Luego del pánico bancario de 1907 y el gran proyecto que se lanza en una reunión secreta de Jekyll Island, el grupo de banqueros fue encabezado por Benjamin Strong y por los banqueros de J. P. Morgan Trust Company, representantes de los Rothschild. Strong era, además, amigo personal de Montagu Norman, director del Banco de Inglaterra, y de Charles Rist, director del Banco de Francia. Los gestores del proyecto privado de la Reserva Federal estadounidense fueron:5
1. Nelson W. Aldrich, senador republicano responsable de la discusión del proyecto en el senado, Director de la Junta de la Comisión Monetaria Nacional y asociado de J. P. Morgan, suegro de John D. Rockefeller Jr.
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Final Report from the Pujo Committee, February 28, 1913, pp: 222-24.
Stephenson, Nathaniel Wright. Paul Warburg’s Memorandum, Nelson Aldrich A Leader in American Politics. New York: Scribners, 1930. Este autor trae una cita de un discurso de Warbur donde se refiere que los intereses del banco central lo definieron en esta reunión secreta de Jekyll Island).
Krooss, Herman E. ed., Documentary History of Currency and Banking in the United States. New York: Chelsea House, 1983, Vol. III.
2. Abraham Piatt Andrew, Asistente del secretario del Tesoro.
3. Frank A. Vanderlip, Presidente del National City Bank de New York, el más poderoso de los banqueros en este tiempo, representante de William Rockefeller y de la casa bancaria de inversión internacional ubicada en Wall Street, Kuhn, Loeb & Company, que era famosa por dirigir el portafolio del más grande inversionista de Estados Unidos J. D. Rockefeller, al mando de la Standard Oil. Es decir, en Kuhn, Loeb & Company y el National City Bank de New York estaban representados William y J. D. Rockefeller. El primero era el banco más grande del país y segundo era el principal inversionista en el mercado bursátil.
4. Henry P. Davison, socio mayoritario de J. P. Morgan Company.
5. Charles D. Norton, Presidente de J. P. Morgan’s First National Bank de New York.
6. Benjamin Strong, director de J. P. Morgan ’s Bankers Trust Company. Strong no solo fue uno de los siete que redactó la estructura del proyecto que dio origen a la Reserva Federal, surgido de la reunión secreta de la Isla de Jekyll, sino que fue la cabeza del Sistema de la Reserva Federal de Nueva York que representó a los bancos más grandes de la nación estadounidense el Money Trust, o cartel del dinero, del cual se dijo siempre que, en realidad, el Sistema era el mismo Strong. Desde el principio, la Junta Nacional y las ramas regionales estuvieron dominadas por la Reserva Federal de Nueva York (FED por su sigla en inglés), de la cual Strong era gobernador. Strong determinó autocráticamente las políticas de la FED, casi siempre sin consultar con la Junta de la Reserva Federal en Washington.
7. Paul M. Warburg, socio de Kuhn, Loeb & Company y un representante de los Rothschild, dinastía bancaria en Inglaterra.
A simple vista, parecería ser que J. P. Morgan era el que tenía el control de todo. Indudablemente, Morgan era un poder impresionante, pero, en la filigrana de la historia, había detrás otro grupo quizá más poderoso, que no se manifestaba con tanta evidencia porque prefería mover los hilos anónimamente: el clan Rockefeller, que tuvo, y ha tenido, un papel muy importante dentro de la Reserva Federal, aunque se cuidó de permanecer en la sombra.
El poder de John D. y William Rockefeller se remonta a 1870, cuando la Standard Oil fue fundada y era el más grande cartel o monopolio petrolero que integraba producción de petróleo, transporte, refinería y compañía de venta.
Ron Chernow 6 dice que en 1883, John D. Rockefeller compró un asiento en el New York Stock Exchange, o bolsa de valores de New York y penetró en Wall Street más de lo que él admitió, y aparentaba la imagen de un inversionista pasivo. Se dice que los millones de Rockefeller absorbían un portafolio de tamaño inaudito para un individuo privado, en
securities, o bonos de deuda, y papeles del Estado de máxima seguridad. Era como si él solo, al lado de venerables casas de Wall Street, como la Casa Morgant, fuera una casa bursátil; Rockefeller tenía también el más grande de los portafolios, en bonos asegurados por corporaciones, o corporative bones.
Aún en la vejez, John D. Rockefeller recibió informes de sus acciones dos veces al día. Como Standard Oil, John D. insistió en mantener un saldo en caja que nunca estuvo debajo de los 10 millones de dólares. Desde el momento en que tuvo el mayor volumen de bonos de deuda del gobierno estadounidense, sentía que podría jugar en el mercado de dinero con impunidad. Además, les impartió a sus empleados una incuestionable regla: no podrían invertir en acciones o bonos de alguna compañía en la que él no tuviera el puesto de mayor inversor.
Para poder manipular el mercado con impunidad y de forma anónima, Rockefeller empleó un grupo doble de corredores de bolsa: un corredor primario repartía órdenes entre docenas de corredores secundarios, que ignoraban su identidad, y así enmascaraba sus pasos detrás de un laberinto de intermediarios. Durante mucho tiempo, pagó comisiones dobles a sus equipos; para especular en el Money Market, o mercado de dinero, les prestó a los bancos grandes sumas de dinero: hasta 15 y 20 millones para bonos de gobierno, de corporaciones y sus colaterales.
En 1899, John D. Rockefeller comenzó con su hermano William Rockefeller una asociación de Ohio para la Refinería Standard Oil, en Cleveland, Ohio. Usaron tácticas sumamente efectivas y extensamente criticadas por monopolistas, tales como que en el noreste de Estados Unidos, en Cleveland, Ohio, la Standard Oil absorbió o destruyó la
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mayor parte de su competencia, poniendo numerosas pequeñas corporaciones fuera de negocio.
En 1890, el Departamento de Justicia estadounidense demandó a la Standard Oil de New Jersey, bajo la ley antimonopolista federal: la ley Sherman Anti-trust Act. En 1911, la Corte Suprema apoyó el juicio, y la Standard Oil fue forzada a separarse en 34 compañías, cada una con su propia Junta Directiva. John D. Rockefeller fue Presidente de todas las Standard, y hasta cuando se jubiló tuvo la administración y fue el mayor accionista en cada una de las compañías nuevas. Quienes formaron el centro del petróleo de la industria estadounidense actual: la ExxonMobil (anteriormente Standard of New Jersey y Standard of New York), Conoco Phillips (Standards Company), Galón (Standard of California), Amoco and Sohio (Standard of Indiana y Standard of Ohio, respectivamente, ahora BP of North America), Atlantic Richfield (el lado atlántico, ahora también una parte de BP North America), Marathon y muchas otras compañías más pequeñas, pero todas dirigidas por los Rockefeller y sus socios.
Ron Chernow, basándose en archivos personales, cuenta que había una gran rivalidad entre el J. P. Morgan y Jacob Schiff (de Kuhn, Loeb), por el manejo de las inversiones de Rockefeller, hasta el punto en que en la sala de juntas era imposible conciliar los empujones y los estruendos entre estos dos grupos financieros. Los Rockefeller tenían un interés voraz por las securities más selectas, por lo que trataron siempre de no tomar partido alguno de los grupos en conflicto, aunque John D. siempre confió más en Kuhn, Loeb, pero compraba en ambos grupos, para mantener relaciones armoniosas.
John D. era el principal accionista del National City Bank y formó un triunvirato con su hermano William y James Alexander Stillman. En general, los Rockefeller evitaron deliberadamente el tema de la relación entre el Nacional City Bank y el conglomerado Standard Oil, para que el público no lo considerara desmedido. John se ocultó de los arreglos financieros de William en el mercado de valores, o Stock Market, en parte porque James Stillman tenía importantes conexiones con la Standard Oil, y su amistad con William había convertido al Nacional City Bank en el banco más grande de Nueva York.
Pero el proyecto aprobado por Woodrow Wilson en 1913 no fue tal cual lo propusieron los carteles de Wall Street, pues se basó en el informe hecho por la subcomisión del congresista Carter Glass, que proponía que la Junta de la Reserva Federal
controlaría el medio circulante, que nueve miembros designados por el Presidente serían los que determinaría el tipo de interés y que la Reserva realizaría todas las funciones de un banco central. La legislación también proporcionaba una moneda nueva, billetes federales de reserva, que debían ser emitidos por los bancos de la Reserva Federal sobre una reserva de oro y activos comerciales, para que el medio circulante se expandiera o no se expandiera, según las necesidades de productores y empresarios. Glass y su comité completaron su informe en mayo de 1913.
Los conservadores y muchos grandes banqueros de la ciudad que habían diseñado el documento inicial de la Reserva Federal acusaron de socialista a Glass, porque privó a los banqueros del cartel del control de su propio proyecto, que consideraban como de su propiedad, y dijeron también que la medida politizaría los sistemas bancarios y de moneda. La totalidad del Plan Glass pasó a la Cámara de Representantes, al Senado, y Wilson lo firmó como la Ley del 23 de diciembre de 1913.
El historiador Henry Graff7 dice que el Decreto de la Reserva Federal fue la más importante legislación de Wilson y la más importante pieza de legislación de la historia de Estados Unidos donde se combinaron la iniciativa privada y el control público.
Sin embargo, los poderosos banqueros se fueron adueñando cada vez más de la Reserva Federal, y los Rockefeller y Morgan se repartieron el mundo, pues el mismo proyecto de la Reserva Federal implicaba una ley que autorizaba a los bancos nacionales a constituir sedes en el exterior. Con la Gran Depresión de 1os años treinta, el gobierno y el público estadounidense trataron de entender en qué consistía el sistema de la Reserva Federal. Marriner Eccles, que era el Gobernador del Sistema Federal de la Reserva, en septiembre 30 de 1930 dio testimonio ante el Comité de la Casa de Depósito y Moneda. El propósito era obtener información con respecto al papel de la Reserva Federal y su responsabilidad en la depresión de los años treinta. El congresista Wright Patman, que era Presidente de ese comité, lo interrogó sobre cómo la Reserva obtuvo en 1933 el dinero para comprar dos billones de dólares de bonos de gobierno. Este fue el diálogo:
Eccles: Nosotros lo creamos. Patman: ¿Sobre qué?
Eccles: Sobre el derecho de imprimir dinero.
Patman: ¿Y no hay nada detrás de éste, fuera de nuestro aval como gobierno?
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Eccles: Eso es lo que nuestro sistema de dinero es. Si no hubiera deudas en nuestro sistema monetario, no habría dinero.8
Es decir, con sorpresa se entendió que los grupos privados que dominaban la Reserva Federal compraban la deuda del gobierno, simplemente imprimiendo dinero que tenía el aval del Estado. ¡Y así era como se creaba dinero!
Robert Hemphill era el Gerente de créditos del Banco de la Reserva Federal en Atlanta. En el prefacio a un libro por Irving Fisher, titulado 100% dinero, Hemphill dijo:
Si todos los préstamos del banco se pagaran, nadie podría tener un depósito de banco, y no habría un dólar ni una moneda en circulación. Esto es asombroso. Somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien tiene que pedir prestado cada dólar que tenemos en circulación, en el efectivo o en el crédito. Si los bancos crean dinero sintético amplio nosotros somos prósperos; si no, morimos de hambre. Somos un sistema sin dinero permanente. Cuando uno consigue tener un panorama completo, el absurdo trágico de nuestra situación desesperada es casi increíble, pero así es.9
Por esto, el Sistema de la Reserva Federal es la menos interesada en ver una reducción en la deuda en el país. El Banco de la Reserva Federal de Filadelfia dice:
Un número grande y creciente de analistas consideran la deuda nacional como algo útil, o una verdadera bendición… [Ellos creen] que la necesidad nacional de deuda requiere no ser reducida del todo.10
El Banco de la Reserva Federal de Chicago agrega:
La Deuda pública y privada deberá permanecer. Juega un papel esencial en procesos económicos. Lo que se requiere no es la abolición de deuda, sino la administración prudente de su uso, y personas inteligentes administrándola.
(…) ¿Y qué hicieron los bancos para ganar este río perpetuo de riqueza? ¿Prestaron sobre su propio capital obtenido por la inversión de accionistas? ¿Prestaron sobre los ahorros ganados duramente por sus depositantes? No, nada de esto. Ellos ondearon simplemente la varita mágica que se llama dinero fiduciario.11
En otras palabras, el medio circulante entero existente fue pedido prestado por alguien; esto es: todos los dólares estadounidenses en el mundo entero ganan interés diario para los bancos de la Reserva Federal; y, además, en cada proyecto de negocio, pago de impuestos, en cada inversión, cada ganancia, cada transacción que implica dólares, una
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Griffin, Edward. Op cit., p: 188. 9
Fisher, Irving. 100% Money. New York: Adelphi, 1936, p. XXII. 10
Griffin, Edward. Op. Cit., p: 189 11
porción de todo lo que es dejado en señal de pago en dólares a un banco es dinero que tiene detrás una deuda y paga intereses a la Reserva Federal. Esto ha sido así desde su creación en 1913.