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La educación superior en los procesos de globalización y en la formación

1. La educación superior en el siglo XXI

1.3. La educación superior en los procesos de globalización y en la formación

1.3.1. La globalización y la sociedad del conocimiento

Los conceptos de globalización y de sociedad del conocimiento ofrecen un marco conceptual amplio que permite entender estos cambios, incluso en el caso de que se discuta su significado real y su poder para explicar los fenómenos económicos y sociales que acontecen. Estos conceptos indican que en el mundo contemporáneo se opera progresivamente a una escala global y que esos procesos globales tienden a transformar las sociedades hacia sociedades del conocimiento.

La globalización, interpretada como el crecimiento de la actividad económica de la política nacional y regional, encuentra su expresión en el movimiento creciente de los bienes tangibles, intangibles y servicios, incluyendo los derechos de la propiedad, mediante el comercio y la inversión y, a menudo, de gente, mediante los movimientos migratorios (Oman, 1996). Esta globalización nos lleva a una conectividad global creciente, a una integración y a una interdependencia del dominio económico, social, tecnológico, cultural y político. Algunos analistas destacan la convergencia de modelos de producción y de consumo y la resultante homogenización de la cultura con la eliminación de fronteras.

La capacidad de un país para generar y explotar conocimiento es un factor crucial creciente que determina el desarrollo económico de ese país. Mientras que sus recursos naturales y la mano de obra barata se emplean para crear lo que económicamente se denomina la base de las ventajas comparativas, la innovación y el uso del conocimiento se están convirtiendo en factores importantes. El crecimiento económico se basa, cada vez más, en la acumulación de conocimiento. Actualmente, los bienes intangibles tales como la formación, la investigación, el desarrollo o la publicidad ascienden a casi una tercera parte de las inversiones de las empresas. Las economías de gama, «las cuales derivan de la habilidad de diseñar y ofrecer diferentes productos y servicios con la misma tecnología» (Salmi, 2000), se están expandiendo con rapidez. Eso es realmente importante en las industrias de tecnología punta como la electrónica, donde las economías de gama superan a las economías de escala (Salmi, 2000).

Las crecientes economías, basadas en el conocimiento y en la necesidad de mejorar la competitividad de los países, presionaron a los sistemas de educación superior para contribuir al crecimiento económico. Esta situación se refleja en la Unión Europea con la Estrategia de Lisboa –esperada por los sistemas de educación superior–, que establece que en el 2010 la Unión Europea será «la economía basada en el conoci- miento más competitiva y dinámica del mundo capaz de llevar a cabo un crecimiento económico sostenible con más y mejores trabajos y con una gran cohesión social» (Consejo Europeo de Lisboa, 2000).

La forma de producir el conocimiento ha cambiado. Gibbons (1998) sostiene que se han producido ajustes fundamentales en cuanto al concepto ciencia y a las formas de producirla. Según este autor, se ha pasado de un «sistema de producción y distribución de conocimiento» con la transición del Modo 1 hacia el Modo 2, siendo la producción de conocimiento uno de los cambios clave (véase la tabla 1.1).

Tabla 1.1. Modos característicos de la producción del conocimiento

Mode 1 characteristics Mode 2 characteristics

Emphasis on the individual Emphasis on teams Academic control and

authority over research direction

Research direction shaped by interaction between researchers and users

Discipline-based Problem- and issue-based Transdisciplinarity

Local organizational knowledge base

Organisational diversity, networks, connectivity draws together knowledge from diverse sources

Quality judged by peer review Broadly-based quality control incorporating academic peer review and judgements of users (e.g. Economic and social impact)

Fuente: Coaldrake and Stedman (1999) basado en Gibbons (1998).

La importancia de las diferentes tendencias de la globalización en la transfor- mación de la sociedad hacia una sociedad global del conocimiento es evidente. El Banco Mundial (2002) describió cuatro tendencias principales considerándolas fuente de grandes oportunidades, pero también de amenazas: la importancia creciente del conocimiento como motor del progreso en el contexto de la economía global, la revolución de la tecnología de la información y de la comunicación, la aparición de un mercado laboral mundial y las transformaciones sociopolíticas. En un mayor nivel conceptual, Giddens (1990) distingue cuatro dimensiones interconectadas relativas a la globalización de la modernidad: la economía capitalista mundial, el sistema estado- nación, el orden militar mundial y la división internacional del mercado laboral. Según Giddens (1990), lo esencial en los procesos de globalización es reordenar el espacio y el tiempo y más específicamente comprimirlo. Castells (2000) defiende que esta compre- sión del espacio-tiempo nos hace entender la naturaleza de la sociedad contemporánea como una sociedad global en red en relación a la estructura y como una sociedad de la información en cuanto al contenido.

En un intento por definir las propiedades del proceso de globalización y en base a las tendencias presentadas por otros autores, podríamos decir que ésta se caracteriza: por la fuerza motriz de la innovación tecnológica y más específicamente de las TIC; por la intensificación y la compresión del espacio-tiempo de la comunicación social dando lugar a una sociedad global en red; por la reestructuración del orden económico mun- dial basado en la utilización de nuevas fuentes de productividad en la recolocación de la producción y de la distribución en los flujos globales de capital y en la división internacional del trabajo; por la creciente importancia del conocimiento y de la informa- ción en diferentes niveles de organización de la sociedad y por la integración de políticas globales mundiales basadas en los sistemas nación-estado. Además, destacamos los efectos de la globalización desde el punto de vista cultural como la creciente homoge- nización cultural y el multiculturalismo, por una parte, y la diferenciación cultural, la segregación y el impacto social de la dislocación y la fragmentación de las identidades, por otra. Hay que decir que el impacto de las tendencias hacia la globalización, hacia la sociedad del conocimiento y hacia la hegemonía política de los neoliberales a escala nacional e internacional ha creado resistencia política y la aparición de los movimientos antiglobalización.

1.3.2. La educación superior en el contexto de la globalización y la sociedad global del conocimiento

«El cambio principal, en cuanto a las universidades, es que la producción y la transmisión de conocimiento (investigación y docencia) ya no se basa en actividades autónomas, casi monopolizadas, llevadas a cabo en un relativo aislamiento institucional. En la actualidad, las universidades son los mayores actores implicados en la producción de conocimiento y esto se relaciona con el gobierno y con las relaciones futuras que las universidades buscarán establecer» (Gibbons, 1998).

Gibbons (1998) defiende que las universidades han sido expertas en la produc- ción de conocimiento. No obstante, tienen que volverse competentes en la reconfigu- ración de ese conocimiento. La capacidad de re-usarlo en otras formas se está volviendo enormemente importante para solventar problemas o para ver las necesidades. La edu- cación superior necesita hacer esos ajustes para satisfacer las necesidades. En este punto, el mayor reto para las universidades es «liderar la formación de individuos con las competencias y la creatividad necesaria en el uso del conocimiento elaborado en cual- quier sistema de producción de conocimiento global» (Gibbons, 1998).

La educación superior mantiene una estrecha relación con las tendencias de la transformación, mencionadas con anterioridad, hacia la sociedad global del conoci- miento. Un posible reflejo de ese fenómeno es que la dirección de las reformas, llevadas a cabo durante las últimas décadas, fue similar en todo el mundo a pesar de los diferentes sistemas políticos y económicos, de las tradiciones de la educación superior, del desarrollo tecnológico y de las visiones culturales (Johnstone, 1998). Parece que se trata de tendencias globales hacia una participación extensa que se centran en el apren- dizaje durante toda la vida, disminuyendo la dependencia en la inversión pública y prefiriendo orientarse por los sistemas del mercado (Kwiek, 2001; OCDE, 2008).

Según Wächter (2004), los procesos básicos con los que la educación superior tiene que contribuir actualmente a la formación de la sociedad global del conocimiento se sitúan principalmente en la investigación y en las funciones educativas y de servicio de la educación superior. Éstas incluyen las siguientes funciones –cuando se discute cada una de las funciones se destaca el papel constructivista específico de la educación superior

La generación de conocimiento nuevo. Es evidente que el sistema de investiga- ción científico desempeña un papel vital en la generación de flujos constantes de conoci- miento y de información y en los procesos de innovación tecnológica y científica. Eso tiene una influencia directa en la productividad nacional, en el crecimiento económico y en el nivel de vida. Las universidades e institutos de investigación no son los únicos productores de conocimiento; de hecho, se están concibiendo, cada vez más, como un sistema de producción de conocimiento en el que se multiplican los lugares y los modos de producción de este conocimiento (Gibbons y otros, 1994). No obstante, las universidades todavía siguen siendo enormemente importantes en el campo de la investigación científica fundamental.

Las instituciones de educación superior no sólo proporcionan la mayoría de la infraestructura de investigación, de información y de mano de obra cualificada a los estados, sino que también establecen las reglas dominantes del «juego del descubrimien- to» y del progreso científico (metodologías de investigación, papel crítico, publicaciones,

etc.). Aunque esas reglas, códigos y prácticas se ven cada vez más cuestionados y desafia- dos por las fuerzas económicas y por los mercados en temas como los derechos de propiedad intelectual y el conflicto de su publicación científica. Por ejemplo, las universi- dades intentan defender la lógica del sistema científico y creen que éste es necesario para el progreso científico y para el desarrollo humano. En las ciencias sociales y humanas, el pensamiento crítico, el desarrollo intelectual y el saber independiente son valores decisivos, incluso también cuando van en contra del beneficio económico o de las ideologías dominantes.

El sistema científico opera desde hace mucho tiempo a nivel global. El sistema científico integrado globalmente se puede considerar uno de los precursores y, tal vez, el motor de la globalización en general. En la construcción del pilar del sistema científico global, las universidades prepararon el terreno para el desarrollo de una sociedad global del conocimiento.

Las instituciones de educación superior no sólo son activas en la producción de conocimiento científico innovador. La mayoría de las actividades de las universidades en el campo de la investigación y del desarrollo difunde y aplica el conocimiento científico innovador al desarrollo tecnológico, a la resolución de problemas o a la adaptación en circunstancias específicas. La educación superior provee de una infraestructura de conoci- miento y de una información imprescindible para desarrollar competencias en la resolución de problemas de la nación o de la región. En parte, las universidades y otros tipos de instituciones de educación superior son activas en la aplicación del conoci- miento científico en el desarrollo tecnológico, en el asesoramiento, en la innovación de productos y de procesos, en la política de desarrollo, en el desarrollo de la comunidad, etc., en clave económica o desde la perspectiva de servicio a la sociedad. La educación superior ofrece una amplia infraestructura de distribución del conocimiento para la resolución de problemas y para satisfacer las necesidades de innovación de otros agentes (compañías, estado, sociedad civil, etc.) en forma de bibliotecas, redes de ordenadores, provisión de servicio de Internet y otras formas de acceso al conocimiento. A nivel internacional, las universidades asisten, por ejemplo, a proyectos de desarrollo de redes de bibliotecas y de información en instituciones en los países desarrollados. En este punto, hay que resaltar que se da gran importancia al acceso abierto a la información, función que se caracteriza por el equilibrio entre lo global y lo local, entre lo general y lo específico, pero ambas no se deben considerar valores antagónicos.

La transferencia de conocimiento en la educación y en la formación. Las so- ciedades del conocimiento, capaces de actuar en un mundo globalizado, requieren una alta calidad, lo que incluye directamente a los sistemas de educación y de formación, los cuales pueden proporcionar a los estados capital humano y social. La transformación de un gran número de economías nacionales hacia economías dirigidas por el conocimiento cuantitativo y cualitativo cambia las necesidades de educación y de formación de esos países.

Van Damme (2004) destaca que la contribución más significativa de las instituciones de educación superior a las sociedades del conocimiento se basa todavía en la concesión de credenciales y de títulos a un elevado número de estudiantes que realizan sus estudios con éxito. Por eso, la globalización requiere que estas cualificacio- nes se reconozcan internacionalmente. Pero también es de vital importancia la forma- ción de investigadores y de especialistas de postgrado y de doctorado para los sistemas

de investigación nacionales e internacionales. La economía del conocimiento cambia progresivamente los beneficios de la formación de capital humano, remplazando gradualmente el paradigma de los méritos por el paradigma del aprendizaje durante toda la vida. El aprendizaje durante toda la vida cambiará completamente las funciones de la educación y de la formación de las universidades en la sociedad del conocimiento. También, las vías operacionales, mediante las cuales las instituciones de educación superior cumplen sus funciones de educación y de formación, están cambiando cada vez con más fuerza a causa de la presencia de las TIC de nuevas formas de aprendizaje y del «e-learning». Pero también, en este nuevo contexto de innovación, las universidades dan gran importancia a enfoques específicos definiendo los objetivos de la docencia y del aprendizaje y las vías por las que se materializarán el currículum y los cursos. Es evidente que, aunque los objetivos de formación orientados hacia la profesionalización y hacia el mercado laboral todavía ocupan un lugar central, las funciones de la educación y de la formación definen las universidades en un sentido más amplio. Además de las habilida- des necesarias para responder adecuadamente al mercado laboral, los estudiantes universitarios también tienen que adquirir competencias relacionadas con la construcción de la nación, con el entendimiento internacional, con la capacidad para juzgar de forma ética y con los elementos de formación cultural, humanística e intelectual. La relación entre la investigación científica, la educación universitaria y los valores intrínsecos del sistema académico en la construcción del currículum influyen profundamente en la forma en la que las instituciones de educación superior definen su contribución al desarrollo de la sociedad global del conocimiento en sus funciones educativas.

Es evidente que en esta función lo local es más importante que lo global. Especialmente en sus funciones educativas, las universidades modernas son más un producto de la nación-estado y son más receptivas a las necesidades nacionales y, algun- as veces incluso, a las regionales y locales. No es sorprendente que en ese sentido el impacto de la globalización se perciba como problemático.

Es indudable que en sus tres funciones básicas la educación superior tiene una contribución vital al desarrollo de la sociedad global del conocimiento. Eso no implica necesariamente que todas las manifestaciones de esas funciones se refieran solamente a lo global. De lo local a lo global, cada una de las tres funciones se puede situar en puntos diferentes, como se representa en la siguiente imagen.

Imagen 1.1.Posición de las tres funciones básicas de la educación superior de lo local a lo global

Fuente: Van Damme (2004): «Outlooks for the international higher education community in constructing the global knowledge society».

Por lo tanto, las funciones tradicionales de la educación superior se ven claramente desafiadas por el proceso de globalización, el cual cambia los entornos en los que las instituciones de educación superior y sus políticas tienen que operar. La adapta-

ción de la educación superior en este nuevo contexto mundial, en el que la formación de la sociedad global es la principal prioridad, tiene que contemplar cambios tales como ajustar el currículum a nuevas necesidades de formación y de educación, contratar personal docente e investigador en un mercado global creciente o participar en la investigación internacional. Por eso, podríamos decir que la globalización de la educa- ción superior implica directamente un proceso de internacionalización de esta misma.

Además de la internacionalización de la educación superior, se está produciendo una «regionalización» de los sistemas de educación superior. La «regionalización» se puede considerar como un proceso de integración global (u homogenización) de las estructuras de los sistemas de educación superior que afecta a los países que participan y cuyo objetivo principal es el de cultivar el sentido de identidad regional y la interde- pendencia e interacción con otras regiones. Mientras que Europa parece ser la más avanzada respecto a la convergencia de la educación superior con el Espacio Europeo de Educación Superior, a nivel mundial se están produciendo otras iniciativas para la colaboración entre regiones (Prado Yepes, 2006). La «regionalización» de la educación superior y el reconocimiento de los títulos fuera de las fronteras también están ganando importancia, por ejemplo, en Asia. Los primeros pasos se dieron con la creación de la Association of Southeast Asian Institutions of Higher Learning en 1956.

1.4. El papel de las universidades en la Europa multilingüe y del conocimiento