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Creo que las instituciones bancarias son más peligrosas que un ejército. (…) Si el pueblo estadounidense alguna vez permite a los bancos privados controlar la emisión de moneda… los bancos y las corporaciones que crecerán alrededor de ellos privarán al pueblo de sus posesiones hasta que sus hijos despierten sin casa en el continente que sus padres conquistaron.

(Tomas Jefferson 1745-1826)

En este capítulo se expone la descripción del surgimiento de la Reserva Federal como sistema de banco central cuyos sus orígenes están ligados al Banco Central de Inglaterra durante el siglo XIX, este último estuvo dominado por una dinastía bancaria — los Rothschild—, en el contexto de las guerras napoleónicas, cuyos representantes en Estados Unidos eran Paul M. Warburg —principal expositor y defensor del proyecto de la Reserva Federal— y la Casa Morgan —una de las familias de banqueros más poderosos de Estados Unidos—; en este país poderos grupos terminaron concentrando y centralizando el capital. A estos grupos se los ha denominado dinastías porque hegemonizaban no solo la banca sino también el mercado a través de Wall Street. Entre los integrantes se destacan: los Rockefellers y la poderosa banca judía: Lazard Brothers, Israel Moses Seif, Lehman Brothers, Kuhn, Loeb y Co, Goldman, Sachs, y la Casa Morgan muy conocida por sus vínculos con la dinastía judío alemana bancaria Rothschild de Londres y Berlín. Además Guggenheim Brothers, Vanderbilt y Brown Brothers, entre otros. En 1900 estos grupos buscaron instalar leyes para crear un banco central. Todos ellos sabían sobre la desconfianza del gobierno y del público con respecto a ésta institución, entonces, fue creado un incidente para afectar la opinión pública: el pánico de 1907. Paul Warburg y el senador Nelson W. Aldrich aprovecharan la coyuntura para lanzar su proyecto de banco central independiente.

De la reunión secreta realizada en Jekyll Island salió el proyecto de banco central independiente de la Reserva Federal, siempre en contradicción con el proyecto de banco central concebido como una institución nacional de un Estado soberano. Este proyecto de

banco central consideraba la centralización de las reservas de la nación, preferiblemente en bancos de Nueva York. Además, significaba una gran concentración de poder económico, pues centralizaba y concentraba la banca, las operaciones de mercado abierto, recaudaba los ingresos de aduanas e impuestos del país, así como el privilegio de la emisión de dinero, entre otras funciones. El problema o el conflicto histórico en relación con este aspecto ha sido siempre si esta institución podría ser manejada por un grupo privado o por el Estado.

El proyecto de banco central a imagen y semejanza de la Reserva Federal es un proyecto que defiende la independencia del banco central; esto es, independiente de las naciones soberanas, pero dependiente de los grandes grupos que dominan el capital financiero del mundo que hoy operan detrás de los organismos internacionales de crédito, como el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el Banco Mundial.

Pero, ¿cuál fue el inicio del proyecto privado de la Reserva Federal? El pánico bancario de 1907, en el que el Knickerbocker Trust, propiedad de J. P. Morgan, quebró en Nueva York, y, como consecuencia, el sistema bancario de Estados Unidos suspendió en octubre y noviembre los pagos generales de efectivo. En abril, fue el pánico financiero en Egipto; en mayo, en Japón; en octubre, en Alemania y en Londres; y así sucesivamente se extendió a varios países.

Un corresponsal en Londres del diario chileno El Mercurio1 escribió sobre la contingencia de esta crisis debido a la extraordinaria actividad del comercio y el alto precio de las mercaderías. La crisis estadounidense se hizo sentir particularmente en los negocios de la bolsa. La tasa de descuento bancario subió a límites extraordinarios y el precio de los papeles bancarios bajó hasta su punto máximo durante los peores días de la guerra de África.

Los estadounidenses tenían cuatro tipos de bancos, según un corresponsal de la revista Times::2

Primero, los bancos nacionales: autorizados por la nación para emitir dinero, debían su existencia a una ley del Congreso. Estaban vigilados por un empleado del Ministerio de Hacienda o un inspector de dinero circulante –comptroller of the currency–, encargado de hacer cumplir la ley. Todo banco nacional podía emitir billetes garantizados por un

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Pérez Canto, Julio. El Banco Central de Chile. Santiago: Edición de la Revista Económica del Mercurio. 1921, pp: 262.

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depósito en bonos del gobierno de Estados Unidos, de este modo, si el banco quebrara, sus billetes no perderían su valor, pues tenían detrás de sí el crédito del gobierno.

Segundo, los bancos de cada uno de los Estados de la unión estadounidense:

podían emitir circulante, pero el gobierno aplicaba un impuesto del 10% sobre el valor nominal de cada billete. Este impuesto producía el efecto de una restricción legal. Un banco de algún Estado podía ser sociedad colectiva o anónima, y sus facultades estaban señaladas en la ley bancaria de cada Estado. Esta legislación no era uniforme en todo el país, pero, en términos generales, el banco podía recibir dinero en depósito para ser girado con cheques, pagar intereses y hacer préstamos sobre títulos, según estimara conveniente. Algunos Estados exigían mantener una reserva legal, mientras otros demandaban publicación de los balances.

Tercero, las compañías financieras o trust companies: autorizadas por el Estado, ejercían todas las funciones de un banco y gozaban de privilegios especiales. Podían desempeñar el oficio de administradores de bienes —trustees— y de ejecutores testamentarios; en general, ejercían el papel de agentes fiscales. En Nueva York, tenían la vigilancia del Departamento de Bancos y no estaban obligadas a tener una reserva legal, mientras no se supiera que estaban insolventes. Solamente una ley dictada poco después de la crisis las obligó a mantener una reserva de efectivo del 15%.

Finalmente, los bancos privados: la más importante casa financiera de Estados Unidos era la firma de J. P. Morgan and Co., una sociedad no vigilada por ningún empleado federal ni por el Estado y podía hacer cualquier cosa, mientras no incurriera en violación de las leyes.

Decía un periodista del Times citado por el corresponsal del diario chileno, que J. P. Morgan & Company, la Chase Securities Corporation y la Equitable Trust Company habían empezado a realizar emisiones de bonos del Estado en 1920.3

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LA IMPORTANCIA DE LAS CRISIS, PÁNICOS PARA EL