El fallecimiento de Naser en septiembre de 1970 y la llegada de Anwar al-Sadat, que alentó tras su ascenso al poder una política conocida como la ―revolución correctiva‖, favoreció un nuevo resurgir de los Hermanos Musulmanes, a pesar de que el nuevo presidente se negó a legalizarlos.
Sadat daría un giro radical a la política de su antecesor y abandonaría la tutela de la Unión Soviética y la ideología socialista para dirigir su mirada hacia EEUU y al liberalismo económico. Los cuatro pilares de la recién estrenada política serían: el acercamiento a Occidente y en particular a EEUU, la liberación económica, que fue bautizada como ―al-
infitah”137
(la apertura); la democratización (al menos en teoría) del sistema político; y la conciliación con Israel. Este nuevo giro político, que quedaría legitimado con la guerra del 73, en la que Egipto lograría recuperar parte de la península del Sinaí, fue acompañado de la elaboración de una nueva constitución promulgada un año después de la llegada de Sadat al poder, que fijó las bases de la nueva etapa en la que se aventuraba el país.
En cuanto al acercamiento a EEUU, en 1971 Sadat mostró sus primeros signos de inclinación hacia occidente, y en 1972 quedó clara la determinación del nuevo presidente de abandonar la esfera soviética cuando expulsó a 12.000 consejeros de la URSS. Al año siguiente, quedaron restauradas las relaciones diplomáticas con Washington y, en 1975, EEUU reanudó su ayuda económica a Egipto, suspendida desde 1967. Este giro hacia el polo capitalista quedó sellado definitivamente con la firma de los acuerdos de paz con Israel en 1979138. En el plano económico, Sadat promovería la liberación económica y el refuerzo del sector privado con la intención de reincorporar Egipto al mundo capitalista. Asimismo, como parte de esta política global, mostró su intención de aplicar los estándares democráticos occidentales y tomó medidas en esta dirección. Entre las medidas democratizadoras que se introdujeron cabe destacar la prohibición de las detenciones arbitrarias sin proceso judicial y el apoyo, aunque sólo formalmente, de la libertad de
137 Sadat dejó de apoyarse en la clase obrera e intelectual y redujo el sector público a favor de una clase
burguesa que le ayudara a reforzar el sector privado. Sin embargo, esta política no evitó que el país continuara endeudándose. En 1977, aconsejado por el Fondo Monetario Internacional retiró los subsidios a los alimentos lo que provocó unos levantamientos generalizados en enero de ese año, que sólo pudieron sofocarse con la salida del Ejército a las calles.
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R. Mark, Clyde, ―Egypt-United States Relations‖ Congressional Research Service, abril 2005.
expresión de la prensa. Además, en 1976 reconoció tres plataformas políticas alternativas - de centro, derecha e izquierda- dentro del hasta entonces único partido, la Unión Árabe Socialista, para intentar, además, acabar con el monopolio de este símbolo político de Naser. Tras las primeras elecciones, celebradas en octubre de 1976, y en las que se alzó con la victoria la plataforma de centro pro Sadat, Masr al-Ishtiraki al-„Arabi, el presidente permitiría que estas plataformas se convirtieran en partidos. Una tendencia que se consagró con la ley de partidos políticos de 1977. Sin embargo, estas agrupaciones y las creadas posteriormente estarían sujetas a unas severas restricciones que continúan hoy en día y que únicamente no afectan al Partido Nacional Democrático creado en 1977 y que sería presidido por Sadat. Entre estas restricciones políticas destaca la prohibición de formar partidos sobre principios religiosos, de clase o regionales, con lo que Sadat bloqueaba el acceso a la representatividad política de los Hermanos y los naseríes139.
Tras la victoria de 1973, que supuso el anclaje definitivo de Sadat en el poder, se empezaría a hablar de la necesidad de reconciliarse con Israel. Un paso que provocaría el descontento de la oposición, especialmente la islámica, y que a medio plazo desembocarían en su asesinato en 1981.
En su determinación por alejarse de las pautas y la influencia de Naser y los grupos de izquierda que lo apoyaban, Sadat intentó también manipular para su propio beneficio el islam. De este modo, usó los medios informativos para realzar una imagen pía de su persona en un intento de contrarrestar la legitimidad política de su predecesor, símbolo de un nacionalismo y panarabismo laico. De este modo, se mostró siempre como una persona creyente y practicante, de la que daba buena fe el cayo que lucía en la frente (señal en Egipto del buen musulmán); mientras los medios de información se referían a él como el presidente creyente (al-rais al-mumin)140. Como parte de este nuevo rumbo antinaserista, prodemocrático y religioso, promovió y animó también la creación y el desarrollo de grupos de jóvenes con inclinaciones islámicas, sobre todo en la universidad, con el objetivo
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Denis J. Sullivan y Sana Abed-Kotob. Islam in Contemporary Egypt. Civil Society vs. the State. Londres, Lynne Rienner Publishers, 1999, pág. 65.
140 Un ejemplo de este nuevo rumbo legitimador hacia el islam que tomó Sadat fue la guerra del 73 lanzada
contra Israel, que devolvió a los egipcios el orgullo perdido en el 67. Así, las hostilidades tuvieron lugar en el mes sagrado de Ramadán y la operación se llamó Badr, el nombre de la primera batalla en la que los musulmanes vencieron a los ―infieles‖ de la Meca.
de eliminar, precisamente, a la corriente más izquierdista que había demostrado su capacidad de movilización tras la derrota del 67 y que Sadat consideraba su verdadero enemigo141.
Esta nueva política propició un nuevo acercamiento entre los HH MM y el régimen, que había decidido emplearlos como parte de su estrategia en el interior. Con la llegada del nuevo presidente varios Hermanos encarcelados, así como otros que se encontraban en el exilio intentaron reconciliarse con el régimen, como Salim Nayim, un dirigente exiliado, que envió un mensaje al nuevo mandatario diciendo que ―los Hermanos quieren volver (a Egipto) y tienen la buena voluntad de cooperar con Anwar al-Sadat142‖, o ‗Abd al-Qadir Hilmi, que se encontraba en la prisión de Tura en Egipto. Sadat respondería a la iniciativa de los dirigentes entablando contactos con varios HH MM, entre ellos con Yusuf al- Qardawi, que culminarían en la liberación de los Hermanos de las cárceles en varias fases. Primero en 1971 y 1972, más tarde tras la guerra de 1973 y finalmente en 1975.
Aunque Sadat no barajó la posibilidad de legalizarlos, si se comprometió, a cambio, a tolerar el desarrollo de sus actividades y a propiciar una relativa islamización de las leyes, como la Constitución, en la que plasmó que el Islam era la religión del Estado y la shari„a , una fuente principal del derecho. Los nuevos aires de tolerancia serían aprovechados por los HH MM para publicar varias revistas como al-Ittisam y al-Da„wa, que aunque serían definitivamente prohibidas en 1981, contribuyeron durante esos años, junto a los esfuerzos de los miembros de los Ijwan, a la reorganización de la asociación islámica y al desarrollo de sus objetivos proselitistas. Con esta recuperación, los Hermanos demostraron poseer una gran capacidad y velocidad de reestructuración, después de haberse encontrado al borde de la desintegración143.
En 1973 falleció el segundo guía espiritual, Hasan al-Hudaibi y le sustituyó Omar al-Tilmisani, que alentaría la politización del grupo y la expansión de los principios de la
141 Durante los años setenta el número de mezquitas privadas paso de unas 20.000 a 40.000, gracias al apoyo
de Sadat. De todas ellas sólo una pequeña parte estaba controlada por el régimen, lo que también acabaría convirtiéndose en una pderosa herramienta de presión contra el régimen tras los acuerdos de paz con Israel. John L. Esposito y John O. Voll Islam and Democracy. Oxford, Oxford University Press, 1996, pág. 177.
142 Denis J. Sullivan y Sana Abed-Kotob. Islam in Contemporary Egypt, op. cit., pág. 45.
143 Como asegura Saad Eddin Ibrahim ―con Sadat los Hermanos probaron su tenacidad ya que habían sido
derrocados en tres ocasiones, una durante la monarquía y dos durante Naser y habían vuelto a resurgir‖. Saad Eddin Ibrahim. ―An islamic Alternative in Egypt, The Muslim Brotherhood and Sadat‖ Egypt islam and Democracy. El Cairo, The American University in Cairo Press, 2002, pág. 36.
organización en la universidad, lo que desembocaría en la aparición de una nueva generación de líderes políticos que actualmente se conocen, precisamente, como ―la generación de la universidad‖. El discurso de al-Tilmisani se mantendría en la línea del marcado por al-Hudaibi y las dos principales publicaciones de la cofradía, enfatizaron, sobre todo, dos principios, uno estratégico y otro táctico. El primero hacía referencia a su llamada al establecimiento de un orden social islámico basado en la shari„a, mientras que el segundo se centraba en la afirmación de que su principio estratégico se debía llevar a cabo mediante un movimiento no violento a través de un ascenso consciente de las masas musulmanas y aconsejando a quienes elaboraban las leyes.
Esta línea oficial de los HH MM, inclinada hacia la conciliación, se vio fortalecida por el acercamiento promovido desde el régimen, que sirvió de acicate a aquellos que dentro de la organización defendían las tesis moderadas frente a los que preferían los planteamientos más radicales y abogaban por el enfrentamiento. Este ―entendimiento‖ con el régimen animó, también, a los Hermanos a buscar acomodo en los engranajes del sistema y a aumentar gradualmente su participación política. Por su parte, Sadat con los Hermanos de su parte, precipitó la perdida de influencia de los naseristas, socialistas y comunistas que vieron como el movimiento islámico en general y los Hermanos, en particular, los eclipsaban.
De este modo, los conocidos en un principio como movimientos islámicos (harakat
al-islamiya) -agrupaciones de jóvenes universitarios que incluían a todos los grupos y
grupúsculos religiosos surgidos en la universidad- empezaron a prosperar dentro de los campus, donde recibían subvenciones para organizar actividades y campamentos islámicos de verano. Esta expansión empezó a traducirse en victorias electorales en las uniones de estudiantes y corrió, también, paralela, a una mayor imposición de su ultraconservadurismo moral, que abogaba por la separación de sexos, recomienda la modestia a la hora de vestir y comportarse y alienta a los creyentes a convertirse en activistas de la defensa del bien y la censura del mal.
Sin embargo, Sadat, temeroso del nacimiento de un bloque islámico demasiado influyente, fomentó también la división entre estos grupos islámicos, marcando la diferencia entre un ala radical y otra ala conservadora, una división que quedaría asentada
tras el asesinato del rais144. La primera, enemiga declarada del régimen, despreciaba también el ―colaboracionismo‖ de los HH MM y el ―reformismo‖ de las organizaciones caritativas islámicas que habían adquirido una gran influencia social al amparo del nuevo régimen. Por su parte, los HH MM deslegitimaban la violencia de los primeros y favorecieron su debilitación frenando su expansión en numerosas universidades y captando a los miembros más destacados.
Este movimiento comenzó pronto a ser objeto del proselitismo de grupos más grandes y mejor organizados como los HH MM o la Yama„at al-Islamiya. Los Hermanos lograron introducirse con facilidad en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Cairo, desde donde se extendieron por todas las demás facultades y universidades, favoreciendo con el tiempo una división dentro del movimiento islámico universitario. Sin embargo, hubo centros universitarios como la Universidad de al-Azhar, que se mantuvieron impermeables a la influencia de los Hermanos u otros grupos, y otros como las universidades del alto egipcio y algunas facultades de El Cairo y „Ain Shams, en los que se impuso la ideología de la Yama„at al-Islamiya145.
Esta apuesta de los HH MM por acomodarse a los engranajes del sistema, de insistir en su renuncia a la violencia y apostar por el régimen democrático recién estrenado, no era sólo vista con recelo por los islamistas más radicales, sino también por muchos políticos e intelectuales que seguían y siguen pensando que esta actitud de la cofradía islámica es una mera piel de cordero que oculta el verdadero cuerpo de lobo de la agrupación. Este sentimiento fue expresado con concisión por el intelectual egipcio-estadounidense Sa‗ad Eddin Ibrahim al juzgar la estrategia política de los Hermanos durante la era de Sadat146.
144 Con el asesinato de Sadat, como asegura Luz Gómez García, ―quedó asentada por parte del régimen una
nueva distribución operativa entre islamistas radicales […] e islamistas contemporizadores (HHMM), escisión que fue ahondándose a lo largo de la pasada década [de los 80]: los primeros se embarcaron en una espiral de atentados selectivos que les hizo saltar periódicamente a la actualidad; los segundos, buscaron cauces de participación política dentro de los márgenes de un sistema que seguía sin darles reconocimiento legal‖. Luz Gómez García. ―La tercera vía del islamismo egipcio‖. Meridiano Ceri, No. 21, junio 1998, pp. 18-23.
145 Kamal al-Sa‗id Habib. Al-Harakat al-islamiya min al-muayaha ila al-muraya„a. El Cairo, al-Madbuli,
2002, pp.16-18.
146 Saad Eddin Ibrahim, director del Centro de Estudios Ibn Jaldun fue arrestado el 30 de junio de 2000 por
unas supuestas críticas a Mubarak y por sugerir que Mubarak estaba preparando el camino a su hijo para relevarlo en el poder. Formalmente fue acusado de evasión de capital y de publicar información dañina para los intereses egipcios. Fue condenado a 7 años de prisión por un tribunal militar y fue puesto en libertad después de pasar dos años y medio en prisión.
―Creemos que esta postura es táctica y provisional, hasta que el movimiento se reconstruya y consolide. Sus líderes han aprendido bien de los prematuros enfrentamientos en el pasado contra el régimen. Han aprendido a realizar alianzas y formaciones de coalición con otros grupos de oposición. A corto plazo, junto con otros grupos de oposición, sus objetivos son desacreditar al régimen de Sadat y su política, así como la corrupción, para aislar al régimen y minar su apoyo público147.
II.7.- La represión de los Hermanos Musulmanes durante la era de Sadat, 1979-