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El problema de la clasificación biológica

In document Okasha. Filosofia de La Ciencia. (página 50-54)

La clasificación o tipificación en clases generales de los objetos que estudian las ciencias cumple un papel en cada una de ellas. Los geólogos clasifican las rocas como ígneas, sedimentarias, o metamórficas, dependiendo de su proceso de formación. Los economistas clasifican los sistemas tributarios como proporcionales, progresivos o regresivos, dependiendo de cuan onerosos son. La principal función de la clasificación es transmitir información. Si un químico le dice que algo es un metal, le está diciendo mucho acerca de cómo se comporta este ‘algo’. La clasificación suscita algunos interesantes problemas filosóficos. Fundamentalmente esto se deriva del hecho de que dado cualquier grupo de objetos, estos pueden ser clasificados, en principio, de muchas maneras diferentes. Los químicos clasifican las sustancias por su

número atómico, dado por la tabla periódica de los elementos. Pero podrían igualmente clasificar las sustancias por su color, o su olor, o su densidad. Así ¿Cómo deberíamos escoger entre estas formas alternativas de clasificación? ¿Hay una forma ‘correcta’ de clasificar? o ¿Son arbitrarios, en última instancia, todos los esquemas clasificatorios? Estas preguntas son particularmente urgentes en el contexto de la clasificación biológica o taxonomía, de la cual trataremos aquí.

Tradicionalmente los biólogos clasifican las plantas y los organismos usando el sistema linneano, en nombre del naturalista sueco del siglo XVIII Carl Linnaeus (1707-1778). Los elementos básicos del sistema linneano son claros y familiares para muchas personas. Primero que todo, los organismos individuales son asignados a las especies. Luego cada especie es asignada a un género, cada genero a una a una familia, cada familia a un orden, cada orden a una clase, cada clase a un phylum y cada phylum a un reino. Se reconocen algunos grados intermedios tales como subespecie, subfamilia y superfamilia. La especie es la unidad taxonómica básica; géneros, familias, ordenes y demás son conocidos como ‘grupos superiores’. El nombre latino estándar para una especie indica el género al cual pertenece la especie, pero no más. Por ejemplo, usted y yo pertenecemos a homo sapiens, la única especie sobreviviente en el género homo. Otras dos especies en este género son homo erectus y homo habilis, actualmente extintas. El género homo pertenece a la familia de los homínidos, la cual pertenece a la superfamilia de los hominoides, la cual pertenece al orden de los primates, el cual pertenece a la clase de los mamíferos, la cual pertenece al phylum de los cordados, el cual pertenece al reino animal.

Observe que la forma linneana de clasificar organismos es jerárquica: varias especies son incluidas en un solo genero, varios géneros en una sola familia, varias familias en un solo orden, etc. A medida que ascendemos, encontramos menos grupos en cada nivel. En la parte más baja hay literalmente millones de especies, pero en la parte más alta hay solamente cinco reinos: animales, plantas, fungi, bacterias y protistas (algas, fitoplancton, etc). No todo sistema científico de clasificación es jerárquico. En química, la tabla periódica es un ejemplo de clasificación no jerárquica. Los diferentes elementos químicos no estas distribuidos dentro de grupos cada vez más inclusivos, como si lo están las especies en el sistema linneano. Una cuestión importante que debemos enfrentar es por que la clasificación biológica debe ser jerárquica. El sistema linneano ha servido bien a los naturalistas durante siglos, y continua siendo usado actualmente. Esto es sorprendente por varias razones, pues las teorías biológicas han cambiado grandemente en este período. La piedra fundamental de la moderna biología es la teoría de la evolución de Darwin, la cual nos dice que las especies contemporáneas has descendido de especies ancestrales; esta teoría constrasta con la visión más antigua, inspirada en la biblia, de que todas las especie fueron creadas separadamente por Dios.

El Origen de las Especies de Darwin, fue publicado en 1859, pero no fue sino hasta mediados del siglo XX,

que los biólogos empezaron a preguntar si la teoría de la evolución debería tienen algún impacto en la forma en que los organismos están clasificados. En la década de 1970 surgiendo dos escuelas taxonómicas rivales, ofreciendo respuestas diferentes para esta pregunta. Según los cladistas las clasificaciones biológicas deberían tratar de reflejar las relaciones evolucionarias entre las especies, de aquí que el conocimiento de la historia de la evolución sea indispensable para hacer buena taxonomía. Según los fenetistas esto no es así: la clasificación puede y debería ser totalmente independiente de consideraciones evolucionistas. Un tercer grupo conocido como taxonomistas evolucionarios, trata de combinar ambos puntos de vista.

Para entender la disputa entre cladistas y fenetistas, debemos dividir en dos el problema de la clasificación biológica. En primer lugar, está el problema de como clasifica los organismos en especies, conocido como ‘el problema de las especies’. Este problema no ha sido resuelto por completo, pero en la práctica los biólogos pueden a menudo ponerse de acuerdo sobre como delimitar las especies, aunque haya casos difíciles Hablando ampliamente, los biólogos asignan organismos a una misma especie si ellos pueden procrear entre si, de lo contrario los asignan a especies diferentes. En segundo lugar, está el problema de organizar un grupo de especies en un nivel mas alto, lo cual obviamente presupone una solución al primer problema...los cladistas y los fenetistas divergen a menudo acerca del problema de las especies, pero su principal disputa concierne al nivel superior. Así que por el momento, ignoraremos el problema de las especies - asumiremos que los organismos han sido adjudicados a las especies de manera satisfactoria. La

pregunta es: ¿De allí adonde vamos? ¿Qué principios utilizaremos para clasificar estas especies dentro de un nivel más alto?

Para enfocar el asunto, considere el siguiente ejemplo. Los humanos, los chimpancés, los gorilas, los bonobos, los orangutanes y los gibones son usualmente clasificados como miembros de la superfamilia hominoide. Pero los babuinos no son considerados como hominoides. ¿Por qué? ¿Cuál es la justificación para colocar a los humanos, chimpancés, gorilas, etc. en un grupo que no contiene también a los babuinos? De acuerdo con los fenetistas, la respuesta es que los primeros tienen algunas características que los babuinos no poseen, por ejemplo la falta de una cola. En este enfoque, los grupos taxonómicos deberían estar basados en la similaridad - deberían incluir especies que son similares es aspectos importantes, y dejar fuera las disímiles. Intuitivamente, esta es una idea razonable; porque encaja adecuadamente con la idea de que el propósito de la clasificación es proporcionar información. Si los grupos taxónomicos estan basados en la similaridad, entonces, sabiendo a que grupo pertenece un organismo, derivaremos mucha información acerca de sus características. Si usted dice que un organismo particular pertenece a la superfamilia hominoide, sabrá que no tiene cola. Más aun, muchos de los grupos reconocidos por la taxonomía tradicional parecen estar basados en la similaridad. Para citar un ejemplo obvio, las plantas poseen muchas características que los animales no tienen, de aquí que tenga mucho sentido para los fenetistas incluir a las plantas en un reino y a los animales en otro.

No obstante, los cladistas insisten en que la similaridad no debería tenerse en cuenta para la clasificación. En vez de ello, lo que importa son las relaciones evolucionarias entre las especies- conocidas como relaciones filogenéticas. Los cladistas están de acuerdo en que los babuinos deberían ser excluidos del grupo que contiene a humanos, chimpaces, gorilas , etc. Pero la justificación para esto nada tiene que con las similaridades y diferencias entre las especies. Más bien, el punto es que las especies hominoides están mucho más relacionadas entre si que lo esta cualquiera de ellas con el babuino. ¿Qué significa exactamente esto? Significa que todas las especies hominoides comparten un ancestro común, que no es ancestro de los babuinos. Note que esto no significa que las especies hominoides y los babuinos carezcan en absoluto de un ancestro común. Al contrario, dos especies cualesquiera tienen un ancestro común, si usted retrocede lo suficiente en el tiempo evolucionario - se presume que toda la vida sobre la tierra tiene un solo origen. En vez de esto, el punto es que el ancestro común de las especies hominoides y los babuinos es también un ancestro común de otras especies, por ejemplo, de varias especies de macacos. Entonces, sostienen los cladistas, cualquier grupo taxonómico que contenga a las especies hominoides y a los babuinos debe contener también esas otras especies. Ningun grupo taxonómico pude contener solo a las especies hominoides y a los babuinos.

La idea cladista clave es que todos los grupos taxonómicos, sean ellos géneros, familias, superfamilias, etc., deben ser monofiléticos. Un grupo monofilético es uno que contiene una especie ancestral y todas sus especies descendientes, pero ninguna otra. Los grupos monofiléticos se presentan en varios tamaños. En un extremo, todas las especies que han existido forman un grupo monofilético, presumiendo que la vida sobre la tierra se originó una sola vez. En el otro extremo, puede haber grupos monofiléticos con solo dos especies- si son los únicos descendientes de un ancestro común. El grupo que contiene sólo a las especies hominoides y a los babuinos no es monofilético porque, como hemos visto, el ancestro común de los especies hominoides y los babuinos, también en ancestro de los macacos. Así, según los cladistas, no es un genuino grupo taxonómico. Los grupos que no son monofiléticos no están permitidos en la taxonomía cladista, independientemente de cuan similares puedan ser sus miembros. Los cladistas reconocen tales grupos como completamente artificiales, en contraste con los grupos monofiléticos ‘naturales’.

El concepto de monofilia se puede entender fácilmente de manera gráfica. Considere el siguiente diagrama - conocido como cladograma- que muestra las relaciones filogenéticas entre seis especies contemporáneas, A- F. Las seis especies tiene un ancestro común si retrocedemos lo suficiente en el tiempo, pero algunas están más estrechamente relacionadas que otras. Las especies E y F tiene un ancestro común muy reciente – sus ramas se interceptan en el pasado reciente. Por contraste, la especie A esta separada del resto del linaje por un pasado muy largo. Considere ahora el grupo (D,E,F), este es un grupo monofilético, ya que contiene a todos los descendientes de una especie ancestral (sin nombre) en un punto ‘x’. El grupo (C,D,E,F) también

es monofilético, así como el grupo (B,C,D,E,F). Pero el grupo (B,C,D,F) no es monofilético. Esto es porque el ancestro común de estas cuatro especies es también ancestro de la especie E. Todos los grupos monofiléticos en el diagrama están dentro de líneas puntuadas; cualquier otro grupo de especies no es monofilético.

La disputa entre cladista y fenetistas no es puramente académica – hay muchos casos reales en los cuales ellos están en desacuerdo. Un ejemplo muy conocido concierne a la clase reptilia, o los reptiles. La taxonomía linneana tradicional considera a los lagartos y cocodrilos como miembros de reptilia, pero excluye a los pájaros, los cuales son colocados en una clase separada llamada aves. Los fenetistas están de acuerdo con esta clasificación tradicional, pues los pájaros tiene su propia anatomía y fisiológica, la cual es muy diferente de las de los lagartos, cocodrilos y otros reptiles. Pero los cladistas sostienen que reptilia no es un grupo taxonómico genuino, porque no es monofilético. Como muestra el siguiente cladograma, el ancestro común de los lagartos y los cocodrilos es tambien el ancestro de los pajaros; entonces, colocar a los lagartos y a los cocodrilos en en un grupo que excluye a los pajaros, viola los requerimientos de monofilia. Por lo tanto, los cladistas recomiendan que la taxonómia tradicional sera abandonada: los biologos no deberían hablar de reptiles porque es un grupo artificial, no natural. Esta es una recomendación bastante radical; incluso los biologos que simpatizan con el espíritu de cladismo, a menudo se resisten a abandonar las categorías taxonómicsa tradicionales que han servido por siglos a los naturalistas.

Los cladistas sostienen que su manera de clasificar es ‘objetiva’ y que la fenetista no lo es. Hay algo de verdad en esta imputación. Los fenetistas basan sus clasificaciones en la similaridad entre las especies, y los juicios de similaridad son siempre parcialmente subjetivos. Cualesquiera dos especies son similares entre si en algunos aspectos, pero no en otros. Por ejemplo, dos especies de insectos podrían ser muy similares anatómicamente, pero muy diferentes en su hábitos alimenticios. ¿Cuál pesará más a la hora de hacer un juicio de similaridad? Los fenetistas esperan enfrentar este problema definiendo una medida de ‘similaridad global’, la cual se haría cargo de todas las características de las especies, permitiendo construir clasificaciones completamente objetivas. Pero aunque esta idea suene bien, tiene muchas dificultades, quiza no la menor, sea que no hay una forma obvia de tener en cuenta las caracteristicas. Muchas personas creen actualmente que la sola idea de ‘similaridad global’ es filosóficamente sospechosa. La clasificación fenetistas existe y es utilizada en la práctica, pero no es completamente objetiva. Diferentes juicios de similaridad conducen a diferentes clasificaciones fenéticas, y no hay forma obvia de escoger entre ellas. El cladismo enfrenta su propio conjunto de problemas. El más serio es que si queremos construir una clasificación de acuerdo a los principios cladistas, necesitamos descubrir las relaciones filogenéticas entre las especies que estamos tratando de clasificar, y esto esta lejos de ser fácil. Obviamente, estas relaciones no son descubribles con solo observar las especies - tienen que ser inferidas. Han sido desarrolladas una variedad de técnicas para inferir relaciones filogenéticas, pero no son infalibles. En realidad, cuanta mayor evidencia surge de la genética molecular, la hipótesis de las relaciones filogenéticas entre las especies recibe un rápido rechazo. No es facil poner realmente en la práctica las ideas cladistas. Esta muy bien decir que solo los grupos monofiléticos deben ser permitidos en taxonomía, pero esto es de utilidad muy limitada a menos que sepamos sin un grupo es monofilético o no. En efecto, la clasificación cladista es una hipótesis acerca de las relaciones filogenéticas entre las especies, y es por lo tanto, inherentemente conjetural. Los fenetistas sostienen que la clasificación no debería estar cargada de teoría de esta manera. Ellos arguyen que la taxonomía debería, ser antes que todo, independiente de las conjeturas acerca de la historia de evolución. A despecho de la dificultad de poner en práctica el cladismo y a despecho de que los cladistas recomienden a menudo revisiones radicales de las categorías taxonómicas tradicionales, cada vez mas biologos se están acercando al punto de vista cladista. Esto se da principalmente por que el cladismo esta libre de ambigüedad en un grado del cual el fenetismo y otros enfoques carecen - sus principios taxonómicos son perfectamente claros, aunque sean difíciles de implementar. También tiene mucha consistencia la idea de que los grupos monofiléticos de especies son ‘unidades naturales’ a diferencia de los otros grupos. Más aun, el cladismo proporciona una genuina justificación racional para el carácter jerárquico de la clasificación biológica. Como indica la figura anterior, los grupos monofiléticos siempre estan incluidos dentro de otros, así, si se sigue estrictamente el requerimiento de monofilia, la clasificación resultante será automáticamente

jerarquica. Clasificar en base a la similaridad también puede producir una clasificación jerárquica. Es muy extraño que los naturalistas hayan clasificado jerárquicamente a los organismos vivientes durante siglos, pero que las razones para hacerlo así, solo recientemente se estén aclarando.

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