2. Cuatro posiciones en las categorías de salud y enfermedad y
3.1. La alimentación natural
3.1.6. Dieta mediterránea
M- Yo pienso que por aquí, por la zona del pueblo lo de la dieta mediterránea esta tan sana y tan (---) aquí sigue (Varias- No se ha perdido) por tanto no hay que recuperarla, porque aquí se utiliza mucho la verdura, porque la tenemos a la mano (Varias- sí, sí) se utilizan (- Las legumbres) las legumbres porque… Además otra cosa, yo hablo de mi casa, mi madre dice “si por la noche hay que cenar otra vez, si comes con tenedor al medio día por la noche no vas a comer con tenedor otra vez” (A- Al mediodía con cuchara y por la noche con tenedor) o al mediodía con tenedor y por la noche una sopa, porque toca. Hay que comer con cuchara y tenedor, (- Sí, sí, sí) además, que es una mujer con ochenta y tres años ya, que tiene una experiencia, tiene una salud de hierro, por lo tanto pues... es lo normal, o sea que ellos practican la dieta mediterránea (Amas de casa El Cerro de Andévalo)
Entre las reinterpretaciones que sufre el discurso nutricionista desde el esquema de natural, una es especialmente relevante: la apropiación que se hace del precepto de llevar una dieta mediterránea. Todas las participantes están de acuerdo en que la dieta mediterránea es muy sana, y la identifican fundamentalmente con verduras y legumbres. Ahora bien, ¿en qué consiste exactamente la dieta mediterránea? En la cita anterior, se asimila a verdura y legumbres, pero también a alternar cuchara y tenedor, así como a la comida que siempre se ha comido, mientras que en las siguientes se mantiene
la identificación con lo que siempre hemos comido, al tiempo que se introducen el pescado o las conservas caseras, o se identifica con el cuchareo frente a lo frito.
M: Yo creo que la alimentación de hoy en día, y más en este pueblo, seguimos la dieta mediterránea, porque gracias a dios, tenemos ahí un pescado fresco todos los días, que no nos tenemos que preocupar, por ejemplo, si viviéramos en Sevilla o en Madrid que el pescado te viene ya con dos o tres días…Y ya está. También cada casa es un mundo, yo por ejemplo, en la mía, antes de los mensajes que ahora se le está dando mucho bombo a la dieta mediterránea, digo “pero si es la que yo sigo desde que me casé”, o sea, desde hace catorce años y la que he vivido en mi casa y la que estoy manteniendo, y yo creo que eso es una tradición (Mujeres Conil)
- Sobre el precio yo pienso que una comida en condiciones, una comida sana, una dieta mediterránea, a la larga te sale mucho más económico que salirte de tapeo, de hamburguesa, de pizza o de pescaíto frito (Mujeres a dieta, Sevilla)
- Que eso no quita que en el congelador tengas paquetes de esos por un imprevisto, por un momento, que tengas que ir un médico, que vengas tarde, eso no quita que tengas un paquetito de croquetitas, o de lo que sea, pero como tengas tu comida de tu dieta mediterránea, hecha todos los días, tu cuchareo (no es lo mismo), no es lo mismo (Mujeres a dieta, Sevilla)
1. … y hasta hoy, ya no he tenido más olla exprés, y me gusta hacer las cosas lo más natural posible, porque ya te digo, a mí la cocina me encanta (2. A mí también) Y hacer conserva; si yo tuviera un cortijo o tuviera huerta (- Yo la tengo) sería la mujer más feliz del mundo porque a mí hacer conserva me vuelve loca (risa)
2. Entonces tú eres mediterránea, eh (Mujeres Linares)
La dieta mediterránea puede consistir en verduras y legumbres o en elaborar conservas caseras, puede basarse en el aceite de oliva o en comer pescado, pero también puede oponerse a comer pescado frito. ¿Qué punto tienen en común las diversas utilizaciones de la expresión dieta mediterránea? Fundamentalmente, el hecho de que la
dieta mediterránea es la que comemos nosotras, porque es la comida tradicional, natural. Así, la dieta mediterránea puede asimilarse en un pueblo costero a comer pescado, mientras que en el interior puede identificarse con cuchareo o con alternar cuchara y tenedor. Lo que encontramos en los diversos usos de la expresión dieta mediterránea
son precisamente los esquemas de la alimentación natural: la dieta mediterránea opone lo de aquí –legumbres o pescado- a lo de afuera –pizza, hamburguesas-, lo tradicional
–el cuchareo, esto es, los potajes, los cocidos- a lo moderno, la buena madre –que hace conservas o que elabora directamente la comida, que logra economizar- a la madre cómoda –que recurre a congelados-. La dieta mediterránea se identifica con la buena madre que elabora directamente los productos y que da a su familia comidas tradicionales.
Nos encontramos así con un caso ejemplar de reinterpretación de las categorías del discurso nutricional a partir del esquema de natural. Esta reinterpretación tiene una condición de posibilidad en la propia imprecisión de la expresión: ¿consiste sólo en comer verduras o legumbres o en comer todo lo que se come en el área mediterránea? ¿consiste en comer lo nuestro, lo que siempre hemos comido? Esta imprecisión convierte a la expresión en un campo abonado para todo tipo de interpretaciones, especialmente para aquellas que se hacen desde el esquema de lo sano-tradicional –al fin y al cabo, se trata de comer lo que siempre hemos comido- y desde la asimilación de lo natural a lo de aquí –somos mediterráneas (hasta en el pueblo atlántico de Conil)-. Es más, la expresión dieta mediterránea es especialmente apropiada para las estrategias, que hemos señalado repetidamente, por ponerse del lado de la buena madre, por conceptualizar las propias prácticas como alimentación sana. Ello se ve en el uso que se hace del término: nunca se utiliza para decir “deberíamos comer dieta mediterránea”; por el contrario, la dieta mediterránea es siempre algo que ya se hace y conforta en la idea de que se está comiendo sano86. La imprecisión de la expresión lleva así a una
reapropiación estratégica para afirmarse en la convicción de que se come como se debe comer, tradicional y natural, de que se es una buena madre. Por ello, las exhortaciones a la dieta mediterránea son rápidamente recogidas por estas madres sin cambiar en absoluto sus prácticas. La imprecisión y las connotaciones localistas y tradicionalistas de la expresión son las condiciones de su popularización, de su éxito discursivo a la vez que de su fracaso a la hora de modificar las prácticas efectivas.
3.2. “COMER DE TODO”
Al igual que el esquema de natural, el esquema de comer de todo, central entre las clases populares, le debe su fuerza al hecho de que une una serie de esquemas de categorización y valorización previos con la legitimidad del discurso médico –que fomenta una dieta variada y equilibrada-. Una y otra vez, en todas las posiciones, en todos los grupos, se repite que hay que comer de todo. Ahora bien, ¿qué significa comer de todo? Bajo el aparente consenso, bajo la aparente aceptación del discurso nutricional, subyacen esquemas que nada tienen que ver con éste.
86 De hecho, el grupo en que no aparece en ningún momento la expresión es el de trabajadoras de Sevilla, precisamente el que defiende el discurso de “no comemos y no podemos comer sano”.