Algunas reflexiones preliminares: el Estado y la producción de la ciudad desigual.
3. La producción social del Barrio 7 de Mayo: entre expedientes, censos y listados.
3.1. Historia del proceso de adjudicación
3.1.5. El cierre de listados: cristalizando el acuerdo.
Con la información aportada por el censo -tanto de las familias que habitaban sobre la tira del cementerio como quellas que conformaban las veintidós del listado de Marta- los profesionales y funcionarios de la Dirección pusieron en común quiénes serían los adjudicatarios. En ambos casos implicó hacer un recorte, dado que se había preestablecido un número máximo de viviendas para cada listado. Para el grupo de familias liderado por Marta, el Intendente ya había establecido durante la audiencia con ellas que serían quince las familias seleccionadas. Para el caso de las familias de la tira, la entonces Directora de Hábitat Social había definido que serían veinticinco las familias que se mudarían al proyecto de viviendas del barrio El Dínamo151.
Entonces, una vez concluido el censo y definido el número total de viviendas a destinar para cada grupo de familias, la tarea final fue la de establecer el listado de adjudicatarios. Las herramientas aplicadas fueron diferentes en cada caso. Para el primer grupo, la estrategia consistió en la realización de una asamblea en el barrio, con todas las familias de la tira, en la cual el personal del Municipio puso en común los resultados del censo y pidió, a través de la confección de un acta que firmaron todos los vecinos, el acuerdo unánime -y escrito- acerca del listado final de familias. Como este acuerdo no se logró en la primera instancia debido a las acusaciones cruzadas acerca de quiénes vivían realmente o no en la tira, el Municipio repitió este esquema y se realizó
151 Esta definición del número total de familias a incluir se sustentaba en la cantidad de viviendas que el proyecto contemplaba, dado que estaría conformado por un total de 31 viviendas. Si bien el proyecto constaba originariamente de cuarenta y dos, el mencionado grupo de camioneros abordó un proceso de negociación con el Municipio y, a cambio de permitir que la empresa constructora comenzara con el proyecto de viviendas en el predio que ocupaban habitualmente para guardar sus camiones, los funcionarios de la Secretaría accedieron a concederles 8 de los lotes pero sin vivienda construida. Finalmente, otro caso, que no se problematiza aquí pero que vale la pena mencionar, es el de una familia a quién se le había adjudicado una vivienda en este mismo proyecto por encontrarse ocupando un terreno que estaba afectado por la traza de un viaducto. A esta familia se la denominaba en la jerga municipal como la familia del viaducto y es reconocida por los habitantes del barrio 7 de Mayo como la familia que trajeron de otro barrio.
una nueva asamblea -con unos días de diferencia- en la que finalmente se llegó a un acuerdo. Bajo esta modalidad, la definición de quiénes eran las familias se depositaba en el propio grupo. El criterio que fundamentaba esta decisión era que ellos mismos sabían quienes vivían y quienes no vivían realmente en la tira152.
Para el segundo grupo, la estrategia municipal fue diferente dado que las familias del listado de Marta se localizaban en diferentes puntos de Villa Corina e incluso alguna de ellas por fuera de este barrio. Es así que para la definición de este listado se resolvió aplicar criterios en consonancia con los utilizados para los casos de demanda espontánea. En un informe interno de la Dirección se listaron los siguientes criterios: “-Una solución habitacional por terreno, excepto en los casos de hacinamiento critico (más de 4 hogares por terreno); -Casos que tuvieran problemas de salud crónicos o discapacidad con certificado médico correspondiente.; -Casos de Hacinamiento (más de 2 hogares por terreno).; -Familias de matrimonios con hijos.; -Viviendas que estuvieran en condiciones precarias ediliciamente.; -No se adjudican viviendas a menores de edad.; -No se
adjudican viviendas a quienes ya son propietarios en la actualidad.”(Informe interno, 2010, Mayo).
Finalmente, el Municipio estableció que destinaría a las familias de la tira veinticinco de las viviendas construidas y al listado de Marta sólo cinco en este proyecto. Las restantes diez deberían esperar a la construcción de las viviendas que estaban previstas en otros proyectos cerca de Villa Corina. Esta resolución da cuenta que los criterios puestos en juego por los habitantes de la tira -sobre todo la posibilidad de liberar una vereda a partir de su mudanza- cobraron más importancia que el aliviar la situación de hacinamiento de un pequeño número de familias.
152 En el lapso entre la realización de la primera asamblea y la segunda, el Municipio depositó en los sujetos la responsabilidad de acordar un listado definitivo de familias. En ninguna entrevista de las realizadas se mencionó en detalle qué argumentos se discutieron y qué hechos transcurrieron en estos días hasta arribar al acuerdo.
Una vez consensuados los listados de adjudicatarios, cada familia recibió un acta de beneficiario (en un acto organizado para tal fin) y comenzó un período de tiempo hasta que las empresas concluyeran la construcción de las viviendas. Durante estos meses, las familias, pero principalmente sus referentes (Olga, Daniel y Marta) concurrían a la Dirección para tomar conocimiento del estado de avance de la obra física: ¿Para cuándo van a estar las viviendas? La respuesta municipal fue, por un lado, resaltar la necesidad de esperar; por el otro, la realización de una serie de talleres denominados de pre-mudanza, mientras transcurría la espera hasta la conclusión de las viviendas.
En las páginas que siguen mi interés estará puesto en analizar estos espacios a fin de profundizar en la reconstrucción de los diversos modos de significar que se despliegan allí. Esta vez, los conflictos por lograr una adjudicación, se enfocarán en transitar el tiempo de espera hasta la concreción de la entrega de las viviendas.