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Suecia y las elecciones españolas a Cortes de

Benito PEIX GELDART

Universidad de Valladolid

Introducción

En diciembre de 1936, el jefe de la representación diplomática sueca en Madrid, el Ministro de la Legación Ivan Danielsson, informaba a su gobierno, presidido desde 1932 por el socialdemócrata Per Albin Hansson, de la dimisión del Presidente del Consejo de Ministros español, Joaquín Chapaprieta, y de la delicada situación política española. Los despachos del diplomático sueco durante los días siguientes a la crisis de gobierno serían casi diarios: los días 12, 13, 15 y 17 de diciembre. Aún habría tres más antes de terminar el año, y se multiplicarían en los meses siguientes. En el mes de febrero de 1936 el número de despachos de contenido político llegó a ocho1.

La periodicidad prevista para esos despachos, en condiciones normales, era quincenal. En esta ocasión, el ritmo vertiginoso de los acontecimientos y la gravedad de la situación exigían un seguimiento minucioso. Esos despachos, conservados en los fondos del archivo del Ministerio sueco de Asuntos Exteriores, dentro del Archivo Real de Suecia en Estocolmo (Riksarkivet), constituyen un material de primera categoría para el análisis de la proyección exterior de las elecciones españolas a Cortes de febrero de 1936, por lo que se refiere a Suecia.

La presente comunicación se propone mostrar la visión contemporánea sueca de la realidad política española en torno a las elecciones que dieron lugar a la España del Frente Popular, a partir del análisis de los despachos diplomáticos mencionados y de los artículos de prensa más significativos publicados en Suecia inmediatamente después de las elecciones.

Antes de entrar en materia, es necesario hacer un par de consideraciones. La primera es resaltar el ámbito necesariamente limitado de este estudio, que no tiene pretensiones de exhaustividad, pues su adecuada contextualización exige el marco de una investigación de mayor envergadura sobre las relaciones políticas y diplomáticas entre Suecia y España en la década de los años treinta del siglo XX, tema de la tesis doctoral que actualmente estamos elaborando sobre la base de un abundante material archivístico sueco y español.

Es preciso, pues, en una comunicación como la presente, acotar mucho el objeto de estudio y las fuentes utilizadas, a lo específico de la cuestión que nos ocupa: la visión sueca de las elecciones españolas de 1936 contemporánea al momento de las mismas. Aún contando con la existencia de contactos —por otra parte muy escasos— entre representantes políticos y sindicales españoles y suecos en el año anterior a las elecciones, entre los que cabe destacar los viajes de González Peña y de Margarita Nelken a Suecia en 19352, la documentación de mayor interés para el tema que nos

ocupa son, sin duda, los citados despachos diplomáticos de la Legación de Suecia a su Ministerio de Asuntos Exteriores, correspondientes a los meses de diciembre de 1935 y enero y febrero de 1936. Nos ceñiremos aquí a esas fuentes primarias y a los artículos de prensa más representativos aparecidos en Suecia en torno al 16 de febrero de 1936. A

1 Riksarkivet, Utrikesdepartementet, 1920-års system, HP1, volym 422 (desde ahora,

RA/221/2210.03.1/HP/422)

Congreso  La  España  del  Frente  Popular   96   este respecto, el criterio de selección ha sido muy concreto: salvo alguna excepción, hemos seleccionado artículos de los diarios de ámbito nacional que, por su mayor relevancia y profundidad de análisis, el Ministerio sueco de Asuntos Exteriores consideró oportuno conservar en su propio archivo.

En todo trabajo de historia comparada hay que tener en cuenta la necesidad de valorar las palabras y las formas de expresión de los textos extranjeros en su contexto propio, es decir, en nuestro caso, dentro de un marco cultural sueco y no español. De no hacerlo así, el riesgo de error interpretativo es muy grande, por tratarse de dos contextos culturales tan distintos. Los textos suecos están escritos por suecos para destinatarios suecos, y, por tanto, con distintas sensibilidades personales e ideológicas, como decía Montero Juste al tratar de los estudios históricos sobre relaciones internacionales donde hay historiadores de distintos países3.

En la exposición del contenido de los despachos del Ministro de la Legación de Suecia en Madrid hemos optado por seguir un esquema temático con preferencia al cronológico. En concreto, veremos primero la información del trasfondo inmediato de las elecciones, es decir, la situación política española desde la dimisión de Chapaprieta hasta la convocatoria de elecciones. Veremos luego la visión que da Danielsson de algunos líderes políticos. Pasaremos después a la información específica sobre el desarrollo y resultado de las elecciones y seguidamente comentaremos las informaciones referidas a la violencia política (atentados y conspiración). El marco temporal de nuestro análisis se limita a los meses de diciembre de 1935 al final de febrero de 1936 y por ello no entraremos en los acontecimientos posteriores.

En un segundo momento, nos concentraremos en la visión de las elecciones españolas dada por la prensa sueca más relevante.

Salvo contadas excepciones4, no existe bibliografía sobre el tema que nos ocupa,

pues prácticamente todo los estudios suecos sobre las relaciones con España durante el siglo XX se refieren al período de la guerra civil española a partir de julio de 1936, no a los períodos anteriores. Incluso Fredriksson, en su estudio sobre los embajadores suecos en España, omite cualquier referencia al ministro Danielsson5.

Los despachos del Ministro de la Legación de Suecia en Madrid

Situación política española previa a la convocatoria de elecciones

La visión que Ivar Danielsson da de la situación española en vísperas de las elecciones deja traslucir su profunda preocupación por las posibles consecuencias de la inestable situación política. Califica la situación política en España de «grave» (13 diciembre), «amenazante» (22 febrero), etc. El 13 de diciembre, informa que «la situación se ha deteriorado mucho por la aparente intromisión del ejército en el conflicto político»6, tema sobre el que volveremos más adelante.

En el balance político trimestral, fechado el 30 de diciembre, analiza en detalle el desarrollo de los acontecimientos y da sus propias valoraciones. Estima que la causa principal de la dimisión de Chapaprieta no había sido otra que la falta de acuerdo entre éste y Gil Robles respecto al camino a seguir para la reforma financiera, junto con sus diferencias en lo concerniente a los presupuestos del Estado para 1936. La crisis de

3 MORENO JUSTE, 1996: 217.

4 CANTERA CARLOMAGNO, 1999; OLSSON, 2000; GRÖNDAHL, 1981; TORTELLA, 2005.

5 FREDRIKSSON, 2001-

Congreso  La  España  del  Frente  Popular   97   gobierno producida podría, en opinión de Danielsson, tener consecuencias muy graves. Según él, ya era inminente la formación de un frente popular de izquierdas, mientras que el nuevo jefe del gobierno, Portela, pretendía crear un gran partido de centro, pretensión que ve con posibilidades de éxito «considerando que cuenta con el apoyo de los recién nombrados gobernadores provinciales, los cuales, como es habitual en

España, tienen muchas facilidades para influir en las elecciones» (la cursiva es nuestra).

Para el diplomático sueco estaba claro que la verdadera pugna se tendría entre las derechas unidas y lo que llama el cartel de izquierdas. La expresión que hemos resaltado en cursiva es una clara alusión al caciquismo y la manipulación de votos, algo que resultaba difícil de entender en la Suecia de los años treinta, que ya disponía de un sistema democrático consolidado.

En su informe, el legado sueco anunciaba los planes de convocatoria de elecciones para alrededor del 1 de marzo siguiente, aunque no descartaba que éstas no pudieran celebrarse por posibles «complicaciones inmediatas que pudieran poner en entredicho la propia existencia del régimen actual. Cuando se piensa que la reciente crisis de gobierno es la número 28 en los cuatro años y medio de vida de la República española, no andan del todo descaminados los enemigos de la República cuando dicen que el actual sistema de gobierno no se ha caracterizado por una estabilidad merecedora de tal nombre»7. Tres días más tarde, Danielsson informaba de la nueva crisis de gobierno, después de sólo dos semanas, y de la formación de un nuevo gobierno Portela, destacando la negativa de Gil Robles de entrar en alianza electoral con otros grupos de centro y derecha8.

El 8 de enero de 1936, Danielsson comentaba la publicación del decreto de convocatoria de elecciones a Cortes, con el que se volvía a la normalidad constitucional y resaltando que la prensa española quedaba libre de «la estricta censura a la que ha estado sometida durante dos años»9.

Valoraciones sobre algunos líderes políticos españoles

Contienen los despachos algunos detalles que suponen un juicio de valor sobre políticos españoles. Por el tenor de las expresiones utilizadas en algunos momentos, se puede apreciar qué tipo de actuaciones le causaron sorpresa, preocupación o desconcierto. Un caso paradigmático al respecto es la actuación de Alcalá Zamora al no llamar a Gil Robles a formar gobierno10. Al comentar el tema, Danielsson manifiesta

entre líneas su sorpresa con un deje de desaprobación: el Presidente, deja entrever Danielsson, parece proclive a salvaguardar sus propios intereses políticos, anteponiéndolos a su función constitucional de Jefe del Estado. También critica a Alcalá Zamora al comentar la formación del segundo gabinete Portela, el 30 de diciembre11 donde informa que el objetivo único del gabinete «no parlamentario» de Portela es preparar las elecciones, pero sugiere que en su nombramiento como jefe del ejecutivo subyace el intento presidencial de crear una nueva alternativa política de centro que diera el poder a sus propios partidarios. La expresión sueca «no parlamentario» (oparlamentarisk) conlleva un matiz negativo, a diferencia del término, anteriormente utilizado por Danielsson, «extraparlamentario» (extraparlamentarisk). Para Danielsson,

7 RA/221/2210.03.1/HP/422 n. 627, 15-XII-1935; n. 646, 27-XII-1935

8 RA/221/2210.03.1/HP/422 n. 652, 30-XII-1935; n. 655, 31-XII-1935

9 RA/221/2210.03.1/HP/422 n. 15, 8-I-1936

10 RA/221/2210.03.1/HP/422 n. 646, 27-XII-1935

Congreso  La  España  del  Frente  Popular   98   un aspecto clave en las futuras elecciones será «la persona del jefe del Estado español, pues una victoria de la derecha haría insostenible la posición de Alcalá Zamora»12. Gil Robles, por su parte, aparece considerado como un político serio, injustamente relegado del cargo de jefe de gobierno que, en buena lógica democrática, le correspondería como líder del partido más votado, y que pese a ello acepta batirse políticamente en las elecciones convocadas antes de hacer valer sus aspiraciones por medio de un golpe militar. Esa visión quedará un tanto matizada en otro despacho confidencial posterior, de fecha 20 de febrero de 1936, explicando con más detalle el antagonismo entre Gil Robles y el Presidente de la República. Aunque vuelve a criticar a Alcalá Zamora por su decisión de no encargar a Gil Robles la formación de gobierno en 1935, en esta ocasión critica también al líder derechista, diciendo que no desaprovechó ninguna ocasión de atacar al Presidente y que tenía la intención, en caso de victoria electoral, de forzar la dimisión de éste. Respecto a Azaña, informa Danielsson que sus relaciones con Alcalá Zamora habían sido hasta entonces «extremadamente frías» y concluye diciendo que el Presidente no había gozado de popularidad en ninguno de los partidos políticos y que se esperaba su caída13.

En los informes diplomáticos, es habitual adaptar las categorías políticas utilizadas a las habituales en el propio país, lo que lleva con frecuencia a simplificaciones poco matizadas y sin rigor académico, pero que cumplen su función de dar al gobierno receptor una idea rápida del hecho político objeto del informe. Esto se puede ver en el uso de algunos términos, por ejemplo la caracterización de Martínez Barrio como «líder del grupo disidente radical Unión Republicana»14. En ocasiones, sin embargo, detrás de las formas concretas de expresión hay algo más, un juicio de valor. Es el caso de las referencias a Largo Caballero, calificado por Danielsson de extremista dispuesto a no aceptar el resultado de las elecciones y a llegar al poder a través de medios revolucionarios, donde se deja notar la profunda desaprobación con que se ven en Suecia las actitudes poco respetuosas con la democracia15.

Campaña electoral y resultado de las elecciones

El 8 de enero de 1936 informaba Danielsson de la convocatoria de elecciones para el 16 de febrero siguiente y de la apertura de las Cortes para un mes más tarde. A los diez días enviaba el primer informe sobre la campaña electoral en curso. Después de declarar prácticamente inexistentes las posibilidades de triunfo del centro político «a pesar de que el jefe del ejecutivo español ha utilizado todos los medios a su alcance para crear una opinión favorable a la creación de un partido fuerte de Centro», hace suyo el eslogan, que cita textualmente, de la propaganda electoral de los partidos de derecha sobre qué es lo que se decide en las elecciones: «a favor o en contra de la revolución y el marxismo». Según Danielsson, a juzgar por los apasionados sentimientos ya exteriorizados en los mítines electorales, la campaña electoral será violenta. Informa de la creación del Frente Popular y de las conversaciones en curso entre los partidos de centro y derecha para llegar a un acuerdo, que considera posible. En cambio, no formula pronóstico alguno sobre el resultado de las elecciones, limitándose a decir que era incierto16. 12 RA/221/2210.03.1/HP/422 n. 44, 18-I-1936 13 RA/221/2210.03.1/HP/422 nº 94, 20-II-1936. 14 RA/221/2210.03.1/HP/422 nº 44, 18-I-1936. 15 RA/221/2210.03.1/HP/422 nº 61, 29-I-1936. 16 RA/221/2210.03.1/HP/422 nº 44, 18-I-1936.

Congreso  La  España  del  Frente  Popular   99   El 29 de enero escribía un nuevo despacho informando que la campaña seguía con gran intensidad, pese a lo cuál no había habido actos de violencia, aunque consideraba probable que no pudieran evitarse por mucho tiempo, dado «el tono utilizado en los mítines por los extremistas de derecha y de izquierda», citando expresamente a Largo Caballero y a los gritos a favor del depuesto Rey Alfonso en los mítines monárquicos. Informaba también del acuerdo entre los partidos de derecha y del manifiesto electoral de Portela, que pensaba era el resultado de una intervención directa de Alcalá Zamora, «cuya posición sería insostenible tanto si gana la coalición de derechas como el frente marxista»17.

Una semana antes de las elecciones, enviaba Danielsson a su gobierno un nuevo análisis de la situación española. Mencionaba que no se retrasaría la fecha de las elecciones pese a los rumores recientes de que así sucedería para dar tiempo al gabinete Portela a crear una opinión pública más favorable a los candidatos ministeriales. El bloque que Danielsson llama «antimarxista» confiaba en la victoria mientras que el que ahora denominaba «bloque de izquierdas» dudaba de la misma, a causa de la división de los socialistas. Informaba del apoyo de la mayoría del partido socialista a Largo Caballero frente «al anteriormente popularísimo líder socialista moderado Besteiro». Comunicaba la distribución por partidos de los candidatos a diputados y hacía alusión a los rumores de huelga general y a otro rumor, que estimaba infundado, de que el frente de izquierdas estaría considerando la posibilidad de retirarse de la contienda bajo pretexto de la no neutralidad del gobierno18.

El 17 de febrero, en un nuevo despacho del que trasladaba copia directamente al Rey de Suecia, se comunicaba la información oficial sobre el resultado de las elecciones. El despacho deja claro que las elecciones habían tenido lugar con normalidad y buen orden, sin violencia, y que la victoria del Frente popular era amplia. Es la primera vez que aparece la expresión «Frente popular» para referirse a la coalición ganadora. Tras citar las cifras preliminares de diputados de cada partido, pasaba al análisis de los resultados. Atribuía la amplia victoria de los partidos de izquierda al significativo cambio de signo político de grandes masas del electorado español, y resaltaba el hecho de que en Asturias y Cataluña, donde la represión policial tras la revolución de octubre de 1934 había sido mayor, la victoria de los candidatos de la coalición de izquierdas lo había sido por un amplio margen de votos. Consideraba asimismo que la inesperada participación en las elecciones de los «sindicalistas» (CNT- FAI) había sido decisivo para el resultado. Echaba la culpa de lo que calificaba de «catastrófica» derrota de los partidos de centro a los «manejos» de Portela al promover a sus propios candidatos.

Hacía notar también que, en la presente ocasión, el pueblo español había tomado postura decididamente en contra del «movimiento fascista fundado por el hijo del anterior dictador Primo de Rivera». Estimaba que el resultado de las elecciones conllevaría un cambio sustancial de política en España y decía que la prensa de izquierdas estaba ya pidiendo el inmediato acceso al poder del nuevo gobierno, y que el propio Portela, muy descontento con el resultado de las elecciones, estaba deseoso de hacerlo y probablemente lo haría en cuanto los resultados fueran definitivos19.

Al día siguiente, el diplomático enviaba otro despacho, de carácter confidencial, también con copia al Rey, informando de disturbios, rumores y conspiraciones, que más adelante comentaremos. En él decía también que era impensable que el Presidente de la

17 RA/221/2210.03.1/HP/422 n. 61, 29-I-1936

18 RA/221/2210.03.1/HP/422 n. 81, 10-I-1936

Congreso  La  España  del  Frente  Popular   100   República encargara a Gil Robles formar gobierno, pese a ser el líder del partido más votado, pues el triunfo de las izquierdas era «indiscutible». Pasaba a continuación a dar una información reservada, obtenida «de una fuente de confianza», según la cual los líderes del partido socialista no deseaban formar parte en modo alguno del gobierno aunque apoyarían en el parlamento la política de cualquier gobierno que llevara a cabo el programa político del Frente popular. Azaña recibiría el encargo de formar gobierno con ministros tomados de su propio partido y de los otros dos partidos republicanos del Frente popular. Según la misma fuente, Azaña estaba negociando con Gil Robles «la no-oposición de su partido a cambio de la promesa de moderación de la política socializante y antireligiosa». Danielsson estimaba posible tal acuerdo, pues en cuestiones de política agraria y social, el programa del partido de Gil Robles era más afín a los de los partidos de izquierdas que a los de derechas. En opinión del diplomático sueco, tal acuerdo daría al gobierno Azaña una amplia mayoría parlamentaria evitando el peligro de «extremismos de uno y otro lado». Una vez más, parece clara la opinión básicamente positiva que Danielsson, o acaso su «fuente de confianza», tenía respecto a Gil Robles. Aunque no conste expresamente, nos inclinamos por pensar que la fuente en cuestión no es otra que el Cónsul General de Suecia en España, Luis de la Peña.

Resaltaba también el despacho el impacto que el resultado de las elecciones había tenido en el mundo financiero y decía que bastantes familias monárquicas, temiendo «persecuciones similares a las de 1931», habían decidido marcharse al extranjero. Asimismo, comentaba las repercusiones de los resultados electorales en Cataluña, donde el triunfo de las izquierdas había sido más amplio, diciendo que se había abierto la vía para que los «separatistas catalanes vean cumplidas sus aspiraciones de total autonomía administrativa y política»20.

El día 20 de febrero enviaba Danielsson dos nuevos despachos a su gobierno, con copia directa al Rey Gustavo V. El primero informaba del cambio inmediato de gobierno producido en España, sin esperar siquiera a la publicación de los resultados definitivos de las elecciones. La decisión de Portela habría estado motivada por la