• No se han encontrado resultados

Tras la derrota de 1948 ante el Ejército israelí se hizo evidente que los estados árabes y en especial Transjordania, no tenían ninguna intención de apoyar una verdadera autonomía palestina, como quedó claro en la decisión de ‗Abdallah de anexionarse el territorio308. En esta misma línea de intervencionismo paternalista nació la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), fruto de una iniciativa planteada durante la cumbre de El Cairo de la Liga Árabe en 1963309.

Sin embargo, la guerra de 1967 supuso un cambio radical en la concepción del conflicto árabe israelí, que afectaría a la estructura y configuración interna del movimiento palestino, así como a la relación de este con los distintos gobiernos árabes310.

Para Jordania, la guerra de los Seis Días no sólo conllevó la pérdida de Cisjordania, sino que se precipitó la aparición de dos nuevos problemas. El primero, la llegada masiva de alrededor de 200.000 palestinos que entre los meses de julio y agosto de 1967 huyeron hacia la orilla este del río Jordán y, el segundo, el surgimiento de la resistencia armada palestina que adoptaría como base para sus operaciones el territorio del reino hashemí.

A partir de septiembre de 1967 los distintos grupos de resistencia palestinos comenzaron a lanzar ataques contra objetivos israelíes, una práctica que alcanzaría su máxima intensidad entre 1969 y 1970. Además, la OLP comenzó un proceso de búsqueda

307 Defensores de una mayor colaboración con el régimen eran Yusif al-‗Azm, Ahmad Azaidah e Ishaq

Farhan y de la segunda Muhammad ‗Abd al-Qader Abu Faris o Hamah Said. Mansur Moaddle, op. cit., pág. 107.

308 El monarca jordano no renunció a la anexión de Cisjordania, a pesar de haberla pedido en la guerra del 67,

hasta julio de 1988, un año después del estallido de la primera Intifada sonde la Organización para la Liberación de Palestina surgió como el único representante del pueblo palestino. Beverly Milton-Edwards y Peter Hinchcliffe, op. cit., pág. 53.

309 Bernabé López García. El mundo árabo-islámico contemporáneo. Una historia política. Madrid, Síntesis,

2000, pág. 226.

310 Como asegura López García ―la derrota de 1967 modificará el enfoque que de la cuestión palestina tienen

los diferentes regímenes árabes, iniciándose una etapa de descompromisos que dejará a la resistencia palestina enfrentada a la responsabilidad de valerse por sí misma‖. Ídem, pág 227.

de una mayor autonomía frente a la tutela de los regímenes árabes, lo que a su vez tensó las relaciones con algunos dirigentes árabes.

Además, esta nueva situación desembocó en un cambió en el equilibrio de fuerzas. Por un lado, el Ejército jordano, uno de los pilares de la legitimidad del régimen, perdió todo el prestigio que había ganado en la guerra de 1948311, en la que se había presentado como el único capaz de detener al Ejército israelí. Por otro, los continuos ataques de los combatientes palestinos desde Jordania contra objetivos israelíes ponían en evidencia a la corona jordana. Como consecuencia del desarrollo de los acontecimientos, principios de 1970, numerosos sectores políticos y militares del régimen se mostraron determinados a poner freno al movimiento palestino dentro de las fronteras jordanas. Así, en febrero, el rey Hussein, que había ocupado el trono en 1952, introdujo una serie de medidas restrictivas contra la posesión de armas, así como contra la publicación de periódicos o la celebración de manifestaciones. En respuesta, los grupos palestinos se aliaron en torno al Mando Unificado de la Resistencia Palestina (MURP)312. Además, una de las facciones, el Frente Democrático Popular para la Liberación de Palestina, convocó una manifestación para retar a las autoridades que desembocó en un enfrentamiento armado con las fuerzas de seguridad con muertos en ambas filas. A pesar de que tras los disturbios, el régimen jordano decidió retirar el paquete de medidas, la situación continúo sin grandes variaciones.

Tras un intento fallido de Estados Unidos de descongestionar la situación con la elaboración de la conocida como iniciativa de William Rogers313, que los palestinos rechazaron por considerar que restringía su libertad de acción y que con ella se les apartaba de un proceso en el que ellos debían ser los protagonistas, la situación volvió a degenerar en un nuevo conflicto armado.

El 16 de septiembre de 1970 el rey Hussein ordenó al Ejército acabar con los

fedayin. Los enfrentamientos, en los que se calcula que alrededor de 3.000 personas

murieron, concluyeron el 18 de octubre después de la mediación de la Liga Árabe, que reunida en El Cairo había logrado que ‗Arafat y Hussein firmaran un acuerdo el 27 de

311 La dinastía hashemí decidió unir su imagen a la del Ejército y especialmente a la de la mítica Legión

Árabe, tras la campaña de represión lanzada por Hussein en 1957 para evitar un golpe de mano a mano de la cada vez más influyente corriente nacionalista y arabista y especialmente a partir de 1958 tras él abandono del país de los últimos soldados británicos.

312 Bernabé López García, Op cit, pág. 231. 313

El entonces secretario de Estado de EEUU W. Rogers propuso un alto el fuego renovable cada tres meses e insistía en la soberanía hashemí de Jordania.

septiembre. A pesar del pacto, el acoso del régimen contra los fedayin continuó hasta que en noviembre de 1971 se dio por terminada la erradicación de la OLP con el cierre de las últimas oficinas que aún mantenía abiertas en Ammán.

Los HH MM, a pesar de que habían criticado duramente las políticas destinadas a acabar con la lucha de los combatientes palestinos y de que consideraban el enfrentamiento entre ambas facciones como una fitna314, optaron por mantenerse neutrales. No obstante, su decisión de no tomar partido, que acompañaron de una crítica contra la situación a la que ambos bandos estaban empujando al país, se podría considerar más como un posicionamiento a favor del régimen, que, de hecho, acabó agradeciendo la conducta de los HH MM. La complacencia del régimen quedó de manifiesto cuando, tras la disolución de los grupos de resistencia palestinos, permitió que los Hermanos llenaran el vacío organizativo que siguió al desmoronamiento de las instituciones palestinas dentro del país315. El acceso a estas nuevas bases despojadas de sus líderes fortaleció la influencia y popularidad del grupo islámico y permitió su expansión dentro de los campamentos de refugiados.

Outline

Documento similar