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Es modular la mente?

In document Okasha. Filosofia de La Ciencia. (página 54-57)

Una de las principales labores de la psicología es comprender como pueden los seres humanos realizar sus actividades cognitivas. Con ‘actividades cognitivas’ no nos referimos únicamente a cosas como, por ejemplo, resolver crucigramas, si no también a actividades más cotidianas como cruzar la calle con seguridad, comprender lo que otras personas dicen, reconocer las caras de las personas, verificar el vuelto en una compra, etc. Es innegable que los humanos somos muy buenos en muchas de estas actividades - tan buenos, realmente, que las hacemos usualmente con rapidez y muy poco pensamiento consciente. Para apreciar con justicia lo remarcable de esto, considere el hecho de que nunca se ha podido construir un robot que siquiera remotamente se comporte como un ser humano en una situación de la vida real, a despecho de los considerables esfuerzos y gastos que se han hecho. Ningún robot puede resolver un crucigrama, o participar en una conversación con algo de la facilidad con que un humano promedio puede hacerlo. Como estas y otras, los humanos somos capaces de realizar complejas actividades cognitivas con mínimo esfuerzo. Tratar de entender como se da esto, es el problema explicatorio central de la disciplina conocida como psicología cognitiva.

Nos centraremos en un debate antiguo pero aún en curso entre los psicólogos cognitivos concerniente a la arquitectura de la mente humana. Según uno de los puntos de vista, la mente humana es una ‘solucionador de problemas de propósito general’. Esto significa que la mente contiene un conjunto de destrezas para resolver problemas generales, o ‘inteligencia general’, que se aplica a un gran numero de tareas diferentes. Así, el mismo conjunto de capacidades cognitivas es empleado, sea que una persona cuente canicas, decida en que restaurant comer, o aprenda un idioma extranjero - estas tareas representan diferentes aplicaciones de la inteligencia general de los humanos. Según un punto de vista rival, la mente humana contiene un número de sub-sistemas especializados o módulos, cada uno de los cuales esta diseñado para realizar un rango muy limitado de tareas y no puede hacer otras. Esto es conocido como la hipótesis de la modularidad

de la mente. Así, por ejemplo, es ampliamente aceptado que hay un módulo especial para la adquisición del

lenguaje, una idea derivada del trabajo del lingüista Noam Chomsky. Chomsky insistió en que un niño no aprende a hablar escuchando la conversación de los adultos y usando luego su ‘inteligencia general’ para extraer las reglas del lenguaje hablado, en vez de esto, hay un ‘dispositivo específico de adquisición del lenguaje’ especifico que opera automáticamente en cada niño humano, y cuya sola función lo hace o la hace capaz de aprender un lenguaje, dadas las condiciones adecuadas. Chomsky proporcionó un surtido impresionante de evidencia para esta afirmación – incluyendo, por ejemplo, el hecho de que personas con ‘inteligencia general’ muy baja, a menudo pueden aprende a hablar perfectamente bien.

Algunas de las evidencias mas convincentes para la hipótesis modular provienen del estudio de pacientes con daño cerebral, conocidos como ‘estudios de déficit’. Si la mente humana es un solucionador de problemas de propósito general, nosotros esperaríamos que los daños al cerebro afecten todas las capacidades cognitivas en grado muy parecido. Pero esto no es lo que encontramos. Por el contrario, usualmente el daño cerebral afecta alguna capacidades cognitivas pero deja otras indemnes. Por ejemplo, el daño de una parte del cerebro conocida como área de Wernicke, deja a los pacientes incapaces de comprender lo que se les dice, aunque siguen siendo capaces de producir fluidamente oraciones gramaticales. Esto sugiere fuertemente que hay módulos separados para la producción y comprensión de oraciones - sino, sería difícil explicar por que la pérdida de la segunda no implica la pérdida de la primera. Otros pacientes con daño cerebral pierden su memoria de largo plazo (amnesia), pero su memoria de corto plazo y su habilidad para hablar y comprender está completamente indemne. De nuevo, esto parece hablar a favor de la modularidad y en contra de la idea de que la mente es un solucionador de problemas de propósito general.

Aunque convincente, este tipo de evidencia neurológica no decide el tema de la modularidad de una vez por todas. Hay que señalar que la evidencia es relativamente escasa - obviamente, no podemos dañar el cerebro de las personas para ver como son afectadas sus capacidades cognitivas. Aún más, como es usual en la ciencia, hay serios desacuerdos acerca de cómo deberían ser interpretados los datos. Algunas personas sostienen que el patrón observado de afecciones cognitivas en pacientes con daño cerebral no implica que la mente sea modular. Ellas sostienen que incluso si la mente fuera un solucionador de problemas de propósito general, o sea no modular, aún así es posible que las distintas capacidades cognitivas sean afectados diferentemente por el daño cerebral. Por lo tanto, no podemos establecer la arquitectura de la mente simplemente a partir de los estudios de déficit; a lo más, estos nos proporcionan evidencia falible para ella. Mucho del reciente interés por la modularidad proviene del trabajo de Jerry Fodor, un influyente filósofo y psicólogo estadounidense. En 1985 Fodor publicó un libro titulado la modularidad de la mente, que contenía una clara propuesta de lo que era exactamente un módulo y algunas hipótesis interesantes acerca de cuales de las capacidades cognitivas son modulares y cuales no. Fodor sostuvo que los módulos mentales tienen varias características distintivas, de las cuales las tres siguientes son las más importantes:

(i) tienen dominios específicos (ii) sus operaciones son obligatorias (iii) son informacionálmente cerrados.

Ninguna de estas características es poseída por los sistemas cognitivos no modulares. Fodor sostuvo que la mente humana es parcialmente modular, no totalmente: resolveremos algunas tareas cognitivas utilizando módulos especializados, otras utilizando nuestra ‘inteligencia general’. Decir que un sistema cognitivo tiene un dominio específico significa que este es especializado: realiza un conjunto de tareas limitado y precisamente circunscrito. El ‘dispositivo de adquisición de lenguaje’ postulado por Chomsky es un buen ejemplo de sistema de dominio especifico. La única función de este dispositivo es hacer que un niño sea capaz de aprender el lenguaje - no ayuda al niño a jugar ajedrez, a contar, o hacer otra cosa. El dispositivo simplemente ignora los inputs no lingüísticos. Decir que un sistema cognitivo es obligatorio significa que no esta en nuestro poder el poner o no poner en operación el sistema. La percepción del lenguaje proporciona un buen ejemplo. Si usted oye una oración pronunciada en su idioma, usted no puede ayudar sino solamente oír la pronunciación de la oración. Si alguien le pide que usted escuche la oración como ruido puro; usted no podría hacerlo por mas que trate. Fodor señala que no todos los procesos cognitivos son obligatorios en esta forma. El pensar, evidentemente no lo es. Si alguien la pide a usted que piense en el momento más angustioso de su vida, o que piense que es lo que mas la gustaría hacer si usted ganase la lotería, ciertamente usted no podría complacer su pedido. Así, el pensar y la percepción del lenguaje vienen a ser muy diferentes a este respecto. ¿ Qué hay acerca del cierre informacional, la tercera y la más crucial de las características de los módulos mentales?. Esta noción se ilustra mejor con un ejemplo. Observa las dos líneas de la figura siguiente:

* La ilusión de Muller-Lyer. Las líneas horizontales tienen igual longitud, pero la superior parece más larga. Para la mayoría de personas, la línea superior parece ligeramente mas larga que la inferior. Pero en realidad esta es una ilusión óptica, conocida como la ilusión de Muller-Lyer. Las líneas son realmente iguales en longitud. Para explicar porque la línea superior parece más larga se han sugerido varias explicaciones, pero aquí no nos conciernen. El punto crucial es este: las líneas continúan pareciendo de diferente longitud,

importantes implicaciones para comprender la arquitectura de la mente, porque muestra que la información de que las dos líneas tienen igual longitud está almacenada en una región de la mente cognitiva a la cual no tienen acceso nuestros mecanismos perceptuales. Esto significa que nuestros mecanismos perceptuales son informacionalmente cerrados. Ellos no tienen acceso a toda la información que poseemos. Si la percepción visual no fuera informacionalmente cerrada de esta forma, ella podría utilizar toda la información almacenada en la mente, y entonces la ilusión desaparecería tan pronto como usted escuchase que las líneas son realmente de igual longitud.

Otro posible ejemplo de cierre informacional proviene del fenómeno de las fobias humanas. Considere por ejemplo la ofidiofobia, o miedo a las serpientes . Esta fobia está bastante extendida entre los humanos, y también en muchas especies primates. Esto es fácilmente entendible, las serpientes son muy peligrosas para los primates, así que un miedo instintivo a las serpiente podría haberse desarrollado fácilmente por selección natural. Pero cualquiera que sea la explicación de nuestro temor a las serpientes, el punto crucial es este: incluso si usted sabe que una serpiente particular no es peligrosa, por ejemplo porque usted ha escuchado que sus glándulas venenosas han sido extirpadas, usted continuará estando muy atemorizado por la serpiente y no deseará tocarla. De hecho, este tipo de fobia puede ser superado con entrenamiento, pero esto es asunto diferente. El punto relevante es que la información de que la serpiente no es peligrosa es inaccesible a la parte de su mente que produce en usted la reacción de temor cuando ve una serpiente. Este sugiere que puede haber un modulo de temor a las serpientes instalado e informacionalmente cerrado en cada ser humano.

Usted puede extrañarse de que el tema de la modularidad de la mente sea filosófico. Seguramente es una cuestión netamente empírica el que la mente sea o no modular, aunque no sea fácil de averiguar. En realidad, esta sugerencia no es muy correcta. Un aspecto en el cual el debate de la modularidad de la mente es filosófico concierne a como deberíamos caracterizar las tareas y módulos cognitivos. Los defensores de la modularidad sostienen que la mente contiene módulos especializados para realizar diferentes tipos de tareas cognitivas; los oponentes de la modularidad niegan esto. ¿ Cómo decidimos si dos tareas son de la misma clase, o de clases diferentes? ¿ Es el reconocimiento facial una sola actividad cognitiva o está compuesta de dos tareas cognitivas diferentes: reconocimiento de rostros masculinos y reconocimientos de rostros femeninos? ¿Dividir y multiplicar son dos tareas cognitivas diferentes o ambas son parte de la tarea general de hacer aritmética? Preguntas de este tipo son conceptuales o filosóficas, no directamente empíricas, y son potencialmente cruciales en el debate de la modularidad. Suponga que un oponente de la modularidad produce alguna evidencia experimental para mostrar que nosotros usamos el mismo conjunto de capacidades cognitivas para realizar diferentes tipos de tareas cognitivas. Su rival podría aceptar los datos experimentales, pero sostener que las tareas cognitivas en cuestión son del mismo tipo, y, por lo tanto, que los datos son perfectamente compatibles con la modularidad. Así, al contrario de lo que pueda parecer al inicio, el debate de la modularidad de la mente esta inmerso hasta el cuelo en la discusión filosófica.

Los defensores más entusiastas de la modularidad creen que la mente esta completamente compuesta de módulos, pero esta idea lo cuenta con amplia aceptación. El mismo Fodor sostiene que la percepción y el lenguaje son probablemente modulares, mientras que, casi con seguridad, el pensamiento y el razonamiento no lo son. Para ilustrar esto, suponga que usted es miembro de un jurado y está tratando de decidir entre un veredicto de culpable o inocente. ¿Cómo realizará su tarea? Un asunto importante que usted considerará es si la coartada del acusado es lógicamente consistente o no - ¿Es contradictoria? Y usted probablemente se preguntará si la evidencia disponible es meramente compatible con la culpa del acusado o es una prueba decisiva. Claramente, las habilidades de razonamiento que usted aplica aquí - prueba por consistencia lógica y examen de evidencia - son habilidades generales; no están diseñadas específicamente para ser usadas en la labor de jurado. Usted usa la misma habilidad en muchos campos. Por lo tanto, las capacidades cognitivas que usted emplea al deliberar sobre la culpa del acusado no tienen un dominio específico. Tampoco su operación es obligatoria - usted tiene que considerar conscientemente si el acusado es culpable, y puede dejar de hacerlo cuando usted desee, por ejemplo durante el almuerzo. Y, lo más importante, no hay alguna cerrazón informacional. Su tarea es decidir si el acusado es culpable considerando todas las cosas. Así, usted podría tener que resaltar algún punto en los antecedentes del caso si lo considera relevante. Por ejemplo, si el acusado se mueve nerviosamente cuando es interrogado y usted cree que los movimientos nerviosos son invariablemente signos de culpa, usted probablemente se basará en esta creencia para dar su

veredicto. Aquí no hay almacenamiento de información que sea inaccesible a los mecanismos cognitivos que usted emplea para alcanzar su veredicto (aunque el juez pueda decir que usted ignora algunas cosas). Abreviando, no hay un modulo para decidir si el acusado es culpable. Usted aborda este problema cognitivo usando su ‘inteligencia general’.

La tesis de Fodor de que la mente es parcialmente modular parece bastante plausible. Pero, saber con precisión cuantos módulos son y como trabajan, son preguntas que no pueden ser respondidas dado el actual estado de la investigación. El mismo Fodor es bastante pesimista respecto a la posibilidad de que la psicología cognitiva explique alguna vez el funcionamiento de la mente humana. Él cree que solo los sistemas modulares pueden ser estudiados científicamente - los sistemas no modulares, al no ser informacionalmente cerrados, son mucho más difíciles de encuadrar. Según Fodor, la mejor estrategia a adoptar por los psicólogos cognitivos es centrarse en la percepción y el lenguaje, ignorando el pensamiento y el razonamiento. Pero este aspecto del pensamiento de Fodor es muy controversial. No todos los psicólogos concuerdan con él en cuales de las funciones de la mente son modulares y cuales no, y no todos concuerdan en que solo los sistemas modulares pueden ser estudiados científicamente.

Capitulo 7

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