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El epos en la curación

CAPÍTULO II: ANTECEDENTES HISTÓRICOS

2. La curación en la Antigüedad

2.2. El epos en la curación

“Desde su origen mismo la cultura griega, mágicamente unas veces, racionalmente otras, es una cultura del logos, del habla. Y, sin embargo, la medicina griega no fue capaz de elaborar una psicoterapia verbal del carácter «técnico».”96

Este párrafo resume la tesis que Pedro Laín Entralgo elabora a lo largo de su obra La curación por la palabra en la Antigüedad Clásica. Es un estudio de los cambios y evolución que sufrió la palabra durante estos siglos, tanto en su forma como en su contenido y más específicamente en sus posibilidades terapéuticas psíquicas. Ya que el desarrollo que realiza Laín Entralgo se circunscribe perfectamente al tema de nuestro interés, en este pequeño apartado me remitiré básicamente a dicha obra, teniendo en cuenta que la

95 DODDS, E.R., Los griegos y lo irracional, Pág. 184.

96 LAÍN ENTRALGO, P., La curación por la palabra en la antigüedad clásica, nota 46,

Antigüedad Clásica supuso un punto de inflexión en lo relativo a la enfermedad y a su curación determinando todo su desarrollo posterior en la historia de Occidente.

Los escritos a los que tenemos acceso desde el siglo VIII hasta el siglo V ponen de manifiesto que la palabra, durante estos siglos, era utilizada en su componente mágico en la curación de las enfermedades, de igual modo que en las sociedades primitivas; es decir mediante conjuros o ensalmos, en griego denominado epodé: “fórmulas verbales de carácter mágico, recitadas o cantadas ante el enfermo para conseguir su curación”97. Valga como ejemplo

un pasaje de la Odisea de Homero, donde Odiseo es herido por un jabalí:

“Enseguida le rodearon los hijos de Autólico, vendaron sabiamente la herida del irreprochable Odiseo semejante a

un dios y con un conjuro retuvieron la sangre negra.”98

Ya desde Homero, la palabra, además de ser utilizada en conjuros y en plegarias también es utilizada con intención psicológica, ya sea en su vertiente sugestiva o en la vertiente del decir placentero99. Y además comienzan a

confundirse y a mezclarse los significados de ensalmo o conjuro y hechizo con el decir sugestivo, es decir los términos epodé (ensalmo o conjuro) y thelkterion (hechizo mágico), empiezan a ser sustituidos de su significado original por la significación metafórica del “decir sugestivo”, desligado de su componente mágico. Así, por ejemplo en el canto XVIII, versos 282-283, de la Odisea de

97 Ibíd., Pág. 29.

98 HOMERO, Odisea, Canto XIX, versos 455-457, Pág. 330.

Homero el verbo thelgo, hechizar, aparece desprovisto de su significación mágica adoptando una significación metafórica:

“Así habló [Penélope], y se llenó de alegría el sufridor, el divino Odiseo porque trataba de arrancar regalos y

hechizar sus corazones con blandas palabras, mientras su

mente revolvía otras intenciones.”100

A partir del siglo V empieza a generalizarse en los escritos esta confusión y sustitución de significados que, como apuntamos en la introducción, coincide con la aparición de la ilustración en la cultura griega y su consiguiente desacralización. La palabra es susceptible de ser utilizada para afectar e intervenir en el ánimo por cualquiera sin necesidad de ser un hechicero o sacerdote produciéndose un traspaso de los poderes del hechicero, a través de su conexión con los dioses, a los poderes de la palabra en sí. Esta ruptura tiene otra consecuencia a su vez, pues al desligarse la palabra del ritual establecido por los sacerdotes la intención que quedaba unida entre la palabra y la acción queda rota. Consecuencia ésta que se manifiesta con los sofistas de cómo la palabra puede ser sujeto de manipulación y de creación de nuevas convenciones de la realidad, muy criticado y comentado por Platón a lo largo de toda su obra.

Siguiendo a Laín Entralgo es con Gorgias y con Antiforte que la palabra se convierte en técnica, en cuanto que para ambos, la palabra tiene el poder de curar la enfermedad y cambiar el ánimo de los pacientes e incluso la physis de los mismos. Pero será Platón “el inventor de una psicoterapia verbal

rigurosamente técnica” 101. Para Platón la palabra terapéuticamente eficaz es

aquella que “alcance la condición de logos Kalós, «bello discurso»”102 que es la

palabra justa y verdadera y como tal tiene la cualidad de purificar el alma,

Kátharsis tes psychés, que significa “la adecuada reordenación verbal de las

creencias, los saberes, los sentimientos y los apetitos que dan contenido al

«alma» del hombre”103. Además de que la palabra sea la idónea, para producir

sophrosyne –la templanza que produce una modificación real del alma–, en el

enfermo, tiene que haber una predisposición por parte de éste, es decir “previamente tiene que haber ofrecido, entregado, o presentado su alma”104,

estableciéndose así una relación estrictamente terapéutica entre el enfermo y

el médico, filósofo o “psicagogo: el que conduce y educa el alma”105. Para Laín

Entralgo, Platón establece un “victorioso combate intelectual contra la magia de la epodé y la Kátharsis”106, adjudicando al hombre capacidades que antes

sólo pertenecían a los dioses.

En Aristóteles hay una continuación en cuanto a la concepción platónica de una psicoterapia verbal. Según Laín, aunque la respuesta en relación a cuándo un discurso es realmente idóneo es coincidente en Platón y Aristóteles, los modos son distintos en ambos: la catarsis en Platón es más natural que en Aristóteles, que es más violenta. En Aristóteles la palabra provocaría primeramente un “estado de confusión y tensión emocional” para después resolverlo con “expresiones verbales adecuadas y oportunas”107, de modo que

para que haya catarsis exige una mayor participación del cuerpo. Tanto Platón

101 LAÍN ENTRALGO, P., La curación por la palabra en la antigüedad clásica, Pág. 144. 102 Ibíd., Pág. 142. 103 Ibíd., Pág. 153. 104 Ibíd., Pág. 142. 105 Ibíd., Pág. 147. 106 Ibíd., Pág. 156. 107 Ibíd., Pág. 275.

como Aristóteles, nos hablan de una terapéutica verbal y de la importancia de la psyché de los enfermos. Aunque la palabra se tecnifica y se racionaliza, para ambos sigue teniendo una fuerte implicación en el proceso de curación de las enfermedades. Sin embargo, la medicina de la época fundamentada sobre todo en el Corpus Hippocraticum, aunque conocía la utilidad de la palabra en la enfermedad como por ejemplo su capacidad de mantener un buen estado de ánimo del enfermo, no hay ni una atención ni un desarrollo específico de la psicoterapia verbal. Es más hay un rechazo en considerar siquiera la capacidad terapéutica de la palabra en la enfermedad, en gran parte según señala Piñero, consecuencia de “la necesidad social de distanciarse de las prácticas creenciales”108; es decir, la necesidad de afianzarse y afirmarse como una

medicina objetiva y racional. Podemos afirmar que de esta época data la herencia de la escisión de las disciplinas que se ocupan del cuerpo y mente, que a grandes rasgos y salvo excepciones durará hasta el siglo XIX.

108 LÓPEZ PIÑERO, J.M., Del hipnotismo a Freud. Orígenes históricos de la psicoterapia,