Las elecciones de febrero de 1936 en Andalucía: un espacio decisivo
2. El primer bienio republicano y las elecciones de
La amplia coalición populista que impulsó el nacimiento del régimen republicano se fue fragmentando a lo largo del primer bienio. Primero fue el Partido Radical, que se desgajó de la coalición entre republicanos de izquierda y los socialistas, con el objetivo de convertirse en el núcleo conservador del nuevo régimen. Las diferencias políticas surgidas a lo largo del proceso de elaboración de la nueva constitución, y en torno a la naturaleza de las reformas económicas y sociales a realizar, dividieron de una forma profunda a los partidos republicanos, como reflejo de los intereses contradictorios de su amplia base social electoral entre la clase media.
Pero la coalición de gobierno republicano-socialista también fue perdiendo un amplio apoyo entre la clase trabajadora, como consecuencia del enfrentamiento del sindicato anarcosindicalista CNT11 con la nueva legislación republicana que regulaba la negociación colectiva12. Desde 1930, con el comienzo del proceso de retorno a la
normalidad constitucional, los sindicatos cenetistas comenzaron su reorganización y promovieron una intensa campaña para que sus sindicatos tuvieran un papel protagonista en la negociación de los contratos de trabajo. Algunos de sus dirigentes más destacados, y una buena parte de sus afiliados, apoyaron e incluso participaron en la amplia coalición republicana que alcanzó el triunfo electoral el 14 de abril. Pero los gobiernos republicanos defraudaron sus expectativas al conservar la estructura de la organización corporativa, con el nuevo nombre de jurados mixtos, ya que consideraban que estos organismos suponían una intromisión del Estado y una dificultad añadida para conseguir el protagonismo de los sindicatos en la negociación colectiva.
En la segunda mitad de 1931 los sindicatos cenetistas, en la medida en que se iban consolidando, se sintieron impelidos a promover una destacada conflictividad para alcanzar una negociación directa con los representantes patronales al margen de la nueva legislación republicana13. La doble oposición a sus pretensiones, de la patronal y de los representantes gubernamentales, radicalizó los conflictos, que con frecuencia dieron lugar a enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La conflictividad fue más intensa en aquellas provincias como Cádiz, Sevilla y Córdoba, en las que los sindicatos cenetistas adquirieron mayor predominio. La dureza de los conflictos (amplitud, duración, coacciones, enfrentamientos armados) no sólo estuvo determinada por el contenido propio de la negociación laboral (salarios o jornada de trabajo) con los empresarios, sino también por la disputa en torno al control del acceso al trabajo. Los sindicatos, en un periodo de recesión y de descenso de la demanda de trabajo, intentaron conseguir que la patronal reconociera la afiliación obligatoria, la necesidad de pertenecer al sindicato para poder ser contratado. Esta pretensión fue tajantemente rechazada por la patronal, y originó una conflictividad añadida entre ugetistas y cenetistas al extenderse su rivalidad por el control sindical de los trabajadores a los principales sectores productivos.
El enfrentamiento entre los sindicatos tenía su origen en la competencia por la afiliación obrera pero alcanzó dimensiones más amplias. Durante el primer bienio republicano los sindicatos ugetistas tendieron a defender la organización corporativa de
11 Sobre la evolución del anarcosindicalismo en BRADEMAS, 1974; CASANOVA, 1997.
12 Los objetivos de la legislación laboral republicana, en JULIÁ, 1987.
13 La conflictividad social en las diferentes provincias andaluzas en MAURICE, 1990; PÉREZ YRUELA,
1979; BERNAL, 1974; PASCUAL CEVALLOS, 1983; BREY, 1984; GARRIDO GONZÁLEZ, 1987; LÓPEZ
MARTÍNEZ, 1995; COBO ROMERO, 1992; MACARRO VERA, 1985; GUTIÉRREZ MOLINA, 1994; CARO
Congreso La España del Frente Popular 60 los jurados mixtos intentando frenar la conflictividad suscitada por los cenetistas. Asimismo, apoyaron el conjunto de la legislación social, la nueva regulación del mercado de trabajo, o las medidas de reforma agraria. En términos generales, su actuación respetó la legalidad establecida y se concentró en la exigencia de la puesta en práctica de las medidas reformistas del gobierno republicano-socialista.
Sin embargo, los sindicatos cenetistas cuestionaron la nueva legislación republicana, trataron de inutilizar los jurados mixtos y criticaron la efectividad de la reforma agraria. Los militantes anarcosindicalistas más radicalizados promovieron un enfrentamiento político más directo contra el nuevo régimen republicano. Las dificultades legales para desarrollar su modelo de acción sindical y las consecuencias de la crisis económica, sobre todo el incremento del desempleo en el medio rural y en las ciudades, facilitaron el ascenso de las propuestas más radicales. Los ensayos insurreccionales de 1932 y 1933 protagonizados por algunos grupos anarquistas terminaron por arrastrar a los sindicatos cenetistas y debilitaron su posición dentro de la legalidad establecida. El enfrentamiento radical con el régimen republicano mermó el desarrollo de los sindicatos e, incluso, supuso una apreciable pérdida de afiliados.
Al mismo tiempo, los excesos de la represión gubernamental, por ejemplo a partir del levantamiento de Casas Viejas, generaron un alejamiento de importantes sectores de la clase trabajadora respecto al gobierno republicano-socialista. Esta tendencia crítica se alimentó también del escaso fruto de las reformas emprendidas. Por ejemplo, por el alcance limitado de la reforma agraria14, y por el deterioro de las condiciones de vida de numerosos grupos de trabajadores afectados por el desempleo creciente15.
En consecuencia, a la altura del verano de 1933 la base social que había apoyado el surgimiento del nuevo régimen republicano se encontraba dividida por los enfrentamientos internos, y mermada por los escasos resultados de las reformas para evitar el deterioro de las condiciones de vida ante la recesión económica. A esta realidad se superpuso la reorganización de las derechas, que desde 1931 afrontaron una etapa de reconstrucción de sus organizaciones para adecuarse a la nueva situación política. La movilización de las organizaciones patronales16 contra las reformas socioeconómicas impulsadas por el gobierno republicano-socialista (jurados mixtos, términos municipales, arrendamientos forzosos, reforma agraria) constituyó un elemento fundamental en ese proceso de reorganización.
Dada la composición de la sociedad andaluza, los grupos políticos de derechas y las organizaciones patronales intentaron atraer a los pequeños propietarios y algunos sectores obreros17. Las reformas del mercado de trabajo y de la propiedad de la tierra, en el contexto de una coyuntura deflacionista para los productos agrícolas, también suscitaron recelos y oposición entre los pequeños propietarios. El aumento de la conflictividad social, de los costes salariales, del control sindical sobre la contratación de jornaleros, las restricciones a la movilidad de la mano de obra impuestas por la Ley de Términos Municipales, o la amenaza de reforma de la política de protección al trigo, incitó a numerosos grupos de pequeños propietarios agrícolas, de tanta significación en las provincias de Andalucía oriental, a restablecer alianzas políticas con los grandes y
14 MALEFAKIS, 1972.
15 Un síntesis sobre la evolución de la conflictividad social durante el periodo republicano, en GONZÁLEZ
CALLEJA, 2006.
16 Las actuaciones de las organizaciones patronales, en CABRERA, 1983.
17 COBO ROMERO, 2003, lo ha mostrado para la provincia de Jaén, pero se puede hablar de una tendencia
generalizada en todas las provincias, de mayor importancia en aquellas en las que el pequeño propietario era más numeroso.
Congreso La España del Frente Popular 61 medianos propietarios y labradores. También algunos grupos de jornaleros de municipios con escaso suelo agrícola, muy afectados por las restricciones de la Ley de Términos Municipales, tendieron a restablecer relaciones verticales de clientelismo económico y político con los labradores como estrategia para asegurar el acceso a un trabajo cada vez más escaso.
Ese doble proceso, de división de la coalición populista republicana, y de reorganización de las derechas con una ampliación de su base social, originó los resultados electorales de 1933. En numerosas circunscripciones provinciales la lista de las derechas obtuvo la mayoría. En las provincias con una importante influencia cenetista, como Cádiz y Sevilla, la participación fue más baja y parece que fue más efectiva la consigna abstencionista de los anarcosindicalistas entre la clase trabajadora18. Incluso el Partido Radical se presentó en listas independientes en las dos circunscripciones de Sevilla, capital y provincia, y en la de Cádiz, y llegó a obtener la segunda posición en la de Sevilla provincia. Sin embargo, la coalición de republicanos de izquierda y socialistas consiguió los escaños de la minoría en la provincia de Cádiz y en Sevilla capital.
En las provincias de menor influjo cenetista hubo menos abstención, como en Jaén o Granada. El Partido Radical formó una lista con la derecha y su triunfo se apoyó en la atracción de una buena parte del pequeño propietario, tan significativo en la estructura social de esas provincias. En la circunscripción de Málaga provincia la lista única de la derecha y los radicales también obtuvo el triunfo, aunque en este caso se benefició de una mayor abstención que perjudicó a la izquierda. Por último, en Almería, provincia con una presencia importante del pequeño propietario y con menor influjo sindical, la derecha y el partido radical ocuparon los escaños por la mayoría y la minoría, dejando a la izquierda sin representación.
Cuadro 3. Distribución de diputados en Andalucía (1931-1933)19
Partido o coalición 1931 1933
Partido Comunista de España - 1
Partido Socialista Obrero Español (PSOE) 42 16
Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) 8 3
Partido Republicano Federal (PRF) 3 -
Acción Republicana (AR) 2 1
Republicano independiente 3 -
Agrupación al Servicio de la República (ASR) 7 -
Partido Republicano Radical (PRR) 21 25
Partido Republicano Progresista (DLR /PRP) 9 2
Partido Republicano Conservador - 5
Agrarios - 4
Acción Popular (CEDA) - 26
Renovación Española - 2
Comunión Tradicionalista (CT) - 4
Falange Española (FE) - 2
18 El influjo electoral de la consigna abstencionista promovida por los anarcosindicalistas en 1933 ha sido
analizado por CARO CANCELA, 1994.
Congreso La España del Frente Popular 62
TOTALES 95 91
El Partido Socialista fue el gran derrotado de estas elecciones de 1933 en Andalucía, al pasar de 38 a 16 diputados. Perdió toda su representación parlamentaria en las provincias de Almería20, Cádiz21 y Sevilla22, mientras que en la de Córdoba sólo consiguió los tres puestos reservados a la minoría, igual que en Granada y en Jaén, donde perdió también seis de los nueve escaños que había conseguido en 1931. Y sólo ganó en la segunda vuelta en el distrito que formaba la ciudad de Málaga y en la provincia de Huelva por la división de las derechas.