3. El enfoque pedagógico en el Espacio Europeo de Educación Superior y sus
3.3. Los planteamientos del proceso de planificación y desarrollo docente
La nueva tendencia educativa y el nuevo enfoque pedagógico implican cambios en la forma de programar y planificar la enseñanza. Según Yániz y Villardón (2006), se trata de una planificación compleja que incluye: la definición de los objetivos, la organización modular en unidades que permita lograr de la manera más eficaz posible esos objetivos, incluyendo actuaciones interdisciplinares en forma de práctica como se- minarios o debates; la selección de metodologías que respondan al conjunto de objeti- vos y que tengan en cuenta los recursos disponibles o viables de manera razonable; la selección de contenidos en coherencia con las pretensiones; la preparación de un plan de evaluación de los procesos y de los resultados, que garantice a través del diseño y de los procedimientos, el rigor y la validez.
Además, considerando lo que se ha expuesto en el apartado anterior, el docente tiene que planificar y desarrollar su programación teniendo en cuenta y dando rele- vancia al aprendizaje autónomo del estudiante, guiado siempre por el profesor; a las herramientas de aprendizaje –nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en detrimento de la acumulación de contenidos–; al equilibrio entre exigencias de la materia, la organización del curso, las condiciones y los apoyos; al alcance de las competencias generales y específicas de cada titulación; al perfil profesional de la titula- ción; a la «coordinación continua» con otros profesores; a los parámetros curriculares de «progresividad y continuidad» de la formación dentro del marco de la formación a lo largo de la vida; y a la identificación de conocimientos, habilidades y actitudes.
El aprendizaje centrado en el alumno se basa en la carga de trabajo necesaria para que se cumplan los objetivos definidos por la Unión Europea, los cuales se funda- mentan en los resultados del aprendizaje y en las competencias que el alumno tiene que adquirir; unas competencias que definen la capacidad del alumno para realizar de forma
adecuada ciertas funciones. Como se ha comentado anteriormente, la función del profesor es guiar y orientar la actividad del alumno para que éste emplee los nuevos conceptos y procedimientos para que su aprendizaje sea significativo y funcional. Para alcanzar el desarrollo de esas competencias, los docentes tienen que llevar a cabo una planificación que se centre en las actividades que el alumno tiene que realizar y que tenga en cuenta su proceso de aprendizaje.
Una de las competencias básicas de la actividad docente universitaria la consti- tuye la planificación, que no sólo consiste en elaborar una lista de los temas a tratar y de las prácticas que hay que llevar a cabo, sino que «planificar la enseñanza significa tomar en consideración las determinaciones legales (los descriptores), tomar en consideración los contenidos básicos de nuestra disciplina (aquello que suelen incluir los manuales de la disciplina), tomar en consideración el marco curricular en que se ubica la disciplina y de su didáctica (nuestra experiencia docente y nuestro estilo personal), tomar en consideración las características de nuestros alumnos (su número, su preparación anterior y sus posibles intereses) y tomar en consideración los recursos disponibles» (Zabalza, 2003: 73).
Por lo tanto, al elaborar una programación de una materia hay que tener en cuenta la estrecha relación que ésta mantiene con el contexto situacional y, por eso, siempre hay que tener en cuenta las variables y factores que la condicionan y le dan sentido. Eso significa que el docente no sólo tiene que tener conocimientos en su campo disciplinar, sino que también tiene que ser conocedor del perfil profesional, del plan de estudios, del número y características de los alumnos (sus conocimientos previos y su preparación para alcanzar aprendizajes de calidad); del tiempo disponible y de los recursos didácticos. Se trata de una planificación docente diseñada desde un enfoque curricular, «los profesores universitarios somos agentes curriculares en la medida que participamos en la creación y diseño de planes formativos y en la medida que formamos parte del equipo docente que lo llevará a cabo» (Zabalza, 2004: 5-6).
Eso significa que el docente no tiene que diseñar la materia en abstracto, sino que tiene que situarla en un marco de circunstancias (contextualizar la formación) y condiciones concretas (perfil profesional y plan de estudios, número de créditos, características de los estudiantes, competencias a alcanzar, etc.) y coordinar su actividad docente desarrollándola en un contexto más amplio a su acción individual, teniendo en cuenta que forma parte de un equipo de profesores y profesoras, cuyo objetivo tiene que ser motivar el aprendizaje de sus alumnos.
De esa forma, es importante que exista el denominado proyecto institucional, en el que cada escuela o facultad incluiría el proyecto de formación a alcanzar y en los que se definen, por ejemplo, «la titulación, el perfil profesional y sus finalidades y objetivos, los bloques de conocimientos que se consideran relevantes para la formación de los alumnos y algunas ideas generales sobre metodología (relación entre teoría y práctica, la presencia de actividades de campo o laboratorio, los intercambios, etc.), las orientacio- nes y criterios sobre evaluación, los recursos disponibles, etc.» (Zabalza, 2004: 6-7).
En las bases del proceso de convergencia europea se hace hincapié en la necesi- dad de «reforzar la planificación de la oferta formativa» de cada facultad o escuela de educación superior desde las titulaciones hasta las materias. Las guías didácticas son la herramienta perfecta de orientación y recomendación para que los profesores puedan
llevar a cabo una planificación y desarrollo docente adecuado y cuyo resultado se traduzca en una programación que facilite la visibilidad y la comparabilidad de los pro- gramas y que se ajuste a las necesidades de sus alumnos.
En resumen, en este apartado se han analizado algunos de los elementos que motivan la innovación docente en base a los preceptos del EEES y a la búsqueda de medidas para mejorar la docencia, resaltando el cambio y los efectos potenciales que tienen sobre los planteamientos docentes tradicionales.