En la actualidad, y debido a la situación generada por la crisis y por la competitividad glo- bal, para las empresas es necesario contar con factores diferenciales respecto a su com- petencia. En este sentido, podemos hablar de dos conceptos que hacen que una empresa sea más competitiva, la innovación y la calidad.
La innovación es fundamental para las empresas, ya que haciendo un mejor uso de los condicionantes tecnológicos consiguen una mayor probabilidad de supervivencia en el mer- cado, o en otras palabras, la empresa que cuente con una “cultura de innovación” tendrá la fórmula para conseguir un crecimiento sostenible a largo plazo.
Cuando se habla de innovación se suele asociar con investigación y tecnología, pero inno- var no es solo eso, debe abarcar también otros ámbitos de la empresa, como organizati- vos, comerciales, producción, etc. Una “cultura de innovación” que fluya por toda la orga- nización, genera una serie de valores y actitudes en todos los integrantes de la misma, que serán la semilla de nuevas ideas y cambios, siempre enfocados a la mejora y al aumen- to de la eficiencia.
Al igual que la innovación, la calidad no debe ser una actividad puntual y excepcional, sino que debe estar totalmente integrada en la rutina de todas las personas de la organi- zación. Se podría decir que para el éxito y diferenciación de las empresas es también necesario crear una “cultura de calidad”, y su pilar principal es el compromiso de toda la organización con ella.
Una empresa puede tener un sistema de gestión de calidad implantado y certificado, pero, siguiendo en la línea de lo expuesto anteriormente, la empresa actual, además de cum- plir con estándares de calidad que garanticen sus procesos, productos y servicios, debe ser innovadora. Y de esta forma, contar con un modelo de gestión que le permita afrontar con agilidad los continuos cambios del entorno, anticipándose incluso a ellos. Sería un enfo- que de la calidad estratégico, orientando la calidad a la excelencia empresarial.
Los profesionales de la calidad debemos tener clara esta meta, e impulsarnos en la inno- vación para mejorar y avanzar en la forma de gestionar la calidad en nuestras organiza- ciones. Aplicando el término innovación a nuestras funciones de gestión de calidad, debe- mos buscar una creación de valor, tanto para la propia organización como para nuestros clientes.
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Debemos introducir cambios incrementales y/o revolucionarios en los procesos de la organización, para tender a que estos sean cada vez más eficientes, que optimicen los recur- sos pero que se obtengan cada vez mejores resultados. Los cambios incrementales así como las rupturas o innovaciones, pueden ser parte de la llamada mejora continua del sistema de calidad, y siempre deben estar equilibrados.
También debemos prestar mucha atención a nuestra relación con los clientes, ya que hoy en día la sociedad, y por tanto nuestros clientes, asumen que la calidad es un hecho, y además cada vez son más conscientes de los proveedores que son competitivos y de los que no lo son. Entregar una solución que es única para cada cliente es cada vez más importante, y no tanto la entrega de una solución estándar con una calidad prácticamen- te perfecta. Por tanto las empresas necesitan ofrecer soluciones que conjuguen a la per- fección calidad e innovación.
En relación con este aspecto, debemos llegar a un punto en que sea la propia empresa la que entienda lo que el cliente quiere conseguir con la adquisición de un determinado pro- ducto, detectando así los puntos susceptibles de mejora en los procesos del cliente y estableciendo métodos nuevos, creativos e innovadores para resolver sus problemas. Centrándome más directamente en mi experiencia personal y profesional, desde que fina- licé el Master de Gestión de Calidad en EOI estoy desarrollando mi carrera en el mundo de la gestión de la calidad, concretamente en la multinacional española Indra.
Para Indra las palabras innovación y calidad tienen un significado básico y por ello forman parte tanto de su visión como organización como de sus valores. Esta apuesta queda paten- te al ser una de las empresas que más invierte en I+D+i de su sector, y a través de su com- promiso firme con la calidad (contando con numerosas certificaciones de calidad en diversos ámbitos).
Las empresas más innovadoras se construyen aprovechando todo el talento disponible, tan- to dentro como fuera de la organización, y esto requiere crear una red colaborativa multi- disciplinar y global. Indra es consciente de ello y por ese motivo colabora con empresas, universidades y centros de investigación, cuenta con instrumentos de I+D+i que permiten mantenerse muy ligados a las necesidades reales y actuales de sus clientes y, al mismo tiem- po, anticiparse a las necesidades futuras que puedan tener, para permanecer siempre en la vanguardia de la tecnología.
Los clientes tienen un papel fundamental, por ello se sigue una estrategia de creación de valor, con una oferta de gestión global de las necesidades del cliente, desde el diseño de una solución, pasando por su desarrollo e implantación, hasta su gestión operativa. En estos años he comprobado cómo un sistema de gestión de calidad implantado desde hace muchos años en una organización de gran tamaño, no ha cesado de evolucionar y de mejorar. Además de disponer de certificados de calidad genéricos y específicos de algu- nos sectores de actividad en los que nos movemos (defensa, TI, seguridad de la informa- ción, etc.), se ha hecho una apuesta por otro tipo de estándares o modelos de gestión de
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la calidad que nos ayuden a mejorar nuestra forma de trabajo en algunas áreas específi- cas, como es el caso de CMMi en las áreas de desarrollo de software.
Desde nuestro papel en calidad se han promovido sucesivas mejoras e innovaciones, las últimas han sido mejorar el proceso de auditorías internas en la organización, creando nuevos tipos de auditorías que aporten una información más detallada sobre algunos pro- cesos seleccionados como clave por los propios responsables de los negocios (planifica- ción, verificación y validación, gestión de la configuración, etc.). También se ha implemen- tado un nuevo cuadro de mando de indicadores, que permitirá a la dirección tener información directa del desempeño de los procesos, para apoyar así la toma de decisiones.
Como conclusión, lo que tenemos que tener claro es que el éxito de las organizaciones no surge de la improvisación, sino de tener una visión clara del futuro al que se quiere llegar y por tanto del lanzamiento de medidas concretas para alcanzar esa empresa deseada. Dis- poner de una estrategia de innovación definida, tener visión para identificar y anticipar las tendencias del mercado, tener un alto grado de compromiso y colaboración con los clien- tes, contar con una cultura de calidad y de mejora continua que permita mejorar su ges- tión, son algunas de las características clave que definen a una organización competitiva.
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