no asignatura como se había estado manejando; ahora la Historia entraría dentro del área de las Ciencias Sociales y se basaría en una ardua interdisciplinarización para su estudio, es decir, se abordaría Historia desde el punto de vista de las disciplinas que conforman las Ciencias Sociales. Así se implemento durante algún tiempo, hasta la década de los 90’s en donde la Secretaría de Educación Pública modificó nuevamente el currículo para dar lugar a las especialización por asignaturas, dividiendo entonces el contenido de las Ciencias Sociales en Historia, Geografía y Civismo, y dando con ello un espacio propio a nuestra disciplina, con sus propias horas de clase, libros de texto y programas de estudio (SEP, 1993).
Punto de partida para la enseñanza y aprendizaje de la Historia.
De acuerdo con Salazar (2001), “...enseñar y aprender Historia...implica enfrentarse a acontecimientos, sucesos, hechos históricos, procesos de corta o larga duración, narrativas históricas o discursos explicativos, hazañas militares, biografías” y para ello se han propuesto diversos caminos didácticos. Por ejemplo, en la escuela tradicional la estrategia de enseñanza proporciona al alumno el material que debe “aprender” (memorizar mecánicamente) mediante repeticiones- repasos verbales o escritos, despreciando y hasta es posible decir, huyendo de la creatividad y criticidad que se debe practicar para la enseñanza de esa asignatura.
Una postura distinta a ésta, que surgió a partir de los años 70’s justamente como reacción a la rigidez y mecanicismo anterior, se basa en la idea de fomentar actitudes reflexivas frente a los contenidos mediante la participación activa del alumno en la construcción de su propio conocimiento, movilizando con ello al profesorado para utilizar diversas estrategias de enseñanza que combatieran las características del tradicionalismo. Así, en la medida que se fue considerando trascendental el desarrollo de habilidades cognitivas para el estudio de la Historia, diversos pensadores han procurado plantear una metodología basada en la psicología y en la pedagogía, pues es necesario desarrollar en el alumno un “pensamiento histórico”, entendiéndose por ésto (op cit. 82):
...comprender el método con el que se elabora el conocimiento histórico, los valores relacionados con éste, sus proyecciones en la vida cotidiana, las actitudes éticas y civiles que están implícitas en el discurso, los procesos de pensamiento que estimulan su estudio... comprender la lógica de producción del conocimiento.
Bajo la corriente de la psicología cognitiva es que se pretende que el alumno logre hacerse de ese pensamiento Histórico que le permitirá comprender la realidad, basándose asimismo en la teoría constructivista al tratar de hacer al alumno activo y desarrollando en él procesos cognitivos.
En analogía con la escuela histórica de las Mentalidades, desde esta perspectiva didáctica, para pensar históricamente se requiere ubicar y comprender los hechos que sucedieron en un espacio y tiempo determinados, para entonces darle sentido a la realidad social, considerando que “los conceptos históricos no tienen una existencia atemporal, son producto de un momento determinado y de una forma de concebir esa realidad” (op cit. 84), por lo que se estaría enfrentando continuamente a diversidad de interpretaciones y entonces, se requieren de diversos métodos y procedimientos para aprehender esa realidad en la escuela.
Una de las premisas principales para ello, es creer que la Historia puede ser abierta al desarrollo de problemas para captar el interés del aprendiz, no limitándose a lo escrito en los libros de texto, sino a situaciones o información que provoquen en él “problemas cognitivos”. Para ello se pueden realizar estudios de problemáticas transversales a las etapas históricas, como “los cantos y juegos en el periodo de la Reforma Liberal; el papel que se le asignaba a la mujer en la época colonial; las historias locales y su vinculación con lo nacional; el imaginario social en la época colonial visto en sus leyendas, etc.” (op cit. 85).
En correspondencia con lo anterior, es preciso hacer hincapié en el trabajo crítico y reflexivo que se debe realizar para el estudio de la asignatura, lo que implica un fuerte trabajo de análisis histórico, conllevando así la necesidad de introducir a los estudiantes en él desde la educación primaria. Pozo, Carretero y Asencio citados por Salazar (op cit.) plantean que un niño en edad escolar (7-11 años) puede comprender situaciones históricas concretas y sentir empatia por algunos personajes, pero sus procesos del pensamiento aún no se encuentran preparados para establecer relaciones causales, actividad que sí es propicia ya para jóvenes de nivel medio superior. Por ello, es importantísimo que la enseñanza de la Historia, desde la escuela primaria, además de propiciar la aprehensión de conocimientos propios de ella, posibilite la madurez “del pensamiento hipotético- deductivo” invitando al educando a la reconstrucción de conocimiento y “el establecimiento de analogías o similitudes entre la asignatura y su vida cotidiana, para favorecer su capacidad de análisis, que al llegar a la educación media superior conduzca a la comprensión de conceptos generales que le dan cuerpo al discurso histórico” (op cit.: 36).
De tal suerte, según Salazar (op cit.: 90), se podría coadyuvar al ideal de la enseñanza de la Historia: preparar a los alumnos para comprender los problemas humanos reales y frente a éstos tomar posición para que la presencia de esta asignatura tenga sentido en los currículos formales, a partir de su desarrollo cognitivo y pensamiento crítico, mediante estrategias de enseñanza para procesar tales contenidos históricos.
Algunos métodos o enfoques pedagógicos para la enseñanza de la Historia.
Dentro del campo de las didácticas especiales, diversos autores, como Enrique C. Rébsamen y H. Pulkrose, han trabajado para construir propuestas específicas de enfoques, métodos o procedimientos para la enseñanza de la Historia en los diversos niveles educativos. Aunque no se realizan recomendaciones específicas para cada uno de los niveles, estas propuestas pueden servir de eje para el diseño de estrategias didácticas focalizadas a objetivos y grados de educación particulares. La sugerencia es retomar varias de ellas, sin concentrarse en una sola, para conformar la estrategia propia y lograr con ello resultados más eficientes de la práctica docente. A continuación se exponen las principales características de cada una de ellas.
Los métodos de Historia en general propuestos por Enrique C. Rébsamen
Método Finalidad Características
Biográfico No pretende dar
una enseñanza completa, sino se limita a presentar historias entresacadas de la Historia.
-Pone ante nuestra vista los personajes que han preparado y efectuado las grades evoluciones históricas, y que son, por decirlo así, los representantes de su época.
-Describe los hechos realizados por estos
personajes y las consecuencias trascendentales que tuvieron los mismos en la vida de las generaciones subsecuentes; pinta con vivos colores las luchas que tuvo que sostener el héroe de la narración, su triunfo final y los beneficios que de allí resultaron para su Patria y tal vez para la humanidad entera. -A la par se describen los estados de cultura de los tiempos y pueblos respectivos.
-Las personas son la historia misma. Filosófico 0
pragmático
Trata de averiguar las
-Presenta el efecto de una causa como punto de partida de nuevas evoluciones y procura descubrir
causas de los fenómenos históricos.
el enlace lógico de la Historia, en toda su extensión. -Las personas son el producto lógico de su época.
Cronológico -Presenta los hechos, por riguroso orden de
sucesión, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días.
Sincrónico -Estudia simultáneamente los sucesos principales
que en una época determinada se verificaron en diferentes países, procediendo por lo demás, progresivamente.
Regresivo -Procede a la inversa del cronológico.
-Se funda en el principio didáctico “ir de lo conocido a lo desconocido”, pretenden principiar por la biografía 0 la “historia” de un niño,
remontándose luego a la de sus padres y ascendientes.
-Pasan del hogar paterno al municipio, al estado, al país, etc.
Agrupación -Agrupa lo semejante y estudia como capítulos
distintos: leyendas, héroes, costumbres, invenciones, descubrimientos, etc. -Es semejante al comparativo.
Comparativo -Cree realizar el objeto de la Historia estableciendo
comparaciones, los llamados paralelos, por ejemplo, entre Napoleón I v Julio César.
Fuente: Hermida R., A. (2002). Obras completas de Enrique C. Rébsamen. Tomo V. SEC, Veracruz, México.
El método didáctico, según Rébsamen (citado por Hermida, 2002) indica el camino en general que ha de seguir el maestro para relacionar al objeto/materia que se va a enseñar y el sujeto/discípulo o aprendiz y dar al aprendiz conocimientos para poner en ejercicio sus habilidades y desarrollarlas. Apoyando al logro de los fines del método aparecen diversas prácticas específicas conocidas como procedimientos, los cuales se presentan a continuación.
Procedimientos para la enseñanza de la Historia propuestos por Enrique C. Rébsamen
Procedimiento Finalidad i Expresiones
Intuitivo Facilitar a los
aprendices la formación de percepciones claras acerca de las cosas de que se las habla, valiéndose el
1. La presentación de objetos históricos sobre los