• No se han encontrado resultados

Los orígenes del hipnotismo

CAPÍTULO II: ANTECEDENTES HISTÓRICOS

3. El descubrimiento del inconsciente en el siglo XIX

3.3. El hipnotismo

3.3.1. Los orígenes del hipnotismo

Aunque en Alemania el magnetismo tuvo muchas repercusiones en ámbitos más diversos y amplios de la ciencia y la cultura, fue en Francia donde hubo una consolidación del magnetismo en el último tercio del siglo XIX en la práctica médica oficial, pero ya bajo la denominación de hipnotismo. Uno de los caminos que llevó hasta la adopción y práctica del hipnotismo empezó a fraguarse desde los comienzos del magnetismo animal. Los orígenes se remontan al religioso José Custodio de Faria190 (1756-1819) que a principios

del siglo XIX empezó a practicar el magnetismo bajo la influencia de Puységur, dando a su método el nombre de «sueño lúcido». Faria rechazó las

189 Ibíd., Pág. 72.

explicaciones sobrenaturales y también la fluidista centrándose exclusivamente en lo psicológico. Es el primer magnetizador que centra su atención en la importancia de la sugestión verbal en la inducción del sueño. Introdujo una nueva técnica en la inducción al sueño que consistía en una orden verbal de tono imperativo a los pacientes y también la fijación de la mirada en un objeto. Asimismo resaltó como primordial en el proceso del sueño lúcido la propia capacidad de «concentración» del paciente restando valor tanto al poder del magnetizador como al aspecto relacional entre magnetizador y magnetizado. Posteriormente Noizet (1792-1885) entraría en contacto con Faria quedando influenciado por sus ideas. A su vez Bertrand (1795-1831) a través de Noizet también se vería influenciado por Faria abandonando la teoría fluidista (pues en un primer momento fue discípulo de Deleuze) poniendo el acento en la capacidad de autosugestión de los pacientes, precedente claro de algunos de los postulados del hipnotismo. Entre las afirmaciones de Bertrand, López Piñero destaca:

“La causa del sonambulismo reside en el propio paciente que se influencia a sí mismo mediante la imaginación cuando se encuentra en un estado de exaltación del cerebro con parálisis de los sentidos en el que domina fácilmente una idea.”191

En cuanto a aspectos más teóricos Bertrand y Noizet destacaron “el hecho de que la mente humana está repleta de pensamientos y razonamientos de los que no somos conscientes y que sólo podemos reconocer por los efectos que

producen” 192 . Afirmación esta que deja entrever la existencia de un

191 LÓPEZ PIÑERO, J.M., Del hipnotismo a Freud, Págs. 41-42. 192 ELLENBERGER, H., The discovery of the unconscious, Pág. 76.

inconsciente muy similar al inconsciente concebido posteriormente en la práctica oficial del hipnotismo en Francia.

Años más tarde el médico Ambroise August Liébeault (1823-1904) practicó diferentes técnicas en relación al magnetismo, primero el sueño artificial, luego el método de Braid, hasta que adoptó la sugestión verbal de Faria e incorporó en su práctica la “sugestión colectiva”193. A su método Liébeault lo llamó

«sueño provocado» aunque cuando hablaba de su método utilizaba también indistintamente el término hipnotismo, término este introducido por el escocés James Braid194. Liébeault en su práctica privada como médico trataba

todas las enfermedades con el hipnotismo y también demostró que personas

psíquicamente normales podían ser hipnotizadas195 . Es decir, Liébeault

desvincula el estado de hipnosis de lo patológico y de un estado excepcional perteneciente solo a algunos individuos. Por otro lado también desvincula la inducción del sueño y el estado hipnótico del poder de los magnetizadores para relacionarlo con un estado mental provocado por una “fuerza activa

procedente del cerebro”196, la «atención». Es especialmente relevante la

aportación de Liébeault al tema que nos ocupa al adjudicar a la atención la fuerza fundamental que actúa y se manifiesta por medio de ideas en la inducción de la hipnosis e incluso en la aparición y curación de enfermedades:

“La propiedad de la atención de «condensarse allí donde es llamada y disminuir al mismo tiempo en otros puntos» condiciona dos formas distintas de los efectos de la

193 Nota de la autora: No es original del todo, pues ya los primeros magnetizadores

magnetizaban colectivamente.

194 Braid llamaba a su método sueño nervioso (nervous sleep) y a la forma más extrema

de este sueño la denominaba hipnotismo. Ver en LÓPEZ PIÑERO, J.M., Del hipnotismo a Freud, Pág. 49.

195 LÓPEZ PIÑERO, J. M., Del hipnotismo a Freud, Pág. 63. 196 Ibíd., Pág. 64.

«fuerza nerviosa» en el organismo: el «estado libre o activo», propio de la vigilia máxima, y el «estado de acumulación o pasivo», propio del sueño y de situaciones análogas. La clave explicativa de los fenómenos hipnóticos reside en que la sugestión, actuando en situaciones de «estado pasivo», produce desplazamientos de la «fuerza nerviosa».”197

La posibilidad de acceder al inconsciente deja de ser con Liébeault algo externo al paciente y desestima cualquier interpretación que tenga que ver con lo sobrenatural, ante lo que propone una explicación psicológica. Por otro lado para Liébeault el aspecto relacional entre magnetizador y paciente puede influir en la curación respecto a ideas subyacentes como por ejemplo “el prestigio del médico”198, pero al parecer no hace referencia a implicaciones

emocionales.

Esta línea histórica de influencias desde Faria hasta Liébeault dará origen a la escuela de Nancy, una de las dos grandes escuelas de hipnotismo, que surgió en Francia. Estas dos escuelas bien diferenciadas aparecieron casi simultáneamente: la escuela de Nancy dirigida por el médico internista Hyppolyte Bernheim (1840-1919) y la escuela de la Salpêtrière encabezada por el médico neurólogo Jean-Martin Charcot (1825-1893).

197 Ibíd., Págs. 64-65.