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El Partido Unión Demócrata Independiente (UDI)

CAPITULO V. EL GOBIERNO LOCAL BAJO EL REGIMEN AUTORITARIO 1973-

5.2. Evolución y dinámicas de adaptación de los partidos

5.2.7. El Partido Unión Demócrata Independiente (UDI)

De acuerdo a Carlos Huneeus (1998: 106), el elemento de continuidad dentro de la derecha es la “fragmentación partidista” dado que no resurge en forma el Partido Nacional, auto-disuelto en 1973, sino que emergen movimientos que se irán transformando en partidos a mediados de los ochenta. Estos fueron: el Movimiento Unión Nacional (MUN), liderado por Andrés Allamand, la Unión Demócrata Independiente (UDI), heredera del “gremialismo” impulsado por Jaime Guzmán en la Universidad Católica a fines de los sesenta, Avanzada Nacional, partido pequeño y muy ligado al régimen de Pinochet y el Frente Nacional del Trabajo (Morales y Bugueño, 2001).

En 1986 la UDI, el Frente Nacional del Trabajo y el MUN se fusionan, tras el llamado de Andrés Allamand, para crear el Partido Renovación Nacional (RN). Sin embargo, la cohabitación duró poco y a un año de su conformación la UDI se escindió de RN (Arriagada, 2005).

Tras el abandono, Jaime Guzmán conformó el movimiento denominado "UDI por el Sí", en alusión al plebiscito donde esperaban mantener a Pinochet en el poder.

La Unión Demócrata Independiente (UDI), nace el 24 de Septiembre de 1983, con Jaime Guzmán a la cabeza, quién deja de trabajar para el General Pinochet, al añadir éste 39 disposiciones transitorias a la Constitución de 1980, alterando con ello el diseño original planteado en el “Discurso de Chacarillas”. Desde ese momento Guzmán pasa a hablar de un “autoritarismo impersonal” alejándose de su exaltación hacia la autoridad y liderazgo de Pinochet que se le reconocía en la década del ’70 (Joignant y Navia, 2003).

Guzmán tenía un largo pasado de liderazgo, el que se inicia en el “Movimiento Gremialista” surgido en la Universidad Católica en 1965 ante el vacío político que surgió en la derecha por el fracaso de su candidatura presidencial en 1964 y ante el “desplome” de los partidos Liberal y Conservador que las elecciones parlamentarias de 1965, bajan de 45 parlamentaros a 9 (Huneeus, 1998: 126 y 135).

El propósito de Guzmán es que la UDI fuera respetuosa de las esferas propias de la acción de los gremios y que sus miembros actúen como demócratas independientes en lo político, pero como gremialistas en lo gremial. Esta última frase, difícil de entender, permitirá un doble discurso de independencia y fuerte crítica frente a los partidos. De hecho la UDI pide y obtiene la inconstitucionalidad del Movimiento Democrático Popular (MDP), integrado por el partido Socialista fracción Almeyda y Comunista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), mostrando con ello una mínima vocación democrática.

Este grupo entendió que el régimen autoritario no tendría una duración indefinida, y que tarde o temprano debería enfrentar elecciones, ya que reconocían que el “talón de Aquiles” de toda dictadura, era la sucesión (Huneeus, 1998: 128 y 129). Lo importante era que en las elecciones que vinieran no se jugara “lo esencial de la forma de vida de un pueblo” (Guzmán, S/f.) esto es que la institucionalidad que generó la Constitución de 1980 no fuera modificada.

El “gremialismo” una vez que llegó al gobierno, a mediados de los ’70, se dedicó a “reclutar” profesionales jóvenes que no solo cumplieran funciones de tipo burocrático, sino que buscaran implementar objetivos políticos de largo alcance (Huneeus, 1998: 128 y 129). Con ello aportó la mayoría de los Alcaldes que nombró Pinochet, así como Subsecretarios, Jefes de Servicio, Jefes de División y de Departamento logrando valiosos recursos institucionales y políticos (Huneeus, 2000: 371).

Una de las características más notables del naciente partido fue la creación del departamento poblacional, el que le permitirá dar formación política a los militantes poblacionales del nuevo partido (Zegers, 2000), espacio político que aspira a representar. Con ello, empieza a penetrar en las poblaciones y a disputar el liderazgo político que partidos históricos de izquierda habían tenido en este segmento, a pesar de que Jaime Guzmán, sostenía que los partidos chilenos eran una expresión anormal de la política en una sociedad subdesarrollada (Valenzuela, 1982: 607).

Gracias a estas labores, en 1983 logra sin elecciones, imponer la directiva del “Campamento” Raúl Silva Henríquez dado el fuerte apoyo que le brindó el régimen militar (Baño, 1985: 51).

Por lo hasta aquí expresado, es posible concluir que la UDI si bien es un partido independiente de la voluntad de Pinochet, surge para defender lo que ellos denominaron “la obra del régimen militar”.

Lo relevante para la Ciencia Política es que la UDI representa un nuevo tipo o modelo de partido hasta entonces desconocido en Chile, el catch all party, que sigue una lógica de competición electoral, y no de representación política. Lo anterior explica el por qué este partido ajusta su programa, organización y estrategia a las condiciones del mercado político para maximizar su apoyo electoral y su poder, y le permite consolidar su doble discurso crítico hacia los partidos por su lejanía de los “problemas reales de la gente”, cuestión que mantiene hasta el día de hoy (Luna, 2010).

Esto nuevamente es sorprendente. Los únicos dos partidos nuevos, exitosos e innovadores de América Latina son la UDI y el PT de Brasil - uno creado en apoyo de un régimen militar y el otro en oposición a él- . Y lo más interesante es que ambos han obtenido el éxito moviéndose hacia el centro - en el caso del PT, alejándose de su pasado sectario y extremista, y en el caso de la UDI, distanciándose del régimen pinochetista (Angell, 2003).

Hasta 1998, el perfil básico de la UDI fue la defensa del gobierno militar y su Constitución, aunada a una identidad conservadora y católica, manifestada particularmente en la discusión de temáticas valóricas y culturales, perfil en el que coincide Alcántara (2003:69) y Arriagada (2005:10), el cual comenzó a desdibujarse con la aparición del “fenómeno Lavín” que en su candidatura presidencial procuró ser distanciado de la figura de Pinochet (Moulián, 2010). A la fecha, el ingrediente católico continúa jugando un rol vital en la UDI, aproximándolo a organizaciones poderosas como los Legionarios de Cristo y Opus Dei, quienes le proveen de financiamiento para grandes campañas electorales y la penetración de activistas en las poblaciones.

Este activo trabajo poblacional, ha permitido que la base de apoyo electoral de la UDI se haya ampliado considerablemente hacia los estratos socioeconómicos bajos, traspasando las divisiones sociales entre la elite dirigencial, convirtiéndose en uno de los principales partidos del país (Arriagada, 2005:2). Se trata de un seguimiento a las directrices de Jaime Guzmán que impulsa la creación de instituciones intermedias en los sectores populares, supuestamente despolitizadas, pero donde se consiguen potenciales votos, evidenciándose la instrumentalización política de las organizaciones sociales, de la cual formalmente reniega.

Es destacable que para 2002, encuestas aplicadas en el marco de un estudio de Alcántara (2003:71), daban cuenta que cerca de un 20% de los diputados UDI, aceptaban la posibilidad de un gobierno de corte autoritario en situaciones especiales. Por otro lado, Huneeus (2005:76) admite que desde su conformación, la UDI destaca por su alto grado de institucionalización respecto a RN, altos niveles de disciplinamiento interno y dirigentes cohesionados por lazos históricos y personales muy sólidos.

Para 2014, la UDI mantiene su discurso de que la vocación del partido es “resolver los problemas concretos de la gente”, refiriéndose en términos peyorativos a la “ideología”. Al tiempo que se ha planteado una reformulación importante, en tanto Ernesto Silva, quien asumió la presidencia de la colectividad el 2014, prepara la redacción de un documento en que se haría una nueva reflexionar acerca de los hechos ocurridos en el régimen de Augusto Pinochet. Para tales propósitos, Silva encomendó al alcalde de La Florida Rodolfo Carter, la redacción de un primer borrador, fundado en la autocrítica, con el propósito de reflejar una postura más actual, con una visión moderna de la UDI sobre derechos humanos (La Tercera, 26.07.2014) Esta decisión generó un

intenso debate en distintos estamentos de la UDI, los cuestionamientos a la iniciativa se basaron en que no haya sido consensuada previamente, más aún cuando se trata de un tema controversial que concita apoyos y rechazos internos.

Al respecto, uno de los nietos de Pinochet, sostuvo que este documento "Será el paso final para la muerte del partido" (La Tercera, 30.07.2014), dado que el apoyo a la “obra” del régimen militar sería uno de los rasgos definitorios de la UDI.

Orgánicamente la percepción de los parlamentarios respecto a la democracia interna existente en su partido, un 60% de los encuestados la estima como alta o muy alta, y un 40% en el orden medio. En cuanto al nivel de disciplina interna, un 32% considera que los niveles de autonomía que debe tener el parlamentario deben definirse en función de los diferentes temas a legislar, mientras un 64% está de acuerdo con que se permita que el diputado vote siguiendo su propio criterio (Alcántara, 2003:80-81).

5.3. Dinámicas de interacción entre partidos políticos al interior de las