Marta RIVAS MARTÍNEZ
IES Cañada de las Fuentes de Quesada (Jaén)
A lo largo de esta comunicación iremos recorriendo el periodo en el que el Frente Popular llega al poder en Granada. Para ello me he servido de noticias y sucesos vistos desde dos miradas antagónicas, como son las de los periódicos de mayor tirada en la provincia en este momento Ideal y El Defensor de Granada. Por ello considero necesario hacer una breve referencia sobre sus orígenes y sus caracteres más generales.
En cuanto a Ideal, sus orígenes están relacionados con la Gaceta del Sur, periódico exclusivamente dedicado a contenidos católicos, fundado en 1908 y sostenido por el arzobispo y un grupo de católicos tradicionales. Tras quemarse sus instalaciones en un incendio provocado en 1931 surge la iniciativa de crear otro periódico católico por parte del vicario de la diócesis. Sin embargo, será fundamental la aparición de la figura del catedrático de la Facultad de Medicina Víctor Escribano, profundo católico y lector de El Debate madrileño y que toma las riendas de la creación del periódico católico pero dándole ciertos tintes de modernidad.
Así nace Ideal, apadrinado por la Editorial Católica madrileña, bajo tutela técnica y periodística de El Debate, es decir, bajo la aprobación de Ángel Herrera Oria. Éste, designó a su director Pedro Gómez Aparicio, quien se encargaría de buscar redactores que estuvieran en la misma línea que se buscaba, lo que provocó tanto que muchos intelectuales rehusaran de presentar su candidatura así como que gente muy formada y valida fuera rechazada. Entre los primeros de la plantilla se encuentran personajes que se hallaban en Granada por casualidad y que tendrán gran influencia en el futuro de la ciudad como son Julio Moreno Dávila o Ramón Ruiz Alonso.
Comienza a funcionar en 1932 financiado en su mayor parte por unos pocos granadinos adinerados por lo que pronto tomaría la ideología de las clases que lo hicieron posible, cuyo resultado es una politización evidente de tendencia derechista cada vez más firmemente asociada al catolicismo.
El Defensor de Granada en la época de la Segunda República es el periódico más
antiguo y de más tradición en la ciudad. Fundado el 20 de septiembre de 1880 por Luis Seco de Lucena con las financiación del empresario y político José Genaro Villanova. En 1890 se une a tres periódicos madrileños (El Heraldo, El Imparcial y El Liberal) formando un trust periodístico. En su trayectoria cuenta con la colaboración de grandes personalidades e intelectuales como por ejemplo Ángel Ganivet.
A mitad de los años veinte empieza a estar dirigido por Constantino Ruiz Carnero, quien lo hará hasta que sea cerrado por mandato de los militares golpistas el 20 de julio de 1936, siendo éste asesinado una semana más tarde. El Defensor se afanará por tener una imagen al margen de fórmulas partidarias, aunque sus ideales democráticos le acerquen a la defensa de los partidos de izquierda.
Contrastado con el periodismo actual en el que predomina la información y la interpretación, en esta época impera un periodismo orientado a la creación de opinión de acuerdo con la polarización social que la propia prensa alimentaba, llena de beligerancia y pasión.
No fue menos en esta capital en donde la llegada del año 1936 se interpreta ya desde dos puntos de vista. Por un lado, El Defensor de Granada publicaba en sus primeras páginas:
Congreso La España del Frente Popular 85
«Año nuevo, vida nueva…Que Granada salga de la postración en que vive para unirse a la corriente avasalladora de los pueblos modernos. Que se asome a los umbrales de la nueva vida con los ojos llenos de claras visiones de porvenir. Que sienta en su alma el ímpetu renovador suficiente para reconstruir su vida espiritual y material. Esto es lo que deseamos
para Granada en el año que hoy empieza con la promesa de sus días en blanco»1.
Por su parte, el diario Ideal recibe el año con palabras apocalípticas:
«Pleno de confusión se inicia en la vida política este nuevo año 1936. Muchas y difíciles son las jornadas que en esta lucha nacional entre el no ser y el ser nos esperan todavía. Y sirva esta advertencia leal para que los optimistas a ultranza se desposean de las laxitudes confiadas e inercias suicidas y para que los demás acrecienten sus entusiasmos combativos que son indispensables para el éxito en estas horas graves que vamos a vivir. Horas de confusión, repetimos, de desorientación, si se quiere, pero jamás de incertidumbre. Si algunas fuerzas existen actualmente en España que sepan a qué aspiran y a dónde van, no son otras que las de la derecha neta, de una parte y las del socialismo, por el extremo opuesto. Fuerzas estas, de la revolución mongólica, de la barbarie asiática, que aspiran a uncir España en el carro de una
ruina total de la que ya no habría de levantarse nunca»2.
Contexto
El año 1936 llega con un especial malestar social en Granada, donde muchos centros obreros continúan cerrados. Según Tomás Martínez Bravo, secretario provincial de la Federación de Trabajadores de la Tierra: «levantados los estados de excepción tras grandes esfuerzos y después de una dilatación justificada desde un solo punto de vista, los Centros obreros se fueron abriendo paulatinamente en la mayoría de las provincias, quedando sólo clausurados aquellos sobre los que pesaba un proceso judicial. Granada, sin embargo, fue una de las excepciones de la medida». Y añade: «desde octubre de 1934, en esta provincia, donde se ha hecho crónico el gobernador interino, solo hay autorizados para actuar legalmente 24 Centros obreros de 204 pueblos con que cuenta3». El paro es la dinámica general en una provincia con muy escasos recursos industriales, donde casi toda la riqueza está en el campo. Siendo la única fuente de riqueza la agricultura, la presión se concentra sobretodo en los pueblos, en donde la población campesina vive miserablemente por la falta de trabajo y por la depresión de los jornales, todo esto empeorado por el acoso de la reacción caciquil con represalias de tipo económico y social ante cualquier reivindicación. Además, muchos propietarios de fincas prefieren pagar las pequeñas multas que les impone el Ayuntamiento que reformar las mismas para adecuarlas a las exigencias de las ordenanzas municipales y que son imprescindibles para la salubridad de las mismas. Se observa así en la ciudad un aumento de la mendicidad de todas las edades, en especial de obreros sin trabajo.
Censura
Si bien es cierto que la República nacía plena de buenas intenciones, con la libertad como insignia, se encontró con un terreno lleno de dificultades para llevarla a cabo. Estas intenciones se observan claramente en la Constitución del 31, en la cual el artículo 34 afirma: «Toda persona tiene derecho a emitir libremente sus ideas y opiniones valiéndose de cualquier medio de difusión sin sujetarse a previa censura. En
1 El Defensor de Granada, 1-I-1936.
2 Ideal, 1-I-1936.
Congreso La España del Frente Popular 86 ningún caso podrá recogerse la edición de libros o periódicos, sino en virtud del mandamiento judicial competente. No podrá decretarse la suspensión de ningún periódico, sino por sentencia firme».
Sin embargo, el matiz es anterior a la promulgación de la propia Constitución. En el ambiente de inestabilidad de los primeros meses del régimen, en noviembre de 1931 se aprueba la Ley de Defensa de la República, que seguirá vigente hasta 1933 y en la que se considera que son actos de agresión a la República «difundir noticias que puedan quebrantar el crédito o perturbar la paz o el orden público» y «toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las instituciones u organismos del Estado». Se deja así un margen de acción bastante amplio a aquellos gobernantes que no tengan una idea clara de democracia y libertad, o no quieran tenerla.
En agosto del 33, vence su vigencia y el gobierno la sustituye por la Ley de Orden Público que será un instrumento eficaz para el gobierno de derechas, sobretodo tras la revolución de 1934. La censura previa duraría 15 meses, hasta las vísperas de la victoria del Frente Popular en 1936. Sin embargo, tras un breve periodo de libertad de prensa y ante el clima social de violencia que presagia el desencadenamiento de la Guerra Civil, se impone de nuevo la censura.
Es en este contexto donde encajan los numerosos hechos relacionados con la falta de libertad y falta de tolerancia que encontramos relatados tanto en los periódicos de izquierdas como en los de derechas, aprovechados constantemente para manchar la imagen del contrario.
Es frecuente encontrar en los sucesos hechos en los que se pone de manifiesto la coacción social hacia tendencias de todo tipo, así por ejemplo:
«En el domicilio donde está instalado el partido tradicionalista se celebraba una reunión y se pronunciaron algunos discursos. Al terminar de hablar uno de los oradores, un joven estudiante llamado Luis Montañés del Olmo, domiciliado en Beaterio del Santísimo, 8, dio un viva al rey.
Con tal motivo un agente de vigilancia que se encontraba en el local procedió a la
detención del joven, al cual presentó en la Comisaría»4.
O también:
«En la Puerta Real fue detenido por dos guardias de Seguridad José Osuna López, de treinta años, por dar gritos de viva el comunismo libertario y otros subversivos. El detenido se hallaba beodo y dijo en la Comisaría que había dado esos gritos por habérselo dicho un
tranviario apodado Retaco»5.
En los primeros días del año encontramos una nota de la redacción en el diario
Ideal, tras haber sido multados El Debate y El Siglo Futuro con 10.000 pesetas. En ella
advierte sobre «la imparcialidad y el respeto que el señor Portela empieza a tener para con los periódicos que publican noticias que no le son gratas, aunque sean ciertas»6.
Hechos similares ocurren muy a menudo en estos meses: «la Policía recogió ayer, por orden de la Dirección general de Seguridad los ejemplares que llegaron a Granada de los diarios madrileños El Socialista y Mundo Obrero, los cuales han sido denunciados por la autoridad judicial por la publicación de artículos injuriosos»7.
4 El Defensor de Granada, 10-XII-1935.
5 Ideal, 17-I-1936.
6 Ideal, 2-I-1936.
Congreso La España del Frente Popular 87 Quizá sea en este aspecto donde podamos encontrar cierto punto en común entre ambos diarios. También El Defensor considera que no había habido un momento en el que «la censura haya resultado más inaguantable y odiosa», y aceptando como si de algo inevitable se tratara el estado de excepción, prosigue: «También nosotros hacemos votos porque no vuelva el régimen de excepción. Pero si vuelve, lo menos que podíamos hacer es que se ejerza la censura de un modo inteligente sin que pueda convertirse en instrumento político»8
Convocatoria de elecciones y campaña
En Granada durante el segundo bienio los radicales habían monopolizado los cargos de alcalde y gobernador civil. En la etapa de Gil Robles, el Gobierno por mediación del gobierno civil, destituye a la corporación democráticamente elegida y constituye una comisión gestora que estuvo presidida sucesivamente por Juan Félix Sanz Blanco, Miguel Vega Rabanillo y José Navarro Pardo. Sin embargo, en Granada será una lucha bipartita lo que se aparta de la tónica general del país donde se presentaron tres opciones: centristas, Frente Popular y derecha.
A finales de 1935 nos encontramos a Miguel Vega Rabanillo ocupando el primero y a Juan Antonio Torres Romero en el gobierno civil, éste último nombrado pocos días antes y tras un periodo de inestabilidad de este cargo. Según la prensa:
«Después de un largo periodo de interinidades, ya tenemos gobernador civil en Granada […] El último gobernador propietario que tuvimos en Granada era un gobernador de tipo colonial. Toda su labor fue puramente policíaca y se redujo a llenar las cárceles de presos gubernativos, entre republicanos y socialistas. No era un gobernador de la República. La
misma Monarquía lo hubiera repudiado»9
Declarándose el nuevo gobernador «republicano independiente»10, pronto llegan las peticiones de grupos que habían sido desatendidas. Tan sólo veinticuatro horas más tarde ha de recibir a una Comisión organizadora del Partido Sindicalista que le pone en conocimiento de lo siguiente:
«Contra toda ley y razón aún no han sido aprobados [los Estatutos del Centro Sindicalista] cuando con muchos meses de anterioridad lo han sido entre otras capitales y ciudades de España, en vigor entonces en ellos el estado de excepción, en las siguientes: Barcelona, Valencia, Madrid, Sevilla, Cádiz, Jerez de la Frontera […] Ahora en plena normalidad constitucional en Granada, también se nos dice que usted, señor Romero actual gobernador civil propietario, ha de consultar con el ministro de la Gobernación, y por su
secretario se nos aconseja que volvamos en ocho días»11.
El día 7 de enero convocadas las elecciones para el próximo 16 de febrero tras la disolución de las Cortes se produce una reacción inmediata en la prensa y en la sociedad granadina. El 17 de enero tienen lugar algunos alborotos en la Universidad en la que
«vivas y mueras menudearon durante toda la mañana», pero que no fueron a más gracias a la mirada atenta del capitán de Seguridad señor Nestares y el teniente señor Pino.12 Estos alborotos serán constantes los días siguientes y no sólo en la Universidad sino que
8 El Defensor de Granada, 7-XII-1935.
9 El Defensor de Granada, 26-XII-1935.
10 El Defensor de Granada, 26-XII-1935.
11 El Defensor de Granada, 27-XII-1935.
Congreso La España del Frente Popular 88 se expanden al instituto Suárez donde «no pasaron de cantar coplas más o menos alusivas»13, y finalmente el día 19 «los alborotos universitarios adquirieron mayor violencia. Los guardias dieron una carga sin más consecuencias que las consiguientes corridas».
Estos enfrentamientos tienen una expresión más clara en la calle siendo frecuentes sucesos de este tipo:
«Un grupo de unos quince o veinte jóvenes asaltaron ayer el local de la F.U.E. sito en la casa del pasaje de Robles Pozo y causaron algunos destrozos en el mobiliario. El hecho parece
obedece a diferencias existentes entre estudiantes de distinta ideología»14.
La campaña electoral estará muy vinculada a la propaganda que ambos bandos realizan a través de sus diarios afines. Así el católico Ideal identifica continuamente el voto a este partido con la defensa de Dios. A sólo diez días de las elecciones se publica propaganda de la derecha en la que piden a los votantes que presten su coche, que den su donativo o que participen personalmente en la campaña porque es «un gran servicio a la causa de España y de Dios».
En este sentido tan trágico y que anuncia cual será la actitud del bando nacional en la contienda civil que se aproxima son constantes en el diario de derechas titulares como: «el que tenga miedo a votar, sepa que lo que arriesga es su propia vida»15 o «Hay que tomar nota de quien no vote»16. Se dota de una sección llamada «El tinglado de la farsa» que supone una parte muy importante de la campaña de las derechas, cargada de agresividad contra El Defensor, el cual muestra mucho más respeto hacia su adversario. Durante la campaña es frecuente encontrar grupos asociados que se encargan de proteger su propaganda o de eliminar la del adversario. Los redactores de Ideal hablan de cómo un niño de doce años que destrozaba la propaganda política de Acción Popular es sorprendido por un hombre de ideas derechistas que le rompe el instrumento del que se valía para hacerlo. Sin embargo, en ese momento aparece un grupo de hombres que le vigilaban y le agreden. También se mencionan acciones de las Juventudes de Acción Popular como guardias de la propaganda derechista17.
La izquierda consigue un programa único electoral como culminación de un proceso de reactivación iniciado desde mediados de 1935. El 15 de enero se consolida la opción de una alianza de todas las fuerzas de izquierdas. El resultado fue el acuerdo de creación del pacto conocido como Frente Popular, que la derecha da ya el sobrenombre de «contubernio masónico-separatista-comunista»18, cuyo programa se articulaba en
torno a la aceleración de la reforma social, la liberación de los prisioneros políticos, la abolición de todas las trabas impuestas a los sindicatos y la defensa de la Republica contra el fascismo. En su programa afirma lo siguiente:
«Se declara en todo su rigor el principio de autoridad pero se compromete su ejercicio sin mengua de las razones de libertad y justicia. Se revisará la Ley de Orden Público, para que sin perder nada de su eficacia defensiva, garantice mejor al ciudadano contra la arbitrariedad del Poder, adoptándose también las medidas necesarias para evitar las prórrogas abusivas de los estados de excepción».
13 Ideal, 18-I-1936. 14 Ideal, 15-I-1936. 15 Ideal, 23-I-1936. 16 Ideal, 31-I-1936. 17 Ideal, 24-I-1936. 18 Ideal, 25-I-1936
Congreso La España del Frente Popular 89 El 28 de enero, Ideal anuncia ya quienes serán los candidatos del Frente Popular por Granada. La extrema izquierda queda representada por dos candidatos: Francisco Toro Cuevas, dirigente madrileño de las Juventudes Socialistas; y Francisco Menoyo Baños, militar socialista participante en los sucesos de octubre de 1934 que estuvo exiliado en Bruselas hasta la victoria de Azaña en febrero. Se hacían con el antiguo electorado de los azañistas con José Palanco Romero y de los radicales-socialistas con Miguel Rodríguez Molina, ambos ahora incorporados a Izquierda Republicana. Con Ricardo Corro Moncho, alcalde hasta 1934 en que dimitió por solidaridad con el movimiento de octubre de 1934 y con Emilio Martínez Jerez, antiguo líder del lerrouxismo, consiguen los votos del electorado del Partido Radical. Por último son cuatro los candidatos del PSOE, Ernesto Fernández Jiménez y Antonio Martín García, junto con dos personalidades a escala nacional, Fernando de los Ríos y Ramón Lamoneda, este último representante del ala prietista.
El acuerdo de las derechas en Granada se cerró muy avanzada la campaña, claro síntoma de las dificultades para armonizar los diferentes idearios que habrían de concurrir unidos a las urnas. El dos de febrero se anuncian los nombres de los diputados de Acción Popular por Granada: Moreno Dávila, Ruiz Alonso, Francisco Herrera Oria, Torres López y Fernández Arroyo. Junto a ellos se sitúan Natalio Rivas, Gonzalo Muñoz, José María Arauz de Robles (tradicionalista) y Francisco González Carrascosa (agrario). El día 10 del mismo se celebra un mitin de Gil Robles, que será el gran acontecimiento de la campaña de las derechas, como se puede observar en la edición de su diario del día siguiente dedicado casi exclusivamente al mismo.
Desde el primer momento se observan irregularidades que son denunciadas por las derechas con cinismo como se comprobará más adelante:
«Unos individuos que se titulan empleados de la Junta del Censo van a casa de los presidentes y adjuntos de las mesas electorales, de significación derechista, diciendo que se les había mandado ir a recogerles la credencial.
Lo advertimos a todos los elementos derechistas de las mesas para que no se dejen sorprender por estos miserables que apelan a tan indignos recursos para excluir de ellas a las personas no afectas a la causa revolucionaria. Las autoridades deben proceder inmediatamente