Conflictividad social y laboral en una población minera: Puertollano en los momentos finales de la Segunda República
2. La revolución de octubre de 1934, en Puertollano
2.1. Los prolegómenos del movimiento revolucionario
Los preparativos para llevar a cabo el movimiento comenzaron a articularse en los inicios de 1934. El objetivo era claro: desestabilizar el gobierno y provocar la celebración de elecciones anticipadas. Los principales focos del movimiento fueron Asturias, Cataluña y Madrid, aunque en realidad los actos se realizaron, en mayor o menor medida, en gran parte el país.
La incorporación al gobierno de tres miembros de la CEDA, sirvió para acelerar el proceso. El eje principal de las actividades previstas era una huelga general, que se convocó para el día cinco de octubre, aunque varios factores la abocaron al fracaso: la división de los socialistas, la pasividad de los anarquistas, el cansancio en amplios sectores (campo) o regiones (Aragón), causado por otros conflictos recientes.
En mayo se comenzaron a tomar decisiones operativas, entre las que se encontraba la formación de comités revolucionarios provinciales, estando formado el de Ciudad Real por Antonio Cano Murillo, Calixto Pintor Marín y Benigno Cardeñoso9, los cuales recibían órdenes e instrucciones desde Madrid, a través de Indalecio Prieto10. En los meses siguientes se enviaron las directrices a las direcciones locales, intentando acumular armas en las poblaciones donde había mayor posibilidad de llevar a cabo un levantamiento revolucionario, coordinando las formas de actuación, estableciendo contraseñas y adaptando las medidas a la capacidad de movilización personal y material en cada una de las localidades.
Dentro del movimiento revolucionario provincial, se pueden distinguir diversas formas de actuación, teniendo en cuenta la capacidad de movilización e intervención de las fuerzas revolucionarias. En algunas poblaciones, donde había un número considerable de personas implicadas, se fueron acumulando armas y explosivos, siendo el objetivo principal la realización de asaltos revolucionarios del poder local, destacando entre ellas: Abenójar, Alcázar de San Juan y Mestanza, aunque en esta última la actuación se realizó con pocos medios y sin apenas violencia, mientras que en Alcázar los implicados se echaron atrás, ante la falta de liderazgo. En otras poblaciones, debido a la importante presencia de efectivos de orden público y la falta de medios, como Ciudad Real o Puertollano, se llevarán a cabo sabotajes y huelgas revolucionarias, siendo las actuaciones en otras localidades testimoniales. También hubo poblaciones importantes como Valdepeñas o Tomelloso, en las que reinó una absoluta tranquilidad11.
8 El Socialista, 4 y 6-IX-1932.
9 ALÍA MIRANDA, 1994: 41.
10 El Pueblo Manchego, 13-II-1935.
Congreso La España del Frente Popular 186 Días antes de que diera comienzo la huelga y el levantamiento, las fuerzas del orden realizaron registros en Puertollano, para intentar localizar armas o documentos sobre los preparativos, siendo éstos infructuosos. El 21 de septiembre, por la mañana, llegó a la localidad un camión de guardias de Asalto procedente de Ciudad Real, al mando de un teniente, al tiempo que fuerzas de la Guardia Civil se apostaban en las proximidades de la Casa del Pueblo, situada en la calle del Capitán Galán, nº 52. A las dos y media de la tarde, y siguiendo las instrucciones del gobernador civil, las fuerzas del orden se presentaron en la Casa del Pueblo, procediendo a registrar todas las oficinas del local, en presencia de su presidente Antonio Cañizares. Al estar algunas cerradas, fue solicitada la presencia de las personas que las gestionaban, y mientras se procedía a su localización, una vez dejado un retén vigilando la entrada, las fuerzas de seguridad continuaron su labor por el resto de la ciudad. Fueron registradas las casas de varios dirigentes socialistas (Antonio Cañizares, Pedro Fernández, Antonio Sánchez, Ismael y Ángel Vallejo, Manuel Rodríguez, Carmelo Moreno y el fotógrafo Sr. Gómez), con la consiguiente alarma entre los vecinos. A las siete de la tarde, los guardias de Asalto y la Guardia Civil, se dirigieron de nuevo a la Casa del Pueblo, registrando los locales que les faltaban. Al día siguiente le llegó el turno a la mina «La Extranjera», que era gestionada por la Casa del Pueblo12.
En ninguno de los lugares inspeccionados se encontraron armas o documentos comprometedores, ya que los preparativos del movimiento se estaban realizando con gran discreción.
2.2. El movimiento revolucionario en Puertollano
Puertollano era el principal centro minero y obrero de la provincia, por lo que allí se incidió en la búsqueda del éxito de la huelga general, que sería ac 20 ompañada de diversos sabotajes. Al mismo tiempo, la localidad, ejercía de punto coordinador de otras actuaciones en su comarca. Desde Puertollano se enviará a los activistas de Abenójar, en la tarde del día 5, un telegrama con el siguiente texto: «Hay pólizas», siendo ésta la contraseña que daba luz verde al inicio del movimiento revolucionario en dicha localidad.
En Puertollano, el principal esfuerzo se centró en el intento de cortar el tráfico ferroviario y las carreteras de la localidad. Un grupo, al frente de Pedro Fernández, dirigente de las juventudes socialistas, marchó por la mañana a la estación, donde detuvo el tren procedente de Madrid, apoderándose de los paquetes de periódicos de derechas El Debate y ABC, que se encontraban en él, los rompieron y arrojaron por los andenes. La decisión del maquinista impidió que el tren fuera retenido más tiempo, al amenazar a los manifestantes con un martillo.
Más tarde, detuvieron otro que procedente de Badajoz se dirigía a Madrid, y tras intentar infructuosamente que el maquinista se adhiriera a la huelga, cortaron la locomotora y rompieron una manga de freno. Una vez reparada ésta, el tren continuó la marcha tras permanecer detenido una hora y media en la estación. Ante la pasividad del jefe de estación, el Sr. Guzmán, inspector de movimiento, llamó a la Guardia Civil, que al frente del capitán Vega, disolvió a los huelguistas13.
Otros piquetes se situaron en los caminos y carreteras de acceso, siendo detenidos algunos de ellos por las fuerzas del orden, como los jornaleros Leoncio Ruiz
12 Emancipación, 30-IX-1934.
Congreso La España del Frente Popular 187 Buendía, Antonio González Buendía y Melanio Aranda Navas, que escopeta en mano, impedían el acceso a la localidad desde Mestanza14.
Puertollano era el lugar donde había posibilidades de que la huelga tuviera una mayor repercusión, debido a la importancia del movimiento obrero y la existencia de minas. El mismo día 5, por la mañana, se declaró la huelga afectando en un principio a los sectores de la minería, metalurgia y electricidad, siendo el cierre del comercio total, auspiciado por la existencia de numerosos piquetes. La reacción gubernamental fue rápida y contundente, ordenando el mismo día la clausura de la Casa del Pueblo y la detención de varios dirigentes socialistas, entre ellos el ex-diputado Cañizares, así como de los piquetes.
La posible conflictividad que podían provocar los mineros en la ciudad, hizo que se enviara una compañía de guardias de Asalto desde Ciudad Real, para reforzar las patrullas existentes, siendo nombrado por el gobernador, al frente de las fuerzas de seguridad, el jefe de la policía gubernativa, Don Emiliano Barriuso. Estas acciones provocaron una reducción de los incidentes, y que a partir del día siguiente, el comercio comenzara a abrir sus puertas. Los principales dirigentes del movimiento fueron detenidos, como Pedro Fernández, que fue hallado oculto en una pequeña cámara trastera, en el domicilio del socialista Julián Mozos, siendo trasladado a la capital.
Todo ello no acabó con los incidentes, aunque éstos no tuvieron mucha trascendencia: el 8 hubo disparos aislados e insultos a las patrullas de la Guardia Civil, llegando a gritar algunos vecinos «vamos a por las escopetas». Al día siguiente hubo algunas detonaciones, produciéndose una avería en el transformador eléctrico de la Compañía Peñarroya, al cortar los huelguistas varios postes de fluido eléctrico. Finalmente en la noche del 9 al 10 se voló una vía de entrada en la estación de «La Nava», en el kilómetro 215, provocando la detención del tren correo 1265, aunque sin ocasionar desgracias personales y escasos daños materiales, pues en la mañana del día siguiente se habían restablecido las comunicaciones en la línea férrea.
Pese a todo, la huelga se vio abocada al fracaso, y ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos en el resto del país, el día ocho, comenzaron a reintegrarse los mineros al trabajo. Al día siguiente cesó la huelga de los trabajadores de la Compañía Peñarroya, lo que significó el fracaso de la misma, volviendo ese mismo día a sus puestos15.
2.3. Represalias, detenciones y procesos, por los acontecimientos de octubre
Las detenciones en los primeros días de la huelga se sucedieron en numerosas poblaciones de forma preventiva. En Puertollano fueron al menos 16 los detenidos por coacciones a trabajadores, en Villamayor se hizo lo propio con otros dos por «propaganda entre las masas contra el orden público», siendo arrestados numerosos dirigentes socialistas de Ciudad Real y Puertollano, sin haber tenido una participación activa en el movimiento.
La Casa del Pueblo de Puertollano fue una de las primeras en ser clausurada, el mismo día 6 de octubre, junto a la de Ciudad Real, mientras que en la noche del 8 fueron detenidos el ex-diputado socialista Antonio Cañizares, junto al concejal del mismo partido Julio Guzmán. El día 10, con la huelga prácticamente desarticula, el capitán de la Guardia Civil ordenó la ocupación de lugares estratégicos de la población,
14Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real (AHPCR), Sección Audiencia Nacional, caja 714, 1934,
Sumario 224/34.
Congreso La España del Frente Popular 188 por fuerzas de la Benemérita y de guardias de Asalto, para evitar coacciones en los lugares frecuentados por trabajadores, en un claro intento de evitar un posible rebrote de la huelga. Como consecuencia de ello, en el sitio conocido como «Lori» fueron detenidos Francisco Murillo, Tomás Mozo Luchena, Ángel Saldaña, Eusebio Mora, José Fernández, Luís Rodríguez, Melquíades Navarro y Cesar García Calero16.
El 9 de octubre de produjo un intento frustrado de liberar a los presos que se hallaban en la cárcel, cuando un grupo de manifestantes, a cuyo frente se encontraba el concejal socialista Andrés Vallejo Recuero, pretendieron entrar en la prisión y liberar a sus compañeros, sin lograr su objetivo al ser disueltos de forma violenta por las fuerzas de orden público, que procedieron a la detención de varios de ellos17 .
La Policía y la Guardia Civil llevaron a cabo numerosas pesquisas con el objeto de desmantelar los comités locales de la huelga, que aún no lo habían sido, aumentando de forma importante los registros en busca de armas. En Puertollano, la Guardia Civil halló un importante alijo, el 4 de noviembre, en una fundición de la ciudad, que incluía 21 cargas y media de dinamita, seis detonadores y cuatro metros de mecha, aunque en este caso no hubo detenciones, al no descubrir a las personas que lo habían colocado en dicho lugar18.
El 10 de diciembre salió de Ciudad Real, el delegado del gobernador civil, D. Manuel Rufilanchas, con orden de llevar a cabo la destitución total del Ayuntamiento de Puertollano. El nuevo Ayuntamiento quedó constituido por diez concejales de la CEDA y doce radicales. Al día siguiente fue elegido alcalde, el radical Dimas Cortés Acero, mientras que el cargo de primer teniente de alcalde recayó en el cedista Vicente Lacunza, el segundo, en Francisco Martínez (radical) y el tercero en Miguel Belló Chinchilla, en un reparto paritario de los dos partidos dominantes del nuevo consistorio19. Pese a todo, los distintos intereses de ambos partidos acabaron
provocando tensiones en el Ayuntamiento.
Las detenciones de numerosos dirigentes socialistas en Puertollano, al igual que en otras poblaciones de la provincia, buscaban descabezar a dicho partido, teniendo lugar los procesos contra ellos una suerte dispar. A comienzos de noviembre se condenó a varios dirigentes de las Juventudes Socialistas, los procesados Heliodoro Menes Buitrago, Luís Aguilar Rodríguez, Celestino Revilla Olmo, Ángel Recuero López y Justino Cebrián Gutiérrez a cuatro meses y dos días de prisión, más una multa de 250 pesetas, por distribuir circulares dando instrucciones con fines políticos a menores de 16 años, contraviniendo un decreto publicado en agosto de ese año20.
Las condenas menores se repitieron: Tomás García Castellanos y Juan López Redondo fueron condenados a cuatro meses y un día por tenencia ilícita de armas, al ser detenidos con ellas la noche del 5 de octubre. Mientras, los tres jornaleros arrestados con escopetas en la entrada a Puertollano en la carretera de Mestanza, lo fueron a dos meses y un día. El concejal Ángel Recuero fue sentenciado a cuatro meses y un día de arresto mayor, por el intento de liberación de sus compañeros y Antonio Dueñas Anguita a dos meses y un día por amenazas a la Guardia Civil21.
Sin embargo, el 23 de enero de 1935, el ex-diputado Antonio Cañizares resultó absuelto en el juicio celebrado contra él, a pesar de que el fiscal pedía una pena de tres
16 El Pueblo Manchego, 6, 10 y 11-X-1934.
17 AHPCR, Sección Audiencia Provincial, caja 714, 1934, Sumario 215/34.
18 AHPCR, Sección Audiencia Provincial, caja 441A, 1934, Sumario 238/34.
19 El Pueblo Manchego, 11 y 13-XII-1934.
20 AHPCR, Sección Audiencia Provincial, caja 172C, 1934, Sumario 219 y El Pueblo Manchego, 7-XI-
1934.
Congreso La España del Frente Popular 189 años, lo cual mostró claramente que su detención había tenido una motivación política, no habiendo pruebas necesarias para implicarlo en el movimiento revolucionario. En ese mismo proceso fueron condenados cinco vecinos de Argamasilla de Calatrava a dos meses y un día por tenencia de explosivos, no pudiéndose probar que Cañizares diera las órdenes para su fabricación, como indicaba la acusación. El abogado defensor Sr. Calatayud, declaró que no había ningún delito y que toda la acusación se había basado en imaginaciones sin fundamento. El 28 de enero, la autoridad jurídico-militar informó que se había sobreseído el sumario que se instruía por coacciones y que afectaba a otros ocho procesados, que quedaron en libertad22.
Como se puede ver, la mayoría de los detenidos en Puertollano por los sucesos de octubre, quedaron en libertad o fueron condenados a penas menores, que en ningún caso superaron los cuatro meses de arresto mayor, lo que nos viene a demostrar que la actitud de los implicados en los hechos revolucionarios no fue violenta, produciéndose la mayoría de las detenciones por haber participado en piquetes de huelga, por amenazas o incluso por motivaciones estrictamente políticas, como en el caso de Cañizares.
El fracaso de la revolución de octubre, la represión ejercida sobre los dirigentes socialistas y el cierre de sus locales, provocó una disminución de las reivindicaciones obreras en Puertollano, aunque éstas permanecieron latentes, dispuestas a aflorar a la primera oportunidad.
Al cumplirse el aniversario del movimiento obrero de octubre, se convocó en Puertollano una huelga de forma clandestina, mediante hojas realizadas por multicopistas sin ningún tipo de indicación, en las que se invitaba a los obreros a sumarse a una huelga general de 24 horas que debía dar comienzo a las doce de la noche del día cuatro de octubre. Además de estos impresos, se realizaron pintadas y se colocaron letreros en varias fachadas de la localidad, que fueron rápidamente eliminados por los agentes municipales. Ante el miedo de que se pudieran producir disturbios fue enviada una sección de guardias de Asalto para reforzar la seguridad, aunque finalmente la huelga no tuvo ningún seguimiento, siendo el trabajo en las minas y en la ciudad totalmente normal23. Las causas del fracaso de esta convocatoria fueron: la falta de una organización que gestionara e informara a los obreros de la huelga, la carencia de una motivación laboral, el escaso deseo de los obreros de conmemorar una acción fracasada y el miedo a la represión por secundar un paro no autorizado y clandestino.
Las tensiones entre los bloques de derecha e izquierda se mantuvieron a lo largo de 1935, teniendo lugar un enfrentamiento en la noche del 26 al 27 de mayo entre socialistas y fascistas, resultando gravemente herido Manuel Martín Solana. Uno de los participantes más activos en este choque fue detenido cuatro meses después en Argamasilla de Calatrava.
Cuando en noviembre, se celebró un mitin socialista en la reabierta Casa del Pueblo de Puertollano, volvieron a surgir incidentes, ordenando el delegado gubernativo la suspensión del acto y la detención del orador Ricardo Zabalza Elorga, secretario general de la Federación de Trabajadores de la Tierra, por «conceptos delictivos vertidos contra el Gobierno». Este hecho provocó la protesta de los asistentes que fueron desalojados entre gritos a favor de la revolución social y en contra del gobierno24.
22 El Pueblo Manchego, 24 y 29-I-1935.
23 El Pueblo Manchego, 5-X-1935.
Congreso La España del Frente Popular 190 La convocatoria de elecciones a comienzos de 1936, no hizo sino acentuar estas divergencias políticas, y durante un mitin de izquierdas, celebrado el 20 de enero en el Gran Teatro, fue detenido y puesto a disposición judicial uno de los oradores, Francisco Galán Gutiérrez25, al tiempo que se suspendía el acto. Otro ejemplo de la tensión
existente, en los días anteriores a las elecciones lo vemos 11 de febrero, cuando un grupo de militantes socialistas agredió en la Plaza de la República, a un muchacho que llevaba una insignia de una organización derechista, las JAP (Juventudes de Acción Popular)26.