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Algunas reflexiones preliminares: el Estado y la producción de la ciudad desigual.

3. La producción social del Barrio 7 de Mayo: entre expedientes, censos y listados.

3.2. Los espacios colectivos de espera

3.2.1. Los talleres pre-mudanza

En uno de los proyectos de viviendas que llevó a cabo el Municipio de Avellaneda, los profesionales implementaron por primera vez estrategias de intervención grupales154. Si bien Villa Tranquila venía trabajando con una mesa de instituciones barriales en el marco de su plan de urbanización, la experiencia de este proyecto implicó la consolidación de los talleres como parte de los pasos que las familias debían cumplir para obtener una vivienda estatal.

El proyecto al que me refiero se sitúa en la localidad de Wilde, era conocido en

la Secretaria como “las doscientas de Wilde”, dado que se construyeron allí poco más de

200 viviendas sobre un terreno que había estado abandonado por varios años. Wilde es una de las localidades de Avellaneda cuya población presenta uno de los mejores posicionamientos económicos. No es una zona en la cual se lleven a cabo planes de urbanización, al menos no en las inmediaciones del terreno en cuestión. Ante el rumor de que este proyecto de viviendas se llevaría a cabo, distintos vecinos y organizaciones sociales se movilizaron para impedir su realización. Comenzaron una campaña intensa

153 Para el caso de la relocalización de la villa 21, en el marco del saneamiento de la Cuenca Matanza- Riachuelo, Carman (2013) también discute este concepto de la sumisión subjetiva dado que los sujetos implicados no asumen una posición pasiva durante el tiempo de espera sino que, por el contrario, siguen disputando por sus condiciones de vida, incluso luego de mudarse a las nuevas viviendas.

154 Con esta expresión, me refiero a aquellas instancias de relacionamiento entre profesionales y adjudicatarios que excedían el trato cara a cara e implicaban la reunión de todas las familias pre- seleccionadas para un proyecto de viviendas.

de desacreditación del proyecto en un año pre-electoral. Los discursos de los vecinos expresaban su rechazo ante el rumor de que el proyecto traería población villera a su barrio. Esto generó que funcionarios del Municipio se movilizaran para encauzar el conflicto. El Intendente definió, y la Dirección de Hábitat implementó, la realización de un censo en un radio acordado con estos vecinos e instituciones a los fines de incluir dentro del proyecto a familias de la zona que se encontraban hacinadas155. Con estos datos se cubriría la ocupación de cien de las doscientas viviendas, ya que las restantes irían destinadas a las familias de la lista de demanda espontánea.

Luego de un arduo proceso de censo, verificaciones y asambleas barriales, el Municipio definió el listado de adjudicatarios y organizó un ciclo de talleres que se realizaba todos los sábados en distintas instituciones barriales y en el cuales el Intendente Cacho Álvarez -o el entonces Secretario de Obras Públicas Jorge Ferraresi- entregaron actas de pre-adjudicación.

En ocasión de uno de estos actos de entrega, que precedían a la realización de los talleres, el Intendente Cacho Álvarez se refirió al objetivo de estos talleres enfatizando que los mismos serían un espacio de encuentro entre los futuros vecinos pero además una ocasión para que las asistentes sociales del Municipio pudieran cotejar la conducta de los futuros habitantes del barrio de manera tal de obtener información para separar a aquellos que no demostraban aptitud para la convivencia de quienes sí y señaló, como ejemplo, el posible caso de un vecino que asistiera excedido de alcohol a las reuniones.

Lo cierto es que esta secuencia de talleres, que los profesionales y funcionarios de la Dirección diagramaron para el proyecto de Wilde, sentó las bases para la réplica de esta experiencia en otros proyectos de viviendas. Es así que durante el año 2009 se

155 En esta zona se presentaba una situación que es cada vez más frecuente en las poblaciones de clase media. Al momento de realización del censo se registró que gran parte de las viviendas aledañas al predio se encontraban habitadas por varias familias que compartían el terreno o bien una habitación. La mayoría de ellos eran hijos de los originales propietarios que ahora habitaban con su pareja e hijos.

implementaron gran cantidad de estos espacios: además de aquellos realizados para el caso de Wilde, también se realizaron talleres en un proyecto de Dock Sud y con las familias del actual barrio 7 de Mayo.

La frecuencia de los talleres variaba de acuerdo con las características del proyecto en cuestión y, específicamente, con los tiempos de espera hasta que se concluyeran las viviendas. Por ejemplo, en el caso del proyecto de Wilde, principalmente por la gran cantidad de familias que lo conformaban, los talleres se realizaban con una frecuencia semanal y reunían subgrupos de 40 familias. Además, se llevaban a cabo en distintas instituciones barriales que prestaban el espacio físico y, con este fin, se iban rotando156.

En el barrio 7 de Mayo, los talleres se realizaban más espaciados -un taller por mes- dado que la cantidad de familias era significativamente menor y podían reunirse todas en el mismo encuentro. Pero además, porque los tiempos estipulados de obra se acercaban a los dos años desde el momento de cierre del censo. El espacio de encuentro utilizado fue el Polideportivo Municipal situado al interior de Villa Corina, dentro del mencionado conjunto de torres, aunque el primero se realizó en el salón Eva Perón del Palacio Municipal.

Lo interesante del análisis de este espacio de talleres es que el modo de significarlos es completamente diferente entre los sujetos implicados, llegando a ser incluso opuesto. En las líneas que siguen me centraré en indagar en estos diferentes modos de comprender la finalidad de los talleres.