CAPÍTULO II: ANTECEDENTES HISTÓRICOS
3. El descubrimiento del inconsciente en el siglo XIX
3.1. Fundamentos del magnetismo
3.1.2. El magnetismo artificial, sueño o sonambulismo
El magnetismo artificial o sueño magnético es instaurado por un noble francés, Amand-Marie-Jacques de Chastenet, marqués de Puységur, (1751- 1825). Puységur es introducido en el magnetismo animal por sus dos hermanos menores recibiendo más tarde enseñanza del propio Mesmer.
Puységur comienza a magnetizar según el método de Mesmer, pero un día del mes de mayo de 1784, en Buzancy mientras magnetizaba a uno de sus pacientes, un peón de granja que sufría de neumonía, Víctor Race se durmió y comenzó a hablar. En este estado de trance de sonambulismo Víctor podía diagnosticar su propia enfermedad, tenía acceso al saber de su propio tratamiento y curación; también podía ver lo que les ocurría a los que estaban presentes durante el trance. Ante este hecho fortuito Puységur se muestra sensibilizado respetando el curso de los acontecimientos que se van dando y escucha atentamente el discurso de su paciente.
Este suceso marca el comienzo de las diferencias entre Puységur y Mesmer. La primera diferencia se asienta en lo personal de sus caracteres y en concreto en la actitud de escucha en cada uno de ellos. Hay numerosos testimonios que dan cuenta de que Mesmer presenció igualmente en algunos de sus pacientes un estado de sonambulismo similar sino igual al que tuvo lugar entre Puységur
y Víctor124. Sin embargo Mesmer rechazó este tipo de suceso no reparando en
ello hasta que debido a la popularidad creciente del sueño magnético de Puységur se ve obligado a responder a esta nueva tendencia del magnetismo y en 1799 Mesmer declara lo siguiente:
“El sonambulismo es simplemente un desarrollo peligroso de algunas enfermedades; y todos aquellos desórdenes mentales, como la locura, epilepsia y convulsiones están
de algún modo conectados con esta manifestación.”125
Y aquí comienza la segunda diferencia entre Mesmer y Puységur, la divergencia entre el magnetismo de uno y otro. Mesmer considera que el sueño magnético o como él mismo lo denomina, sueño crítico, al que Puységur induce a sus pacientes, es la expresión de un estado patológico que nada tiene que ver con la curación. Desde el punto de vista de Mesmer la curación tiene lugar por mediación de las crisis convulsivas inducidas en los pacientes, gracias a las cuales se restablece de nuevo el equilibrio del fluido magnético. Así lo expresa Mesmer:
“La crisis es la acción general y el esfuerzo de la naturaleza de restablecer la armonía alterada entra las partes sólidas y fluidas.”126
Sin embargo, para Puységur las crisis convulsivas no solo no eran necesarias para la curación sino que tampoco eran deseables pues podían ser muy perjudiciales para la salud. Según Puységur la verdadera crisis es aquel “estado calmado y tranquilo que se le revela al espectador en una imagen de bienestar y el trabajo pacífico de la naturaleza restableciendo la salud.”127
125 MESMER, F.A., Mémoire sur la découverte du magnétisme animal, 1799, Geneva and
Paris: Didot le jeune, Págs. vii-ix. Cit. en CRABTREE, A., From Mesmer to Freud, Pág. 65.
126 MESMER, F.A., Allgemeeine Erläuterungen über den Magnetismus und den Sonambulismus. Als vorläufige Einleitung in das Natursystem. Aus dem Askläpieion abgedruckt, 1812, Halle and Berlin: Hallischen Waisenhauses, Pág. 36. En realidad este libro aunque lleve el nombre de Mesmer como autor está escrito por Wolfart, su biógrafo y discípulo en los últimos años de su vida. Cit. en CRABTREE, A., From Mesmer to Freud, Pág. 65.
127 PUYSÉGUR, A.M.J., Mémoires pour servir a l´Histoire et à l´établissement du Magnétisme animal, [1784], (2nd ed París, Cellot, 1809), Págs. 97-99. Cit. en CRABTREE, A., From Mesmer to Freud, Pág. 48.
Hay un cambio sustancial entre el magnetismo animal de Mesmer y el sueño magnético de Puységur. Para Mesmer el poder y el saber estarían en la capacidad del magnetizador de movilizar el fluido magnético. Para Puységur el saber estaría en la persona del paciente, saber que será despertado e
impulsado gracias a la “voluntad del magnetizador”128. Puységur lo describe del
modo siguiente:
“La compasión que me inspira una persona enferma despierta en mí el deseo o pensamiento de serle útil. Y desde el momento que decido ayudarle, su principio vital recibe la acción de mi voluntad.”129
Por un lado está la acción del magnetizador hacia el enfermo, acción ésta que actúa como impulso para que se inicie el proceso de la curación:
“Puységur frente a un enfermo cuyos trastornos consisten, al menos en parte, en un descenso de autonomía, se contenta con dirigir hacia el otro un movimiento de su voluntad activa, ofrecida como injerto vivo puesto a disposición de aquel que lo necesita, y capaz de reanimar en él su propia potencia vital.”130
Por otro lado, la acción del magnetizador despierta las capacidades dormidas de los enfermos para que pueda dar inicio el propio proceso curativo, capacidades que existen dentro de todo ser humano. Peter lo describe del modo siguiente:
128 Ibíd., Págs. 39-52. Cit en ELLENBERGER, H., The discovery of the unconscious, Pág. 72. 129 PUYSÉGUR, A.M.J., Du magnétisme animal consideré dans ses rapports avec diverses branches de la psysique générale, [1820], 2ª edición, Paris: J.G. Dentu, Pág. 159. Cit. en CRABTREE, A., From Mesmer to Freud, Pág. 50.
130 PETER, J-P., Lo que los magnetizadores nos han enseñado (de Mesmer a Puységur),
“Puységur atribuye la aparición de estas capacidades tan especiales a una instancia interior que no puede manifestarse en el sujeto más que por el hecho de que el sueño magnético le ha desprendido de todos sus sentidos ordinarios. El sentido interno toma el relevo y moviliza todos los recursos del alma. (…) Gracias a esta repentina apertura, el sujeto se repara a sí mismo en su espíritu y en su cuerpo. Y encuentra igualmente los medios apropiados a la curación de los demás.”131
Las capacidades que aparecían en los sujetos durante el sueño magnético profundo gracias a la activación de “un sexto sentido”, los resume Peter en los siguientes puntos132:
1) Capacidad de ver en el interior de su propio cuerpo y encontrar la sede de la enfermedad. La misma capacidad con otros enfermos diferentes a él.
2) Capacidad de definir la propia enfermedad y encontrar los remedios. 3) Poder predecir la evolución de las enfermedades.
4) Capacidad telepática.
5) Capacidad empática sensorial en relación a cómo se encuentran los otros.
6) Percepción y visión a distancia.
7) Hiperactivación de las funciones intelectuales.
8) Hiperactivación de la memoria aunque al despertar la amnesia es total.
131 Ibíd., Pág. 46. 132 Ibíd., Pág. 45.
Para Puységur, la relación que se establece entre el magnetizador y el paciente en el proceso de curación en el magnetismo artificial va a ser fundamental adquiriendo el rapport –estado de especial conexión entre magnetizador y magnetizado– una importancia y presencia que no tenía con Mesmer. Además la intensidad y los cambios en el rapport serán indicativos tanto del grado de enfermedad como de la evolución de la misma en el transcurso del tratamiento del magnetismo, concepto éste similar sino igual a la psicoterapia actual. En palabras de Crabtree:
“Puységur descubrió que sus sonámbulos experimentaban una dependencia y un rapport más elevado cuando estaban más enfermos. Según iban recuperando la salud, la fuerza del rapport iba disminuyendo progresivamente. Pensaba que ante la consistencia de este modo de variación, el grado de rapport podía ser utilizado como un
indicativo del grado de enfermedad.”133
Puységur nunca abandonó ni negó la teoría física de la existencia del fluido magnético en la práctica del magnetismo pero le parecía insuficiente a la hora de explicar la acción del magnetismo animal. Hacia el final de su vida escribe:
“De lo único que estoy seguro y tengo certeza es que para magnetizar bien es absolutamente innecesario el saber si existe o no fluido alguno.”134
Puységur deja abiertas muchas puertas entre las que cabe destacar la relevancia que tiene la relación terapéutica en el proceso curativo y la
133 CRABTREE, A., From Mesmer to Freud, Pág. 41.
134 PUYSÉGUR, A.M.J., Du magnétisme animal consideré dans ses rapports avec diverses branches de la psysique générale, [1820], 2ª edición, Paris: J.G. Dentu, Págs. 155-156. Cit. en CRABTREE, A., From Mesmer to Freud, Pág. 52.
existencia de otros estados de consciencia distintos a la consciencia ordinaria. Más tarde se reconocería en el sueño magnético de Puységur los principios del hipnotismo135.